Serena despertó al día siguiente con dolor de cabeza y la peculiar molestia que se siente cuando no se ha dormido bien. En la soledad de su alcoba su cara ardió de vergüenza por lo ocurrido la noche anterior.

Salto de la cama y tomo una ducha, al salir del cuarto de baño se vistió con lentitud frente al espejo. Habría sido conveniente culpar al vino por el bochornoso episodio, pero fue honesta al admitir que el alcohol nada había tenido que ver con su deseo por él.

Él la había tocado con la destreza de alguien experto en el arte de hacer el amor, y ella había reaccionado con una ansia que nunca había experimentado.

Se dijo que era un error sentir atracción hacia seiya kou, pero después de todo, ella era por completo inexperta. Sus encuentros con hombres habían sido muy pocos, una visita al cine, un beso, algunas caricias inocentes, pero nada comparado con lo que seiya le había dado.

"acéptalo" se dijo mirándose al espejo "te desagrada, no quieres que te agrade, es rudo y arrogante… ¡OH dios!... pero puede ser tan encantador cuando quiere… puede esbozar las mas radiantes sonrisas, pero nunca olvides que debajo de eso sigue siendo ese ser despiadado y peligroso que pertenece a un mundo del que tu nunca formaras parte"

Estaba muy nerviosa cuando bajo a desayunar y suspiro de alivio al darse cuenta que seiya no estaba en el comedor.

-¿y a Uds. Que tal les fue?- pregunto el abuelo

-la obra fue excelente-

-de modo que disfrutaron el paseo- insistió el abuelo mirándola fijamente.

-se ve muy bien esta mañana- hablo ella tratando de cambiar la continuación.

-ha de ser el chaleco amarillo- bromeo el anciano.

En los últimos el abuelo había mejorado mucho su apariencia y serena sabía que eso se lo debía en gran medida a su hermano sammy.

-gracias linda, hace mucho tiempo que no recibo ningún cumplido-

-¡es una pena!-

-bueno, esa horrible mujer, setsuna, nunca tiene algo agradable que decir y ella es la única mujer que veo en estos días ¿tal vez me conviniera tener una compañera, no?-

-es buena idea-dijo ella pensativa -una mujer alta, de bonitas piernas y muy cariñosa- ambos rieron ante tal comentario.

-ese no es mi tipo, además no podría soportar los comentarios de mi nieto de que las mujeres solo andan tras mi cuenta bancaria- hubo una pausa en la que ella evito mirarlo -¿hay algo que yo no sepa?-

-¿Qué quiere decir?-

-tal vez sea un anciano, pero no estoy ciego. Sé que algo te incomoda-

Serena se puso a jugar con la taza de café, girándola con los dedos y viendo las figuras que se formaban en el oscuro líquido "seria agradable confiar en alguien" le dijo una vocecita.

-se trata de mi condenado nieto, verdad- insistió el anciano.

-seiya cree… -serena hablo con una mezcla de resistencia y resignación –que yo caigo en la categoría de esas mujeres que andan detrás de una cuenta bancaria-

-¡recorcholis! Bueno, yo corregiré su punto de vista-

Serena miro alarmada el brillo de determinación en los ojos del anciano -¡por favor, no lo haga!-

-no hagas caso de lo que el día, linda. El puede ser un poco sensible a algunas cosas ¿recuerdas cuando era un muchacho?-

-si- respondió perpleja –un poco, yo estaba muy chica entonces-

-bueno, te contare un secreto- hizo una pausa -¿te acuerdas de que los padres de seiya a menudo se ausentaban? Mi hijo tenía negocios en el extranjero y pasaba la mayor parte del tiempo viajando. Seiya no sabe que yo conozco este episodio. En una ocasión que regresaron de sus viajes se encontraron con que seiya había hecho amistad con una muchacha llamada molly y con su hermano. Pues bien, se alarmaron mucho pues la muchacha era de una posición económica "inferior" y le hicieron pasar un mal rato por esa causa. Sus padres pensaban que él era superior a sus amigos. Los adultos no se dan cuenta el daño que pueden causar a sus hijos ¿verdad?-

-así es- serena recordó como en algunas ocasiones sammy y ella había sido rechazados por ser huérfanos.

