Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.

Whisky de fuego.

-Es increíble que sea nuestro último semestre en Hogwarts- dijo Rose nostálgica mientras caminaba con Scorpius por el nevado callejón Diagon. Habían ido allí con permiso de sus padres para poder comprar los regalos de navidad.

-Algún día tendría que suceder, ¿no crees?- siguió él.

-Extrañaré el colegio, menos a Filch- dijo ella frunciendo la nariz.

Scorpius rió.

-Anda, todavía nos falta ir a conseguir la ropa de gala para la fiesta de graduación- la animó el rubio, que llevaba las manos cargadas con el montón de bolsas suyas y de Rose, que iba con sólo dos.

Caminaron por muchos lugares tanto muggles como mágicos, pero ningún vestido convencía a Rose en absoluto, al contrario de Scorpius que había conseguido su túnica de gala negra de inmediato.

Ambos estaban ya fastidiados y cansados, pero sabían que después tendrían que comprar todo en Hogmeade y la idea de la poca variedad no le agradaba mucho a la pelirroja. Para su suerte, Scorpius era muy paciente y había accedido a entrar ya a diez tiendas diferentes.

El día estaba nublado, un poco deprimente para Scorpius, pero en verdad se la estaba pasando bien en compañía de su mejor amiga, bromeando y riendo.

De repente, cuando iban caminando por una calle poco abarrotada, Rose se detuvo bruscamente

-¿Por qué te paraste así?- preguntó el rubio extrañado.

Rose lo miró con cierta nostalgia en su voz.

-Quería asegurarme de que sigamos siendo amigos, ya sabes…

Scorpius le sonrió tiernamente y la abrazó con todo su cuerpo.

-Eres mi mejor amiga, Cerecita, y siempre lo serás. No importa si te casas con un hombre apuesto, siempre seré más apuesto que él y me vas a querer más- eso hizo reír a Rose, que sin querer había derramado algunas lágrimas que no pasaron desapercibidas por Scorpius-. No cambiaría nada de lo que hemos vivido juntos todos estos años, porque aún nos falta mucho. Y cuando seamos unos viejos decrépitos y veamos hacia atrás, nos reiremos como siempre hacemos, recordando todo lo que hemos vivido.

A él también le daba pesar saber que ya no vería a su amiga el año siguiente con tanta frecuencia como en el castillo, no compartirían clases, ni desayunarían juntos o irían a partidos de quidditch porque seguramente ambos estarían muy ocupados trabajando…

-Tengo una idea- dijo Rose de repente. Sus lágrimas se habían secado y sonreía como cada vez que se le ocurría una idea loca.

-No, Rose, recuerda que los giratiempos no se los dan a cualquiera- bromeó el rubio.

Rose le sacó la lengua.

-No, idiota, lo que quería decir es… ¿qué tal si cuando nos mudemos de casa de nuestros padres vamos a apartamentos que queden cerca del otro? Eso facilitaría las cosas ¿no crees?

Scorpius lo pensó un momento y luego sonrió.

-Sí, es precisamente por este tipo de cosas que eres mi amiga.

Y luego ambos volvieron a reír, siendo concientes de que lo que fuera que les deparara la vida, siempre estarían juntos.

Siguieron caminando y caminando, hasta que Rose decidió que era mejor dejarlo porque se estaba haciendo tarde y su padre la quería en casa a las siete.

Iban de regreso al auto cuando Rose vio el escaparate de un establecimiento que había pasado desapercibido por ambos. Allí, como iluminado, estaba el vestido más hermoso que Rose había contemplado jamás. Era azul rey, su color favorito, no muy corto o largo, sencillo pero no tanto, era perfecto.

-Puedes probártelo, aún tenemos media ahora- la alentó Scorpius con una sonrisa, sabía que el rostro de su amiga sólo podría iluminarse así cuando en verdad le gustaba algo.

La pelirroja entró como un rayo a la tienda y enseguida la atendió una mujer que tenía una niña en brazos. Scorpius la siguió dentro divertido.

-Wow- fue lo único que pudo decir el rubio cuando la vio.

Parecía que el vestido y Rose habían sido hechos el uno para el otro, sin punto de comparación. Ella se veía radiante con él, pero fue hasta que vio el precio que hizo una mueca con la boca.

-Puedes decirle a tus padres- sugirió Scorpius mientras caminaban, Rose con los ánimos por los suelos.

-No van a querer, mi madre dijo que no debía ser muy costoso y eso sobrepasa lo que mis padres consideran costoso.

Scorpius se sentía mal de ver a su amiga tan desanimada, así que decidió alegrarla con un chocolate caliente de la cafetería que estaba en la esquina de la casa de la pelirroja.

-Vas a encontrar uno mejor- dijo el rubio tomándole la mano sobre la mesa y dándole un apretón.

Rose sonrió y se quitó el gorro de lana que se había puesto en la mañana para que el viento no alborotara su cabello.

-No estaré mal por eso, tenlo por seguro- contestó la chica moviendo su cabello para acomodarlo, haciendo que al chico le llegara el olor a flores hasta su nariz.

-Así me gusta- dijo él-. Además, yo podría…

-¡Ni se te ocurra, Scorpius Malfoy!- exclamó la chica con la simple insinuación.

-Pero yo…

-Nada, no dejaré que gastes tu dinero en mí, ya olvídalo- dijo ella irritada, algo que el rubio notó y decidió quedarse callado.

Pero como siempre, él nunca le hacía caso a su amiga.

Rose/Scorpius

Rose y Scorpius se encontraban tomando grandes cantidades de whisky de fuego en la torre de astronomía.

