N/A: DISCLAIMER: ¡Rurouni Kenshin no es mío ni ninguno de sus personajes!
N/T: Ni Kenshin ni esta historia son míos, con el permiso de su autora Blueicequeen estoy traduciendo este fic.
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Capítulo 9
Kumiko entró y dejó la bandeja de té caliente en frente de su padre. Los ojos oscuros de la muchacha se mantuvieron firmes en los de Arashi que la miraban fijamente, no se parecía en nada a su madre, una madre que jamás conoció y que nunca podrá encontrar. La verdad era que la mera existencia de esta niña había cambiado sus planes drásticamente con el correr de los años, no tuvo otra opción que ocultarla del mundo. Desde pequeña, él la mantuvo escondida y la había entrenado para que se convirtiera en una fina dama, una mujer de virtud y bondad… no como él.
Cuando nació, pensó que podría heredar la apariencia de una mujer de clase alta, pero Kumiko se parecía más a el. Ojos negros, cabello castaño…casi negro, había heredado las prominentes mejillas de su madre y el aire inocente pero no era nada comparada con la hija de la mujer que amó. A pesar de haber elegido a una que era casi idéntica, la madre de Kumiko no era ella y nunca pudo reemplazar su lugar y eso había hecho que Arashi asesinara a la mujer meses después de que Kumiko naciera ¿Esa era la razón o era la niña?
Los ojos de Arashi se endurecieron al pensar en la hija que la mujer había dado a luz, la hija que debió ser de el.
…Flash Back…
- ¡Ohayo Arashi!- Arashi Tanaka sonrió alegremente ante el enérgico saludo de la mujer menuda que estaba detrás de él. Kami-sama se ve bellísima hoy, lo mismo que aquél otro día.
-Ohayo gozaimasu, Naoko-chan. Hoy te vez feliz-. Comentó mirándola con adoración. Naoko Kamiya asintió felizmente, parecía que se contenía de ponerse a saltar y bailar alegremente. Arashi comprendió al instante y su corazón sintió como si fuera a romperse en un millón de piezas, pero su rostro mantuvo su brillo-¿Bien?- Preguntó sabiendo la respuesta sin tener que decírsela, una sola cosa pudo cambiar su comportamiento algo depresivo en uno feliz.
-¡Obihiro regresa hoy! Estoy tan feliz, no le he visto en casi un mes y no puedo esperar para contarle las noticias-.
Arashi frunció el ceño ¿Noticias? ¿Por qué podría estar tan emocionada? ¿Su cocina? La miró y sintió como la ira llenaba por completo su ser.
Esa es la mujer a la que amó desde que por primera vez posó sus ojos en ella durante el festival de primavera. Su cabello castaño ondulado caía como cascada detrás de ella, había crecido pasando su cintura y era espeso; la suave melena se permitía caer sobre su pequeña espalda. Sus brillantes ojos azules brillaban con amor y alegría, sus pequeños labios rojos prácticamente rogaban por un hombre que los bese, se veían suaves y Arashi se preguntó si siempre serían suaves al tacto. Su suave y delicada piel de marfil era una cosa que el deseaba tocar pero nunca tuvo la oportunidad y sabía que nunca la tendría.
Nunca, a menos que ella decidiera engañar a su esposo.
Naoko Kamiya, la mujer de sus sueños era la esposa de Obihiro Kamiya, el líder de la pandilla Yakuza. Arashi estaba relacionado con Obihiro y ambos eran muy cercanos hasta que Obihiro le quitó a Naoko. Su odio por el atractivo y alto hombre de cabellos negros y líder era claro cuando estaba a solas, nadie se daba cuenta sus miradas asesinas cuando miraba a su primo ni de sus frías respuestas. Él tenía un plan, un plan que sabía que le aseguraría una fuerte posición en la Yakuza después de que aniquilara a Obihiro.
-¿Cuál es la noticia que estás tan entusiasmada por decirle, Naoko-chan?- Preguntó mirándola; Naoko sonrió misteriosamente.
- Vamos Arashi-kun ¿Crees que te lo diré cuando no se lo he dicho a nadie más? ¡Por supuesto que no! Se lo diré primero a él y después el resto de ustedes lo sabrán-.
