N/A: DISCLAIMER: ¡Rurouni Kenshin no es mío ni ninguno de sus personajes!
N/T: Ni Kenshin ni esta historia son míos, con el permiso de su autora Blueicequeenestoy traduciendo este fic.
-------------- Cambio de escena
Capítulo 8
Saito se sentó en su escritorio, estudiando el nombre que Kaoru le había dado, frunció el ceño dándose cuenta de que no sería muy fácil. El último hombre no era mucho problema, lo había eliminado en segundos, pero este hombre… era un hombre con influencias y además un concejero de los yakuza. Sería difícil hacerlo caer, Saito estaba seguro que el gobierno lo sacaría un día o dos como máximo y se metería en problemas por nada. Encendió su cigarrillo y apoyó su espalda en su silla.
El sonido de la puerta abriéndose suavemente hizo que apagara y tirara el cigarrillo, enfocó bien su mirada solo para ver a Tokio arrugar su nariz disgustada y mirando a su esposo con reprobación. Tokio caminó lentamente hacia su marido, su mano estaba tocando su sobresaliente pancita.
- ¿Qué sucede anata? No te ves feliz-.
- Todo está mal, Kamiya ha sido de mucha ayuda pero ahora, nombres los cuales ni siquiera el gobierno puede tomar acciones están surgiendo. Estuvimos trabajando juntos por dos años y finalmente me doy cuenta por qué estaba tan reacia a compartir esta información hasta que se dio cuenta que yo podría ser de ayuda. Fue después de mi pelea con Battousai que ella decidió presentarse con la información para eliminar la corrupción en nuestro sistema. Si ella se acercara a otros oficiales, ellos la meterían en prisión solo para cubrir este maldito desastre-. Tokio masajeó sus hombros, sus manos liberaban suavemente la tensión en ellos.
- Kamiya-san fue asesinado no mucho antes del cumpleaños número quince de Tanuki, ella conoció a Battousai dos años después, pero Tokio, hay algo que no está bien con Tanuki-.
- ¿Nani, anata?-
- Ella nunca fue conocida por otros hasta que cumplió catorce o quince años. Confirmé eso cuando hable con esa mujer Sekihara y un par de vecinos, parece que Kamiya-san había estado escondiendo a Tanuki por casi una década desde su nacimiento ¿Por qué y cómo pudo esconder a una bebé por tanto tiempo? Aunque él es un poco misterioso, era un hombre que rara vez era visto y desaparecía por meses; no era una persona muy popular y así siguió hasta que finalmente dejó salir a su hija y después, repentinamente sus apariciones en público eran muy comunes. Apareció con una joven mujer y su hija, las especulaciones de una posible boda alcanzaron cada rincón de la ciudad y cuando la muerte cubrió la casa, las preguntas surgieron pero no fueron respondidas-.
- Me parece que Kaoru no tuvo un pasado feliz, siendo encerrada por años para después salir solo para ver a tu padre asesinado no es un feliz recuerdo, ella es una mujer muy fuerte para haber llegado tan lejos-.
- Su padre fue un informante para el gobierno, estos nombres que ella me ha estado dando son nombres que fueron recompilados por el y prueban ser una amenaza. De alguna manera ella esta continuando el trabajo dejado por su padre y hasta ahora quince hombres han sido puestos tras las rejas y tres han muerto. Tanuki estaba aterrada, no quería presentarse porque no sabía en quién confiar, no quería dar los nombres a un hombre que luego se volviera en su contra. Por qué confió en mi… ¡no tengo idea!-
- Es entre tú y Battousai en donde está el problema, no tiene nada que ver con ella. Tal vez Kaoru se dio cuenta que eres un buen hombre en el fondo, uno que está en contra de la maldad ¿hmmm?- Dijo Tokio acercándose más y besando la cabeza de Saito, el rió.
- ¿Fue por eso que te casaste conmigo?-
- Estaba aburrida y tú te veías interesante ¡fue por eso que me casé contigo!-
Saito gruñó y abordó a su esposa.
Kaoru no estaba para nada feliz cuando el Kenshin-gumi decidió ocupar su casa, se instalaron felizmente en el dojo con sus viejas disposiciones para dormir hasta que "el vuelva y nos saque a patadas" como dijo Yahiko, solo esta vez Sano decidió unírseles también. No era que a Kaoru no le gustaba que se quedaran… era que ahora era diferente. Su opinión sobre ellos había cambiado y se sentía extraña alrededor de ellos. Eso y el hecho de que las preguntas empezarían a surgir con sus cada vez más frecuentes visitas a la estación de policías. Kaoru refunfuño mentalmente continuando con sus movimientos, el sudor goteaba lentamente y su gi se pegaba a su cuerpo, respiró pesadamente e ignoró a propósito a Yahiko que estaba parado en la puerta.
