El resto de la semana serena se concentro solo en su trabajo, evitando trabajar tiempo extra para no tomarse con seiya, a menos que supiera que este no se aparecería por la oficina, no porque desconfiara de si misma pero era mejor evitar situaciones bochornosas.
El viernes por la noche no pudo evitar sentir alivio al no tener que habido enfrentar alguna confrontación con el. Al bajar a desayunar el sábado en la mañana se percato que estaba tan perdida en sus pensamientos y tan dedicada a su trabajo que casi no había visto al abuelo de seiya ni a su hermano.
Los encontró sentados en el comedor y los saludo cálidamente, se alegro mucho al saber que su hermano había sido aceptado en un colegio.
-no recuerdo que te hayas entusiasmado tanto cuando seiya te ofreció el empleo- observo sammy
-¿no se entusiasmo?- se oyó a espaldas de ella. Serena volteo para ver como seiya se acercaba a la mesa donde ellos desayunaban. Hubo un breve silencio mientras todos volteaban a verla esperando una respuesta, ella les regalo una dulce sonrisa.
-me sentí muy emocionada- mintió mientras le regalaba una sonrisa seiya, quien se había sentado frente a ella y se serbia café –si bien recuerdo, fue una oferta que no pude rechazar-
El anciano los miraba con atención y luego hablo con tono casual –pensé que esta noche podríamos ir al teatro, necesitamos entretenimiento-
-¿va a salir?- pregunto ella asombrada.
-no puedo estar encerrado toda mi vida- respondió levantando el brazo y mostrándole el dorso de su mano –mi piel ha adquirido un horrible color, el doctor nunca me hablo de los efectos secundarios de permanecer bajo techo-
-¿y desde cuando te ha importado el color de tu piel?- pregunto seiya con el seño fruncido –no me digas que te vas vuelto vanidoso ahora de viejo-
-es muy desagradable que digas eso- le reprocho el abuelo –nunca es demasiado tarde para cuidar la apariencia-
-ya veo- susurro seiya –bueno abuelo, me temo que tendrás que ir sin mí, tengo planes para esta noche-
-tus planes incluyen a esa mujer horrible, supongo- el anciano hablo con reproche.
-no otra vez- había un dejo de impaciencia en la voz de seiya.
-soy un anciano…-
-y no dejas de recordármelo-
-me quedan pocos placeres en al vida-
-no se, parece que has redescubierto el valor de los espejos-
Serena se hizo la desentendida y mordió su tostada con mermelada.
-creí que estarías feliz con mi nuevo ímpetu por vivir…- hablo el anciano mirando disimuladamente a la rubia.
-créeme abuelo, lo estoy- por el tono de voz era evidente que seiya comenzaba perder la paciencia.
-que te agradaría mi decisión de salir de casa- agrego el abuelo –ahora veo que estas feliz que permanezca aquí, atrapado entre estas paredes, no respirando nunca aire fresco-
-el aire de la ciudad no es bueno-
-serena… ¿Por qué crees que mi nieto rechace mi invitación?-
Ella se aclaro al garganta y apenas sonrió, no quería participar en la pequeña riña, pero el abuelo la miraba esperando alguna respuesta. Ella solo atino a encoger los hombros y mirar a seiya.
-tal vez prefiere estar con setsuna- opino con tono amable, aunque seiya frunció el seño al escucharla.
-quizá serena tenga razón, tal vez prefieres pasar el tiempo con esa horrible mujer que con tu abuelo-
-de acuerdo- hablo seiya observando como su abuelo dibujaba una sonrisa en su rostro –iré con Uds.-
-¡fantástico!- celebro el anciano –linda… tengo un hermoso collar que me gustaría que usaras, le perteneció a mi difunta esposa y es una verdadera pena que siga guardado- apenas serena abrió la boca para oponerse y anciano repuso –estoy seguro que eres la indicada para usarlo, por favor dame ese gusto- hablo de forma tan amable que la hizo entender como se sentía seiya cuando enfrentaba la oposición de su abuelo.
Esa noche mientras se vestía para el teatro, miro con satisfacción su imagen en el espejo. El vestido era negro hasta las rodillas, muy ceñido a su figura, sin magas y con el cuello redondo, se había maquillado ligeramente y dejo que su cabello callera sobre sus hombros, se puso el collar del abuelo a pesar de sus negativas de usarlo.
Se dirigió hacia la estancia sus ojos de inmediato captaron a seiya, quien estaba de pie junto a la chimenea con una bebida en la mano, algo en el la hizo perder el aliento y oculto aquella reacción con una sonrisa.
-¿están listos?- pregunto ella animada
-linda- hablo el anciano- estas hermosa ¿verdad que si, seiya?-
-?Ud. No se ha vestido?- hablo ella sin esperar la respuesta de el.