Le dolió pero sonrió - ¿Ni siquiera una pista?-
Naoko negó con la cabeza burlonamente. Ver a las dos mujeres paradas para encontrarse con ella causaron que un pequeño suspiro escapara de sus labios pero no dijo nada y el no la presionó. No había necesidad de hacerlo, todo el mundo sabía que Naoko detestaba ser seguida y vigilada pero era una cosa que le daba la certeza a Obihiro de que seguía sus órdenes.
Arashi sonrió y ella se retiró con una pequeña reverencia, instantáneamente fue escoltada de allí.
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-Estoy embarazada-.
Obihiro solo miró a su esposa, sus ojos muy abiertos y sorprendidos miraban a su feliz y emocionado rostro, ella estaba esperando a su bebé; con ese pensamiento registrado en su mente agarró a Naoko y la abrazó muy fuerte dando vueltas alrededor. Con el nacimiento del bebé su deseo de tener una familia completa sería realizado. El amor brillaba en sus ojos y con una mirada traviesa la besó apasionadamente enfrente de sus sonrientes hombres.
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Destrozó todo con su furia, Arashi sintió una ira tan grande que podría haber matado a cualquiera a su alcance. Estaba embarazada. Esa era la noticia tan importante que había guardado para Obihiro. Eso significaba… eso significaba que realmente él la había tocado ¡Obihiro tocó a Naoko!
Aunque es común que entre las parejas casadas se haga el amor, Arashi había deseado que el trabajo obligado y los constantes disturbios hubiesen evitado que ellos consumaran su matrimonio. Por supuesto que no había funcionado sino no estaría embarazada de SU hijo, estaría embarazada del hijo de Arashi.
Una mirada desquiciada apareció en sus ojos y Arashi se tiró a su cama. Planearía, si planearía y pronto pondría fin al dominio de Obuhiro. Él sería el único al mando y Arashi sonrío forzosamente. Una vez que Obihiro desapareciera para siempre, Naoko y la Yakuza serían suyos y cambiaría ese patético grupo en el más temido de todo Japón.
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Fueron un par de gemelos.
Los miraba con odio, se parecían a su padre más que a su madre, trató de razonar pero sabía que se mentía a sí mismo. Los gemelos eran igual a su madre, ambos tenían el cabello oscuro y ojos azules. Trazó la suave y delicada mejilla del bebé más joven y decidió dejar al otro tomando al bebé mayor.
Moviéndose con la gracia de un gato, salió de la habitación y desapareció en la noche.
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La pequeña princesa rió mientras que su madre la hacía girar presumiendo su nuevo kimono que Otou-san le había traído de su viaje y estaba usando el mismo que su mamá. Sosteniendo a su hija en sus brazos, Naoko sonrió a sus brillantes ojos azules, Obihiro siempre mencionaba que se parecía más a su madre que a él; Naoko tenía que estar de acuerdo ya que la princesita se parecía a ella aunque el color de su cabello era el de su padre.
Viéndola jugar con su cabello, Naoko no pudo evitar llorar silenciosamente por el futuro de su hijo, un futuro que sin dudas llevaría dolor y sufrimiento. Si solo el hombre del cual se enamoró no fuera un líder yakuza, de por sí esa pandilla era diferente a las otras que había en el país, ésta era una banda pro-gubernamental y su marido ha estado protegiendo a los débiles y todas las vidas inocentes. Sin embargo, siempre hay peligros y uno de ellos fue perder a su adorado y amado bebé.
A pesar del consuelo de Obihiro, Naoko no podía hacer más que llorar por el destino de su bebé perdido. Lloró por días y fue incapaz de cuidar de su pequeñita, no fue hasta que su bebé acercó su mano y toco su dedo con sus deditos diminutos que Naoko despertó de su sueño y comenzó a prestarle atención a su bebé.
Ella quería que su hija siempre recordara a su otra mitad y sin saber su sexo Naoko nombró a su hija con un nombre que podía considerarse unisex y no se arrepentía.
La nombró… Kaoru.
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Obihiro cerró sus ojos en derrota, eso no era lo que había esperado en lo absoluto. Si solo hubiese sabido… el hubiera renunciado a Naoko para complacer a Arashi. Él no se había dado cuenta que el alcance del odio de su primo lo haría infiltrarse y secuestrar a su hijo, y que ahora paneaba un ataque. La noticia lo impresionó y no lo había anticipado, debía estar volviéndose débil.
