Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.

Para todo(a)s los que se pasan por aquí!

Una novia y un ahogado.

-Rose…

-…

-Cerecita, por favor, háblame- dijo Scorpius a la desesperada.

Rose le dirigió una mirada fulminante, estaba harta de la situación.

-¿Para qué quieres que te hable?- dijo ella al fin con rencor-. Ya perdí la cuenta de las veces que me has dejado plantada y horas esperando porque tu estúpida novia no deja que me veas. Si es eso lo que quieres, bien ¡Adiós!- le gritó ella en la cara conteniendo las lágrimas y salió rápidamente del desierto pasillo.

Hacía ya poco más de ocho meses que Scorpius salía con Annabeth Jackson, la chica que una vez había tropezado con él y caído al suelo. Al principio se llevaba bien con Rose y comenzaron a hacerse amigas, pero cuando comenzó a ser novia del rubio, la situación se puso extraña.

Rose nunca fue celosa con su amigo, pero sentía que en realidad ya no lo era, la estaba dejando de lado por una castaña petulante que lo tenía hechizado con sus palabras y sonrisas bonitas. Al principio lo entendió, pero después se sintió completamente sola. Veía más a Albus que al rubio, hasta tal punto que el pelinegro le había preguntado si todo estaba bien. Y eso que Albus era la persona menos intuitiva del mundo.

Pero ese día había sido el colmo, Scorpius le había prometido ayudarle con una poción especialmente difícil, que era indispensable aprender para los EXTASIS. Unas lágrimas brotaron de sus mejillas antes de encontrarse con su primo favorito y que este le diera un gran abrazo consolador.

-¿Pasa algo, mi amor?- preguntó Annabeth con su suave voz al ver entrar a Scorpius en la sala común con la mirada gacha.

El rubio le sonrió débilmente y le dio un beso en los labios.

-Rose está furiosa conmigo- confesó el chico sentándose a su lado y dejando que ella le acariciara el cabello.

-Esa chica es una celosa- criticó la castaña frunciendo el ceño.

Scorpius alzó una ceja.

-Es mi mejor amiga y no, nunca ha sido celosa.

La chica enrojeció y lo miró feo.

-¿Estás diciendo que la prefieres a ella antes que a mí?- preguntó ofendida con los ojos aguados.

Scorpius negó con la cabeza y le acarició una mejilla.

-Sólo creo que la he dejado de lado un poco desde que estoy contigo. Sabes que la conozco de casi toda la vida.

Annabeth se levantó y con la frente en alto se dirigió a su dormitorio y azotó la puerta.

Scorpius se dejó caer en el sillón de la sala común y se tapó la cara con las manos.

-¿Problemas en el paraíso?- preguntó una voz burlona al lado de él.

-Déjame en paz, Dylan- dijo Scorpius al reconocer la voz.

-Yo sólo digo- contestó el otro divertido. Luego se puso serio-. Debes hablar con Rose, ha estado muy decaída desde hace tiempo.

Scorpius miró a su amigo sintiéndose culpable.

-¿Tú crees?- preguntó.

-¿Recuerdas el San Valentín pasado?- Scorpius sintió-. Bien, ese día me la encontré paseando sola por Hogsmeade y estuve con ella, ninguno de los dos teníamos cita y me dijo que tú ni siquiera te habías dignado a saludarle en la mañana. Después, el verano pasado, cuando fue a casa de sus abuelos para verte, no estuviste en toda la semana porque habías ido a visitar a Beth. Además, la has dejado plantada miles de veces en la biblioteca.

Scorpius se sintió una basura.

-Beth quiere que decida entre ella y Rose.

Dylan lo miró furioso.

-Mira, eres mi amigo y todo, por eso es mi deber decirte que estás actuando como un imbécil. Rose ha sido tu amiga desde que recuerdo, siempre ha estado contigo ¿y la piensas dejar tirada por una idiota?

-No es una idiota- la defendió Scorpius.

A este punto ambos estaban de pie, enfrentándose con la mirada.

-No, no es idiota que quiera separarte de tus amigos y todo lo demás que amas.

Dylan se fue furioso a su habitación y azotó la puerta como hace un instante lo había hecho Beth.

Scorpius comenzó a dar vueltas en la sala común, como león enjaulado.

Su séptimo año había comenzado muy mal.

Pero aún podía arreglarlo.