Finalmente terminó con su calentamiento y empezó con las katas, después de horas de entrenamiento con Shuichi, quien le había dado consejos muy útiles para perfeccionar sus movimientos, Kaoru pudo ejecutar las katas graciosamente, como si fuera una suave danza con la espada. Yahiko nunca había visto a Kaoru así y se preguntaba que diría si le pidiera lecciones nuevamente. La vergüenza lo consumió, las palabras de aquel día resonaban en su mente y todavía recordaba su decepcionado, alicaído y triste rostro, se veía como su la hubieran golpeado en el estómago.
-El Kamiya Kasshin Ryu no es ni siquiera poderoso como lo es el Hiten Mitsurugi Ryu ¿Cómo se supone que me protegeré con un bokken? Vamos busu, tu otou-san lo creó más como una forma para ejercitarse que para protegerse, es tan obvio ¡Prefiero aprender algo más fuerte que esto!-
-¿Qué te sucede Yahiko? Has estado distraído por unos momentos- Yahiko miró y vio a Kaoru parada cerca de el, con su respiración normalizada, eso significaba que debió haberlo estado observando por un tiempo. Se veía pensativa mirando el alicaído rostro de Yahiko y preguntándose que estaba mal, después se dio cuenta que era y sonrió.
- Hey, tu puedes-. Yahiko la miro inquisitivo.
-¿Puedo qué?-
-Puedes usar el dojo para practicar lo que tú quieras, no tengo una espada real para que utilices pero puedes hacerlo con tu bokken ¿ne? Después de todo el dojo es para entrenar-. Ofreció Kaoru generosamente.
Yahiko abrió los ojos con sorpresa, aunque Kaoru se equivocaba, el estaba conmovido con la sinceridad que Kaoru le demostró, pero después ella mencionó "espada", el sabía que todavía recordaba sus palabras, tenía que decirle.
- Kaoru, gomen nasai por menospreciar el estilo de tu familia aquel día, yo… yo, las palabras… yo… lo siento, lo siento mucho-. Yahiko repentinamente se encontró rogando perdón, haciendo una reverencia a su antigua sensei. Kaoru estaba sobresaltada y su mano reposaba en su corazón, todavía estaba latiendo. Se preguntó que había llevado a Yahiko a cambiar su actitud, pero en el fondo tenía que estar relacionado a la conversación que ella había escuchado aquel día. Si hubiera una manera de hacer que Yahiko dijera la verdad, tal vez ella entendería. Decidió tentar su suerte, se acerco y suavemente tomó su barbilla, sus ojos se encontraron y Kaoru sostuvo la mirada de Yahiko.
- Gracias por retirar tus palabras, por disculparte, muchas gracias. Se que no lo sentías Yahiko, supe que no hubieses querido decir esas cosas tan horribles, lo sé-. Contó su tiempo, manejó bien las palabras, ahora esperaba que funcionaran.
- Si… en verdad no quería. Con ese lunático y Kenshin preocupado, teníamos que encontrar una forma de partir y…-. Yahiko se detuvo abruptamente ¡casi escupe la verdad! Oh por todos los cielos ¿Cómo se las había ingeniado kaoru para casi hacerlo confesar?
- De todas formas Kaoru, me tengo que ir, busu, nos vemos después-. Gritó Yahiko mientras que se iba corriendo. Kaoru bufó indignada ¡bueno! Casi funciona ¿Quién iba a saber que el chico tenía más resistencia de lo que ella pensaba?
Kaoru se masajeó los hombros y se dispuso a tomar un baño.
Un par de ojos amatista brillaron mientras que miraban el objeto de su interés caminar. –Kaoru, ¡realmente eres muy buena!- Pensó Kenshin sonriendo, apoyándose de nuevo en el árbol.
La lluvia tocaba música fuerte en su techo, kaoru daba vueltas y vueltas en su futón. Sus sueños, mejor dicho pesadillas, eran visiones del pasado que se mostraban aquí y allá, había sangre por doquier. Kaoru estaba sudando copiosamente cuando se sentó, su sábana estaba pegada alrededor de su cuerpo, no se atrevía a volver a dormir.
De la nada, hacía meses que había empezado a tener esas pesadillas desde que el Kenshin-gumi se había ido y desde que Shuichi entrara a su vida. Eran tan reales y había demasiada sangre que a Kaoru le llevaba todo su esfuerzo poder despertar. Pero actualmente eran cada vez más duras y difíciles de llevar y Kaoru estaba aterrada de que tal vez los otros se alertaran sobre su pasado.
