Beyblade no me pertenece...
Edición a cargo de Hannika Adreatos
-oO0( Ojos del Corazón )0Oo-
Por Kiray Himawari
Capítulo XV
Las lágrimas acumuladas rodaron sobre sus mejillas. No era broma lo que me decía. ¡No podía ver nada!
– ¿De qué hablas? ¿Qué te ocurre? –
– No veo nada. – decía desesperado – ¡No puedo ver! –
Agité mis manos enfrente de sus ojos, pero éstos no reaccionaban al movimiento.
– ¿Cómo pudo pasar esto? –
– Yo… yo…– sólo titubeaba.
– Reacciona, ¿a qué hora ocurrió?, vamos Kai, ¡dímelo! –
Dije muy preocupada al tiempo que comencé a gritar para que viniera Irina. Cuando llegó…
– Irina pide la camioneta, tenemos que ir al médico. – hablé en tono apresurado.
– ¿Qué ocurre?, ¿te sientes mal? –
– No Irina, Kai está ciego. –
Cuando dije esto último Irina corrió por el chofer. Llevamos con cuidado a Kai a la camioneta. En el camino iba callado, los ojos los tenía abiertos, parpadeaba de vez en cuando y cada que lo hacía más lágrimas brotaban. Una vez en el hospital, el médico mandó a realizarle pruebas para saber la causa y, después de medio día de espera, llegó.
– Lo que voy a decirles no es grato, sin embargo ese es mi trabajo. Encontramos que la ceguera de Kai ha sido provocada por la presión que ejerce su tumor, ha afectado el nervio óptico. La única forma para que logre ver de nuevo es…– al médico le costaba terminar la última oración –… Es que operemos y quitemos el tumor. –
No sabía porqué al doctor le costaba decir eso, sonaba a buenas noticias.
– Y entonces, ¿qué estamos esperando? –
– Me duele decirlo, pero la situación de Kai no es tan simple como eso. Su tumor era muy pequeño cuando ocurrió su accidente, era casi indetectable, sólo los pequeños síntomas que tenían podían decir que existía, pero hoy ha doblado su tamaño, no entiendo cómo es que creció tan rápido y no se haya percatado él mismo. –
Volteé a mirar a Kai.
– Eso tenías.- le dije reclamando. – Eso tenías y no me lo dijiste, ¿cómo es posible? ¡Te pregunté si estabas bien, era el momento de decírmelo! –
Comencé a llorar en ese momento. Titubeante y ya sin más lágrimas en ese momento Kai...
– No tenía caso. – dijo – El tumor es inoperable. ¿De qué servía decirlo, si no tiene remedio? –
Sus palabras tenían cierta razón. Miré al doctor.
– ¿Inoperable? – volví a ver a Kai – ¿Cómo sabes eso? –
– Consulté a mis médicos en Rusia, no hay remedio. –
– Pero el médico acaba de decir que una operación sería suficiente…–
El médico entonces me interrumpió.
– Eso es lo lamentable… Kai no puede ser operado por varias razones. –
– ¿Cuáles son esas razones? –
– El lugar donde Kai tiene el tumor es un lugar crítico, cualquier movimiento falso y podría morir o quedar en estado vegetal. La segunda razón es que si abrimos y descubrimos que no hay nada que hacer, habrá sido en vano la cirugía. Y la última, y la más importante, implica un riesgo tremendo operarlo y que tenga alguna hemorragia, su tipo de sangre no es muy común, es AB Rh negativo y, como Kai no tiene familiares cercanos, es mucho más difícil encontrar donantes para él, en caso de emergencia. –
En ese momento a mi mente vino lo que ninguno de los dos había confesado a otros, nuestra cercanía sanguínea. Tomé a Kai de la mano y le dije
– Esta es mi oportunidad de realmente ayudarte, es la única forma. –
Enseguida arrebató su mano
– No vas a decir nada, no debes hacerlo. – sentenció enfadado – Salgan todos de aquí. – dijo a todos excepto a mí. – Tienes que saber algo más. –
Poco a poco y muy sorprendidos el médico e Irina abandonaron la habitación del hospital.
– ¿No puedes ver qué puedo ayudarte? – reclamé.