-No es tu culpa, estuviste muy ocupado especialmente ya que la guerra sigue adelante-. Una voz que aunque en público era fría, ahora tenía un matiz cálido y de compasión.
-¿Le dirás a Naoko? Ella merece saberlo-.
- Iie. No quiero preocuparla. Saito hazme un favor, cuando no esté aquí protege a mi familia, tampoco le digas a nadie todavía. Con la guerra embravecida y Kaoru cumpliendo quince, no está en posición de dejarla sin supervisión. Esa niña…no se de quién aprendió a ser tan desobediente; sigue desapareciéndose de los guardias que dispuse para ella y ¡un día probará que es un blanco fácil!- Obihiro dejó salir un suspiro lleno de frustración pero a pesar de eso una leve sonrisa adornó sus rasgos con el mero pensamiento de la princesa que estaba floreciendo y que le pertenecía. Su princesa… un regalo de su reina.
- Desafortunadamente veo la fuente de su desobediencia natural en el hombre que está en frente de mí en esta habitación. Supongo que él ha olvidado como hacía preocupar a sus propios padres y guardianes-. Saito sonrió dejando salir una estela de humo que sabía que disgustaba a su amigo, ver a Obihiro arrugar la nariz lo comprobaba.
Obihiro sonrió con una sonrisa que derretía los corazones de muchas mujeres excepto una; Naoko Sukiyami. Una mujer de oculta elegancia e indescriptiblemente bella, prácticamente fue golpeado por solo su apariencia. Cuando trató de desplegar su famoso encanto de playboy lo alejó como si estuviera jugando infantilmente. Obihiro entonces había decidido que esa era la mujer para él; le gustaba su exuberancia, su espíritu, sus ojos que expresaban cada emoción que tenía.
Ojos que brillaban con lágrimas y también con bravuconería al ser acorralada en el bosque lista para forzarla como revancha por haberlo humillado. Ojos que brillaban con un profundo azul mientras que él con mucha vergüenza rogaba perdón al darse cuenta de que sus acciones habían ido muy lejos. Ojos que llameaban con amor cuando dijeron sus votos de matrimonio. Ojos que se oscurecían en los momentos de pasión. Ojos que rebozaban con lágrimas al dolor de dar a luz a sus hijos.
Esa visión en la habitación sosteniéndole la mano se había grabado en su memoria para siempre. No quería verla en semejante dolor nunca más y se había rehusado a tener más niños. Por su parte se dio cuenta que ella estaba contenta también; no solo por su amargo recuerdo de haber perdido a su hijo, sino que ella no tenía certeza del futuro que esperaba a Kaoru.
Tenía que tratar con Arashi sin que Naoko supiera, esa era la única forma. Había planeado encontrarse con su primo secretamente esa noche y Saito estaba en contra, pero sabía que esa era la manera de que terminara esa contienda; mientras que observaba a su amigo sintió pasar un ki.
- A ese chico le gusta tu hija un poco bastante ¿No lo crees Obihiro?- Preguntó Saito mientras que él escondía un profundo suspiro, Obihiro respondió suavemente.
-Me agrada, es el único que no la ha perdido hasta ahora. Koshijiro se ha encargado muy bien de él. Su entrenamiento marcha muy bien. Shuichi Haname, realmente piensa que puede esconder su verdadera identidad de nosotros. Sin embargo, respetaremos sus deseos, supongo que merece un poquito de crédito-.
- Se unió a nuestro grupo después de que vio a Kaoru. Te diste cuenta de que la conoció a una temprana edad, ella tenía solo cinco cuando la vio por primera vez en el festival ¿No te parece que el amor de cachorrito tendría que haber terminado ya?- Saito murmuró entre dientes mirando a su amigo.
- Lo prefiero a él que a Hideo. Hideo es demasiado entrometido y astuto para ser bueno, el también a estado mirando a Kaoru, aunque si alguno de los dos esta pensando en huir con ella….-. La acidez y la profundidad de sus palabras de sus palabras no pasaron desapercibidas para Saito, quien dio una sonrisa arrogante a la voz de su amigo con promesa de muerte a cualquiera que intentara robarle a su princesa de su lado.
