Beyblade no me pertenece...

Edición a cargo de Hannika Adreatos


-oO0( Ojos del Corazón )0Oo-

Por Kiray Himawari

Capítulo XVI

Pasaron varios días y Kai se veía muy deteriorado, había perdido su mirada, los ojos que lo distinguían tanto. Con el crecimiento del tumor los síntomas se hacían más evidentes y conociendo todos lo que padecía tratamos de ayudarlo, sin embargo él no quería. Decidimos impedir que viajara a Rusia, seguía empeñado en ir a arreglar sus asuntos, mas era demasiada su obstinación que sus investigadores tuvieron que viajar junto con sus abogados para tratar de tranquilizar las cosas y darle seguimiento a lo que hacía falta desde Japón.

Al parecer nadie, fuera de la casa, conocía lo que le ocurría, nadie sabía lo de su ceguera. Cuando llegaron los abogados y los investigadores, que habían sido citados el mismo día y a la misma hora, Kai bajó a recibirlos en su estudio. Iba a su lado cuidando que no fuera a caer o tropezarse, por fortuna nada ocurrió, parecía como si hubiera podido ver. Entró al estudio, sus abogados e investigadores se pusieron de pie y estiraron la mano para saludar, pero Kai no lo hizo, entonces notaron que algo no estaba bien, pues también notaron que no los miraba a los ojos.

– ¿Está bien, joven Kai? – preguntó su abogado.

– Estoy bien, ahora tratemos los asuntos a los que vinieron – le contestó.

– Bien. – dijo poco convencido.

Todos ellos me voltearon a ver como para que me fuera; iba a hacerlo, pero…

– No te vayas. –

Era Kai pidiendo que no me fuera.

– Necesito que estés aquí y que escuches por ti misma lo que ocurre. – me dijo – Podemos continuar – dirigiéndose a los demás presentes.

Todos estábamos sorprendidos con sus acciones, era muy extraño. Tomamos asiento y empezaron.

– Aquí están los últimos reportes de la investigación. – dijo uno de los investigadores.

Estiró el brazo con los documentos en mano para dárselos a Kai, pero éste, al no poder ver, no los tomó.

– Joven Kai, aquí tiene los informes. – repitiendo la acción.

– ¿Quieres tomarlos y leerlos, Hinata? –

– Sí, por supuesto. – respondí.

Tomé los documentos y los abogados me miraron de una manera extraña al igual que a él.

– ¿Está seguro de estar bien? – inquirió de nuevo el abogado.

– Estoy ciego, ¿no lo ve?, necesito alguien que lea todo por mí. – siseó un poco enfadado.

– Lo siento, no tenía idea de eso. No quise ser indiscreto – pronunció con vergüenza el abogado.

Todos estaban muy sorprendidos e intentaron hacer todo lo posible para no incomodarlo más con preguntas.

Comencé a dar lectura al reporte que me entregaron. No podía creer lo que decía. El amigo del abuelo de Kai había mandado asesinar a mis padres, con la intención de que no pudieran hacerse presentes y reclamar una maldita herencia, de la cual nadie más que ellos mismos tenían conocimiento. El reporte también decía que no me habían encontrado a mí para matarme tan sólo por el hecho de haber llegado a la vida de Kai, quien me acogió en su casa. Una causalidad quizá. Así mismo, decía que las investigaciones de la empresa en sí habían arrojado una serie de hechos delictuosos, fraudulentos, negociaciones con terroristas, era espantoso, lo que decía. Detuve mi lectura de la consternación.

– ¿Estás bien?, ¿quieres continuar leyendo? – me preguntó Kai.

– Sí, estoy bien. –

Continué leyendo.

Explicaba que la desaparición de mi madre había sido provocada por la intervención del abuelo de Kai y su amigo, esos hombres… Mi madre se había visto obligada a abandonar su identidad para salvar su vida y la de mi padre. Al ser dada por muerta, estuvo en paz por un tiempo, pero no conformes los buscaron y asesinaron. Todo parecía una pesadilla, todo lo que vivía era una sombra de lo que mis padres sufrieron. Al terminar de leer.

– Como pueden darse cuenta, lo que ocurre es una verdadera sarta de problemas, cosas que vienen de tiempo atrás. Lo importante ahora es ver cómo actuaremos para no correr riesgos, tratar de evitar lo que se avecina. ¿Tiene alguna sugerencia, joven Kai? – inquirió el abogado.

