N/A: DISCLAIMER: ¡Rurouni Kenshin no es mío ni ninguno de sus personajes!
N/T: Ni Kenshin ni esta historia son míos, con el permiso de su autora Blueicequeen estoy traduciendo este fic.
º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º-º Cambio de escena
Capítulo 13
¿Cuánto había estado esperando por este día? ¿Cuánto había estado planeando y maquinando para que la mujer que tenía en sus brazos fuera de él? ¿Cuánto le había llevado desde el día que posó sus ojos en ella debajo de los árboles de Sakura mientras florecían? Esa noche sabría toda la verdad después de que se divirtiera con ella. Realmente no deseaba hacerla su esposa, eso significaría que sería la siguiente líder de Los Dragones Blancos ¡No! La tendría como siempre lo había deseado y luego se desharía de ella… sería una larga y divertida noche.
Gracias al cielo que sus planes habían tenido éxito, Battousai correría tras el hombre equivocado mientras que él probaría la fruta prohibida delante de él. Era una provocación, lo notó mientras se escabullía en la noche camino hacia la casa de Arashi. El viejo quería ver a Kaoru primero, después de eso Illusion tenía permiso de hacer lo que se le venga en gana con ella.
¡Permiso! ¡Ja!
Como si realmente necesitara el permiso del Viejo, después de esa noche, la heredera de la yakuza y Arashi Sawamura estarían muertos y él sería el próximo líder. Había sido tan simple deshacerse de Saito, el viejo había estado perdiendo su toque. Con una simple cantidad de veneno solo tomó el tiempo que Illusion necesitaba. Tan pequeña e indetectable que cuando Saito murió no había sospechoso a quién culpar. El Lobo de Mibu no era un hombre del que Illusion estaba preocupado, así que no le importaba irrumpir en la casa del viejo. Por ahora.
Sonriéndo malvadamente a lo que fue un paquete luchador en sus brazos, Illusion se metió en una oscura habitación de la casa. Estaba demasiado tranquilo, sonrió a su propio plan. Esa noche había organizado para que Kumiko se quedara en la casa de un amigo para que la noche transcurriera sin complicaciones. La mayoría de los secuaces de Arashi estaban el dojo Kamiya dejando solo uno o dos para que él se encargara cuando decidiera matar al viejo.
Kaoru fulminó con la mirada al hombre que la cargaba. Se veía muy parecido a Shuichi, lo que era aterrador pero dentro de ella sabía que no era Shuichi. Eso explicaría por qué Misao pensó que era Shuichi el que la atacó. Kaoru estaba convencida de que ese sujeto era un enemigo mayormente por el tatuaje en su brazo. El retorcido viaje le había dado tiempo para pensar y aclarar su mente; necesitaba salir de ahí. Si ese hombre quería matarla estaba segura de que lo hubiese hecho en la primera oportunidad que llegó al dojo y como la había llevado ahí, no la iba a matar primero. Su corazón se llenó de miedo pero mantuvo su rostro impasible, libre de emociones.
No tenía idea de donde estaba y el dolor en su cuerpo se había ido dándole una oportunidad para pensar en un plan de escape. Quienquiera que fuera ese tipo la estaba sosteniendo firmemente para no darle la oportunidad de huir y aunque había aflojado un poco el agarre en su brazo derecho, mantenía el resto de su cuerpo apretado haciendo muy difícil para Kaoru escapar, su única iportunidad de escapar sería cuando la bajara.
Illusion arrojó bruscamente a Kaoru en un futon que estaba en el suelo. Rápidamente, ató sus manos detrás de su espalda y sus piernas fuertemente. Decidiendo si debía o no amordazarla, simplemete se fue de la hbitación dejándola sola ahí. Necesitaba que el viejo la viera antes de que pudiera hacer algo. Arashi necesitaba saber que la única persona confiable de su equipo era Illusion.
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Misao rechinó los dientes soportando el dolor mientras que lentamente se dirigía al dojo. Un insistente miedo hacía que sus sentimientos se agitaran e hizo que sintiera la urgencia de dirigirse hacia el dojo. Justo cuando pasaba cogeando por la casa del doctor sintió un poderoso ki y por eso se ocultó en las sombras solo para ver a Kaoru ser llevada lejos por el mismo hombre que la atacó aquella noche. Sabiendo que no estaba en condiciones de salvar a su amiga y que algo pasaría si nadie iba tras Karu, Misao apresuró el paso.