-lo peor vino cuando el ingreso a la universidad. Allí conoció a una joven muy atractiva… se enamoro perdidamente de ella-

-¿perdidamente enamorado?- dijo ella sorprendida, eso no era propio del controlado y cínico seiya kou. –¿Qué sucedió?-

-lo dejo por otro, alguien de más edad, pero muy rico. Eso moldeo su opinión sobre las mujeres y desde entonces, bueno… -suspiro- se protege, es una reacción humana natural, y seiya puede ser muy terco. De todos modos, espero no haberte aburrido demasiado con mis divagaciones-

-en lo mas mínimo- respondió ella mientras salían de la cocina.

-claro linda, es bueno que trabajes con él, así tienes la oportunidad de conocer otra faceta de su personalidad-

Más tarde en su cuarto, ella digirió lo que el anciano le había dicho, en parte aquello explicaba el comportamiento de seiya, más no lo justificaba, nada podía justificar su hostilidad hacia ella.

Se vistió para la cita con Andrew, aunque ahora lamentaba haber aceptado. Solo dios sabía que había tratado de probar al captar salir con él, pero al llegar a las 8 de la noche estaba deseando no haberse precipitado a haber algo que no quería.

Resulto que la velada fue un existo, el cabaré era muy concurrido y la música agradable, bailaron mucho y Andrew fue muy cordial.

Qué diferencia de cuando estaba con seiya, cuya agresividad la sumía en un permanente estado de confusión.

Con Andrew podía relajarse, a él le agradaba hablar y serena lo escuchaba con gusto. Le conto de su familia, de su casa en el campo, de sus relaciones frustradas, y ella no sentía que en él hubiera profundidades que ella tuviera que esforzarse por sondear.

Cuando regresaron a la casa, serena estaba cansada, él la beso y ella le correspondió sin que la avasallara la abrumadora excitación que había experimentado con seiya.

De hecho, le sorprendió que la semana siguiente viera más a Andrew de lo que había esperado.

La ayudaba a estar en buen estado de ánimo. No se había encontrado con seiya ni en el trabajo ni en casa. Por las noches descansaba complacida por no tener que enfrentarse a él.

Se había acostumbrado tanto a su ausencia que cuando oyó que la puerta de la oficina se abría ni siquiera se volvió para ver quién era. Estaba trabajando tiempo extra y no había nadie más en el edificio así que creyó que era el encargado del aseo.

-¿todavía estas aquí?-

La voz profunda la sobresalto y la pila de papeles que llevaba en las manos cayó al suelo, miro alrededor y vio a seiya parado junto a la puerta con las cejas arqueadas.

-no te esperaba- replico ella, disgustada consigo misma por haberse puesto nerviosa. Se inclino a recoger los papeles poniéndose tensa cuando el e acerco hacia ella para ayudarla.

-yo puedo sola- dijo ella sin mirarlo, estaba tan cerca de ella que podía oler su colonia.

El se sentó al borde del escritorio.

-ya me iba- dijo ella, el esbozo una sonrisa sardónica, lo que le hizo a ella sospechar que se daba cuenta del efecto que producía en ella.

-¿Cómo te ha parecido el trabajo?- pregunto el sin considerar el comentario de ella.

-excelente-

-he tenido algunos buenos informes de ti-

-¿de verdad?- serena no pudo evitar la sonrisa de placer que ilumino su rostro.

-¿te sorprende?-

-no-

-estas muy segura de tu capacidad ¿verdad?- su voz fue un poco mordaz.

