Todo lo que no reconozcan salió de mi imaginación.
Dedicado a todas las lindas personitas que me dejaron rr en el cap anterior xD
Graduación mágica.
Rose terminó de calzarse las zapatillas plateadas y se miró en el espejo de cuerpo entero que estaba en la habitación de las chicas de séptimo. Sus compañeras ya habían bajado al Gran Comedor con sus parejas hace algunos minutos, mientras que ella se había retrasado un poco porque quería que todo fuera perfecto.
Su reflejo le devolvió la mirada. Apenas y logró reconocerse, el vestido le sentaba a la perfección como la primera vez y combinaba excelentemente con el sofisticado peinado que se había hecho ayudada de su varita. Le dio los últimos toques a su maquillaje y se puso los pendientes de diamantes que Vic le había obsequiado para la ocasión.
Tomó una cámara fotográfica que su madre le había obsequiado hace algunos meses y se tomó una foto, quería recordar ese momento.
Contenta con el resultado, salió de la habitación, no sin antes echarle un rápido vistazo a la que había sido su casa por siete años. Le dolía abandonar ese dormitorio. Con un suspiro, cerró la puerta tras de sí con cuidado.
Al salir de la sala común (donde muchos chicos se habían quedado babeando al verla) se encontró con Scorpius, que se veía bastante atractivo con su túnica negra perfectamente planchada y su cabello peinado.
-Te ves preciosa- le dijo su amigo cuando llegó hasta él y la hizo dar una vuelta sobre sí misma para apreciarla mejor-. Seré la envidia de todos por llevar a la más linda de la escuela- piropeó él pícaramente, haciendo reír a la pelirroja.
Desde sexto año habían acordado ir juntos al baile de graduación sin importar que estuvieran saliendo con alguien…
Estaban en la graduación de James, ambos se habían colado a la fiesta para conseguir algo de alcohol para su último día en la torre de Astronomía. Aunque Rose había estado un poco sentida con él desde que salía con Beth, no quería arruinar su último día en sexto año.
-Es patético- dijo Rose al ver a unas chicas intentado acaparar la atención de James.
Scorpius rió.
-Por favor, dime que no harás eso en nuestra graduación, o fingiré que no te conozco- bromeó el rubio, pero Rose se lo tomó en serio.
-Dime que iremos juntos a nuestra fiesta- pidió, Scorpius supo que hablaba en serio, pues tenía esa mirada.
-¡Por supuesto!- contestó el otro sonriendo-. Sabes que no te cambiaría por nada.
Al recordar esto, Rose sonrió más ampliamente y dijo:
-Tú te ves muy guapo, espero que esas arpías no intenten acapararte toda la noche- bromeó fingiendo celos.
-No puedo creer que te pusieras eso el día más importante de nuestra vidas- se escandalizó el chico al ver el colgante de amistad que le había obsequiado a Rose años atrás.
Ella le sacó la lengua.
-Nunca me lo quito, ¿recuerdas?- lo regañó.
El rubio soltó un suspiro derrotado.
-¿Nos vamos?- preguntó Scorpius ofreciéndole el brazo, que ella aceptó gustosa. Sintió rosquillitas en el estómago, pero se lo adjudicó a los nervios.
Juntos se encaminaron al Gran Comedor, donde se sentarían con Albus y su novia de hace un año, Annie.
Para su sorpresa, habían llegado muy temprano, así que tenían tiempo de saludar a sus familiares antes de la ceremonia. Rose pudo divisar a sus padres y a casi todos los Weasley. La familia nunca se perdía una ceremonia. Todos se veían muy elegantes, ni punto de comparación.
Como aún no la habían visto, aceptó ir con Scorpius primero a saludar a Draco y Astoria, quienes aceptaron tomarse una foto con ella, felices de verla. Después, Scorpius la acompañó con los Weasley, que ya le habían tomado casi tanto cariño al chico como los Malfoy a Rose, el único receloso siempre era Ron, que en ese momento observaba de lejos a Draco y se llevaba una mano al interior de la túnica, como haciendo amago de sacar la varita y empezar un duelo ante cualquier provocación.