Maldició al ver el humo blanco que se emitia desde el dojo, ahí se dio cuenta de que nadie iba a ser capáz de ir tras Kaoru en ese instante. El humo era demasiado espeso y el Kenshin-gumi probablemente se estaba absteniendo de usar ataques para evitar herirse a sí mismos. Justo entonces oyó un grito ahogado para ver a la joven Tsubame con un muchacho parado a su lado. Sonriendo, Misao instantáneamente pensó en un plan.
-¡Tsubame-chan! –
Tsubame se giró hacia Misao y se apresuró hacia ella. Estaba volviendo cuando la vista que tenía del dojo la desconcertó.
- Misao-chan ¿Qué está sucediendo?-
-Necesito que tú y tu amigo me hagan un favor, Tubame-chan. Necesito que me ayuden a apagar el fuego lo más rápido que puedan-.
-¿Pero...como?-
El muchacho habló. – El pozo. Estoy seguro que eso nos puede ayudar-.
Misao asintió. – Tienen que darse prisa-.
Los jovencitos asintieron y se pusieron en marcha. Misao se recostó contra la pared cansada, podía sentir la presión del viaje en su débil cuerpo pero se rehusaba a rendirse, ella era probablemente la única oportunidad para salvar a Kaoru.
- Bueno, bueno, bueno… mira lo que tenemos aquí. Un trabajo inconcluso-.
Misao se giró para enfrentar al hombre pero no lo reconoció con esa máscara en su rostro, pero prensentía que habría problemas. Maldiciendo en silencio, se preguntó si sus habilidades para lanzar kunai serían buenas bajo esas circunstancias, bueno, no perdía nada con intentarlo.
El agresor enmascarado desapareció para luego aparecer a solo centímetros de distancia de ella. Blandió su espada con tanta presión que si Misao no se hubiese escabullido, hubiese muerto con ese solo golpe.
Misao rechinó los dientes a causa del dolor, trató de levantarse pero se cayó nuevamente. Sus ojos se agrandaron cuando la atacó una vez más y los cerró inmediatamente cuando su atacante se acercó más-
'¡Maldición, este no puede ser el fin!'
Espero a que la espada terminara con su vida pero en vez de que eso sucediera sintió como un par de cálidos brazos levantaban su frágil cuerpo. Misao abrió los ojos justo a tiempo para ver como una espada ponía fin a la vida de su atacante. Giró su cabeza y sus ojos chocaron con otros de profundo dorado.
-Saito…-
-Hmmmm ¿Qué estás haciendo aquí en lugar de estar en la clínica, chica comadreja?- Preguntó Saito dejándola suavemente en el suelo. Misao lo observó…confundida antes de recomponer su agitada mente.
-¡Kaoru!-
-¿Qué?-
-¡Vi al sujeto que me atacó escapar con Kaoru en esa dirección!- Gritó mientras que señalaba hacia la casa del doctor.
Maldiciendo, Saito contemplo que hacer cuando el humo se fuera de los alrededores del dojo. Una idea le vino a la mente al mirar a Misao.
- Dejemos que Battousai se encargue de él. Yo me encargaré de este patético desastre-.
La cargó cuidadosamente al saltar al recinto a tiempo para ver al Kenshin-gumi defenderse más efectivamente. Por mucho que quería molestarlos, Kaoru era la mayor prioridad. Justo entonces, se dio cuenta de una ausencia y sonrió con suficiencia. Tal vez Kenshin no era necesario después de todo.
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El Kenshin-gumi maldició interiormente al darse cuenta de que el humo blanco les detenía el paso de salida. Sano se había encargado de cuidar de Megumi y Yahiko mientras que Kenshin y Aoshi peleaban en el medio del patio. Aún así, Kenshin no se atrevía a pelear con todas sus fuerzas en caso de que Kaoru fuera víctima de su ataque. Furiosamente, trató de mantener al hitokiro dentro de él en su lugar mientras que peleaba con los interminables hombres que los rodeaban y hablando de eso, no podía concentrar su ki con todas esas distracciones para localizarla.
Justo entonces, el agua salpicó a lo largo del jardín y el humo fue perdiendo su densidad. Kenshin se sintió agradecido al poder ver a sus enemigos y a sus amigos mejor. Instantaneamanete sus ataques fueron más rápidos y muchos más cuerpos caían sobre los demás sin poder volverse a levantar.