-cuando se trata de trabajo, si-

-extraña afirmación- hablo seiya hojeando algunos documentos -¿no estás segura de tus habilidades cuando se trata de hombres?- la pregunta la hizo ruborizarse.

-creo que ya es hora que me vaya- estiro su mano para coger su bolso pero él la sujeto por la muñeca.

-lo harás cuando yo lo diga- serena trato de liberarse pero él la sujeto con más fuerza –primero responde ¿Por qué no estás segura de tu habilidad tratándose de hombres?-

-yo no dije eso, lo dijiste tú-

Ella logro que su voz pareciera firme, pero el contacto con seiya había acelerado sus palpitaciones.

-trabajaste años en la biblioteca de tu pueblo- continuo el –en cuanto llegaste aquí, en un momento dominaste tu nuevo estilo de vida-

-estoy segura que eso te causo desaliento-replico ella.

-¿Por qué?-

-porque tengo la impresión de que no esperabas que saliera avante-

El la miro con ojos que brillaban de satisfacción, ella sabía que ese era el seiya más peligroso… cuando emanaba encanto sin tener la intención de hacerlo.

Serena con un fuerte tirón logro liberar su mano, esta vez no iba a permitir que sus emociones engañaran a su sentido común, había aprendido una lección valiosa en su último encuentro y no iba a olvidarla.

-en realidad- hablo el aflojándose la corbata –no te habría dado empleo si hubiera creído que ibas a fracasar. Sin embargo, mi instinto me dice que desconfié de ti, que estas preparada para aprovechar cualquier situación para obtener lo que puedas. Después de todo, tu casa necesita reparaciones, a pesar de eso no pareces oportunista-

Hizo una pausa y el silencio del cuarto los envolvió, la atmosfera se volvió muy intima, serena miro nuevamente alarmada ante el rumbo que tomaba la conversación.

-tal vez deberías dejar de considerar a las personas como problemas- sugirió ella con calma y se colgó el bolso al hombro para reafirmar su intención de irse –por tu profesión, habría pensado que lo último que esperarías de la gente seria que actuara conforme a las leyes de la lógica-

-por el contrario- repuso él –te sorprendería saber cuántos asesinatos se cometen por las razones más lógicas: dinero, venganza, pasión.-

-la pasión no es lógica- objeto ella.

-tal vez tengas razón- estiro la mano y le tomo un mechón, ella se congelo, deseo que seiya dejara de hacer lo que hacía. Lucho contra el deseo intenso de correr, aunque sintió que sus piernas no podrían llevarla muy lejos, pues temblaban sin cesar –de modo que la pasión no es lógica, entonces ¿Por qué sales con Andrew?-

-¿Cómo dices?- el cambio de tema la tomo por sorpresa.

-¿Por qué sales con Andrew?- repitió con impaciencia –no creo que estés enamorada de él-

-mis sentimientos no te incumben- dijo serena, dirigiéndose a la puerta, pero él se interpuso en su camino, impidiéndole salir.

-esa no es una respuesta- repuso él con una sonrisa cínica.

-es la única que quiero darte-

-¿te has acostado con él? ¿Te excita?-

-eso es algo que no te importa- replico ella furiosa –puedes darme ordenes cuando se trate de trabajo, pero no te inmiscuyas en mi vida privada-

-¿de verdad?- su voz era indiferente, pero un brillo peligroso en sus ojos debió advertirle a serena que tomara la necesaria acción evasiva.

La tomo por sorpresa cuando inclino la cabeza y sus labios se unieron a los de ella en un beso rudo y exigente. Serena trato de apartarse, pero él la tomo por la nuca para controlar sus movimientos.

La intensidad del beso era tal, que ella apenas podía respirar. Era un beso brutal y agresivo, su lengua era como una brasa que recorría cada rincón de su boca, cuando serena sintió que su ira había alcanzado el punto de explosión, el beso cambio a un contacto más suave y persuasivo.

