Capitulo 5:
En medio de las normalmente calmadas montañas, surgía un continuo y detestable ruido de maquinarias y metal. La base secreta de Drakken, era ahora una obra en construcción, con vigas de acero, martillazos y chispas que caían en todos lados como lluvia. En medio de todos esos secuaces de uniforme rojo y negro, caminaban el hombre azul, Shego y su nuevo asistente. Los secuaces de Drakken trabajaban sin descanso no por miedo a su jefe ni por la paga, sino por los gritos de furia de Shego que estremecerían a cualquiera. Arson, el nuevo consentido del jefe, sacó unos planos que el mismo había diseñado. Era el boceto de lo que seria el arma más poderosa del mundo. El nuevo asistente intentaba explicarle como debían continuar las obras. Mientras Shego seguía gritando a sus subordinados.
-Vamos, Vamos. Esto debe estar terminado para el viernes – luego dirigiéndose al Doctor Drakken con vos apenas mas suave - ¿Por qué tiene que ser mañana?
-Simple, Shego – respondía Arson, quien nunca se quitaba su casco – el doctor Drakken desea tener la máquina lista cuanto antes pues es un hombre ocupado y odia perder el tiempo.
-No hablaba contigo Cabeza de foco, sino con Drakken. No se quien te dio el derecho a contestar por él.
-¡Shego! Debes tranquilarte, Arson sólo quiere ayudar…
-Llego hace dos días, no sabe de donde viene ni por qué hace lo que hace y aún así lo prefiere antes que mí… - reclamaba la chica de verde. Con furia y sin pensarlo dos veces lazó un rayo destrozando una viga que casi cae sobre Drakken. Luego se marchó refunfuñando.
-Shego... - dijo suave Drakken
-no se preocupe señor, ya se le pasará – decía Arson mientras colocaba la mano sobre su hombro – como le iba diciendo…
Shego fue a su cuarto hecha una furia, no sabía por qué pero por primera vez estaba celosa de Drakken. Ese tonto no le hacia, ni siquiera escuchaba sus sarcasmos. "que haga lo que quiera, peor está vez no contará conmigo" pensaba Shego mientras estaba recostada sobre su cama.
Mientras tanto en "La Compra Inteligente", Ron estaba con su anaranjado tratando de volver a meter a un loro fugitivo en su jaula, "Vamos vuelve a que y te daré una galleta" era lo único que gritaba el rubio mientras corría al animal volador. Le mostró una galleta y luego la lanzó a su jaula y se alejo. El ave confiada entró y la puerta se cerró. Un ratopin estaba cerca de la jaula burlándose del animal. Entonces resonó una voz en el altoparlante.
-Atención, todos los vendedores deben reunirse en el departamento de Recursos Humanos de inmediato.
Ron y los demás vendedores atendieron rápidamente, todos estaban allí. Llegó el gerente de ventas, parecía bastante feliz. El gerente Robbins, tal era su nombre, les hablo a todos.
-Compañeros, debo decirles que me iré de vacaciones después de este turno, así que debo asignarles un sustituto… Denle un fuerte aplauso al nuevo gerente Steve Barkin – sólo el gerente aplaudió con una sonrisa. A Ron se le detuvo el corazón. "Esto no puede ocurrir de nuevo" pensó el rubio m mientras Rufus se metía en su bolsillo.
-Gracias, gracias. Espero cumplir con todas las funciones que debe cumplir todo buen gerente. – Unos pocos aplausos forzados se escucharon - ¡No pierdan el tiempo! ¡Vuelvan a trabajar! – Todos corrían apurados – tu no Imparable…- Ron avanzó lento y temeroso al musculoso ex - profesor, siempre hacia lo que fuera para torturarlo, sólo porque lo vio mal en secundaria. Barkin miro la planilla que tenia en su mano izquierda, y con la derecha en la segunda busco el nombre de Ron.
-¿que necesita… gerente Barkin? – pregunto tartamudeando el joven.
-Imparable te has tomado muchas licencias, todas sin justificar… - comenzó Barkin
-No son injustificadas, salvaba al mundo con Kim… - comenzaba Ron
-No es cierto. La señorita Possible salva al mundo, tú sólo estas ahí corriendo… no podrías salvar a un gato. – terminaba con desprecio el gerente Barkin
-Hay excepciones, como en la graduación… - recordaba Ron
-También fue la señorita Possible, yo lo vi todo… - aseguro su superior
-¿Desde debajo de una mesa, temblando cómo una gelatina por el miedo? – ironizo con una sonrisa Ron.
-no te pases de listo Imparable… - gritaba Barkin señalando al mentón del rubio, que se inclino hacia atrás - De ahora en más doble turno hasta que termines tus deudas o adiós trabajo.
-Pero señor Barkin…. Yo tengo una cita.
-No me interesa si tiene una cita aunque fuera el presidente usted segura trabajando… - grito Barkin mientras se marchaba dejando a Ron sin palabras.
MINUTOS MÁS TARDE, Kim estaba en su habitación escuchando a Ron por teléfono. El joven pedía perdón por no poder estar en la cita del viernes ni tampoco poderla ver hoy. "No importa" dijo la pelirroja y sin más cortó bruscamente. La heroína salió de su habitación y bajó las escaleras sin ánimos. Entonces vio a sus hermanos armando una de sus máquinas. Era una esfera del tamaño de una pelota de volleyball, oscura y con una ranura redonda en la cima.
-¿Qué piensan que están haciendo? – preguntó la pelirroja
-Wade nos contó lo que paso en la selva – comenzó Tim Possible.
-Y quisimos intentar recrear la máquina antimateria.- terminó su gemelo Jim.
-¿Ustedes en verdad piensan que pueden hacer eso? – preguntó la pelirroja subestimándolos – además es cosa tiene el triple del tamaño del original. – declaró señalando la maquina.
-No pudimos hacerlo más pequeño… - dijo Jim
-Pero es porque no teníamos los planos. – completaba Tim.
-Pero aún así funciona. – Dijeron ambos al unísono – te lo probaremos. – los gemelos corrieron con la esfera eludiendo a Kim, quien trataba en vano de atraparlos.
"Bitontos" fue lo único que ella llego a gritar, antes de que sus hermanos menores. Los siguió por toda la casa, hasta que salieron al jardín. Introdujeron un cilindro n la ranura superior y luego con fuerza lo lanzaron al aire, al ser pesado no se elevó demasiado. La esfera estallo en una luz rojiza que empapó todo el jardín de los Possible. Kim, se agachó tirando sus hermanos al suelo. El efecto duró unos pocos segundos. Al desvanecerse, los jóvenes Possible vieron un pequeño cráter no más grande que la esfera que lanzaron.
Concluirá…
