Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. Nada de lo que leerán a continuación es real, solo ficción.
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La mañana pasó tranquila para Hermione, lo de siempre. Firmar papeles, administrar algunos sueldos y diseñar algunos modelos de trabajo. La chica había esperado por al menos 20 minutos cuando Draco Malfoy hizo aparición en su oficina.
-Al menos podrías tocar antes de entrar –le dijo mordazmente Hermione.
-Al grano, Granger. No me apetece conversar contigo –pronunció el rubio mientras tomaba asiento en un gran sofá que estaba en un rincón de la gran oficina
-Tengo una propuesta bastante… interesante.
-¿Tu padre?- preguntó el rubio mientras la chica le servía una copa de whisky
-Sí, quiere comprar un hotel en el centro de Australia.
-A sí que… ¿ampliando los horizontes? –rió el rubio.
-Así es y él quiere tenerte a ti como principal inversionista- dijo ella mientras se servía su copa.
-¿Y tú no dices nada? –repuso Draco mientras la inspeccionaba con la mirada.
-Los negocios son negocios, Malfoy. Me caes absolutamente mal, pero mi padre es el que manda –dijo sinceramente mientras tomaba un sorbo de su whisky
-Me comunicaré con el señor Granger. También te tengo una propuesta –al no recibir respuesta de la chica continuó hablando- Necesito un abogado y quiero contratarte a ti.
-Me alagas Malfoy, pero no, gracias –dijo mientras sonreí sínicamente mientras se volvía hacia su laptop.
-Eres insufrible, Granger - murmuro el rubio- Pero te lo pido como un favor personal –la chica volvió su mirada a él, parecía que hablaba enserio –Nos conocemos hace varios años y no confiaría en ningún otro "absorbe dinero" que tú.
La castaña rodó los ojos y dijo - ¿Para qué me necesitas?- preguntó, el rubio sonrió triunfantemente y luego bebió un último sorbo de su copa
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Luna trabajaba como diseñadora independiente de vestuario, le iba bastante bien. Ya tenía una clientela exclusiva y la hacía crecer cada día más como profesional. Su taller se encontraba en el centro de Londres por lo que cuando alguna que otra señora de la alta sociedad paseaba cerca se acercaba a su taller y pedía algunas exclusividades.
-Luna –le saludaron, la chica dejó lo que hacía para sonreír ampliamente y acercarse al nuevo visitante.
-¿Cómo has estado Ron? –
-Bien, gracias –se limitó a decir el pelirrojo.
-¿A qué se debe tu visita? –dijo la chica mientras le invitaba a sentarse.
-Kristin no quería molestarte. Por lo que vine yo solo. Quiero que hagas nuestros trajes para la boda –soltó de una él.
-¡Oh!, encantada Ronald. Sabes que eres mi amigo y no estaría más orgullosa de hacerlos yo –sonrió la rubia.
-Gracias… sabía que ibas a decir que sí –
-¿Y cómo van los preparativos? ¿Ya tienen fecha?-inquirió Luna.
-No, aun no pero queremos hacerlo cuanto antes. Estamos muy ansiosos.-contó contento el chico.
-Estáis muy enamorados ¿no?-preguntó Luna mirándolo a los ojos. El pelirrojo dudó un instante y con una media sonrisa respondió.
-Sí, mucho -para Luna no pasó desapercibida la vacilación de Ron -¿Cómo está Neville?
-Bien, la última vez que lo vi fue esta mañana cuando se despidió para ir a trabajar –explicó la rubia con mucho interés, que hizo reír al pelirrojo como respuesta la rubia lo miró extrañada.
-Me alegro, dale mis saludos –Luna asintió sonriendo- nos vemos luego y nuevamente gracias- y con un beso en la mejilla se despidió.
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-Luna me contó que Ron se pasó por el taller hoy. Le pidió que hiciera sus trajes de novios –contó Ginny a Parvati, quien llevaba varios años de amistad con la pelirroja.
-Me imagino que le dijo que no –inquirió.