Saito en cambio no tenía necesidad de preocuparse, el tenía un único hijo que estaba creciendo sorprendentemente bien y en esos momentos estaba peleando en la guerra. Su hijo, su orgullo, también conocido como el Lobo de Mibu, un buen apodo considerando como Hajime podía acechar a una víctima.
- Eres tan afortunado de tener a un hijo en vez de una hija ¿Cómo está Hajime? ¿Se unirá a nuestra banda también?-
- En poco tiempo, es bueno y su entrenamiento parece estar dando excelentes resultados. Ahora acerca de Koshijiro ¿Estás seguro sobre él? Hay algo en el sujeto que me crispa los nervios-.
-No hay problemas Saito, ninguno. Está de nuestro lado y Saito…- Obihiro enfatizó poniéndose de pie y con una mano rascándose la cabeza-…protege a mi familia si lo de esta noche falla, los dejaré a tu cuidado. El sello y el collar están el la mesa. Nadie más que Kaoru o mi hijo perdido pueden liderar nuestra organización, hasta entonces… no des lugar a nadie más. Tú… y solo tú serás el sólido consejero de esta banda-.
Saito notó la cansada y adolorida apariencia del rostro de Obihiro. Esperaba que la ligera conversación hubiera hecho olvidar lo de esa noche pero debió suponerlo.
- Ella morirá si tú mueres-.
- Por eso trataré de salir victorioso-.
Saito lo observó marcharse, sabía que Obihiro no pelearía con sus mejores habilidades. La culpa lo detendría de salir victorioso y Saito sabía que no podía hacer nada. Negando con la cabeza sin poder hacer nada, se fue a su casa buscando seguridad en los brazos de su mujer.
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La batalla terminó como Saito había pensado, aunque rogaba que hubiese sido diferente. El vencedor resultó ser Arashi. Saito gruño despacio no queriendo despertar a su mujer. Miró hacia la ventana y su puño estaba fuertemente apretado. Arashi había estado planeando eso desde hacía algún tiempo. El también estaba como Obihiro; ignoraba que Arashi estaba reclutando seguidores, hombres poderosos y desquiciados.
Afortunadamente, había logrado salvar a la organización y a Kaoru, pero las cosas se estaban saliendo de control. Se giró hacia el hombre de cabellos negros que había entrado a la habitación cuando su esposa salía. Saito negó con su cabeza con pesar, las cosas no debieron llegar tan lejos.
Obihiro… de haber ganado, Kaoru no hubiese sido emboscada y empujado de la montaña. Los niños fueron heridos de gravedad y la joven Kaoru había caído en coma. Hizo rechinar los dientes.
- Saito-san…-.
- ¿Obihiro sabía de ti?-
- Si, el lo sabía- Saito sonrió, no había dudas en la respuesta de Koshijiro, ni siquiera la menor. Obuhiro realmente debió saber.
-¿Cómo están los… niños?-
- Sakura-chan está muerta, había sangrado mucho y su padre no pudo salvarla y su hijo no está en un buen estado emocional. Pobre muchacho…-. Saito meneó su cabeza tristemente. Aunque no era alguien que mostrara emociones, los incidentes pasados lo habían dejado a la deriva. Luego de unos meses de la muerte de Obihiro, las cosas se habían enloquecido en la organización. Naoko se había suicidado el mismo día que las noticias de Kaoru y Obihiro llegaron a sus oídos. De alguna manera, la depresión fue la única razón, pero Saito tenía el mal presentimiento de que algo estaba corroyendo el corazón de Naoko desde hacía algún tiempo.
- ¿Yunichi?-
- Quitado del camino, debería estar bajo tierra en estos momentos-.
- ¿Has pensado en mi sugerencia?- Finalmente preguntó Saito girándose y enfrentándose a Koshijiro.
-¿Vas a confiar a la hija de un hombre de ALTO rango en MIS manos?- Preguntó Koshijiro, que de alguna manera era incapaz de comprender la situación.
- Eres un hombre del que nadie sospecharía. Kaoru tiene que ser protegida y alejada. Si el doctor está en lo correcto ella no recordará su pasado y está muy bien. Será tu hija, por supuesto-. Dijo Saito fácilmente, apoyándose en la pared con un cigarrillo colgando de sus labios.