-Papá, por favor- suplicó Rose a Ron, que al verla relajó el semblante.
-Hola, señor Weasley- dijo Scorpius con fuerza en la voz, siempre había tratado de caerle bien a ese hombre tan cabeza dura, creía estar comenzando a lograrlo.
-Scorpius- respondió Ron el saludo secamente.
-Hola, cielo- dijo Hermione con una gran sonrisa. El mejor amigo de su hija siempre le había agradado, al menos desde que supo, gracias a las quejas constantes de Albus, de que el rubio quería mucho a su hija.
-Hola, señora Weasley- respondió él con una agradable sonrisa. Esa mujer le caía bastante bien, era como una heroína para él, además de su madre, claro.
-¿Sigues pensando en entrar al departamento de Leyes Mágicas?- preguntó la castaña mientras Rose saludaba a Harry.
-Esa es la idea- dijo el rubio un poco nervioso. Sabía que ella era la jefa.
Hermione rió del nerviosismo del chico, pero ya no pudo decir nada, pues una voz en todo el comedor la interrumpió.
-Por favor, tomen asiento, vamos a comenzar- dijo la directora McGonagall.
Todos tomaron asiento en sus respectivas mesas. Los familiares iban en la parte de atrás.
-Potter- saludó Scorpius cuando se encontró con Albus.
-Malfoy- contestó Albus con una seca cabezada.
Rose rodó los ojos. Le fastidiaba la actitud de ambos, aunque sabía que trataban de llevarse bien por ella. Para evitar problemas, se sentó entre ellos.
El Gran Comedor estaba decorado con una elegancia sorprendente, con varias mesas al igual que en el baile de Navidad, como Harry recordaba. Estaba orgulloso de ver graduarse a otro de sus hijos y a su sobrina y ahijada. Aplaudió con fuerza junto con los otros Weasley cuando mencionaron sus nombres para que pasaran por sus diplomas, riendo de los silbidos de George y los gritos de "Los Weasley son lo máximo".
Cuando Rose tuvo su diploma en sus manos, una lágrima escapó de sus ojos, se sentía como toda una triunfadora, pues además había tenido una mención honorífica por su excelente rendimiento. Parecía que había logrado tener el mundo en sus manos y no quería soltarlo.
El resto de la velada transcurrió tranquila, todos bailaban, algunos se emborrachaban y los padres se tuvieron que marchar a mitad de la noche por orden de los profesores para dejar a sus hijos disfrutar en pleno de la fiesta, no sin antes hablar con Rose algunos de ellos, que eran directores de algún departamento en el ministerio y querían que trabajara para ellos, haciéndola ruborizar y decir que lo pensaría.
Rose estuvo bailando con varios de sus compañeros de curso, que a veces se peleaban para danzar aunque fuera una pieza con ella, a tal punto de que apenas había bailado con Albus y con Scorpius ni una sola.
Había perdido de vista al rubio y tuvo que disculparse con el último chico que bailó con ella para escabullirse e ir a buscarlo. Maldijo al no poder encontrarlo entre toda esa bola de jóvenes locos y se sentó frustrada en una silla al lado de una ventana.
Un escalofrío se apoderó de ella al sentir unas manos que conocía muy bien recorrer su espalda.
-¿Podré bailar contigo aunque sea una pieza?- preguntó Scorpius divertido posándose frente a ella, que lo miró sonriente.
Rose tomó la mano que el chico le ofrecía y se dirigieron a la pista de baile, que en ese momento cambiaba de canción a una que la pelirroja conocía bastante bien. La consideraba "la" canción, pues aquella vez que Scorpius se fracturó la pierna, estuvieron todo el tiempo escuchándola.
Just a small town boy and girl
livin' in a crazy world.
Tryin' to figure out what is and isn't true.
And I don't try to hide my tears.
The secrets or my deepest fears.
Through it all nobody gets me like you do.
And you know everything about me.
You say that you can't live without me.
-¿Te gusta?- preguntó Scorpius a la chica al oído.
Rose lo miró sonriente.
-¿Tú…?
-Bueno, si íbamos a bailar algo, prefería que fuera algo especial- contestó él devolviéndole la sonrisa.