No era que no quería decirles nada, la cosa era ¿Qué era lo que les diría? Nunca preguntaron sobre su pasado, no como ella que investigó el de ellos. Todos sabían no básico… que ella había sido dejada sola para valerse por ella misma después de la muerte de su padre y que nunca conoció a su madre ¿Cómo les diría que había vivido con un hombre del que no había tenido recuerdos? ¿Qué pensarían entonces?
Kaoru se acurrucó en su sábana, sus ojos fuertemente cerrados contra fuerzas exteriores, estaba tan asustada de abrirlos, no sea que viera cosas que preferiría evadir. Las memorias estaban encerradas en los rincones más oscuros de su mente y usualmente despertaban en esos momentos cuando era más frágil y vulnerable.
Recordaba con claridad el día que Kenshin había decidido irse, Kaoru había tenido pesadillas toda la noche acerca de cosas que jamás recordó. En la mañana, su pálido rostro y su actitud angustiada atrajeron muchas teorías de que se sentía abandonada luego de que Kenshin a dejara, pero había algo más que la aterraba y sentía que lo necesitaba cerca en ese momento.
Kaoru recordaba claramente el sueño que tuvo.
Kaoru (mucho más joven) estaba sentada quietamente en la galería de una enorme casa, los alrededores estaban repletos de flores, plantas, árboles, aves que piaban y viento que soplaba… completa paz. En esa paz, su juvenil y maduro cuerpo estaba sentado leyendo cuando escuchó la voz de una mujer.
Sorprendida de escuchar a alguien en esa parte de la casa, Kaoru buscó con la mirada para encontrar solo a un hombre y una mujer.
Quienes eran esos dos Kaoru no podía recordarlo, todo lo que ella sabía era que esos dos eran cercanos a ella, sabía que los conocía pero en ese momento no pudo reconocerlos. El hombre se detuvo altivo al lado de la mujer de pelo oscuro, sus gritos vibraban en la habitación desierta. El la estaba violando, Kaoru lo sabía, luego el hombre eleva su mano y golpea a la mujer para lograr sumisión. Kaoru trató de gritar pero su voz nunca salió, entonces observó la horrible escena en frente de ella. Lágrimas recorrían su rostro por la impotencia y el miedo.
Momentos después la mujer se desmayó luego de dar una gran batalla, el hombre obtuvo lo que quiso, después de terminar, se da vuelta para irse y su rostro queda directo al de Kaoru, antes de que pudiera ver con claridad aún antes de que cayera en cuenta… Kaoru fue retirada.
Kaoru todavía recordaba ese sueño, nunca volvió pero ella sentía algo extraño… algo pasaba-
El hombre, lo poco que pudo recordar, tenía ojos color esmeralda, que la hacían tener cautela con Shuichi, pero la mujer… su imagen asustó mucho a Kaoru.
Se veía igual a la joven shihandai de kenjutsu.
En ese momento, ella no pensaba mucho en eso, excepto que era un mensaje para ella, después de que conoció a Shuichi, pensó que la lastimaría y en vez de eso la salvó de todo.
Lo que ahora la llevaba a otras cosas.
¿Cómo podría abandonar al hombre que la salvó y que le dio confianza en sí misma por uno que la abandonó? Amaba a Kenshin, daría felizmente la vida por el, pero ahora… no podría dejar ir a Shuichi y matar al amor que sentía por ella. El la amaba, pobre su alma ¿Por qué no pudo haberse enamorado de alguien más cuyo corazón estuviera todavía libre de otro hombre?
Ella tenía un presentimiento de que Kenshin no la abandonó simplemente, el debía haber tenido una razón para partir después de que lo había prometido, hablar con Yahiko se lo había demostrado. Sus cambios, todo, pensaba que podría casarse con Shuichi si Kenshin la odiaba pero el pelirrojo samurai la amaba y la quería y ella también. Pero, romper el corazón de Shuichi demostraba lo cruel y desagradecida que era.
¿Eso era lo que era?
Kaoru no lo sabía y tenía miedo de averiguarlo, cansada y hecha polvo, sintió como el sueño sigiloso se acercaba a pesar de los esfuerzos para evitarlo. Despacio y sin dudas Kaoru cayó en un profundo sueño.
- Otou-san ¿Cuándo te casarás?- Preguntó Kaoru mirando el kimono que Sayuri había comprado para su decimoquinto cumpleaños, realmente le gustaba la mujer con la que su padre estaba saliendo y estaba ansiosa de tenerla como su madre.