-Aceptó –repuso la pelirroja –sabes, he hablado con Harry sobre el tema "Hermione-Ron" y creo que tiene razón –al ver la cara de interrogación de su amiga continuó –ya no tienen vuelta atrás, deberíamos resignarnos todos a que esos dos ya no podrán estar juntos.
-Ginny por favor escúchate. Tú eras la principal exponente de que ellos eran el uno para el otro.
-Si lo sé pero, Hermione jamás va a reconocer que está enamorada de Ron y mi hermano jamás se dará cuenta que ella está colada por él desde que tenían 17.-Su amiga se quedó pensativa.
-¿Y si les damos un empujoncito?-
-No, Parvati. Ellos ya tuvieron su empujoncito y ni así se dieron cuenta de lo que sienten. Ahora Ron está feliz y quiere casarse, hay que dejar que las cosas fluyan. Hermione se dará cuenta de su error al no decirle a mi hermano que lo ama, espero que no demasiado tarde.
En ese momento Luna hizo aparición en su típico té de tarde que hacían con las chicas, sólo faltaba Hermione.
-¿Qué tal? –preguntó Luna mientras se sentaba al lado de Parvati.
-Deberías haberle dicho a Ron que no –acusó de inmediato Parvati.
-Por un momento lo pensé… pero luego me di cuenta que el chico está enamorado. No es justo que le agüemos la fiesta sólo por Hermione.-dijo Luna sabiendo a qué se refería.
-¿Qué pasa conmigo? –preguntó la castaña mientras se sentaba en la última silla que quedaba.
-Que tienes que dejar de salir tanto los fines de semana –contestó Ginny mientras la miraba inquisitivamente
-Vamos chicas, soy soltera tengo derecho a divertirme –dijo Hermione sin darse cuenta de la anterior conversación de las chicas.
-El día que aparezcas con un bebé en brazos me cuentas para decirte "te lo dije" –volvió a decir Ginny.
-Siempre con cuidado, amiga –entornó los ojos la castaña para darle un sorbo a su capuccino recién servido.
-¿Saldrás esta noche? –preguntó Parvati mirando a la castaña
-No lo creo, estoy cansada –suspiró la aludida.
-Milagro…-murmuró Ginny. Luna y Parvati rieron ante el comentario. Hermione la fulminó con la mirada.
-¿Creéis que deberíamos hacerle una despedida de soltera a Kristin? –preguntó Luna mirando a las chicas, un silencio incómodo se hizo pero fue roto por la castaña.
-Sí, no tiene muchas amigas en la ciudad ¿no? –cuando terminó de pronunciar esto todas la miraron sorprendidas a excepción de Luna que se encontraba contando los cuadritos de la mesa de vidrio.
-Tengo entendido que es de Noruega –repuso Parvati.
-Sí algo me comentó Ron –dijo Ginny mientras miraba como un grupo de chicas reía cerca de la mesa de ellas.
-Podríamos hacer algo… divertido –continuó Parvati con una sonrisa malévola
-¿Qué pretendes, Parvati? Conozco esa mirada, fue exactamente la misma cuando le hicimos la despedida de soltera a Ginny y terminó con un machote encima –rió Hermione.
-Lo mejor fue cuando Luna se embriagó y comenzó a bailar en ropa interior –continuó Ginny uniéndose a las chicas mientras reían, Luna solo sonreía vergonzosamente.
-Se me hace tarde, chicas –dijo tristemente Hermione luego de unos minutos- Nos vemos mañana –se despidió y unos metros más allá se encontraba Charles, su chofer. Quien la saludó alegremente para luego abrirle la puerta de su vehículo y desaparecer de la vista de sus amigas.
-Me impresiona que no le haya afectado tanto –repuso Parvati.
-Sí… a mí igual –contestó preocupada Ginny.
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Hola a todas mis lectoras, aquí les va otro capítulo de esta enredada vida. La verdad me está gustando el rumbo que está tomando esta historia, lo único que les digo es que nada es lo que parece y puede que nos llevemos una buena sorpresa al final.
Dejen sus reviews porque no le hacen mal a nadie.
Besos y Abrazos…
DDMO