– Es una situación muy difícil. Lo he pensado bien desde el último informe. Hasta ahora los hemos confundido con la suerte del destino, pero no será así siempre, tarde o temprano esto se sabrá. Quiero evitar los conflictos hasta donde sea posible. Lo primero que haremos es hacer la denuncia de lo que ocurre con ese hombre y lo que hace con la compañía. –

– Sé que es cierto y comprensible con lo que dice. Por otra parte, no estoy seguro de las consecuencias de esto que quiere hacer. Como usted sabe, ellos negocian con gente influyente, peligrosa, no sabemos que podrían pasar si no tenemos suerte. Las relaciones de su empresa con el gobierno ruso lo hacen extremamente delicado, esto probablemente lo hará un conflicto internacional. –

– He pensado en eso también, pero ya detuvieron bastante nuestras vidas, es hora de actuar. Enfrentarlos es la única salida. – dijo muy seguro.

Todos aguardaron un segundo, lo que se comentaba era realmente serio. Yo no podía reponerme de todo lo que pasaba, era una pesadilla, no tenía otras palabras para describirlo. Sentía mucho dolor y coraje al saber la verdad, pero contuve mis emociones para no afectar a Kai, quien lucía sereno a pesar de todo.

– Bien. – dijo uno de los abogados – Lo primero que haremos es poner la denuncia. Lo segundo es proteger a la señorita Hinata Oshima, tendremos que ponerla bajo custodia. Tenemos que estar muy seguros de lo que haremos. –

– La denuncia está bien, debemos hacerla cuanto antes. –

– Mañana mismo estará hecha. –

– Bien. La protección de Hinata queda bajo mi criterio, no bajo el de alguien más…– dijo Kai.

– Con el respeto que merece, creo que la situación no le permite tomar la decisión correcta, es la vida la que está en riesgo, si se llega a descubrir la verdad todo sería una catástrofe. – interrumpió uno de los investigadores.

– Dicen que no hay mejor escondite que la boca del lobo. Ella estará bien aquí conmigo. – agregó tranquilamente.

– ¿Está seguro de la decisión que acaba usted de tomar? –

– Estoy muy seguro. – respondió.

– Entonces no hay más que decir. Mañana por la mañana vendremos para la firma de los documentos correspondientes para la denuncia. –

– Muy bien, eso es todo. –

Se levantaron todos y sin querer intentaron despedirse de mano, salieron uno a uno disculpándose por lo cometido al final.

En el estudio Kai y yo nos quedamos un rato, yo intentaba ordenar los documentos que habían traído.

– ¿Te sientes bien, Kai? –

– No tengo nada, estoy bien. ¿Tú? –

– Me siento extraña, nunca imaginé nada de esto, para mí es algo muy sorpresivo, en cambio tú estás muy sereno. –

– Cuando tu vida es un desastre, pocas cosas te sorprenden. –

Se levantó de su lugar y comenzó a caminar hacia la puerta.

– Déjame ayudarte. – le dije

No dejó que lo tocara.

– Estoy bien, no necesito tu ayuda, preocúpate por ti. –

Salió del estudio y fue a su habitación, caminaba solo perfectamente.

Notaba que la tristeza estaba presente en los ojos que ya no podían mirar con la intensidad con que solía hacerlo, no podía verme a los ojos y decirme lo que pensaba; ahora sus ojos sólo se veían cristalinos y con el reflejo de su vida tan agobiante.

Al día siguiente vinieron los abogados y los investigadores. Kai firmó con mi ayuda todos los documentos correspondientes.

– Lo que está por ocurrir, – dijo un abogado – tal vez le cueste esa compañía por la que su familia ha luchado tanto. –

– Lo sé, pero ahora tengo otra cosa por la cual seguir. –

Se fueron por fin. Horas más tarde las noticias internacionales anunciaban lo sucedido, inclusive el nombre de Kai se escuchó con no muy buenos comentarios. Todo Tokio murmuraba lo que ocurría. Las televisoras de todas partes enviaban reporteros para lograr una entrevista con Kai. Obviamente no fue posible. La seguridad se incrementó en la mansión. Yo estaba muy angustiada por todo lo que ocurría. Llegaba correo anónimo con amenazas hacia Kai.

Un día un reportero logro colarse, arriesgando la vida y se acercó a una de las ventanas, me vio y tomó una fotografía. Los guardias lo sacaron y le quitaron la cámara, pero el reportero astutamente quitó el chip donde se guardan las imágenes. Días más tarde del incidente mi fotografía apareció por todos los noticieros y diarios del país. Kai estaba realmente preocupado, pues todo el mundo se preguntaba quién era yo. Concluían que era su novia, decían que era su prometida, no sabía si era malo o bueno, todo lo que ocurría era alarmante. No podíamos salir a ningún lugar sin estar en el ojo del huracán. A pesar del acecho de la prensa, éstos no pudieron percatarse de los problemas de salud de Kai. Así transcurrió un año completo, un verdadero calvario.