-Muy pronto mi amor, ya me le he declarado y ella ha aceptado. Pensamos que quizás… la próxima semana-. Dijo Koshijiro guiñándole el ojo a su hija. Kaoru chilló de contento, arrojando sus brazos a los hombros de su padre y dándole un beso en sus mejillas alegremente. Ella sabía que esa era la sorpresa que su padre le tenía reservada y se sentía muy feliz de que finalmente tendría una madre.
- No puedo creer que no me lo dijeras, supongo que este vestido es para la boda entonces-.
- Ajá, Sayuri lo escogió ella misma. Kaoru… yo… yo necesito decirte algo-. Dijo Koshijiro acercando a su hija a el. Kaoru se sentó a su lado y su padre pasó su mano suavemente por su cabeza.- Otou-san es un informante del gobierno, tengo nombres que pueden poner a muchos corruptos en la cárcel pero no tengo un buen policía al que recurrir. Por eso, voy a tomar una oportunidad y voy a mostrarle esta lista a un hombre que tengo en mente. No sé como irá esta reunión… por eso… si algo sucede, tendrás que cuidarte por ti misma ¿De acuerdo?-
Las cejas de Kaoru se ciñeron y pensó cuidadosamente por un momento. Si su padre fuera a cualquier policía ¿Eso no significaba problemas? ¿Cómo podía enfrentar un riesgo como ese? Tal vez era joven pero su instinto le estaba advirtiendo su acercamiento al peligro y Kaoru quería advertir a su padre sobre eso, a pesar de que las niñas deben permanecer en silencio.
- Tal vez sería mejor si esperaras primero y decidieras después, otou-san ¿No sería buscar problemas confiando en cualquiera?- Preguntó mirando con temor a los ojos de su padre.
Kamiya Koshijiro sonrió, sabía como se sentía Kaoru. Sabía el riesgo que estaba tomando pero el deber llamaba, si podía solucionar ese asunto antes del día de la boda sería mejor.- Sé lo que estoy haciendo pequeñita, pero después de todo eres muy joven para entender-.
Kaoru hizo un puchero y su rostro se puso serio.- ¿Es por culpa de mi enfermedad… mi sueño? ¿Crees que mi juicio está mal por los sueños que he tenido?- Kaoru demandó la respuesta. Koshijiro negó con su cabeza.
- Lamentablemente desearía que fuera eso, pero es algo más mi niña, y esta cosa es demasiado joven y peligrosa para que sepas-. Dijo con un tono que daba por terminada la conversación. Kaoru se puso de pie para irse y se giró solo para ver a su padre de una manera que lo único que pudo hacer el hombre fue dar un grito ahogado.
- Pienso que lo que estás haciendo es buscar problemas-.
Kamiya Koshijiro suspiró cuando Kaoru se fue. Muy similar… ella era muy similar.
...
La lluvia caía a cántaros en el techo del dojo, Kaoru estaba sentada enfrente de una hermosa joven mujer que estaba trenzando su cabello. Su risa hacía eco en la habitación trayendo alivio a pesar del clima tan poco amigable.
Koshijiro entró, su cabello estaba mojado y la ropa estaba empapada; tomó la punta de su bokken para estabilizarse. Las dos mujeres se aproximaron preocupadas, Sayuri lo cubrió con una manta mientras que Kaoru iba por la yukata de su padre.
- Sayuri-. Dijo Koshijiro mirando en los ojos de la mujer que lo había cautivado.- Lo siento, pero la boda tiene que ser cancelada-. Los ojos de canela de Sayuri se abrieron de par en par al escuchar las palabras que salieron de la boca de su amor; eso era lo que nunca pensó que alguna vez diría.
- ¿Por qué? ¿Por qué Koshijiro?- Lloró enfrentándose a los ojos color miel del hombre enfrente de ella.
- Porque he cometido un gran error y no estoy dispuesto a que tu pagues por el con tu vida-. Respondió secando suavemente sus lágrimas.- No llores, es por tu propio bien. Tal vez encuentres a un hombre que valga más la pena que este mentiroso sinvergüenza ¿ne?- Su sentido del humor falló, Sayuri sintió sus lágrimas caer sin poder evitarlo y lo mismo le pasó a Kaoru.- Ve a empacar cariño, nos vamos a Aizu-.
Asustada, Kaoru salió de su estupor y asintió ida, su padre estaba con en ese humor que era mejor si mantenía la boca cerrada. Algo andaba mal, ella lo sentía, dándose cuenta de que la pareja necesitaba estar a solas se fue a tratar de enmendar su roto corazón. Se había ido la oportunidad de tener una madre, otra señorita en la casa, todo lo que quería era un modelo a seguir y ahora su padre se la estaba quitando ¿Cómo podía ser tan cruel para castigarla de esa manera?
