Epílogo
Masyaf no ha perdido ni un ápice de su belleza en todos los años que han pasado. No deja de venir gente, nosotros les acogemos. Hablan de mentiras, de corrupción, y de todo aquello de lo que nosotros nos desentendemos, pero a la vez, lo combatimos.
Algunos son espías, otros muertos de hambre, otros ex-soldados. Y yo me encargo de todos ellos por igual. A veces me pregunto qué hubiese hecho Al-Mualim en mi lugar. No puedo evitar preguntármelo, y otras veces me siento como un sustituto, en vez de un sucesor.
Aspiro el aire que viene de la montaña, la hermosa corriente que alimenta mi olfato. Huele a jazmín. Y entonces pienso en ella.
Blanca, se llamaba. De algún modo, la niña, la mujer que me hizo crecer. E incluso ahora, con cincuenta años a las espaldas, mis dos hijos corriendo por los jardines y mi mujer jugando con ellos, no puedo evitar pensar en aquella niña de la que jamás llegué a saber nada.
La extranjera, la intrusa. Y como un hombre que vuelve a ser joven, como un niño que juega a que es rey cuando se encuentra descalzo y abandonado. Imagino como hubiera sido mi vida con ella.
Me invade la nostalgia, y me volteo para mirar a mis hijos. La paz del silencio desapareció para mí, años atrás. Me doy la vuelta, mirándo a las montañas. Vuelo a aspirar el olor a jazmín, y miro al cielo. Y entonces sonrió.
-No estoy solo –murmuro.
FIN
Si esperabais un final feliz, perdonadme, pero nunca se me dieron bien, y pienso que no todo siempre tiene por qué salir bien. De todas maneras, si habeis llegado hasta aquí, mil gracias ^^ Gracias a mis lectores, leed y comentad, y espero que hayais disfrutado tanto esta historia como he disfrutado yo escribiéndola. Un saludo a todos =D
