Beyblade no me pertenece...

Edición a cargo de Hannika Adreatos


-oO0( Ojos del Corazón )0Oo-

Por Kiray Himawari

Capítulo IV

A partir de ese día fui a buscarlo diariamente, antes y después del trabajo, pero no lo encontraba. Esperaba verlo en las reuniones de trabajo, pero nunca apareció. Un día al ir a buscarlo...

– ¿Por qué lo sigue buscando? – me preguntó la empleada – Si el joven Kai desaparece todo el tiempo, es como si la quisiera evitar- dijo algo apenada.

– Lo sé, – respondí – pero lo sigo buscando porque él es mi amigo. –

Al decir esto su cara cambió y la felicidad se desbordó.

– ¿En verdad eres su amiga? – preguntó entusiasmada.

– Sí, yo…–

– No lo puedo creer, después de tanto tiempo... –

Me abrazó. Yo no sabía que decir, pero no fue necesario decir ni preguntar nada.

– Bueno, hija, debo decir que me emociona oír eso. Como sabrás desde hace más de veinte años que el joven Kai no nos da una sorpresa así. –

'¿Veinte años?' me pregunté.

– Yo soy la nana del joven Kai, mi nombre es Irina, disculpa la emoción, pero esto debe celebrarse. –

Me abrazó nuevamente. Se alejó y buscó rápidamente en su alcoba. Lo que me mostraría era increíble, eran fotografías de Kai cuando era pequeño, aunque en las fotos no se le veía sonreír.

– Es lindo, ¿no es verdad? Lastima que nunca volvió a sonreír. – sostenía una fotografía de Kai sonriendo a los tres años – Desde aquel incidente no volvió a ser el mismo de antes. –

– Y ¿qué fue lo que ocurrió? – estaba intrigada.

– Su madre… Murió. – dijo en tono triste – Su madre murió cuando el joven Kai cumplía sus cuatro años. –

– ¿Pero qué fue lo que le ocurrió a su madre? –

–- Su madre murió ahogada o esa fue la causa final. La señora de Hiwatari era muy sana, pero un día estando en el jardín trasero, donde hay un pequeño lago, cayó en él. El forense dijo que…–

– ¡Cállate!, sabes que está prohibido hablar de eso. –

Era Kai que al fin aparecía, estaba realmente enfurecido.

– ¡Lárgate inmediatamente! – gritó a Irina, ella se fue rápidamente, luego fue mi turno – ¿Tú de nuevo?, ¿qué demonios haces aquí? ¿Creí que habías entendido la última…? –

Corrí a abrazarlo.

– Yo no tenía idea – dije con emotividad.

Kai no correspondía a mi abrazo, pero tampoco hizo nada por alejarme de su lado, su mirada no era la usual. Cuando lo solté él se retiro a su estudio y se encerró por varias horas. Se hizo de noche y tuve que irme.

Ya en mi habitación me fui a dormir o más bien un intento de ello, no podía dejar de pensar en Kai y en la muerte de su madre. Me quedé dormida después de varias horas. Al otro día me levanté y decidí ir otra vez a su mansión, quería hablar con Irina. Llegué a su mansión y, como era costumbre, el policía me daría mi pase, pero esta vez era rojo y no amarillo como siempre.

– ¿Qué significa el color? –

– Bueno, el amarillo es para visitas de la compañía y el rojo para familiares o amigos del joven Kai, pero como él no tiene familia… Ayer recibí la instrucción de darle ese pase. –

El policía había cortado una de sus oraciones, sin embargo estaba tan feliz de recibir ese pase que no me ocupe de indagar más.

– ¡Gracias! – dije felizmente.

Seguí mi camino. Irina abrió la puerta y me sonrío dulcemente.

– Buscas a Kai ¿verdad? Lo siento pero no…–

– Esta vez no Irina, vine a hablar contigo. –

– ¿Conmigo? – estaba sorprendida.

