Fuerza de voluntad –Me falta valor para irme o para soltarte–
Crossover con pokémon –Satoshi/Ash x España–
El chico dejo escapar un gemido cuando Antonio le dio un mordisco en el cuello, maldijo por lo bajo su falta de fuerza de voluntad y determinación para negarse a hacer esas cosas, vamos ¿Qué persona en su sano juicio intima con su jefe? Ninguna que tenga principios o que supiera que mezclar lo profesional con lo personal siempre termina mal: uno de los dos termina destrozado, despedido o esta tan deprimido que no tiene ganas de nada, ni de comer, salir, o tan siquiera bañarse y lo único que quiere hacer es ahogar la pena con algo –bebiendo hasta caer en algún bar, fumar hasta que la lengua de uno se hincha como globo o intimando con alguien mas– y en su caso trabajar hasta que ya no siente las piernas.
Eso expía un poco su culpabilidad cuando Antonio lo toma, lo marca como propiedad española y de nadie más ni siquiera de sus compañeros de karate. Él conoció a Antonio una noche de otoño, estaba hambriento tenia el rostro y los brazos llenos de cortadas y lo único que deseaba era encontrar un lugar decente donde pasar la noche, iba caminando por la calle cuando un tipo lo agarro del brazo y quiso quitarle el poco dinero que traía consigo y las cosas se pusieron peor cuando intento propasarse con él al notar los rasgos ligeramente femeninos de su cintura y sus piernas.
El muchacho se defendió e hizo que el sujeto huyera como alma que lleva el viento, lo último que vio antes de desmayarse por el cansancio que sentía era un hombre de cabello castaño y ojos verdes que lo miraba con preocupación. Al día siguiente despertó en una habitación muy amplia y ventilada con la ropa de otra persona puesta en vez de la suya. Se asusto ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? Antes de que pudiera pensar en como salir de ahí el hombre que vio antes de desmayarse, se acerco a él e intento tocarlo, el chico lo golpeo en la cara ¿Qué quería ese tipo con él?
El sujeto de ojos verdes, se quedo mirándole como si viera un fantasma cuando él comenzó a gritarle todos los insultos que sabia y preguntar donde estaba y que le había hecho. El hombre de ojos verdes se presento como Antonio Fernández Carriedo, le dijo lo que había hecho por él, el chico se lo agradeció y se presento y Antonio le dio ropa para cambiarse, le ofreció de comer y tiempo después le dio trabajo como su subordinado.
Satoshi no podía creer su suerte, después de perder a su madre y a sus pokémons en un terremoto y después de haber sido vendido –apostado mejor dicho– por Gary contra un actor circense cuando su "amigo" estaba ebrio, haber sido entrenado como guerrillero –el circense tenia nexos con la mafia– haber escapado de ahí con la ayuda de algunos amigos que había conocido en aquel martirio, haberse convertido en gitano cuando ayudo a Paloma a escapar de un muchacho agresivo que quería propasarse con ella –ese periodo de tiempo había sido corto pero feliz para él–, haberse escapado porque la policía casi los lincho en el campamento donde vivían acusados de robar alimentos –cosa que ninguno de los dos había hecho– haber aprendido a defenderse para sobrevivir y sufrir la perdida de su maestra –Arisa-sensei seria irremplazable pero su primo Toboe se encargo de su entrenamiento desde entonces y llego a quererlo como si su sempai fuera un primo muy cercano– después de haber conocido Natsumi –una chica de veinte años y ojos tristes que trabajaba en un burdel– y haber pasado por maltratos, hambrunas y sufrir a causa del despecho que le dejo Nakuru –una antigua novia que le dio el plantón de su vida pues lo dejo por otro muchacho tres años mayor que él y de posición acomodada– encontrar algo de amabilidad le parecía un sueño.