-¡Agáchate Himura!-
La voz familiar había hecho que se girara antes de bajar su cabeza rápidamente cuando una kunai pasara zumbando y clavara a un hombre en los arbustos, no podría tirar más bombas de humo. Kenshin levantó la mirada para ver a Misao en los brazos de Saito.
Y también lo vieron los demás.
El corazón de Aoshi casi se detiene al ver a Misao en los brazos de Saito, pero su rostro no traicionó ninguna emoción. Los observó fríamente y miró como Saito la dejaba con cuidado en tierra firme, Misao se aferró a él para buscar estabilidad y trató duramente de no mirar a Aoshi. Entonces los gritos de Tsubame y su amigo hicieron que todos se giraran a ellos.
-¡Tsubame!-
-¡Misao-san, lo hicimos!- La joven gritó entusiasmada.
-Gracias, Tsubame-chan-. Dijo Kenshin agradecido al notar un muy tensi y enfadado ki emanar desde la casa. Sin girarse, supo que era Yahiko. Todos habían visto a ese joven en el Akabeko pero no tenían idea de quién era.
-¿Tsubame, quién es ese chico?- Preguntó curiosamente Sano mientras que mantenía un fuerte agarre en el gi de Yahiko. Tsubame obsevó a su compañero confundida preguntándose que decir cuando Misao la interrumpió.
-¡Hey, hay asuntos más urgentes aquí!- Misao gritó dolorosamente. Megumi instantáneamente tomó nota de su cuerpo a medio sanar y se apresuró a ir con ella pero Misao levantó una mano para detenerla.
-¿No falta alguien?- Dijo una indirecta mientras carraspeaba por aire. Todo esa terrible experiencia era agotadora y apenas podía respirar. Kenshin fue el primero que lo notó y con un rápido vistaso confirmó sus peores pesadillas.
-¿Dónde está Kaoru?-
Todos echaron un vistazo y Sano maldijo abiertamente. -¡Maldición! Haname también se ha marchado-.
-Kenshin…-
El hombre con ojos dorados en frente de ellos hizo que casi todos dieran un paso hacia atrás. Misao tragó nerviosamente. – Lo vi llevársela, pasaron por la casa del doctor Genzai-.
Y con un parpadeo Kenshin desapareció.
-¿Bueno… ahora que vamos a hacer?- Preguntó Sanosuke frotándose la cabeza. Yahiko se había calmado y el césped estaba lleno de cuerpos inconscientes. Saito sacó un cigarrillo y lo encendió. Dando un gran respiro, dejó salir el humo. –Tenemos cuerpos que limpiar. No quieres que Tanuki regrese y encuentre semejante desastre ¿verdad?-
Aoshi captó la indirecta junto con Megumi. – Sabes algo acerca de Kaoru-san ¿no es cierto? Sabes quién está tras ella y por qué-.
Saito asintió después de dejar salir más humo.
-Lo sé-.
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-Está aquí-.
Arashi miró al apuesto hombre que estaba delante suyo, el hombre que estaba detrás de su propio corazón. Quería reír fuertemente si pensaba en ello. Illusion ya había jugado muy bien hasta ahí. Finalmente podía posar sus ojos en la hija de Naoko ¡una hija que debió y debía ser de él! Arashi asintió y se puso de pie. Siguió a Illusion hasta su habitación, canciones de victoria llegaban a su corazón. Ese era el último linaje de la sangre de Obihiro. Esa sería su más grande victoria. Dejando al bebé en medio de la noche en una casa habandonada era por seguro de que aquel niño estuviera muerto. ¡Matando a Kaoru, sería el más grande maestro y finalmente sería el gobernador supremo!
El entusiasmo dominaba mientras que Illusion empujaba el shoji para abrirlo ruidosamente para que Arashi entrara. Cuando la luz iluminó sus rasgos, Kaoru segiró hacia la puerta para ver al hombre de sus pesadillas.
Él se detuvo aturdido, era tan parecida a su madre que apenas podía respirar. Era tan hermosa, tan exótica, había heredado la melena de su padre, Kaoru tenía su cabello oscuro desatado cayendo hacia su cintura. Era tan espeso y se veía delicado y suave como la seda. Su suave piel de marfil le hacía acordar a la de su madre. Sus labios estaban separados y aunque no estaban maquillados se veían suaves y ligeramente rosados. Sus ojos siguieron a un rasgo qye sabía que había soñado por mucho tiempo.
Los ojos azules de Kaoru se enfrentaron y ambos contivieron el aliento por diferentes razones. Kaoru supo que era él; el hombre en sus pesadillas.