– Sí, ayer te interrumpió Kai, lo hizo seguramente porque lo que decías era doloroso para él. Esta vez no está y yo necesito saber qué ocurre para poder ayudarlo. –

– Bueno sentémonos y platiquemos un poco. – ya en la sala comenzó a contarme su historia – Yo conozco a Kai desde antes de nacer… – su mirada iba tornándose conforme a los hechos – Yo era nana de su madre, la Sra. Ekaterina. Luego ella se casó con el Sr. Hiwatari, algo raro una rusa y japonés… Bueno, realmente se conocieron en Rusia, vivíamos allá. La Sra. Hiwatari era de muy buena familia al igual que el Sr. Hiwatari, la diferencia es que ella era muy dulce y el señor era más serio, como Kai. Los señores se conocieron en Siberia durante una excursión, desde ese momento mi niña era la persona más feliz sobre la tierra y que decir del señor. Decidieron casarse y así fue una boda de princesa y una luna de miel por todo el mundo. Después de un año mi niña dio el anuncio más feliz del mundo: Estaba embarazada. Toda la familia estaba feliz pues deseaban que fuera un niño para que pudiera heredar toda la fortuna. Pasado los nueve meses mi niña dio a luz al joven Kai, era un niño muy deseado, todos estábamos felices. A pesar de que Rusia era un lugar frío, EL joven Kai tenía el calor y amor de una familia. Todo estaba bien, Kai dijo sus primeras palabras y dio sus primeros pasos en Rusia, pero entonces la compañía de su padre comenzó a tener problemas y decidieron venir a vivir a Tokio. El joven Kai festejó su cuarto cumpleaños o más bien lo lamentó aquí. Durante la fiesta mi niña comenzó a sentirse muy cansada y para no arruinar la fiesta fue al patio trasero y…– sus ojos se llenaron de lágrimas –…Cayó al agua. Nadie se había percatado de su ausencia. Kai fue quien se dio cuenta y empezó a buscarla. Luego de unos minutos él la encontró. Desconcertado fue a buscarme y me llevó a donde estaba su madre. Horrorizada miré su cuerpo flotando en el agua. Kai comenzó a llorar mientras su padre se acercaba para llevárselo y no viera más el cuerpo de su madre. Llamamos a una ambulancia, pero era muy tarde, mi niña ya estaba muerta. El padre de Kai fue quien la sacó del lago. El señor lloraba y gritaba desesperado por mi niña, estaba invadido por el dolor. El forense fue quien se llevó el cuerpo de mi niña. Esperamos los resultados y la sorpresa fue muy grande. Mi niña tenía un tumor en el cerebro, ya estaba muy avanzado. Todos estábamos sorprendidos, nadie había notado nada. El joven Kai preguntaba todo el tiempo por su madre, pero nadie queríamos decirle nada. El padre de mi niña llegó, el Sr. Volter, y sin pensarlo dos veces tomó a Kai y sin ninguna consideración le dijo 'tú madre está muerta'. Kai no entendía muy bien el significado de muerte, así que su abuelo se encargó de que lo entendiera. Lo llevó al estudio y allí hablaron por horas, nadie sabe que le dijo a ese pobre niño. Pasados los días realizamos el funeral, el joven Kai estuvo presente, sin embargo no lloraba ni una sola lágrima, fue muy extraño. –

– Pero ¿Qué pasó con su padre? –

– El señor estaba lleno de dolor, rabia, era tanto que olvidó a su propio hijo. Comenzó a tener pesadillas cuando dormía y delirios cuando estaba despierto. Un día desapareció y nunca pudieron encontrarlo. Pasados varios años la policía lo dio por muerto y la custodia de Kai quedó en manos de su abuelo Volter. Sus abuelos paternos murieron luego y Kai heredó toda la fortuna que le correspondía a su padre y que, al ser tan pequeño, el Sr. Volter se hizo cargo de todo. –

– Y ¿dónde está su abuelo? –

– El Sr. Volter murió hace dos años y Kai, siendo ya mayor de edad, heredó la fortuna de ambas familias. –

– Entonces fue así que se hizo dueño de la compañía. –

– De eso y de muchas otras cosas más, pero eso no lo hace feliz. Toda su vida se desgració a partir de la muerte de su madre, la desaparición de su padre y la educación que recibió por parte de su abuelo Volter parece que fue la última clave para forjar su carácter… Pero ahora estás tú y estoy segura de que tú lo vas a salvar de esa maldición. –

Me abrazó con mucha emotividad, yo correspondí a su abrazo.

– No te preocupes Irina, de hoy en adelante todo va a ser diferente, Kai nunca volverá a estar solo. – el tiempo pasó muy rápido y la hora de irme había llegado me despedí – Confíe en mí. –

Fui a casa, ya muchas de mis dudas habían sido contestadas.

– Todo será diferente para Kai. – susurré entusiasmada – No volverá a sentir toda esa soledad. –