Inglaterra

Amor negado –no lo admitiré en voz alta pero te quiero–

Lo empujo al interior de la habitación y le beso con furia, con la rabia que había estado tragando en silencio, masticándola poco a poco desde que él se había interesado en sus propiedades.

Lo odiaba.

España tenía todo lo que deseaba mientras que él tenía que conformarse con lo que le daban, Antonio tenía a mucha gente que le quería y apoyaba –incluyendo a sus antiguas colonias– mientras él se iba quedando solo, sus hermanos y antiguas lo habían hecho a un lado y si se preocupaban por el era mera cortesía, Arthur lo sabia y eso le dolía.

El primero en irse con el español fue Alfred, Antonio lo ayudo a independizarse de él y tiempo después Alfred hizo lo mismo con las colonias de este, paso el tiempo y las relaciones de Alfred y Antonio volvieron a ser corteses pero quedaba a la vista el recuerdo de ese hecho cada vez que Antonio le pateaba las rodillas a Alfred.

Tiempo después se entero de algo que le dolió tanto como si le hubiesen dado un golpe de lleno en estomago: Alfred y Antonio eran amantes. Y eso no era todo, parecía que el español había hecho muy buenas migas con Sealand cuando le toco vigilar que no se escapara de la plataforma marítima.

Desde entonces Alfred y Peter le habían ignorado olímpicamente y todo por culpa de Antonio y su manía de poner los ojos donde no debía.

Bien, esa noche se las iba a pagar.

Le arranco la camisa mientras mordía su cuello con saña, Antonio gimió sin siquiera pensar en la futura marca que aquel mordisco iba a dejarle, Arthur siempre hacia los mismo y ya estaba acostumbrado a recibir ese trato por parte del británico.

-¿Por qué tan molesto?-pregunto España burlón, oh si le encantaba provocarlo

-Tú sabes muy bien porque-replico el inglés mientras acariciaba el torso del ibérico

-No me digas que sigues molesto por lo de tus niños-dijo Antonio, el juego acababa de comenzar

-Si-admitió Arthur-aléjate de ellos España-le advirtió

España sonrió, era tan fácil molestarlo pero aun faltaba un poco mas para lograr irritarlo al nivel que deseaba.

-Lo intentare-dijo el castaño-pero dudo que ellos se alejen de mi-añadió sonriendo-los son muy monos, especialmente Alfred-dijo con una sonrisa maliciosa-nunca conocí a alguien tan complaciente en eso y con tanto aguante y esa cara que pone es tan mona, parece un ángel ¿sabes? Mas cuando grita un "te quiero" en mi idioma.

Arthur frunció el ceño. Antonio no había sido uno con su niño ¿o si? Dios lo iba a matar, Alfred era suyo, era parte del gran imperio de Britania e Irlanda del norte, nadie más que él tenía derecho a tocarlo.

-Tú no habrás…-dejo la pregunta volando en el aire, mas le valía no haberlo hecho

Pero la manera en la que Antonio le sonrió le indico que si lo había hecho y que además lo había disfrutado en grande.

-Serás…-dijo el británico

-¿Qué te pasa, Kirkland? ¿Acaso estas celoso?-pregunto Antonio, el plan marchaba sobre ruedas observo el ceño fruncido y los puños apretados del inglés, solo un poco mas, continuo ejerciendo presión-oh vamos, no me digas que nunca lo intentaste-se burlo

-Estas mintiendo-lo acuso Arthur-Alfred no haría nada como eso yo lo se

-Cree lo que quieras-dijo Antonio con simpleza-pero te diré una cosa: ese chico es bastante hábil, lastima que te lo perdieras-suspiro teatralmente

Arthur perdió la paciencia y lo agarro del cuello y apretó.

-Como vuelvas a decir algo parecido…-dijo Arthur en tono amenazador

-¿Qué?-lo interrumpió Antonio-te duele saber que soy yo el que lo hace gritar-dijo frio y lo miro fijamente a los ojos-eres un mojigato, se te nota en la cara que quieres tenerlo entre las sabanas de tu cama y te comportas como si no él no fuera la persona con la que desearías estar a cada momento, él se harto de esperarte ¿sabes? Por eso me busco cuando tú lo botaste como un pedazo de basura inservible

Arthur se impaciento y golpeo en la cara, España azoto contra la pared, un hilo de sangre salía de su nariz, Antonio se levanto y se limpio la sangre que salía por sus fosas nasales, camino hacia Arthur y lo tumbo en la cama, se posiciono sobre él y sonrió, Arthur sintió que el corazón se le paraba, había algo familiar en esa sonrisa, estaba seguro de ello. ¿Dónde la había visto antes? De repente un recuerdo pasó por su mente como un rayo. Aquella sonrisa era…

Idéntica a la de Alfred después del desastre causado por su rabia.

-¿Qué te pasa Arthur?-se mofo España-¿Te comió la lengua el gato? ¿No vas a castigarme por ser un chico malo?

No aquello no podía estar pasando, sus palabras, su sonrisa eran idénticas a las de Alfred después de esa desgracia.

"Maldito Antonio" pensó el británico.

El español era un verdadero demonio vestido de ángel

-¿Quieres que te enseñe lo que tu chico hace y que tú jamás probaras?-pregunto sarcástico el español-Escucha bien Kirkland: el chico es mío, no importa lo que hagas.

Después de eso no hubo más palabras, solo Antonio poseyéndole de forma salvaje y frenética, cuando todo termino y Antonio se quedo dormido, el británico se quedo mirándole en silencio, Antonio dormía pacíficamente con la paz de un niño, nada que ver con el volcán torrencial que le había poseído horas antes, nunca lo diría en voz alta pero una parte de él amaba el lado rebelde del español, lo hacia sentirse increíblemente vivo, si alguien se lo preguntaba lo negaría por completo. Después de todo tenia una reputación que mantener y siempre era bueno tener un secreto.

Pregunta importante:

¿Quieren un crossover o no? Lo que pasa es que el fic se acerca al final y me pareció interesante intentarlo si lo quieren serán dos capítulos más, si no solo uno, dejen sus comentarios al respecto por favor. Atte. Naru