-Tan parecidas…-Murmuró Arashi mientras se apoximaba a ella. Kaoru trataba de alejarse a cada paso que daba.
-Te conozco…¡Te conozco! ¡Tu eres el que abusó de ella!- Atacó Kaour tratando en vano de escaparse. Arashi se detuvo frente a su acusación y negó con su cabeza.
- Sabía que nos habías visto ese día, esa era una de las razones por las que tenía que asegurarme de que estuvieras muerta. Aunque la verdad es que también esperaba que con tu pérdida de memoria no fueras capaz de recordarme, Kaoru-chan-. Dijo Arashi con voz acaramelada acariciando la mejilla de Kaoru. Ella se giró. – ¡No me toques sanguijuela!- Gritó alejámndose. Un pensamiento golpeó su mente.
'¿Perdida de la memoria?'
- Tu madre dijo exactamente lo mismo cuando la forcé, pero no te preocupes, no trngo intenciones de acostarme contigo. Solo te quiero muerta; fue un placer haberte visto Kaoru-chan-. Arashi se puso de pie y se fue asintiéndole a Illusion; él sabría que hacer.
'¿Madre? ¿Esa mujer era mi madre?'
Kaoru sintió como una roca había sido presionada en su corazón haciéndole difícil respirar ¿A que se refería? ¿Esa mujer en sus sueños era su madre? ¡Eso… eso no podía ser posible! ¿Qué demonios sucedía a su alrededor?
Illusion caminó lentamente hacia Kaoru, la anticipación lo emocionaba. Obserbaba como su hermoso cuerpo luchaba en su futón envuelta como un regalo para él. Kaoru lo miró y le dio una mirada asesina.
-¿Quién eres tú? ¡Sé que aunque luzcas como Shuichi no eres él! ¿Entonces quién eres?- Demandó.
Illuion rió. - ¿Sabes que estamos emparentados, Kaoru?-
Kaoru bufó. –Como si eso fuera posible. No hay posibilidades de que esté emparentada a un hombre como tú. Me enfermas ¿quién eres?-
-¿Mi verdadero nombre? - Preguntó Illusion con una sonrisa malvada. - ¿Por qué no te quedas con lo que tus amigos creen? Después de todo para ellos Shuichi Haname es el único a quién culpar-.
-Pero él es inocente, no hizo nada de esos actos viles de lo que lo acusan-. Kaoru lo observó, la necesidad de saber era un fuerte deseo.
-¿Viles? Querida, esos actos eran una oportunidad… un camino que me guió a ti. ¿De veras te crees tan inocente siendo la hija del líder de la yakuza?- Illusión preguntó encerrando a Kaoru mientras sus manos trabajaban en su obi. El forcejeo de Kaoru se detuvo inmediatamente.
-¿De que estás hablando? No soy la hija del lider de la yakuza ¿Cómo te atreves a acusar a mipadre de ser… un yakuza? El era un instructor de kendo-. Kaoru continuó oponiéndose pero la presión que aplicó en su brazo hizo que gritara del dolor. Illusion rió depositando un beso en su expuesto hombro. Luego se puso de pie y se paro delante de ella. Se acercó a una meza que estaba cerca y con un trapo comenzó a limpiar su rostro. Entonces, con un chasquido de sus dedos un humo lo cubrió.
Kaoru solo pudo observar conmocionada como un apuesto pero malvado hombre emergía del humo. Sus negros ojos miraban divertidos a Kaoru.
- Soy conocido como Illuison por un simple hecho. Puedo hacer creer a la gente lo que quiero que quieran. Así como hice creer a tus amigos que era Haname. Sin embargo, tú lograste saber que eramos dos hombres diferentes. Muy impresionante, Kaoru-chan. Supongo que quieres saber mi nombre-. Ella solo lo observaba acercarse más y tomarla de la barbilla. – Es Hideo-.
Antes de que Kaoru pudiera decir algo, la besó rudamente. Kaoru se aturdió por un momento antes de enfrentarlo pero el se negaba a soltarla. Finalmente, Kaoru lo mordió y el se alejó antes de abofetearla.
-¡Cómo te atreves ramera! ¡Pagarás por eso! Instantaneamente, la volvió a golpear en el rostro hasta que le salió sangre del labio. Sin embargo, Kaoru no reaccionó sabiendo demasiado bien de lo que ese hombre era capaz cuando estaba furioso. En lugar de eso, trató de calmarse esperando que alguien fuera por ella.