-Sayuri- Koshijiro atrajo a la pequeña mujer castaña hacia el.- Te amo, no quiero que nada malo te suceda. He hecho algo que me ha traído problemas y quiero que estés fuera de esto… por nuestro amor, déjame-.
- Pero, yo también te amo, quiero quedarme contigo, podremos superarlo juntos-. Dijo Sayuri abrazándolo fuerte.
- Estos hombres no son como tú crees, ellos son corruptos y malvados y no pararán ante nada para lograr su objetivo; por ahora ellos me quieren… Quiero vivir contigo, pero es mejor saber que vivirás, te amo koishii. Quiero casarme contigo y tener niños contigo… desearía que pudiéramos-.
- Oh… pero no puedes-. Dijo una fría voz inmiscuyéndose en ese espacio personal. Koshijiro miró con horror mientras sus peores temores eran confirmados. Con sus nuevas heridas recibidas sabía que no podría evadir a esos hombres, especialmente cuando lo querían eliminar.
- Traidor, piensas que puedes escapar después de dar el nombre de nuestro maestro. Te enseñaremos que es el infierno, Kamiya-. Dijo el líder, mostrando sus dientes dorados.
- Hagan lo que quieran conmigo, pero dejen a las demás fuera de esto-. Exigió Koshijiro con audacia, rezando para que los hombres tuvieran piedad por Sayuri y Kaoru. Ver el rostro asustado de su amor hizo que aumentara la resolución para sacar a las dos mujeres de la casa, tenía que hacerlo.
Un hombre estaba parado junto a sus lacayos, una amplia sonrisa cubría su rostro; ordenó a sus hombres que atacaran y Koshijiro inmediatamente se puso en guardia.
- Sayuri, abandona la casa utilizando la salida que te enseñé anteriormente, toma a Kaoru y vete-.
-Pero-.
-¡Ahora!-
Ella asintió y gritó cuando koshijiro la puso detrás de él bloqueando el ataque frontal. Sayuri fue gateando antes de correr hacia adentro, solo para ser atrapada por el líder del grupo. Gritó una vez más luchando contra su agarre, el hombre alto se rió golpeándola fuertemente con la empuñadura de su espada causando que cayera pesadamente y sangrando a montones de su herida abierta.
-¡SAYURI!-
Kaoru alzó la vista asustada, el sonido de espadas golpeando y los gritos de su padre la llenaron de miedo y anticipación. Algo estaba pasando y ella necesitaba saber que era, tomando coraje salió al corredor para encontrarse con su padre volando y estrellándose contra la pared. Un grito salió de sus labios causando que ella sea el centro de atención.
- ¿Pero que…?- Ryou se giró para ver a una jovencita de cabellos sueltos y con los ojos llenos de terror, solo que ella no era cualquier jovencita…
-¡Tú!- Se giró hacia Koshijiro acusadoramente.- ¿Estuviste ocultándola todo este tiempo? Cuando nosotros la estuvimos buscándola ¿La tuviste aquí? ¿Te atreviste a mentirnos? Agarró a Koshijiro del cuello con furia y sorpresa reflejados en el. Aparentemente sus seguidores se pusieron al corriente porque miraron atentamente a Kaoru.
- Ryou-sama ¿no es ella…?- No pudieron decirlo, el nombre se les atoró en la garganta. Era completamente imposible que sea la misma chica, pero se veía muy similar…
-¡Otou-san!- Gritó Kaoru corriendo hacia su padre, inmediatamente abrazó su maltrecho cuerpo protegiéndolo del hombre al que llamaban Ryou. Su rostro cubierto con lágrimas miraba desafiante a su enemigo.
- ¡Deja a mi padre en paz monstruo! ¡Vete!- Gritó aferrando más al anciano. Koshijiro abrió sus cansados ojos para mirar con horror como lentamente una sonrisa comenzaba a formarse en el rostro de Ryou; de alguna manera el supo que las cosas se pondrían peor de allí en adelante.
-¡Kaoru vete ahora!- Exclamó Koshijiro débilmente tratando de alejar a la muchacha. Kaoru no se movió. Nervioso y frustrado Koshijiro se giró hacia Ryou rogando con sus palabras y sus ojos.
- Por favor, deja a las damas. Mátame si lo deseas pero déjalas- Rogó tratando de encontrar algo de humanidad en Ryou.
Ryou meneó la cabeza todavía maravillado por el giro de los eventos, lentamente una idea se formó en su cabeza. Se acercó y rudamente alejó a Kaoru de Koshijiro tomándola del cabello, ignorando sus gritos de dolor.
