Capitulo 3.-

Anahis se recostó a un lado de su querida amiga, los cabellos de Lucy brillaban con un inusual resplandor azulado, la rubia sacudió su cabeza ya estaba imaginando cosas. Instintivamente se acerco a Lucy y se acurruco junto a ella. Quien la rodeo con su brazo, ambas pensaban en lo mismo, en lo que Gurucleff les había dicho… en aquella sala.

chicas… tenemos que hablar.- dijo con seriedad, sus ojos violetas centellaron, provocando un sonrojo involuntario en Anahis. La chica sacudió su cabeza nuevamente, como en aquel momento.- Las dos guerreras observaron a Guruclef fijamente. ¿Qué era lo que tenia tan serio y preocupado al sumo sacerdote?. El pelilavanda observo de reojo a su estudiante quien al conectar su mirada con la de su mentor, comprendió lo que sucedía, esa platica no le correspondía a el escucharla, así que con una suave reverencia se despidió de las ilustres guerreras mágicas, Lucy al darse cuenta que ya se iba le busco con la mirada, añorando que sus ojos se conectasen nuevamente. Las mejillas de la pelirroja se encendieron al comprender lo que sucedía… sacudió su cabeza tratando de alejar esos pensamientos… mas fuera de todos sus planes, la mirada que encontró fue la de Latins, quien al ver como su amor sacudía la cabeza, una expresión llena de incertidumbre se apodero de el. Que pasaba con Lucy… y mentalmente se reprendió… era normal que las dos guerreras actuaran extraño… su tercer compañera y amiga… casi hermana acababa de morir… el pelinegro se sintió culpable… el las entendía, cuando su querido hermano murió el no fue el mismo por mucho tiempo… hasta que encontró a Lucy en aquel jardín real. El ayudaría a su querida niña a superarlo… - la voz de guruclef le trajo a la realidad.

Mis queridas niñas, se que sufren mucho por la muerte de marina.- hablo Guruclef, el dolor marcado en sus pupilas y en sus palabras. La atención de Anahis y Lucy estaban puestas en el… sus ojos se habían cristalizado… las lagrimas no tardarían en correr nuevamente.- las manos de Guruclef se posaron cada una en las mejillas con la marca del dragón, las mejillas de anahis ardieron al sentir aquel contacto lleno de amor, Lucy sintió ternura, y Latins sintió pena, las manos del gran Guru, parecían añorar a la guerrera del agua, y el contacto con aquella marca parecía calmar su dolorido y roto corazón. Al observar la escena fijamente, Latins se percato de un pequeño detalle… que nadie mas parecía ver… la guerrera del viento estaba sonrojada y apenada… si bien la chica era tímida… pero esa actitud y ese comportamiento no era el de siempre… había algo que no cuadraba….- y se que quisieran que nada hubiera sucedido, pero al parecer, todo esto era inevitable…-

Claro que no…- hablo Lucy, Guruclef le observo fijamente, pidiendo, no, implorando silencio.-

Y la prueba esta en estas marcas que adornan sus mejillas… estas son la razón por la que pudieron sanar a la sirena.

Pero, mi viento curativo…- el dedo de Guruclef viajo y se poso en los labios de anahis, quien pareció perder el habla ante tal acción… el pelilavanda se percato de lo que había hecho y se alejo de las dos chicas.

Deben saber que, Marina sabia lo que iba a sucederle.

El espadachín y las dos guerreras se sorprendieron al escuchar eso.

Fue por eso que les cedió su magia…-

Ambas chicas llevaron sus manos a la mejilla marcada, una gran calidez recorrió el cuerpo de las dos chicas. Marina su querida amiga, sabia de antemano lo que sucedería. Lagrimas de impotencia corrieron por las mejillas de Lucy.

Estas mintiendo!!!.- grito Lucy sorprendiendo a todos.- pudimos haber hecho algo, esto no puede ser… Marina no es la clase de persona que se rinde sin luchar… eres un….- y antes de que Lucy se lanzara sobre el sumo sacerdote, unos fuertes brazos le detuvieron. La chica pareció reaccionar , las lagrimas siguieron su curso. Y su cuerpo ya no quiso responderle, ni siquiera intento oponerse cuando Latins le saco de la habitación. Anahis observo a Guruclef desafiante y salio de la habitación sin dirigirle la palabra.

Guruclef suspiro y se acerco hacia aquella mágica criatura, su mano se poso en la pura esfera, estaba sucediendo lo que temía…- oh Marina, mi amada Marina… ¿por que te fuiste?…. ¿fue tan terrible el destino, que te rendiste? O era algo inevitable?... sus piernas no le sostuvieron ni un momento mas, gruesas lagrimas corrían por sus mejillas, dolorosos gritos de dolor abandonaron su garganta. El único testigo de tal escena fueron aquellos bellos zafiros que se cerraron suavemente al poco tiempo.

Fin del capitulo.-

Lamento la tardanza, pero ya esta aquí el tercer capitulo. Espero sea de su agrado, ya sea por costumbre u obsesión mis capítulos quedan muy cortos….