Disculpen la tradanza tuve un poroblema con la computadora y no pude utilizarla por una semana. espero que no hayan creido que deje de escribir. Bueno aqui les dejo este y empiezo con el proximo
Capitulo 7:
El día estaba hermoso, sin una sola nube. Eso era una señal de una hermosa noche, Kim deseaba que este viernes fuera para ella y Ron, pero no. El destino, mejor dicho Barkin, impedían que estuvieran juntos. La pelirroja pensaba en eso y se preguntaba si después de todo Ron no podía descansar por su culpa. Barkin le reclamaba las horas que su asistente estaba con ella salvando al mundo. Pero aún así Ron le había prometido salir el sábado, así que ¿De que se quejaba? Lo que le debería preocupar de verdad era los planes de Dr. Drakken. Sus hermanos y Wade aún no podía encontrar alguna manera de detener la máquina del extraño que se fue con el maniático hombre de piel azul. ¿Quién era aquel sujeto que la había atacado en el Amazonas? Nunca lo había visto pero ese sujeto raro, como lo son todos sus enemigos, la detestaba al punto de atacarla. Por primera vez no entendía lo que sucedía a su alrededor.
En todo esto pensaba la heroína en su cuarto mientras se decidía en que ponerse para esa noche. Entonces paso su madre, la famosa experta en neurocirugía la doctora Possible.
-¿Qué sucede Kim? – preguntó al ver el triste rostro de su hija la Dra. Possible. Dándose cuenta del problema dijo – No te preocupes puedes divertirte este viernes sin Ron, además estarás con Monique. – en ese momento vio entrar al pasillo a la mejor amiga de su hija. – ¡Hola Monique! Justamente estábamos hablando de ti. – En voz más baja agregó – Trata de animarla un poco. – sin decir más la madre de Kim se marchó para dejarlas solas.
-¡Adiós doctora Possible! – gritaba la morena mientras la doctora se alejaba por donde ella había entrado. Luego mirando hacia Kim siguió diciendo:- Veo que todavía no te has cambiado… ¡Vamos Kim! ¡Anímate un poco! – exclamaba sonriendo Monique tratando de levantarle el animo a su amiga. La morena usaba un vestido rojo que un poco debajo de los muslos, una pequeña chaqueta negra y zapatos del mismo color. Aros dorados pendían de sus oídos, y su rostro tenia una leve cantidad de maquillaje.
-Estoy un poco distraída tal vez debas ir sola hoy. – decía Kim recostándose sobre su cama.
-¿Estas loca? – Respondía su amiga – Hoy es un día de chicas. Y nada puede arruinarlo, si quieres yo te ayudo a elegir que ponerte…– Monique abrió el armario sin el permiso de Kim y buscó entre las ropas, la más adecuada para esa noche.
La pelirroja sonrió levemente, "Tienes razón, vamos de fiesta" dijo y luego fue donde su amiga. Salir con Monique tal vez la ayudaría a relajarse. A veces un merecido descanso servia para aclarar la mente. De nada le ayudaría seguir pensando en Drakken.
-¡Esa es la actitud! Veamos que tienes aquí…
Mientras tanto, oculto en medio de las montañas, el doctor Drakken se encontraba de pie observando de pie la monstruosidad de su maquina del Juicio Final. "Su" maquina. Aún insistía en decir que ese armatoste era suyo, era la primera vez que no tenía que mover un pelo para obtener la más alta tecnología. Sin robos, secuestros, ni Kim Possible. Ésta vez estaba seguro de que derrotaría a la porrista. El artefacto era perfecto, sólo debía probarse. Pero el egoísta de Arson no dejaba que tocara la maquina hasta que sea el momento. Sólo tenía que apretar un botón a medianoche, él le aseguraba el se encargaría de todo lo demás. Incluso ya se había encargado de idear una trampa para Kim Possible.
Pero sentía algo que andaba mal, le faltaba algo. "¿Qué es? ¿Qué es lo que falta?" se preguntaba dubitativo el hombre azul, caminando de un lado al otro ¿Secuaces? No, estaban con Arson. ¿Suficientes trampas? Claro que las hay, se contestó con enojo. Todo era silencio mientras realizaba este soliloquio. ¡Silencio! Grito Drakken no pidiéndolo, sino afirmando. Si hay silencio sólo significa algo: Shego no estaba ahí.
Dándose vuelta, corrió hacia la puerta exigiendo que todo el mundo se presentara. Shego debía estar en la guarida para el momento del plan. La necesitaba para completar su maravilloso plan. La necesitaba a ella.