Kenshin…
Aún ahora sus pensamientos eran llenados por él. Kaoru sentía como si el destino estuviera jugando un cruel juego con ela tratando de hacerla elegir entre dos hombres que había llegado a amar y a preocuparse aunque uno de ellos la había herido profundamente. Desafortunadamente, ahora no era el momento para contemplar semejantes pensamientos, ahora tenía que pensar en como escapar de ese hombre demente. Hideo había planeado todo tan bien así que Kaoru pensaba que había una razón para eso… algo que él ganaría ¿Qué ganaría con matarla?
-¿Qué es lo que quieres de mí? Aún si me matas no es como si obtuvieras… ¿poder?- Preguntó Kaoru tratando de ganar tiempo mientras que pensaba en la forma de salir de ese desastre. Hideo la observó y se encogió de hombros sin querer, no importaba si le decía de todas maneras.
- Simple en verdad. Ese viejo idiota piensa que tiene todo bajo control, después de que termine contigo puedo deshacerme de él fácilmente. Ya me he deshecho de sus dos estudiantes favoritos, de hecho eran una amenaza después de todo-. Contestó sin cuidado tomándole la barbilla.
Kaoru solo levantó la mirada desafiante pero el pequeño temblor en sus labios y el matiz de miedo en sus ojos hacía obvio que estaba asustada. Eso no era copmo había previsto las cosas para ella. De pronto deseó haberles dado a Kenshin, Sano y a Yahiko otra oportunidad, una verdadera oportunidad. Los amaba, por su vida que los amaba y se preocupaba por ellos y por mucho que estuviera enfadada con ellos eran su familia y siempre lo habían sido. Simplemente no podía odiarlos por traicionarla así, especialmente cuando habían regresado por ella preocupados y para ayudarla. Aún cuando habían llegado tan lejos tratando de hacer de Shuichi un villano. Había estado muy enojada pero no los odiaba.
En un solo movimiento, Hideo la aprisionó contra el futon. Con sus manos atadas detrás de su espalda y con el peso de sus cuerpos en su brazo todavía sanando, Kaoru dejó salor un aullido de dolor que fue acallado por su brusco beso. Las lágrimas hacían caminos a los costados de su rostro al tratar de defenderse de él. Y justo cuando esperaba que fuera su fin, el peso de Hideo desaparecía de su cuerpo y ella fue levantada del futon.
- Shuichi…-.
-¿Estás bien? - Preguntó suavemente, sus ojos nunca dejaron a Hideo, quién acababa de ponerse de pie y sacudirse el polvillo de sus pantalones. Kaoru asintió cuando Shuichi desenvainó su espada y con dos ágiles movimientos las cuerdas de sus pies y sus manos fueron cortadas.
Frotándose su adolorido brazo, observó con horror como Shuichi se enfrentaba a Hideo.
- ¡Vete ahora, Hime-chan! Esto posiblemente lleve un tiempo-. Era una clara orden y Kaoru sabía cuan tonto sería desobedecerla pero el temor por Shuichi la mantenía quieta en su lugar.
- Puedes intentar escapar querida Kaoru, pero déjame asegurarte que no llegarás lejos-. Le dijo Hideo con una sonrisa confiada. Tomó su propia espada y la sacó de su vaina, con una sonrisa felina se enfrentó a Shuichi.- Siempre te he envidiado por tener su atención, pero en serio Haname ¿Cómo pudiste resistirte a su cuerpo?-
La ordinariez de sus palabras y sus implicaciones pusieron a Shuichi furioso. Esa era la mujer que amaba más allá de la razón y lujuria, no era su cuerpo que desde niño había llamado su atención, sino su alma. Era la razón por la que había abandonado su vida y se había unido a la yakuza, quería estar a su lado y ahora estaba más que dispuesto a protegerla de ese lunático.
-¡Ve!-
Kaoru negó con su cabeza. – No sin ti Shuichi, no puedo irme sin ti-. Maldijo en voz baja pero no tuvo tiempo de decir más palabras porque la espada de Hideo fue directo hacia él. Gruñiendo, bloqueó su ataque y se dispuso a atacar. Los dos hombres lucharon entre só disfrutando el sentimiento de una buena pelea pero con una sonrisa de triunfo, Hideo cortó una línea en el hombro de Shuichi que lo hizo preocupar, con solo ese corte no debería hacer a ese hombre tan engreído. Sin embargo, se dio cuenta del por qué.