Salió de la sala común corriendo, si tenía suerte aún alcanzaría a Rose en la biblioteca.

Pasó rápido por los pasillos, la gente afuera lo observaba como si estuviera demente.

A pesar de estar todos esos meses con Annabeth, sentía que le faltaba algo, mejor dicho alguien, y se acababa de dar cuenta de que era Rose. Él nunca quiso hacerle daño, era la mujer más querida para él, muy a pesar de Beth, que los quiso separar desde hacia mucho tiempo.

Regresó de inmediato al ver en un pasillo que acababa de pasar a una pelirroja cabellera y a Albus Potter abrazándola. Tendría problemas, lo sabía, pero también era conciente de que se lo merecía.

Al verlo, Albus soltó a Rose y la puso tras él en signo protector.

-¿Qué quieres, Malfoy?- preguntó el ojiverde con desdén.

Scorpius observó a Rose, que tenía las mejillas empapadas en lágrimas. Se sintió más basura que hace un instante.

-Rose, necesito hablarte- dijo el rubio casi en forma de súplica.

-Ella no quiere verte- dijo Albus viéndolo con furia. Nunca creyó que ese Malfoy podría hacer sentir mal a su prima.

Tomó a Rose de la mano con delicadeza y se alejó con ella entre las sombras del pasillo, dejando a Scorpius con la peor sensación de vacío que había sentido nunca. No recordaba haber visto a Rose enojada con él alguna vez.

-Al, necesito estar sola un rato- dijo la pelirroja cuando ya se hubo calmado y estaba llegando a su sala común.

Albus le acarició el cabello suavemente, Rose no pudo evitar hacer la comparación de cuando Scorpius hacía eso, la sensación de tener el mejor amigo del mundo no se comparaba con la de tener el mejor primo.

El pelinegro asintió, le dio un beso en la mejilla y un último abrazo y se alejó por el pasillo.

Rose soltó un suspiro y siguió caminando por los pasillos del colegio como zombie.

Sus pies la habían llevado automáticamente a la torre de Astronomía, donde tantos lindos momentos había pasado con Scorpius.

Abrió la puerta para encontrarse con la sorpresa de que él estaba allí, como aquella vez en primer año cuando se reunieron para hablar sobre la segunda guerra. Intentó no hacer ruido, pero fue muy tarde, pues él ya había volteado.

-¡Rose!- exclamó sorprendido de verla allí.

La pelirroja trató de escabullirse por la puerta, pero él le impidió el paso.

-Déjame en paz, Malfoy- dijo ella con furia en la voz. Estaba demasiado dolida.

Scorpius la miró suplicante.

-Rose, sé que no te importa que te lo diga ahora, pero de verdad siento mucho todo. No me daba cuenta de que te estaba dañando, no haría eso a propósito nunca, eres mi mejor amiga.

Rose lo golpeó en el brazo montones de veces y él no se quejó ni una. Al final, ambos acabaron abrazados como dos idiotas aferrados el uno al otro.

-Eres un imbécil- soltó Rose con voz chillona.

-Lo sé- dijo Scorpius sin dejar de sentirse mal-. Lo peor es que no me daba cuenta.

Se separaron un poco para verse a los ojos y por primera vez desde hace meses, Scorpius vio salir de los labios de su amiga una sonrisa sincera. Limpió las lágrimas de las pecosas mejillas de Rose y sonrió también.

-Todo será diferente desde ahora, te lo prometo- dijo Scorpius perdiéndose en esos hermosos ojos miel que siempre le habían gustado-. Te voy a compensar.

A Rose siempre se le había hecho muy difícil enojarse con él, por eso la razón de que lo perdonara tan fácilmente.

Minutos después, estaban recostados sobre el suelo de la torre, como si fuera el inicio del año escolar.

-Sé que a ella la quieres mucho, es sólo que pensé que perdía a mi mejor amigo- soltó ella de repente.

Él la abrazó más.

-Nunca me vas a perder- contestó él con sinceridad viéndola a los ojos-. Eres la mejor amiga que alguien podría tener y nunca, nunca te volveré a dejar sola.

Rose sonrió un poco más alegre y se quedó así, abrazando a su amigo, sintiéndose completa de nuevo.

Rose/Scorpius

Rose observó a lo lejos a Scorpius. Estar en la hora de la comida en la biblioteca, parado en medio de los estantes polvorientos no era sano para nadie. Dejó de hablar con Matt (su reciente novio) y le dijo que lo vería después; el Castaño se fue enfadado, pero a ella le importó poco.