-es una lastima pero ni sammy ni yo podremos acompañarlos- el anciano hablo lentamente y con el rabillo del ojo ella vio el semblante de seiya.
-pero… ¿Por qué no?- pregunto ella horrorizada de pensar en pasar la noche a solas con seiya.
-no me siento bien y sammy se ha ofrecido a quedarse conmigo a cuidarme-
-estoy segura que una vez que hayamos salido se sentirá mejor- suplico serena pero el anciano negó con la cabeza.
-los acompañare en otra ocasión, Uds. vallan y disfruten la velada-
Seiya dejo su vaso sobre la mesa y se acerco a serena –vamos- le dijo con voz severa –no tiene sentido tratar de persuadirlo-
-no los esperare, tómense su tiempo, les he reservado una mesa en el restaurante, seiya lo sabe, diviértanse-
Serena se encontró con que era conducida a la puerta y una vez fuera de la habitación enfrento a seiya con las manos en las caderas.
-deja de actuar como si yo fuera la causante de la enfermedad de tu abuelo-
-¿enfermedad? ¡No seas tonta! Nunca tuvo la intención de ir al teatro con nosotros-
-¡tampoco puedes culparme de eso!-
-¿no puedo?- miro el collar y alzo una ceja -¿Dónde conseguiste eso?-serena guardo silencio –ya veo- murmuro el con amargura –mas regalitos-
Seiya se dirigió al taxi que los esperaba y mantuvo la puerta abierta para que ella entrara. Viajaron en silencio, cuando llegaron al teatro ella lo siguió mientras el entregaba los boletos.
El lugar estaba lleno de gente, de hombres en traje y mujeres muy elegantemente vestidas y maquilladas. Se pregunto si seiya se daba cuenta del efecto que causaba en las mujeres , pues muchas de ella los miraban con soslayo, era probable que no pues cuando uno vive rodeado de lo mismo todo el tiempo se vuelve inmune.
Cuando ocuparon su asientos, serena hablo tratando de romper el hielo –esto es hermoso-
Había un dejo de diversión en los ojos de seiya cuando la miro –supongo que nunca habías estado en un teatro-
-no, en mi pueblo hay buenos restaurantes y un paisaje maravilloso, pero nada como esto… se que tu no querías estar aquí, pero yo quiero disfrutarlo-
-preferiría no haber sido convencido por un anciano astuto- murmuro el –pero ya que estoy aquí, será mejor que disfrute el momento-
-¡que bondadoso eres!- exclamo ella con sarcasmo –por mi no te sientas obligado a quedarte, puedo cuidarme sola-
-¿de verdad?- la miro de arriba abajo -¿vestida así? Los hombres de tu pueblo pueden ser inmunes a ese provocativo vestido que llevas, pero aquí podrías encontrar alguna situación difícil-
Serena se sonrojo, aturdida busco algo que decir y solo logro murmurar –no todo el mundo piensa en sexo-
-¿y crees que yo si?-
¡Cielos! Pensó serena con desesperación, no se sentía capaz de sostener una conversación con ese tema, simplemente no sabia como manejarla, tampoco sabía como manejarlo a él.
-¿acaso no es así?- pregunto ella.
-actuamos según la situación- contesto él encogiéndose los hombros –adquirir compromisos no esta entre mis prioridades-
-eres muy inteligente-
-no me importa tu sarcasmo. Como dije, actuamos según conforme a nuestra situación- estiro la mano y toco el collar que ella llevaba –mírate a ti misma- dijo con frialdad –lejos de tu pequeño pueblo, no me digas que no haz reaccionado de acuerdo con al situación. Este collar habla por si solo.
Serena se retiro, disgustada. Hubo unos acordes musicales al entrar en acción la orquesta. Las ideas que bullían en al mente de serena fueron desplazadas por los actores que representaban una historia de amor frustrado. Cuando la cortina bajo en el intercambio, la chica comprendió que se había divertido.
-¿tienes sed?- pregunto seiya poniéndose de pie.
Ella asintió con al cabeza. El la condujo al bar, que parecía demasiado chico para la cantidad de gente que lo ocupaba. Serena permaneció en un rincón, mirando fascinada en su derredor mientras el iba por las bebidas.
Cuando seiya regreso le dio un vaso de jugo de naranja que ella bebió complacida.
-¿te gusta la obra?- pregunto ella tratando de romper su silencio, el se encogió los hombros.
-las obras musicales románticas no son mi preferencia, pero si, si están bien hechas-
-¿Qué obras prefieres? No me digas, los dramas acerca de los tribunales-
El semblante masculino se suavizo en una expresión de diversión.