Al entenderlo, Shuichi retorció su cuerpo y lanzó un ataque aéreo. El movimiento repentido sorprendió a Hideo y se desplomó inconsciente cualdo la empuñadura de la espada de Shuichi golpeó su cabeza. Instantaneamente, Shuichi tomó del brazo bueno de Kaoru y comenzó a correr.
Kaoru había observado la batalla con miedo y admiración y la expectativa tenían a su sangre fuyendo por sus venas. Ambos eran buenos, demasiado buenos y mejor que ella en muchos niveles que eran aterradores. Sabía que no podía manejar a Hideo en una batalla de uno a uno, sin embargo, sentió que algo estaba perturbando a Shuichi y dio un grito ahogado cuando este la apartó y salieron corriendo de allí.
-¿Por qué estamos corriendo? - Preguntó mientras que salían de la casa. Shuichi no dijo nada al principio pero siguieron avanzando.
- Tenemos que alejarnos, si más personas llegan no seré capaz de controlarlos, peor aun si despierta y se encuentra con refuerzos, entonces estaríamos acabados-.
-¿Pero…por qué?-
- Kaoru… he sido envenenado-. Esa simple oración la puso pálida instantáneamente y casi se detiene pero la jaló bruscamente de su mano obligándola a seguirlo.
-Pero si seguimos corriendo el veneno correrá más rápido en tus venas ¡Tenemos que detenernos!-
-Es demasiado tarde para eso, mi prioridad eres tú. Tengo que llevarte con Saito-san lo más rápido posible, no puedo detenerlo en este estado, no contigo cerca. Es demasiado peligroso-. Kaoru no sabía que decir, era peligroso que se enfrentara a Hideo en ese estado sin importar que ella estuviera cerca o no.
-Shuichi…-.
-Eres una persona importante-. Le dijo Shuichi mientras corrían, se preguntaba si era correcto decirle la verdad pero se sio cuenta de que tendría miles de preguntas sin respuestas esa noche. Tenía que decirle, no había razón para negarle la verdad ahora.- Tu padre no es Kamiya Koshijiro como piensas. Pero, Obihiro-sama, un líder de la yakuza en la que estoy involucrado, Los Dragones Blancos; tu eres su única hija-.
Kaoru sentía que su cuerpo se volvía de piedra cuando lo escuchó. Eso no era verdad. Nrgó con su cabeza, las lágrimas corrían libres por su rostro. Esa era solo una mentira que Hideo le había dicho para quebrarla. – Estás mintiendo…-. Él oyó sus lágrimas y sintió su confusión, quería sostenerla y confortarla en ese momento.
- Tengo mucho que decirte pero si no lo logramos mi padre te dará un regalo que compré para ti hace un tiempo. Puedes preguntarle a él sobre mí-. Tosiendo repentinamente, se detuvo para tomar un respiro. Olvidando su confución, Kaoru frotó su espalda con miedo. – Shuichi… estás en tan mala condición…-.
- Olvidate de mí… ¡Corre!- La urgió pero antes de que Kaoru pudiera replicar una risa los hizo girarse. Esta vez escalofríos de miedo corrieron por su espalda. Kaoru sintió como Shuichi la puso detrás de sí cuando se puso de pie. Sabiendo que debía escapar más por la seguridad de Shuichi más que por la de ella misma, corrió esperando encontrarse con Saito.
-No tan rápido mi linda-. Gritó hideo, tratando de ir tras ella, pero Shuichi lo de tuvo inmediatamente. – Tienes que pasar sobre mí primero-. Con un grito de batalla, Hideo atacó a Shuichi pero éste se negaba a rendirse. Kaoru se detuvi para verlos pelear y se dio cuenta de que ahora Shuichi no se estaba conteniendo, estaba peleando con todo y Hideo estaba teniendo dificultades.
-¡Maldito seas Haname! ¡Te mataré y a esa niña aun si es la última cosa que haré!- Shuichi gruñó.
-¡Eso no podrá ser!- Con una velocidad que podría haber igualado a la de Kenshin, aventó su espada y atravesó a Hideo.
Hideo cayó con un golpe, Shuichi levantó la mirada y vio a Kaoru mirarlo con miedo y alivio. Las lágrimas volvían a caer de sus ojos. Corrió hacia él, y él le sonrió con una sonrisa feliz. Finalemente todo había terminado. Estiró su mano hacia ella pero sus ojos se agrandaron de repente y cayó al suelo.
Kaoru se detuvo instantáneamente al ver como el cuerpo de Shuichi caía mientras que la sangre brotaba de su espalda. El alivio de verlo fue reemplazado por el horror pero al ir por el un rostro familiar la estaba observando.
