Holanda
Alcohol –El vino y la cerveza tienen la culpa–
Tim quería que se lo tragara la tierra y no salir de ahí hasta el próximo año ¿La razón? Antonio Fernández Carriedo.
El español le caía en la punta del hígado y ahora más que nunca debido a lo que estaba haciendo en ese momento. Antonio estaba cantándole una serenata frente a todo el mundo, estaba vestido con su traje de torero y estaba muy tomado, cabe agregar.
-Tú sabes que te quiero Holanda, que por ti me muero Holanda-cantaba alegremente el ibérico
Al holandés le entraron ganas de partirle la cara al español, detrás de el escuchaba claramente las risas de Hungría y Bélgica y los silbidos de Francis y Gilbert
-Solo espero que me digas que si para no vivir desesperado-cantaba el español
Ahí fue en donde a Tim se le acabo la paciencia, se subió a la tarima, agarro del brazo al castaño de ojos verdes y lo bajo de la tarima a rastras. El español seguía cantando una canción en su idioma nativo.
-¿Me quieres explicar que demonios paso ahí afuera?-exclamo el rubio
-¿Te gusto la canción, Tim?-cuestiono el español con las mejillas teñidas de carmín
-Contéstame Antonio-demando el holandés-¿Qué querías con eso? ¿Ponerme en vergüenza frente a todo el mundo?-pregunto el de ojos azules
-Tú me gustas-dijo el español con una sonrisa en la cara
El holandés se sonrojo debido a la sorpresiva, directa e indeseada declaración del español hacia su persona.
-No digas idioteces-dijo Tim mirando hacia otro lado
-Es cierto-aseguro Antonio-te lo puedo demostrar si quieres
-¿Cómo?-dijo sarcástico el rubio
-Así-dijo el español y lo beso en los labios
Tim se quedo quieto, sus mejillas se tornaron de un color rojizo y sus ojos se abrieron de par en par, bruscamente empujo al español lejos de el mientras trataba de normalizar su respiración
-¿Qué demonios crees que haces?-exclamo Tim furioso
-Te beso ¿No te ha gustado?-cuestiono Antonio
-No
-Soy un pésimo amante-dijo Antonio echándose a llorar
Tim se sintió incomodo, no le gustaba ver a la gente llorar y de seguro las copas de vino y licor que se había tomado le estaban pasando factura al español y no podía dejarlo solo o alguien podría aprovecharse de su situación y no es que le preocupara el español solo no quería tener males de conciencia por dejarlo solo, completamente ebrio y sumido en un estado depresivo.
Se acerco al español, lo levanto en brazos y comenzó a caminar hacia una de las habitaciones del hotel donde se hospedaban, llego a su destino, metió la llave en la cerradura, abrió la puerta y entro en la habitación
Era una habitación amplia y ventilada, pintada de colores claros, una cómoda cama y jarrones con tulipanes en las mesas. Tim dejo a Antonio suavemente sobre la cama e iba salir de la habitación pero Antonio le cogió del brazo.
-Holanda quédate por favor-pidió Antonio
-España suéltame-dijo el holandés intentando zafarse
-Quédate-dijo el español-quédate, quédate, quédate-repitió
-Suéltame-repitió a su vez el holandés
España negó con la cabeza y le beso de nuevo, Tim se sentía mareado ¿Acaso el alcohol le estaba empezando a afectar o era el calor que provenía de los labios de Antonio? Intento apartarlo pero Antonio se aferro a él con desesperación. La cabeza de Tim daba vueltas y no podía pensar con claridad con los labios de Antonio sobre los suyos.
Después de mucho esfuerzo, Antonio logro que Tim abriera un poco la boca e introdujo su legua dentro de aquella húmeda cavidad, explorando cada rincón Tim se sentía cada vez más mareado y débil.
Antonio mordió su cuello, ahí fue cuando perdió el control, correspondió el beso que el español le daba mientras le quitaba desesperadamente la camisa…
A la mañana siguiente, Tim despertó tenia un dolor de cabeza monumental y a Antonio a su lado en la cama, abrazado a la almohada mientras dormía plácidamente.
"Nunca volveré a beber" pensó el holandés "El alcohol tiene la culpa de que esto haya pasado" pensó antes de estrellar su cabeza contra la pared mas cercana.