I'm only up when you're not down.
Don't wanna fly if you're still on the ground.
It's like no matter what I do.
Well you drive me crazy half the time;
the other half I'm only trying to let you know that what I feel is true.
And I'm only me when I'm with you.
Rose se abrazó a él y no lo soltó. Algunos chicos llegaban nuevamente para pedirle a Rose bailar y alguna que otra chica que se atrevía llegaba con Scorpius, pero ambos rechazaban propuestas, pues querían estar juntos.
-¿Dónde estabas antes?- preguntó Rose recordando que había estado buscándolo.
-Con Dylan, pero el condenado se ha hecho tan popular que no podíamos ni hablar- se quejó el otro.
Rose rió.
Antes de que la fiesta acabara, y para no levantar sospechas, salieron discretamente del comedor para dirigirse por última vez a la torre de Astronomía.
Allí estaban las mantas y cojines que Rose se había encargado de llevar después de la hora de la comida precisamente para tener todo listo para esa hora.
-Nuestra última vez aquí- dijo Rose nostálgica.
-Hagamos que valga la pena- dijo Scorpius a pesar de que él se sentía igual que su amiga.
Se sentaron a charlar un rato, recordando miles de cosas que se les venían a la mente mientras comían sus acostumbrados dulces.
-¿Entonces qué es lo que piensas hacer?- preguntó Scorpius a la pelirroja luego de un rato en silencio.
-Quizás entre en el ministerio, en el departamento de Seguridad mágica- contestó ella encogiéndose de hombros-. Mi padre no quiere, dice que es peligroso, pero…
-Sé que lo harás bien- aseguró el rubio con seriedad. Sabía que su amiga tenía muchísimas ganas de ser una Auror calificada al igual que su padre y su tío.
Rose le sonrió y le dio un gran abrazo, tirándolo en el duro piso de piedra. Se quedaron mucho rato abrazándose. Scorpius le prestó su capa para que se protegiera del frío, alegando que él era más resistente y Merlín sabe qué cosas más.
Sin embargo, a la pelirroja le gustaba que su amigo le prestara bufandas o suéteres porque siempre olían la mar de bien, algo tenía su colonia que era atrayente.
-Tengo algo para ti- dijo Rose de pronto recodándolo. Se levantó y fue hacia su bolso, de donde sacó una cajita color verde.
-Cerecita, si ibas a proponerme matrimonio no era necesario que me dieras un anillo- se burló el rubio, a lo que Rose le sacó la lengua divertida.
-Sólo ábrelo, zopenco- dijo ella dándole la cajita.
Scorpius desató el listón que la amarraba y dentro vio un colgante parecido al que él le había dado a Rose tiempo atrás, pero con un listón verde esmeralda. El rubio se lo puso con una sonrisa enmarcando su atractivo rostro y dijo:
-Gracias, Cerecita.
Rose sonrió y él le dio un gran abrazo y un beso en la mejilla. Esa noche era muy especial para ambos, pues sabían que marcaba el final de una etapa, pero el inicio de una nueva vida.
-Recuerda que acordamos vivir en lugares cercanos, escribirnos a diario y comer juntos una vez a la semana- recordó Scorpius cuando se despedían en el anden del tren luego de una noche de no dormir por estar charlando hasta las seis de la mañana.
Rose rió por el tono de su amigo de abuela regañona.
-No te preocupes, te escribiré diario- prometió ella solemnemente. Le dio un beso en la mejilla a su amigo y dijo adiós con la mano.
-¿Se seguirán viendo?- preguntó una voz a su lado.
-Sí, claro- dijo Scorpius y le dio un abrazo a Dylan, su mejor amigo, de despedida-. Y contigo también. Más te vale mantenerte en contacto.
Dylan rió y asintió.
Hola!
Me equivoqué, faltan 3 caps para que esto acabe, es que no hallaba la forma de poder escribirlo con más coherencia xD. De nuevo la canción es de Taylor Swift "I'm Orly me when I'm with you". Creo que de verdad refleja la gran amistad de ambos. No se preocupen, que ya pronto viene lo romántico xD
Mil besos y gracias por leer y comentar!