Cuando seiya comenzó a besarle el cuello, ella profirió un gemido, incapaz de resistir la cálida oleada que inundo su cuerpo.

Serena sentía como si estuviera fundiéndose bajo la hoguera del deseo.

-no es posible que sientas pasión por Andrew si me respondes a mí de esta manera- susurro con voz ronca, ella sintió como la pasión disminuía.

¿Cómo se permitió ella llegar a ese punto, cuando se había indicado que no debía responder a él? ¿Qué objetivo tenia la experiencia si nada aprendía de ella?

-¿Cómo lo sabes?- indago ella poniéndose tensa –tú no eres el único que puede excitar a una mujer- él se aparto, todo vestigio de deseo había desaparecido de su rostro - ¿Qué tratas de probar?- exigió ella -¿Qué me atraes? Bueno, quizás así sea, pero es un inconveniente pasajero-

-y algunas mujeres pueden tener ese inconveniente pasajero con cualquier hombre- añadió él sombrío -¿cree el pobre de Andrew que es el único?-

Ella levanto la mano para abofetearlo, pero seiya le tomo la muñeca. En ese momento se abrió la puerta y seiya soltó su mano como si tocara un hierro caliente.

Andrew los miro, había interrumpido algo y serena se percato de que no estaba seguro de que hacer. Ella logro sonreír con esfuerzo, aunque sentía que su rostro se rompería en el proceso.

-Andrew- se aventuro a preguntar con voz temblorosa -¿Qué haces aquí?-

-llame a la casa del señor Kou- contesto aturdido –el me dijo que estabas trabajando todavía. Si llegue en un momento inoportuno…-

-no- interrumpió serena –estaba a punto de partir, hablábamos de… trabajo-

Andrew no pareció convencido, difícilmente podía ella culparlo, sabía que sus mejillas ardían y ninguna discusión sobre trabajo podía producir ese efecto.

Seiya se apoyo contra la pared y la observo con los ojos entrecerrados. Había algo amenazador en su actitud silenciosa. Serena sabia que Andrew lo presentía por las miradas rápidas que lanzaba hacia donde seiya se encontraba.

-vamos afuera ¿quieres?- sugirió ella, ignorando la presentía de seiya. Salieron de la oficina y seiya los siguió.

-en realidad solo vine a hacerte una proposición- hablo Andrew –es algo repentino, lo sé, mas espero que no sea un problema-

-¿una proposición?- pregunto ella, empezó a descender por los escalones, consciente de que seiya caminaba detrás de ellos.

-mis padres decidieron pasar el fin de semana en Paris- explico Andrew –y pensé que tu y yo podríamos ir a la casa de campo mientras ellos están ausentes- debió presentir que ella rechazaría la invitación, porque continuo con rapidez –te he hablado tanto de la casa y tu dijiste que te encantaría conocerla…-

-sí, lo sé…-

-pensé que esta puede ser la oportunidad ideal ¿Qué dices?-

-sí, ¿Qué dices?- hablo seiya a sus espaldas con tono burlón –soy todo oídos-

Serena tuvo el infantil impulso de decirle donde él y sus oídos podían irse, pero eso habría llenado de pánico a Andrew.

Ella no quería ir, cierto, le había dicho que algún día le agradaría visitar la casa de su familia en el campo… algún día… en un futuro lejano. Nunca espero que él le tomara la palabra y mucho menos cuando sus padres estuvieran fuera del país.

-¿y bien?- insistió Andrew.

Serena podía sentir la fría mirada de seiya, y al calor del momento respondió sin pensar:

-me encantaría ir- ¡oh cielos!, reflexiono tan pronto como sus palabras salieron de su boca "¿en qué lio me he metido?"

-¿de verdad?- Andrew sonrió.

-¿Por qué no? Parece que será divertido- corroboro ella.

-¡divertido!- exclamo seiya exasperado -¡que conmovedor!- se alejo con paso firme y garboso.