- ¡Oh dios mío, oh no! ¡No puede estar sucediendo! ¡No puede ser!-
Arashi estaba parado sobre el cuerpo de Shuichi y se acercaba a Kaoru con un brillo depredador en sus ojos. Ella se alejó ¿Terminaría alguna vez esta noche? Se preguntó y sus ojos buscaron a Shuichi, rogaba que no estuviera muerto. Vio a Arashi y él le devolvía la mirada.
-¿Por qué?- Su voz había perdido su fuerza y se sentía débil e inservible; Arashi la observaba con frialdad.
-Quería poder y quería a tu madre, cuando no puedo tener algo, nadie puede-. Ella no entendía su lógica y no le importaba.
-Lo has matado…- No podía creerlo, simplemente no podía. -¿Qué es lo que te he hecho? ¿Por qué quieres asesinarme? ¿Por qué? - Gritó Kaoru.
Con un suave movimiento, la golpeó duramente lo suficiente para tirarla al suelo y hacer que su cabeza golpeara con la pared. Kaoru se quejó tratando duramente de concentrarse, vio a Arashi hecharle un vistazo a Hideo con disgusto.
- Inservible vagabundo, le di un simple trabajo y lo hechó a perder. Los niños de hoy en día no tienen clase-. Giró su atención a Kaoru y ella luchó para ponerse de pie. – Tú tienes la determinación de tu padre, no estoy sorprendido. Ese estúpido factor de determinación es de nuestra familia; es una lástima que tenga qye matar a mi familiar más próximo-. Ese comentario la sorprendió más que nunca, Hideo no estaba engañándola. Estaban emparentados pero como…. ¿Quién era ella? ¡Nada parecía tener sentido!
Arashi desenvainó su espada y se detuvo cerca de Kaoru. Tiró la vaina despreocupadamente en el suelo. – Finalicemos esto, no quiero volver a ver tu rostro-. Con mucha fuerza blandió su espada. En lugar de golpearla, oyó un estruendo y vio a Kaoru cubrir su brazo; su espada había sido bloqueada por su vaina. Se rió por la ironía y le sonrió. – Al menos tú no me subestimas como ese idiota, piensa que tengo sesenta años en lugar de cuarenta-. Negó con su cabeza divertido por ese pensamiento. Se dio cuenta que aun ahora sus ojos azules le recordaban a su amor perdido. Arashi tomó un gran respiro y golpeo a un lado de la cabeza de Kaoru.
La gente dice que al borde de la muerte, tu pasado se pone al corriente contigo, Justo antes de caer inconsciente, Kaoru vio varias imágenes en su mente. Imágenes de una linda mujer castaña sosteniéndola fuertemente y riendo junto a un apuesto hombre de cabellos oscuros haciéndole cosquillas. Ahora sabía que eran sus padres, imágenes del hombre que creía su padre enseñándole a blandir la espada mientras que sus padres la observaban. Ya pensaba que estaba que estaba perdiéndolo una imagen de Shuichi apareció en su mente. Estaba ahí, a su lado sonriéndole a una Kaoru más joven con una flor en su mano acomodándosela cariñosamente. Entonces… siempre lo había conocido. Ella no había podido decirle que le importaba.
¿Ese era el fin para ella? Se preguntaba Kaoru al borde de la inconsciencia. Y justo cuando sus párpados cada vez se cerraban más vio como una figura bloqueaba la espada de Arashi.
La única cosa que pudo ver fue cabello oscuro.
Entonces, fue encerrada en la oscuridad.
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Kenshin corría siguiendo la ruta que Misao le había indicado, el miedo de perder a Kaoru lo llevaba al borde de la locura. Sintiendo su ki moverse de la dirección original, apuró su pasa solo para ser bloqueado por una negra figura que emergía de la oscuridad.
- No puedo dejarte pasar Battousai, tu recorrido termina aquí-. Ice quedó en su lugar sabiendo muy bien que su familia estaba en peligro si no mantenía a Battousai alejado de Kaoru e Illusion. Kenshin gruño amenazadoramente. Sus ojos eran oro fundido. – Muévete o lo lamentarás-. Ice se negó y desenvainando su espada Kenshin se enfrentó con ese sujeto con solo una meta: alcanzar a Kaoru lo más rápido posible.