-Toma una decisión Kamiya ¿La chica o la mujer?- Preguntó tomando poniendo las manos de Kaoru en la espalda dificultando sus movimientos. Kaoru gritó por el dolor pero su mente regresó a la sugerencia en la pregunta de Ryou ¿Su papá tenía que elegir entre las dos mujeres que amaba? ¿Qué tan enfermo era eso?
- ¡Elige!- Nuevamente la imponente voz vibró por toda la casa. La lluvia caía fuertemente, los truenos cruzaban el cielo. Kaoru comenzaba a sentir más miedo e ira dentro de ella como nunca antes. Por primera vez vio a Sayuri tirada en el piso con sangre emanando de la herida de su cabeza. En pánico, Kaoru se giró a su captor.
- Por favor no le hagas esto a mi padre-. Rogó llorando, no quería que Sayuri cayera víctima de la locura que rodeaba a su familia. Ryou solo rió.
- ¿Padre? ¿Padre?- Rió un poco más, parecía encontrar algo divertido.- ¡No! Oh por favor ¿No sabe?-
Kaoru ahora se giró hacia su padre perpleja por sus palabras. Su atención regresó a Ryou cuando meneó la cabeza en asombro.
- Ya basta de toda esta locura, terminaré esto ahora. Tomaré la decisión por ti Kamiya…veamos- Se inclinó hacia la cabeza de Kaoru antes de besar su mejilla. Kaoru luchó e hizo una mueca de desagrado por su acción. Ryou rió.
- ¡Deja en paz a Kaoru!- Kamiya Koshijiro gritó.
- Muy bien, lo haré- Mirando a sus hombres, con un movimiento les indicó que mantuvieran a Koshijiro mientras miraba a su mano derecha que estaba riéndose por lo bajo.- Puedes tomar a la mujer- dijo desdeñosamente haciendo que Koshijiro y Kaoru gritaran. Sayuri se encogió ante el hombre.
- Gracias Ryou-sama, es lindo finalmente tener algo de diversión esta noche- Dijo antes de atraer a Sayuri energéticamente hacia el. Sayuri gritaba y pateaba furiosamente, pero el hombre era más fuerte que ella y fácilmente la venció.
Kaoru miró hacia otro lado, sus ojos llenos de lágrimas se cerraron para prohibir cualquier vista del cruel destino que le ocurriría a su ídola, pero sus oídos fueron testigos de los gritos de lamentosos gritos pidiendo piedad y de las impotentes súplicas y lágrimas de su padre.
- ¡Koshijiro! ¡Ayúdame! ¡Detente! ¡Onegai! ¡Yamero!-
- Sayuri no pudo resistir más luego de que su cabeza fuera golpeada varias veces contra el suelo. Sin conciencia fue fácilmente profanada por el malvado hombre sobre ella. Los otros miraban con ojos vidriosos y alocados.
- ¡Sayuri…SAYURI!-
Ryou miró disgustado a Koshijiro antes de mandar a volar a Kaoru a los brazos de uno de sus hombres. Sostuvo la cabeza de Koshijiro para mirarlo con una sonrisa perversa y peligrosa.
- Se feliz porque la estoy reservando- Dijo antes de alejarse. Se paró enfrente de Kaoru, quien estaba sujeta por un gran hombre, y tomó su barbilla para que pudiera ver sus ojos- Sino fueras quien eres hubieses terminado como ella, aunque creo que el viejo no aprobaría eso tampoco- Kaoru lo observó con la mirada vacía ¿Qué más podría hacer ese hombre para herirla?
- Mira princesa- Ordenó y por curiosidad Kaoru levantó la vista, solo que hubiese deseado a miles de estrellas y dioses no haberlo hecho.
Kamiya Koshijiro estaba atado a la entrada de su cocina y rociado con aceite. Mientras que Kaoru gritaba y trataba de liberarse de su captor ¡su padre estaba siendo prendido fuego para quemarlo vivo en frente de ella!
-¡YAMEROOOOOOO!-
-¡Kaoru-dono! ¡Kaoru-dono! ¡Despierte! ¡Por favor despierta!- Kenshin gritaba moviéndola para que despertara. Ella trató de zafarse de él, luchando inconcientemente con toda la fuerza que tenía. Sus lágrimas caían libremente tratando de alejarse de su abrazo. Kenshin, maldijo y se acostó sobre Kaoru para acostarla en el futón, usando su fuerza para contenerla, la abrazaba fuertemente llamando su nombre. Lentamente, Kaoru despertó de su pesadilla, jadeando de miedo; casi gritó ante el desconocido peso en su cuerpo antes de reconocer la esencia de Kenshin. Las lágrimas continuaban cayendo hasta que finalmente se calmó abrazando a Kenshin muy fuerte.