El personal se completó en diez minutos, todos hombres grandes, algunos musculosos que mantenían una postura firme y otros con sobrepeso, apoyados sobre sus rodillas respiraban agitadamente mientras pensaban. "¿Vale la pena correr por un hombre que no nos paga hace un año?" El nuevo hombre Arson, tampoco estaba con ellos, los secuaces mas antiguos, que habían ido y venido según Drakken tenia o no dinero, pensaban que el nuevo se estaba tomando muchas libertades, pero nadie se lo comentaba al jefe. Primero porque Drakken nunca los escuchaba, y porque ese cabeza de foco les atemorizaba casi tanto como Shego.
El hombre cabeza de foco estaba en su habitación temporal, pensando en que pronto terminaría y podría volver a su casa. A su nueva casa si todo funcionaba como lo planeado, de lo contrario podía volver y arreglar las cosas de nuevo. Viéndose solo se quito su casco, dejando caer una melena negra que le llegaba hasta los hombros, y lo dejo sobre una mesa llena de planos y cálculos.
Él sabe lo que pasará. O eso pensaba. Su padre le decía que una vez que vez el futuro este cambia porque lo viste. "No importa" pensó. Él podría volver las veces que quiera y gracias a su tecnología cambiaría hasta lo imposible para lograr lo que quería, lo que merecía. Pensando en esto, Arson apretó sus puños tratando de reprimir algo. Entonces alguien golpeó a su puerta con fuerza. Rápidamente volvió a colocarse su casco.
-Pase – dijo el chico con su casco cubriéndole el rostro. Un hombre de taje rojo y gafas negras asomó medio cuerpo por la puerta.
-Drakken no llama a todos Shego no está en la instalación. - dijo seriamente el empleado
-Está bien. ¡Vamos! – Arson acompaño a su subordinado "Aquí empiezan las complicaciones padre" fue lo que pensó el cabeza de foco mientras se atendía al llamado de Drakken.
Oscurecía en Middleton. Las luces de la ciudad empezaron a encenderse antes de que el sol se fuera por completo. En la mega tienda "La Compra Inteligente", el empleado Imparable se encontraba descansando sobre una silla cercana a la pecera. Sobre un pequeño escritorio había un montículo de cartas, todas desparramadas. Rufus dormía arriba de las cartas, imitando a su somnoliento amo. Los ronquidos de ambos hacia vibrar el vidrio de la pecera. De repente se escuchó unos pasos, Ron despertó y desesperado comenzó a guardar las cartas sobre su regazo sin notar que arrastraba a su mascota desorientada. El rubio con sus cabellos desordenados y levantados, observó una sombra sobre la mesa. Era una figura de una mujer de un cuerpo hermoso. "Kim" pensó Ron con alegría "Me isita otra vez, pero no voy a permitir que Barkin arruine este momento" se levantó y se dio vuelta velozmente mientras cerraba los ojos y preparaba sus labios.
Lo único que sintió fue un duro golpe en el mentón, y luego de unos segundos cayó varios metros hacia delante pasando por arriba de la mesa. Acariciándose el mentón el rubio vio con temor el rostro de su atacante. Trató de levantarse rápidamente pero tropezó antes de lograr erguirse. En vano intentó arrastrarse hacia atrás usando sus cuatro miembros.
-Por un momento en tu vida puedes dejar de ser tan cobarde – decía Shego con desden
-¿Qu-que haces aquí?-preguntaba temeroso el rubio mientras rufus se escondía en el bolsillo del pantalón - ¿Cómo entraste.
-Es un mercado cualquiera puede entrar – respondió la mujer de verde –Steve nos dio permiso para salir
-¿Steve? ¿Tú conseguiste…? Yo lo intenté todo el día y tú sólo… No importa – Ron se irguió y luego inflo si pecho – estoy listo par pelear. – luego levanto sus puños cubriéndose el rostro como en el boxeo y saltando con sus pies levemente de un lado a otro.
-¿De verdad crees que das miedo? Eres un bufón ridículo. – Completaba la villana con una mano en la cintura – tengo que hablar con cabeza de calabaza lo más pronto posible. El mundo está en riesgo.
-Si… de ti – ron empezó a correr para taclear a Shego. La mujer de verde se corrió a un costado y puso el pie. El rubio tropezó y cayó al suelo.
-En serio te digo la verdad – decía Shego casi con un leve tono de súplica. – ese loco de Arson va a acabar con toda la tierra.
-¿Ars - quien? Ah el tipo raro del Amazonas - se respondía Ron mientras se levantaba - ¿y por que no se lo dices tú sola?
-¿Y tú crees que me haría caso? Estaría en prisión antes que me escuchara. – Rufus asomo su cabeza y asistió - Vamos me debes un favor…cuando te llevé al espacio confiaste en mi ¿no?
-¿De otra no me quedaba? – el rubio resopló – OK te llevaré con ella pero primero le avisaré – Ron sacó su celular – ¡que raro! No hay señal.
-¡Oh, no! – fue lo ultimo que dijo la morena antes de caer al piso después del golpe de Arson.