– No, debes decir nada, no debes. – e decía mientras trataba de buscar las palabras adecuadas – Tú vida está en riesgo, no debes decir nada, si esto llega a saberse…–
– ¿Mi vida en riesgo? Explícame qué ocurre. Esto debe ser una excusa para que no te ayude. –
– No, no es así. En mi último viaje a Rusia no sólo me enteré del estado del tumor, sino que también los investigadores me han informado algo escalofriante, que no he querido decirte. –
– Y ¿qué es eso que ocultas tan celosamente? –
– Tus padres… Tus padres no murieron por un robo…–
– ¿Qué? –
– Tus padres fueron asesinados premeditadamente, todo fue montado. Te están buscando a ti ahora. –
– ¿De qué hablas? ¿A mí?, no estoy entendiendo nada. –
– Lo único que sé es que a tus padres los asesinaron a causa de mi abuelo. –
– Pero tu abuelo está muerto. –
– Así es, pero… –
– ¿Pero qué? Habla ya. –
– Mi abuelo mantuvo muchos negocios con el gobierno ruso, eso a mi también me consta, pero mi abuelo… Mi abuelo mantuvo proyectos en secreto, un amigo suyo los maneja, yo no sabía. Su amigo negocia las armas para terrorismo, experimentos muy extraños. Ahora que yo estoy a cargo, intenta deshacerse de mí y de todo lo que le impide quedarse con esa compañía, sin que nadie sepa cómo; nuestro accidente fue su culpa. Averiguó lo de tu madre y mira lo que hizo. Sabe de tu existencia y no descansará hasta acabar contigo y finalmente conmigo. –
– Entonces deja esa empresa ya. –
– No puedo, es demasiado. –
– ¿Te importa a caso más el dinero que nuestra seguridad? –
– No es el dinero, no entiendes, no es tan simple abandonar todo eso como si se tratara de soltar la soga y que el mundo se caiga. –
Un silencio invadió la habitación de nuevo.
– Entonces no tienen que saber qué somos, sólo tomar mi sangre bastará. –
– ¡No!, si el médico toca tu sangre notará la coincidencia. Todos están en nuestra contra. ¿No lo ves? –
Fue cuando me dí cuenta que él realmente me quería y me estaba protegiendo a costa de su salud, de su vida.
– Entonces, ¿qué se supone que haremos? –
– Nada, todo estará bien. Todo se resolverá, ya lo verás. –
En ese momento se levantó y, sin poder ver, me abrazó calidamente. Estaba muy sorprendida y emocionada. En ese momento Irina entró y vio la escena. Salió sin hacer ruido, pero su mirada no era de mucha felicidad, era como de desconfianza. No sé lo que exactamente pasó por su cabeza, pero no era muy bueno. Dieron de alta a Kai. Nos fuimos muy intranquilos y sin una solución cierta para Kai. En la camioneta se sentó lejos de mí, a diferencia de Irina que me observaba de una manera extraña, aunque no la veía, sentía su mirada. Cuando llegamos a la mansión ayudé a que Kai bajara, lo llevé a su habitación y se encerró por un largo rato, a decir verdad lo que quedó del día. Por otro lado, Irina me dijo que quería decirme algo, supuse que era por lo que había visto en el hospital y fue así.
– Hinata, sé que tus intenciones son buenas, o al menos esa impresión me da; pero no quiero dejar de lado que también puedes dañar a mi niño Kai. Sé que él no me tiene tanto afecto como yo a él, sin embargo me preocupa su felicidad y no estoy segura de que tu puedas hacerlo feliz. –
– Entiendo lo que quieres decir. Debo dejar claro que no son así las cosas. Es verdad que amo a Kai…–
Irina quedó asombrada con mis palabras.
–… Pero no es de la manera que tu crees. No te preocupes, poco a poco las cosas estarán en su lugar y te darás cuenta por ti misma, entonces lo entenderás todo. –
– Espero que, por el bien de mi niño Kai, así sea. Gracias por estar a su lado en momentos tan difíciles. –
– No tienes que agradecer nada. –
Con un abrazo se despidió de mí y se fue a sus labores.