-¿Por qué no le pides que se case con Hajime? así el puede hacerse cargo de la organización y así permanecerá invendible-. Koshijiro contó sus palabreas preguntándose por que un hombre tan fuerte y ambicioso seguía los pasos de su amigo tan de cerca.
- Ella es muy joven para el y muy determinada, y no creo que ella sea de su tipo de cualquier forma. El las prefiere… delicadas. Además la mitad de la organización me pertenece. Muchos no se dan cuanta, yo prefiero hacer el trabajo sucio mientras que Obihiro siempre se había encargado de tapar todo, ese es el punto. Cuidarás de ella en tu dojo ¿lo harás? Ella es como tu hija también ¿Verdad?- Saito indico fácilmente.
Kamiya Koshijiro pensó en silencio por unos momentos y después asintió con su cabeza. Se encargaría de ella, aquella niña que creció hermosamente frente a sus ojos. Él cuidaría de ella.
… Fin Flash back…
Arashi recordaba el pasado claramente como si hubiese sido ayer. El pasado que lo perseguía y atormentaba. Él pensó que sería capaz de controlar su furia cuando Naoko dio la noticia de su embarazo pero había causado tal ira que se acostó con una mujer que había rogado su atención por años.
Misaki Hyojo.
Una mujer de alta clase que se había enamorado profundamente de él. ¿Por qué había sucumbido a sus seducciones? Se preguntaba mirando a Kumiko. Si, tenía cabellos castaños como Naoko, en su mente pensaba que era Naoko, después de su matrimonio había forzado a Misaki para que usara la fragancia de Jazmín para que le recordara a Naoko. Trató de crear otra Naoko y había fallado. Miserablemente. Eso la llevó a la muerte.
Otra acción también había llevado a Naoko a su prematuro final.
Mirando al cielo sonrió. Pronto Kaoru se reencontraría con su madre después de vivir todo lo que Naoko vivió, eso traería alegría a sus ojos.
¡Toda sangre de Obihiro debería estar maldita! ¡Destruida!
Y utilizaría a su propio sobrino para completar su deseo.
Si Illusion pensaba que estaba un paso más allá que el viejo, pensaba mal. Todo este tiempo Illusion caminaba por un sendero que Arashi había construido para él.
Y si durante ese tiempo Kumiko tenía que ser un sacrificio… que así sea.
Nunca la había querido de todos modos.
Él solo amó a Naoko.
Continuará…
N/T: Hola gente, bien… otro capítulo muy interesante y muy, muy revelador… ¡Al fin sabemos del pasado de Kaoru! (bueno yo ya sabía jajaj xD)
Que decir, las cosas avanzan rápido, este cap fue para el viejo y sus recuerdos… pero en el prox reaparecerán todos nuestros adorados personajes… ^^
En fin, gracias por leer y comentar ¡Continúen así!
Gracias por los reviews a: Carmen, enishi-sempai, okashira-janet, kirei-bell, suzuki haruno hyuuga, nickita21
Otra notita jejeje… bueno, les cuento, comenzaré una nueva traducción… pero en este caso su autora publicará el fic en castellano en su perfil, el título será "Memorias de una Hitokiri" y su autora es Hitokiri Sakura2012 les voy a pedir que le den una oportunidad a la historia porque les va a fascinar tanto como a mí… no les puedo adelantar mucho, pero será muy pero muy interesante.
En esta, (en lo que queda de semana) le enviaré el doc con el prólogo y el primer capi así que, suponemos que, para el fin de semana estaremos subiendo el fic… El título en inglés es "Memoirs of a Hitokiri" Así que si les gusta comenten la historia, que yo le traduciré los reviews! Jejeje…
¡Bueno, muchas gracias por leer, nos vemos pronto, que tengan una linda semana y no se olviden de dejarme sus opiniones!
Besitos y abrazos
Sele
Carmen: Gracias por leer, si tendrá más sorpresas, así que ¡¡¡atenta!!!! xD
Kirei-bell: Gracias por seguir con el fic, aquí está la conti y te aseguro que ha revelado algo, espero que te haya gustado ^^