-no, prefiero dejar el drama del tribunal, al tribunal-
Seiya bebió un poco de whisky y estaba a punto de continuar charlando, cuando un hombre alto y rubio le dio una palmada en el hombro.
-seiya- hablo el hombre contemplando a serena con fijeza hasta que ella desvió la mirada -¿Dónde estas setsuna?-
Seiya no perdió detalle, miro a serena y frunció el seño –no esta aquí- contesto con tono que desanimaría a cualquiera.
-¿y quien es esta hermosa criatura?- pregunto el hombre sonriendo a serena con calidez –a propósito, yo soy andrew, un amigo de un amigo de seiya-
Seiya los presento y andrew inmediatamente se situó al lado de ella
-¡que lugar tan inapropiado para conocerse!- exclamo señalando la multitud, ella asintió.
-esta muy concurrido ¿verdad?- comento serena. Andrew le simpatizo de inmediato.
Seiya callaba, era obvio que no el agradaba la situación.
-tendremos que hacer algo al respecto- propuso andrew coqueteando descaradamente –este no es el lugar para conocer a una chica, talvez podríamos remediarlo…-
Serena no tuvo dificultad para captar las señales de andrew. Era todo un don Juan, su ropa de fino corte y el encantador tono de su voz eran prueba patente de ello. Serena sonrió y casi pudo sentir como seiya se puso tenso.
-talvez no- contesto seiya con suavidad tomando el ultimo bocado de su bebida y tomándola por el codo.
- me encantaría- dijo ella ignorando a seiya ¿Por qué iba é a decidir lo que podía y no podía hacer?
Andrew parecía encantado -¿puedo llamarte?-
-claro- acepto ella antes que seiya comenzara a arrastrarla hacia su asiento.
Tan pronto como se reanudo la obra, ella dejo de pensar en andrew, le había simpatizado pero no le había causado el impacto suficiente para ocupar sus pensamientos, cuando la obra termino ya se había olvidado por completo de el.
Seiya no lo menciono mientras se dirigían al restaurante.
El lugar era acogedor, los camareros atentos, la decoración de buen gusto, los platillos deliciosos y los precios muy elevados.
Durante la cena charlaron con actitud sencilla y relajada.
-disfrute mucho la obra- comento ella –fue bastante romántica-
-yo diría que no fue realista- comento el.
-esa es una reacción demasiado fría- opino ella y se llevo a la boca un trozo del camarón ahumado. Los dos vasos de vino que bebió habían debilitado sus habituales defensas contra el, advirtió alarmada.
-es la mejor manera de ser- replico el, viéndola con fijeza, hasta que ella bajo la mirada.
-¿de verdad lo crees?-
-por supuesto, solo un tonto permite que un sentimiento tan poco digno como el amor lo desconcierte, si es que existe. Yo lo dudo-
-son conceptos muy drásticos-
-pero ciertos. La mayoría de personas tratan de obtener beneficios materiales solo para convencerse de que la seguridad y la felicidad son alcanzables-
-¿y no lo son?-
-mira la tasa de divorcios-
-eso no significa que el amor no exista- repuso ella –si todos pensaran como tu entonces el matrimonio no existiría-
-¿y eso seria malo?- repuso el con una sonrisa sordida.
Había amargura en el tono de su voz, de pronto serena pensó "no esta especulando, habla por experiencia" algo había debilitado su fe en la naturaleza humana y, sea lo que sea, nada tenia que ver su experiencia en el tribunal.
La consumía la curiosidad de saber que había moldeado sus puntos de vista sobre la vida, el intenso de saber más sobre seiya sirvió para hacerla salir del estado de ánimo relajado.
Una cosa era estar a la defensiva ante él, incluso hallarlo atractivo era inofensivo, pero estar interesada en él, en lo que guiaba sus actos, era un lujo peligroso que ella sabia que debía evitar.
Buscaba algo que decir, cuando aparecía andrew junto a la mesa. Quedo tan sorprendida que lo miro sin disimulo. El le sonrió confundiendo la actitud de la chica.
-nos volvemos a encontrar- afirmo ignorando a seiya y mirándola a ella.
-¿Qué haces aquí?- pregunto seiya.
-¿me creerías si te dijera que pasaba por aquí?- hablo con tono fingido y divertido –para ser franco los seguí hasta aquí. Un ejercicio difícil en Tokio, pero lo hice. Estaba sentado allá- señalo una mesa –decidiéndome a unirme a uds. Espero no ser impertinente-
-mucho- bromeo ella sin poder evitar sonreír.
-serena ¿aceptarías cenar conmigo mañana?-
-¿Qué significa esto?- pregunto seiya tajantemente cruzando los brazos sobre su pecho.
"de vuelta al estado de guerra" pensó ella disgustada ¿Cómo podía cambiar alguien con tanta rapidez?