Sano, Yahiko y Megumi, quienes se habían apresurado a ir a ver que sucedía, estaban quietos silenciosamente observando la escena. Los gritos de Kaoru habían vibrado por todo el dojo y ellos temieron que algo le hubiese sucedido, aunque ellos no habían contado con eso; Kaoru nunca había tenido pesadillas como esas antes y de alguna manera sintieron que estaba conectado con el ataque que sufrió.
Claramente recordaban como estaba gritando "yamero" constantemente y se dieron cuenta que debía haber sido que estaba soñando con el ataque. Uno solo podía imaginar los horrores de esa noche si hacían que una mujer usualmente sana fuera llevada a la histeria y la locura.
Kaoru finamente se calmó y Kenshin logró convencerla de que durmiera; sentía pena por la muchacha y le dolía verla tan afligida, dejándola establecida Kenshin se puso de pie de la más cómoda posición que había tenido en un largo tiempo y contempló su cansada forma. Entonces sus ojos vieron la sangre en sus brazos, maldijo silenciosamente cuando se dio cuenta que se había clavado las uñas a sí misma tan profundamente que todavía estaba sangrando. Megumi tomó nota de eso y dijo suavemente que se encargaría de las heridas de Kaoru.
Kenshin asintió y salió de la habitación seguido de los otros dos muchachos; se sentaron en el porche y ninguno habló, Yahiko lentamente se quedó dormido pero Kenshin y Sano quedaron en un incómodo silencio. Los dos se preguntaban que había ocurrido en verdad aquella noche.
Un repentino grito los alertó a ambos y fueron corriendo a la habitación de Kaoru en donde vieron a Megumi contemplando el cuerpo de Kaoru con horror.
Kenshin se giró a verla, la furia llenó sus venas, nunca en su vida había visto semejante imagen y nunca imaginó que sería en la espalda de la mujer que amaba, líneas cruzadas de latigazos estropeaban la espalda de Kaoru. Las heridas eran casi recientes, lo que significaba que habían sido hechas durante su ataque y también había una profunda puñalada que había sido cosida.
Kenshin hizo sus manos puños y los apretaba fuertemente, sus ojos llameaban oro. Era tiempo de hacer un viaje a lo del doctor, y será mejor que Genzai-sensei le diga la verdad porque alguien iba a pagar.
¡Si no estaban muertos todavía… lo estarían ahora!
-.-.-.-.-
El doctor jamás había visto a Kenshin tan furioso, en sus dos años de conocer al espadachín, únicamente lo había visto abatido cuando encontró a Kaoru muerta durante el Jinchuu de Enishi, había visto determinación en él cuando Jin'eh secuestró a Kaoru, lo vio completamente solo cuando partió hacia Kyoto, pero nunca Kenshin se había visto tan furioso. El doctor nunca lo había visto tan mal que el mismo se sintió cansado al ver así al rurouni.
Megumi también estaba sentada al lado de Sano y Kenshin con un aspecto de incredibilidad en su rostro, todavía no podía pasar el horror al ver la espalda de Kaoru. Ese tenía que ser el pero golpe que había visto en todos esos cuatro años como doctora. La puñalada tuvo que haber necesitado al menos de quince a veinte puntos ¿Qué diablos le había ocurrido a Kaoru esa noche?
- Le sugiero doctor que empiece a hablar, no le dijo a Okon que tan malas eran las heridas de Kaoru- Dijo Kenshin mirando profundamente al galeno- Será mejor que escupa la verdad-.
Sus ojos eran ámbar líquido y Genzai-sensei tembló inconscientemente, sabía que Kenshin no lo lastimaría, pero eso no apaciguaba sus nervios. Tomando un gran respiro les dijo la verdad que había negado a otros por mucho tiempo, la verdad que solo él y Shuichi sabían.
- Kaoru definitivamente fue azotada, no era un látigo ordinario, era uno que era muy grueso y estaba embebido en veneno, lo que empeoraba las heridas y no las dejaba sanar. Durante su terrible experiencia, sospecho que al menos dos hombres la sostenían de pie, las heridas que vieron son esas que sanaron o que están sanando. Las heridas frescas fueron muy horribles como para siquiera pensar en eso; como le dije a Okon-san, quienquiera que fue lo hizo porque la odiaba o solo por diversión.
No solo eso, había una puñalada tan profunda que hubo que coserla dos veces, seguía abriéndose y el sangrado se negaba a parar, solo después de dos días de arduo trabajo comenzó a sanar, no puedo ni siquiera imaginar por todo lo que Kaoru tuvo que pasar… estar conciente a través de esa terrible experiencia era tener a una persona rebanada en cada parte de su cuerpo… Fue muy bueno que Shuichi-kun conociera de antídotos para varios tipos de venenos, ayudó a Kaoru a sanar más rápido de lo que yo hubiese podido-.