Kenshin no sabía lo que era. Estaba seguro de que podía derrotar fácilmente a ese hombre pero sabía que el sujeto tenía varios trucos bajo la manga; era un ninja. Kenshin estaba seguro de eso, tal vez Aoshi podía tener más diversión con el sujeto pero Kenshin sabía que no tenía tiempo que perder. Kaoru estaba en problemas y necesitaba encontrarla.
Maldijo a su oponente cuando su ki desapareció junto con él. Se forzó a concentrarse y descubrió a Ice tratando de atacarlo por la espalda.
Al momento de bloquear el ataque un fuerte ki pasó por su lado; la figura de un hombre que no había puesto los ojos por un buen tiempo se giró para sonreirle.
- No te preocupes por Kaoru, Himura, me encargaré de ella-.
Kenshin lo miró fijamente por un momento antes de volver a su pelea. Su mente giraba con preguntas ¿Qué diablos estaba haciendo ese sujeto ahí?
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Arashi vio como sus ojos se cerraban después de haber golpeado el costado de su cabeza. No le importaba que esos ojos azules lo miraran fijamente cuando estaba a punto de matarla. Sintiéndose mejor ahora, blandió hacia abajo su espada para finalizar a la única heredera pero fue bloqueado. Conmocionado, observó al castaño delante de él.
Antes de que Arashi Sawamura pudiera pronunciar una sola palabra, sintió como la espada del joven hombre penetraba en su cuerpo. Su sangre salió a borbotones y cayó. Muerto.
Lentamente el joven se inclinó sobre Kaoru y buscó su pulso; lo había pero era muy débil. Suspiró aliviado y tomo varios respiros para calmar los frenéticos latidos de su corazón. Nunca en su vida haía querido tanto algo y sabía que si hubiese llegado un segundo tarde, la chica se hubiera escapado de su agarre. Así mismo, la sangre de su cabeza estaba goteando y mojando su kimono, su brazo parecía roto y apenas estaba respirando. El joven cortó un pedazo de la manga de su gi y se lo ató alrededor de la cabeza para parar el sangrado; habían dos heridas y la orimera era la más profunda y fatal. Gentilmente, la tomó en sus brazos y se disponía a llevarla pero se encontró en el camino a Kenshin corriendo hacia ellos pero deteniéndose junto al cuerpo de Shuichi.
-Himura-san ¿está vivo?-
Kenshin asintió, no tenía ninguna intención de asesinar a Ice después de que el hombre que estaba parado delante de él fuera tras Kaoru. Ella estaba en los brazos del joven, se veía tan pálida que temió llegar muy tarde.
Inmediatamente noto el vendaje improvisado en su cabeza; quiso ir por ella pero el hombre se alejó. En lugar de eso, le indico a Kenshin que se encargara de Shuichi. A regañadientes, se acercó al cuerpo de Shuichi y se inclinó para buscarle el pulso. Apenas tenía, el hombre había sangrado mucho. Moviendo su mirada vio el cuerpo sin vida de Arashi junto con el del otro hombre; sus ojos eran oro sólido, había claramente furia en ellos pero tratú duramente de controlarla.
-Tenemos que llevarlos al hospital, yo llevaré a Kaoru. Tú puedes encargarte de él-. Dijo el joven al pasar por al lado de Kenshin. Lleno de preguntas aunque también entendiendo el peso del asunto asintió.
Kenshin levantó el cuerpo de Shuichi con algo de esfuerzo y observó al joven curiosamente.
- Dime ¿Qué estás haciendo aquí? Dime…. Soujiro-.
Continuará…
¡Cielos! ¿A que no se esperaban eso? Tampoco a que actualizara en tan poco tiempo…. En fin… ya le fanta muy poquitito… que emoción... Me ha encantado traducir este fic… y si les gustó este esperen leer el próximo que tengo en mente… es de la misma autora, pero no lo voy a publicar hasta terminar este y hablar bien con ella ¿si?
Si les gustó el capi y la traducción, por favor háganmelo saber… es solo un momento un cick en "review this chapter" y listo… se que son muuuuuuuuuuuchos los que leen el fic… Jejej
Espero que les haya gustado… si todo va bien espero el prox domingo subir el siguiente capi… díganme si así lo quieren ahahah (era un poco chantajista) xD
¡Besos a todos y todas! ¡Nos leemos pronto! ¡Kiss!
PD: Muchísimas gracias por los reviews a: KENSACHAN-de J. Black, setsuna17, Isuzu, Diosa Luna….
¡Todos sus comentarios siempre son bienvenidos!