-me encantaría acompañarte- respondió ella ignorando al pregunta de seiya, el mascullo algo, mas serena lo miro con indiferencia.
-¿paso por ti a las ocho?- pregunto andrew, ella asintió con la cabeza. Complacido, andrew salio del restaurante unos minutos después.
El rostro de seiya estaba lleno de hostilidad -¿estas lista para irnos?- inquirió el.
Salieron del restaurante en silencio, aunque ella debió intuir que esa situación no iba a durar. En cuanto estuvieron en la calle, seiya hablo con cinismo.
-te haz adaptado con sorprendente rapidez a tu nuevo estilo de vida-
Serena prefirió no hacer ningún comentario, tenia la sospecha de que hablar servirá para avivar el fuego, además consideraba que no tenía porque darle explicaciones de sus actos.
-¿A dónde me llevas?- quiso saber ella, pues el la tomo del brazo y la hizo caminar a zancadas.
-a conseguir un taxi. Y esta bien que yo te conduzca… quien sabe en quien podrías fijarte en el camino a casa-
-me estas insultando- replico ella, casi sin poder hablar debido a la ira.
-bueno, no fuiste lenta al enloquecer a andrew- señalo el
-no me percate de que eso era lo que hacia-
-¿de verdad, jovencita? ¿A quien quieres engañar? Por si no lo sabes, andrew tiene una nueva mujer cada semana-
¿Me adviertes que me aleje de él?- hablo medio sofocada por el esfuerzo que hacia por mantener el paso al ritmo de él.
-solo te informo de alguno hechos, andrew es un don Juan, una cara bonita con demasiado dinero, es un niño rico al que sus padres le han dado todo lo que ha querido, en toda su vida nunca ha trabajado ni un solo día-
-gracias por la advertencia- ironizo ella al abordar el taxi, sella le informo al taxista el destino y ella continuo –no eres mi dueño, no tienes derecho a tratar de gobernar mi vida-
-no trato de gobernar tu vida, me preocupa andrew- hablo con tono burlón –es muy rico- sujeto su mentón y la obligo a mirarlo a los ojos –declaras ser inocente, afirmas que eres tan pura como el agua. Sin embargo, haces compras con la tarjeta de crédito de mi abuelo y aceptas los costosos regalos que él te hace. Muestras una expresión angelical, pero no vistes como una chica ingenua- el deslizo la mano hacia su seno y serena quedo paralizada al sentir que empezaba a acariciarla. Quería apartarse, pero una fuerte inercia se había apoderado de ella.
El siguió palpando sus senos, rozando con el pulgar el pezón, que endureció al contacto.
Seiya le desabrocho el vestido y de inmediato su mano se encontró sobre la suave piel de sus senos, ella cerró los ojos, horrorizada por esa situación, pero incapaz de hacer que su cuerpo opusiera resistencia.
De pronto, serena abrió los ojos y haciendo acopio de sus fuerzas, retrocedió, disgustada y conmocionada por lo lejos que le había permitido ir, ¡debía estar loca!
-¡como te atreves!- exclamo
-¿eso es lo que piensas hacer con andrew?- pregunto el con desprecio -¿pestañar con coquetería, sonreír con inocencia y vestirte para provocarlo?-
Ofuscada levanto la mano y solo se dio cuenta cuando su mano hizo contacto con el rostro de seiya.
-¡no te atrevas a volver a hacer eso otra vez!-exclamo él con los dientes apretados.
-¡y tu no te atrevas a insultarme otra vez!- y pensar que hasta hace un rato este hombre le había agradado, que había deseado saber algo mas de él. Bueno, había aprendido que seria una tontería permitir que alguna flaqueza momentánea interfiriera con su sentido común –no te pido que confíes en mi, solo exijo que seas cortes conmigo como lo serias con cualquier otra persona-
-tu no eres cualquier persona- hablo el –eres la pequeña serena tsukino, la niña que solía correr alrededor de mi abuelo y se ha transformado en una mujer que aun puede hacer esa gracia. Te equivocas si crees que voy a permitir que corras alrededor de cualquier otro-
-no puedes impedirme que vea a andrew- lo desafió -¿Por qué no me crees cuando te digo que no me interesa el dinero?-
-¿Por qué habría de creerte? Eres una mujer, esta en tu naturaleza ser oportunista, pero a mi no puedes engañarme-
NOTAS DE AUTORA:
Un nuevo capitulo, muchas gracias por leer esta historia, espero que les guste y me manden sugerencias, criticas, tomates envueltos en clavos, todo se acepta: D un beso! Abajo dejo un enlace del ultimo video esta mi serie favorita, ya sabes youtube antes de .com jeje
.com/watch?v=dGbTk0y6Gc4 = Maldita Suerte-sin bandera / serena & seiya.