Shuichi… ese era el nombre que Genzai siempre mencionaba ¿Por qué Shuichi? ¿Cómo estuvo involucrado en toda esa situación? ¿Ese era el hombre que Aoshi dijo el que probablemente había matado a esos hombres? ¡Maldición! ¿Qué había pasado?
Kenshin no pudo sacar las preguntas de su cabeza y maldijo en silencio, las preguntas estaban constantemente en su mente, pero las respuestas no parecían estar en ningún lado. Kaoru se negaba a contarles, evadiendo el tema muy bien, en su opinión.
Estirándose hacia atrás observó al doctor- ¿Por qué no le dijo a Okon todo esto cuando vino a visitar a Kaoru? ¿Por qué no la dejó echar un vistazo para que le reportara a Aoshi?- El doctor dio un sorbo a su té antes de volver su atención a Kenshin.- Tenía una orden directa de Shuichi de no decirle a nadie-.
Sano golpeó el piso con su mano, el sonido tan alto alarmó a la residencia.- ¿Qué diablos sabe él de cómo cuidar a Jou-chan? ¡¿Cómo pudo escuchar a un completo extraño y dejarnos sin saber cual era su verdadera condición Genzai-sensei?!-
Megumi no pudo evitar estar de acuerdo con Sano, el tori-atama tenía razón ¿Cómo pudo el doctor confiar en alguien nuevo… un extraño la vida de la mujer que guía la cordura en la mente de Kenshin?
- Bueno, algo fácil diría y por favor no me levante la voz Sano-kun, como están bien enterados, él salvó la vida de Kaoru, cuidó de ella sin apartarse de su lado ni una sola vez. El estuvo cuidando de cerca de la mujer que claman ser amigos pero que dejaron sin mirar atrás. Si estoy en lo cierto ustedes la hirieron más que nunca, más que él-.
Kenshin, Sano y Megumi miraron al doctor, sabían a lo que el doctor estaba apuntando y ninguna respuesta salió.
- La dejamos para protegerla sensei, nunca imaginé que nuestra partida la había marcado tanto… no hasta que regresamos. Parte de mí…confieso que está contenta de haber regresado hasta ahora, porque si hubiese tenido a Kaoru en ese estado tan vulnerable, hubiera perdido todo el sentido de la razón- Kenshin se puso de pie e hizo una reverencia.- ¿Cuánto confía en ese joven sensei?- Kenshin preguntó en voz baja, necesitando saber del hombre misterioso que se había robado todos los corazones del pueblo.
El doctor los miró fijamente antes de tomar otro sorbo de té.- Confío en el con mi vida y con la vida de mis nietas, él no tiene intenciones de dañar y no correremos peligro por causa suya-.
La confianza en la anciana voz golpeó un nervio en Kenshin y se alejó; nunca había visto al médico depositar tanta confianza en alguien. Cuando se trataba de él siempre había un destello de preocupación que le decía a Kenshin que esperaba que todo saliera bien ¿Qué había hecho ese hombre para encantar tanto al doctor que la confianza que el doctor tenía en él fuera lejos más que la suya?
Genzai-sensei suspiró profundamente cuando las visitas se retiraron; aún ahora Shuichi no tenía oportunidad de ganar a Kaoru, ella nunca tuvo la oportunidad de olvidar propiamente a Kenshin y seguir adelante. Cualquiera que sea la felicidad que él tuviera ahora, tendría que atesorarla, el doctor tenía un presentimiento de que Kaoru iba a aceptar el cálido abrazo que Kenshin le ofrecían en vez de la seguridad que sentía en los brazos de Shuichi.
- Mi pobre, pobre muchacho, No importa cuanto lo intentes, parece que la mujer que amas no está destinada para ti-.
En sus ojos, vio al muchacho castaño con sus ojos alicaídos caminando lejos lentamente en la lluvia.
Continuará…
Glosario:
Onegai: Por favor
Yamero: Detente
N/T: Hola volví, esta vez no tarde… xD
Espero que hayan disfrutado del capítulo, muy revelador debo decir…
Bueno muchas gracias por leer y comentar ^^ También agradezco a los que solo leen.
Gracias especialmente a HANNIA, mirita-uchiha-himura, okashira janet, nickita021, carmen
Gracias por su apoyo, espero que les siga gustando la traducción y como siempre las/los invito a comentar el fic. xD
¡Besos, nos leemos pronto!
Sele! ^^
PD: Siento no haber respondido los reviews T-T
