Draco se corrió la manga para observar su reloj. 50 jodidos minutos. 50 jodidos minutos faltaban para ver a Ginny. 50 jodidos minutos faltaban para que el séptimo y último año en Hogwarts comenzara. 50 jodidos minutos para abrazarla y besarla como todos los años desde aquel día en que juraron amarse. Ginny maldice por lo bajo. Esos 50 jodidos minutos se transforman en 50 jodidas horas.
Libros, útiles, nuevas escobas. Esta todo más que hecho, y aun así faltan 50 jodidos minutos para reencontrarse. Todo esta listo para un nuevo maldito año escolar, pero aun así esos 50 minutos siguen pegados al reloj. Los dientes de Draco rechinan mientras la aguja pequeña se mueve con delicadeza. "Vamos, pedazo de idiota." Susurra.
Molly esta más que emocionada, sin embargo para Ginny sigue siendo un día malo. Su día no será feliz hasta que esos minutos de la jodida mierda desaparezcan de su vista y pueda tenerlo en sus brazos, para siempre. Las horas dominan a la joven pelirroja, no puede más y se descarga con su pequeño hermano Ronnie, comienza a hablar con un ataque de histeria.
Draco no tiene histeria, solo rompe el reloj con un sectumsempra. De cualquier modo, sigue teniendo su reloj de mano para torturarlo. Ya lleva su corbata verde bien colgada de su cuello. Diablos, quiere estar con ella en la estación de trenes, y sentir su acaramelado cabello nuevamente, con sus tiernas pecas cubriéndole el rostro.
Tic. Tic. Tic. Los 50 minutos pasaron. Draco y Ginny corren, y se encuentran.