Conforme se fue acercando, más tristeza veía en los ojos del rubio, que usualmente tenían un brillo travieso en la mirada. El chico veía hacia la nada, más que tristeza era agonía y desesperación lo que Rose alcanzó a captar en él.

Sólo reaccionó cuando Rose le tocó el hombro suavemente. Lo miró confundida, pero con infinito apoyo. Él le dedicó una débil sonrisa que más se parecía a una mueca.

-¿Quieres hablar?- preguntó ella con delicadeza.

Scorpius negó con la cabeza.

-Necesito estar solo.

Y dicho eso, se marchó, dejando a una Rose con sentimiento de abandono. Él nunca le había dicho eso, algo muy grave debería de haber pasado.

Un poco triste, caminó hasta el Gran comedor, no podía perderse una comida con el hambre del que era poseedora en ese momento. De cualquier manera, no quería importunar a Scorpius.

Matt se portó un poco gruñón con ella, así que al final decidió ir sola a los jardines, con cierta preocupación por su amigo. Quizás encontrara a alguien de sus conocidos o primos con quienes podría charlar un rato y con suerte después vería al rubio.

Pero cuando su mirada se dirigió al lago, vio algo que la dejó pasmada.

Scorpius estaba allí, acuclillado en la orilla, meciéndose lentamente hasta que suavemente se hundió en el agua.

Rose sabía que a veces hacía eso para tranquilizarse, se sentía muy vinculado con el agua, decía que le recordaba su hogar, pero había pasado ya mucho tiempo.

La pelirroja se aproximó y esperó un poco más, al ver que su amigo no daba señales de vida, hundió el rostro en el agua y allí lo vio, hundiéndose cada vez más con las manos en el rostro. Rose se sintió triste e impotente al no saber qué era lo que había pasado para que sucediera algo así, aunque sospechaba que tenía algo que ver con que Beth se estuviera besando con otro chico del otro lado del castillo por donde ella había pasado hacia unas horas.

En un acto reflejo, Rose se hundió en el agua, por nada del mundo dejaría que su amigo simplemente se dejara morir por una idiota que no lo había sabido valorar.

Aún cuando estuvieron en tierra firme, Scorpius no dejó de tener su mirada de profunda depresión. Rose lo abrazó con fuerza, dándole todo su cariño, como él siempre había hecho con ella. Para su sorpresa, Scorpius le devolvió el abrazo casi con desesperación.

-Gracias- dijo él bajito.

Rose sabía que no quería que lo mirara a los ojos, así que decidió tumbarse en el césped, seguida por él.

-Rompió conmigo- dijo con voz destrozada.

Rose se sintió furiosa. Sabía cuánto amaba Scorpius a esa chica.

-¿Al menos dijo por qué?- preguntó tratando de no sonar maleducada.

-"Demasiado lindo"- imitó el rubio la voz de la chica.

Rose soltó una carcajada. Scorpius la miró frunciendo el ceño.

-Lo siento, pero creo que en realidad ella no te conoce tan bien como creías.

Scorpius frunció la boca, como cada vez que quería refutar algo.

-Además no eres "demasiado lindo"- argumentó ella con una sonrisa burlona, intentando hacerlo sonreír.

Scorpius se recargó más en la hierba, como tratando de hundirse en ella.

-Pero después dijo que no podía seguir saliendo con alguien que ponía a su amiga delante de ella y que buscaría un hombre de verdad y bla, bla, bla.

Rose se puso fúrica, pero ya después resolvería ese asunto con ella en persona.

-Me diste un buen susto, creí que no saldrías de allí- dijo Rose sinceramente.

El rubio negó con la cabeza.

-Sólo te daba la oportunidad de que me regresaras el favor de aquella vez en la playa cuando te salvé de ahogarte…

Rose sólo sonrió.

Hola!

Aquí les dejo este cap, sólo faltan dos o tres para que acabe, así que por favor, dejen sus comentarios! Me encantó cada uno de los comentarios anteriores, perdonen si no les contesté a todas.

Lo que hizo Scorpius no estuvo bien, pero fue una forma de pedirles que nunca dejen de lado a sus amigos por alguien más, lo mejor es estar todos unidos. xD

El próximo es un capítulo especial del día del Amor y la Amistad.

Mil besos!