-Estúpido San Valentín- dijo Rose. Se sentía con los sentidos bien despiertos, pero era como si no pudiera controlar su lengua-. Se repite lo de cuarto curso ¿te das cuenta?

El rubio asintió.

-Sólo que nuestro patetismo va en aumento- dijo-. Nos botaron a los dos y ahogamos penas en alcohol.

-Y ya no quiero mi primer beso- se burló Rose de ella misma, Scorpius la imitó-. Menos mal, porque besas horrible.

Scorpius la miró con el orgullo herido.

-Ese fue mi primer beso- se defendió-. Ahora estoy en la lista de mejores besadores del colegio, una chica me lo dijo- comentó orgulloso.

Rose rió escandalosamente.

-¡Mis primas hicieron esa lista!- exclamó Rose burlona-. Y no recuerdo que te mencionaran.

-¿Quieres hacer la prueba, Weasley?- dijo entre retador y seductor.

No supo si fue la curiosidad o el nivel de alcohol en su sangre, pero Rose lo miró pícaramente, invitándolo a acercarse.

Scorpius le acarició una mejilla y se acercó lentamente a ella, tentándola. Rose cerró los ojos en una clara señal de placer; Scorpius acarició sus labios con los dedos, para finalmente atrapar los labios de Rose con los suyos suavemente. Comenzó lento, sin prisas, pero haciendo sentir a Rose en el cielo. Cuando comenzó a hacerse más profundo y sus lenguas se tocaron, Rose sintió que iba a estallar.

Scorpius interrumpió el beso abruptamente, viendo con suficiencia cómo Rose se quedaba atontada.

-Nada mal, ¿verdad?- dijo el rubio burlón.

Como respuesta Rose sólo tomó más whisky.

-¿Sabes por qué quería durar hasta hoy con Michael?- preguntó ella rato después.

-¿Por qué?- preguntó él con interés, acostado sobre las piernas de ella.

-Quería tener sexo con él- contestó ella simplemente.

-¿Por qué?- volvió a preguntar él.

Rose se acostó a su lado para poder hablar bien.

-Curiosidad- contestó ella simplemente.

-Comprendo- dijo Scorpius pensativo-. Con Beth me pasaba algo similar.

Rose se abrazó a él y lo besó en el cuello.

-¿Por qué no tenemos sexo tú y yo?- preguntó ella súbitamente.

Scorpius rió tontamente, aunque se había ruborizado un poco.

-Porque dañaría nuestra amistad y bla, bla, bla.

Ambos se rieron de ello. Todos los estándares que la gente consideraba correctos en una amistad, ellos los rompían; simplemente sabían que nadie los entendía, porque eran diferentes a los demás. Rose siempre se preguntaba qué era lo que diferenciaba a Scorpius de Albus, porque con los dos se llevaba de manera semejante, hasta ahora lo único que sabía era que nunca se habría besado con Al, la idea era repugnante.

Aún no estaban tan ebrios como para no saber lo que hacían, tampoco era que pensaban exhibirse en la torre, donde cualquiera que pasara volando con una escoba los podría ver, así que juntos se dirigieron a la sala de Menesteres, donde un ambiente cálido se extendía por toda una habitación con una cama al fondo.

Dejaron sus respectivas mochilas y capas en el suelo junto a la puerta y se dirigieron a la cama, dudando un poco.

Se sentaron evitando mirarse, el efecto del alcohol comenzaba a aminorar y la adrenalina se estaba pasando, dejando lugar al nerviosismo y la vergüenza.

Al final Scorpius se armó de valor y la tomó de la mano para que ella volteara a verlo a los ojos.

-No creo que podamos hacer esto- dijeron los dos al mismo tiempo y rieron.

Scorpius tomó la palabra:

-Sé que te va a sonar cursi y luego te vas a burlar de mí- dijo y Rose sonrió-. Pero en verdad creo que deberías esperar al correcto para ti, no hay que echar a perder esto que dicen que es muy especial y esas cosas, yo no podría hacerte eso.

No supo qué pensar, usualmente sabía descifrar las expresiones de Rose en cada momento, pero su mirada en ese momento era una que nunca había visto en ella. Pero de repente la pelirroja sonrió y lo tumbó en el suelo, quedando arriba de él, riendo. Scorpius la imitó y entonces ambos reían como siempre.

Media hora después, estaban acostados en la cama, abrazados y un poco adormilados. Sin embargo, Rose acariciaba los brazos de Scorpius y le daba pequeños besos en las mejillas, como siempre hacía. Scorpius acariciaba su cabello y su espalda suavemente.

-Te quiero, Rosie- dijo Scorpius.

-Yo también te quiero- contestó la pelirroja mirándolo a los ojos, esos ojos que le fascinaban desde que recordaba.

Cuando regresó a su habitación esa noche, Rose se sentía más animada, pero hubo algo que le llamó la atención: una caja de cartón envuelta en papel rojo con un moño sobre ella.

Curiosa, Rose se aproximó a abrir el envoltorio, que tenía una tarjeta con su nombre. Se sorprendió al encontrar dentro el vestido azul que había visto ese día de invierno mientras caminaba por la calle con Scorpius. Estaba tan perfecto como aquella vez. Al sacarlo por completo de una caja, cayó una carta que tenía la letra del rubio.

"considéralo regalo de Día de San Valentín", decía

Rose sonrió radiante.

Hola!

Como lo prometí, aquí les tengo el especial :D

A poco no son lindos?

Espero sus comentarios para saber si les gustó.

Mil besos y feliz día del amor! (atrasado cof)