No supo cuando o como se enamoro como idiota de Antonio –trato de evitarlo pero le resulto imposible no hacerlo – y ahora ahí estaba cumpliendo dos roles o quizá mas: era subordinado de día y confidente y amante de noche. Cada vez que intimaban se sentía mal consigo mismo pero por más que intentara negarse Antonio o España-san – como llamaba al español en horas laborales– siempre lo hacia ceder, tanto que a veces Satoshi –o Lobezno –nombre que le dio su jefe porque su nombre le era difícil de pronunciar y su traducción al español era demasiado corta– llegaba a pensar si había algún principio o moral que no pudiera olvidarse bajo las caricias de aquel hombre.
- Lobezno-le llamo el español-ven
Antonio lo tomo de la mano y lo tumbo en la cama y se posiciono encima de él, a Satoshi ya no le sorprendía eso, siempre pasaba cuando volvía a casa después de ayudar temporalmente a los colegas de su jefe. Siempre era así y siempre lo seria y de hecho no se sentía culpable por intimar con alguien, vamos su época de inocencia había quedado muy atrás –el termino de esta comenzó cuando Gary le vendió como un perro al circo y finalizo cuando Antonio lo despojo de su castidad dos años antes, cuando tenia diecisiete años– sino por ceder tan fácil, cosa que solo le ocurría cuando Antonio o "el jefe España" – como lo llamaba cuando eran horas laborales– estaba cerca.
Antonio le despojo de sus ropas y lo acaricio, murmurando frases para calmarlo puesto que a pesar de haber estado juntos muchas veces solía ponerse algo tenso cuando llegaba la hora de ser uno con España.
Satoshi acaricio la espalda de Antonio mientras este le besaba de forma suave y tranquila, a la par que lo preparaba
-Te quiero Lobezno-suspiro Antonio
-Yo también te quiero-repuso Satoshi correspondiendo todas las caricias y los mimos que el mayor le hacia
Antonio se introdujo en su cuerpo lentamente y cuando se acostumbro a la invasión comenzó a moverse dentro de él, Satoshi gemía como loco, Antonio era el único capaz de ponerlo a gemir como desquiciado además había perdido de las veces que se había perdido la voz de tanto gritar.
Cuando todo termino y Antonio se quedo dormido, Satoshi, se vistió y salió al balcón para fumar un cigarrillo, sabia que Antonio odiaba que fumara y ya casi nunca lo hacia pero los viejos hábitos nunca se quitan del todo, le dio una calada al cigarrillo y pensó si alguna vez podría dejar a Antonio.
Podría irse y dejarlo, volver a su tierra, visitar a su sempai y la tumba de su madre, visitar a sus antiguos compañeros en fuerzas especiales, de seguro sus amigos –Len, Nino y Nowaki – se alegrarían mucho de verlo. Si podría dejar Antonio pero en el fondo no deseaba hacerlo. Sabía que seria lo más sensato para alguien como él –empleado de día y amante de noche– pero le faltaba fuerza de voluntad y determinación para hacerlo, era verdaderamente irónico que alguien que lucho tanto por convertirse en maestro pokémon y luego en guerrillero le faltara valor para dejar a su amante pero así era no quería dejarlo pero tampoco podía considerarlo algo suyo, sabia que no podía ser egoísta al respecto por mas que quisiera, se termino el cigarrillo, salió del cuarto y se fue a la calle, mas precisamente a un bar llamado "el escondite de los amantes" cargando solo un instrumento musical en un estuche de piel negro. Suspiro antes de entrar, sentarse en la barra y pedir un poco de absenta, al poco rato una conocida lo llamo, el muchacho la saludo, subió al improvisado escenario, saco su instrumento y empezó a tocar algo similar a un tango, melodía muy acorde a su estado emocional. Hoy "Anzu"* tendría una noche muy larga a su lado.
* Anzu con el nombre que Ash bautizo a su violín
Para los que querían el crossover aquí esta, ahora solo falta un capitulo para terminar con esta historia, agradezco mucho los comentarios que he recibido, me hacen un/a escritor/a muy feliz chicos y aviso que tratare de contestar los comentarios anónimos en el ultimo capitulo. Ojala les guste. Atte. Naru
