Ianto llevaba buscando al capitán más de dos horas. Le había dejado más de diez mensajes en el teléfono, había tratado de rastrearlo por todo al cuidad y cada vez que llamaba a Gwen y le preguntaba, ella insistía que no sabía nada.
"Jack ¿Dónde estás?" Se dejó caer en el sillón de Jack, miró la oficina como si esperara verlo aparecer en cualquier momento; mostrando su mejor sonrisa, gastándole alguna broma o sin dar importancia a su desaparición. Al fin y al cabo era Jack y siempre hacía las cosas así.
Tan sólo fue por un segundo, pero se le pasó por la cabeza la posibilidad de que Jack hubiera vuelto a marcharse, con el Doctor posiblemente o por cualquier otro motivo que no le hubiera dicho nunca. Había tantas cosas que desconocía del capitán, que temía haberlo perdido otra vez.
La alarma de la base le sobresaltó de repente, tanto que le hizo levantarse del sillón y acercarse a la gran cristalera. Pensó que podía tratarse de la TARDIS, al fin y al cabo Jack nunca había terminado su historia con el Doctor.
Pero durante un momento no ocurrió nada, la alarma sonaba sin parar pero nada ocurría. Tal vez era un mal funcionamiento del sistema, aunque Toshiko lo había dejado perfectamente, incluso con un par de arreglos que todavía no habían descubierto.
La luz apareciendo en mitad de la sala le cegó y tuvo que apartar la mirada ante lo que estaba apareciendo delante de él. Parecía un pequeño sol en el interior de Torchwood. Si era una invasión, Ianto estaba solo en ese momento en la base, pues Gwen se había ido a buscar a Rhys. Si alguien le estaba atacando o invadiendo, era el mejor para hacerlo sin ninguna duda.
Le costó unos segundos recuperar la visión, momentos en los que escuchó unos golpes, como si se tratara de unos cuerpos golpeando el suelo, después escuchó dos pasos y finalmente una voz que le hizo volver a mirar a luz, sin que le importara el fuerte brillo.
"¡Ianto, Ianto!"
Ver a Jack ahí abajo, le hizo sonreír y por un momento no vio lo que había alrededor del capitán, ni se dio cuenta que no estaba solo. Pero cuando vio que Jack no estaba sonriendo, sino que se fijó más a fondo, tanto en la sangre que llenaba su camisa, como de la preocupación que había en sus ojos, Ianto se dio cuenta que algo no funcionaba bien.
Entonces vio los dos cuerpos, los que había escuchado cayendo al suelo. No pudo verles las caras, pero se percató de que se trataban de dos muchachos, algo más jóvenes que él; pero si algo llamó su atención fueron sus vestimentas, que desde luego parecían provenir de otro tiempo muy lejano.
Pero le daba igual, la presión que llevaba en su corazón desde hacía horas, la angustia que había pasado por el temor de perder a Jack y la sensación de volver a respirar ahora que lo tenía delante, le hizo bajar las escaleras casi a la carrera.
"Jack, ¿Qué ha pasado?" entonces vio toda la escena. La ropa de Jack empapada de sangre le hizo revisar al capitán buscando la herida. "¿Se puede saber que te ha ocurrido?"
"Ianto tranquilo, que no es mía." Jack cogió las manos de Ianto para detenerlo y que le mirara a los ojos. "Yo estoy bien y aunque no lo estuviera… sabes que me podría bien. Son ellos los que necesitan ayuda." Jack miró a Arthur. "Bueno, él es quien más necesita nuestra ayuda."
Al seguir la mirada de Jack, Ianto se agachó hacia el joven príncipe y se dio cuenta del disparo que había en su pecho y que no dejaba de sangrar. Sin decir nada, el joven agente se quitó la chaqueta y corrió a la enfermería de Owen. Pese a sus todavía no muy amplios conocimientos de medicina, sabía lo que necesitaba para los primeros auxilios y al menos para mantenerlo con vida.
"Creo que vas a tener que contarme una explicación para decirme que hacen dos tipos de la edad media en la base." Dijo Ianto mientras apretaba con fuerza la herida. Cuando el capitán no contestó levantó la vista. "Jack ¿Qué ocurre?"
"No podemos perderles o de lo contrario vamos a cambiar la historia de todo el país."
"¿Perdón? Que yo sepa esas cosas las hacía Owen para recuperar a su novia del pasado, tu eras el que querías quedarte en la Segunda Guerra Mundial, antes que hacer peligrar nuestro presente."
Arthur se quejó por el dolor. "Voy a llevarle a al enfermería. ¿Dónde está Gwen? La necesitamos aquí para ocuparse de… su compañero." Decir así sin más que se trataba de Arthur Pendragon y Merlin hubiera sido un shock demasiado fuerte para Ianto en ese momento, en el que necesitaba estar con todos los sentidos puestos en mantener con vida a Arthur.
Jack cogió al príncipe y le escuchó protestar, pero se mantuvo inconsciente. Sabía que estaba perdiendo demasiada sangre y que a esa marcha no aguantaría con vida mucho tiempo más.
"Voy a sacarle la bala, no puedo perder más tiempo o morirá y no puedo permitirlo." Jack estaba tensó y no era para menos sabiendo que él podía cambiar la historia por un despiste estúpido "Quédate con su compañero, se ha dado un buen golpe en la cabeza, no te muevas de su lado hasta que venga Gwen si no he acabado con él te necesitaré."
"¿Pero quienes son? ¿Por qué son tan importantes?" Dijo Ianto mientras comprobaba que no había ninguna herida a simple vista en el otro joven. Tal vez tuvieran una conmoción.
Jack se dio un momento la vuelta. "Arthur Pendragon y su criado Merlin. Así que vamos, no pierdas más tiempo con preguntas y salvémosles las vidas antes de romper todo el espacio-tiempo."
El capitán desapareció por la puerta de la enfermería con el príncipe en los brazos. Ianto arrastro al otro muchacho hasta el sofá y lo tumbó allí. Se sentó en la mesa de café mirándolo.
Muchas veces, sobretodo cuando era un crío, había escuchado distintas versiones de la historia de Arthur, Merlin y Albion, pero nunca se hubiera imaginado salvándoles la vida y mucho menos ver al muchacho que tenía delante, inconsciente, tan desvalido y sin saber porque totalmente inocente, sabiendo en quien se iba a convertir en unos cuantos años.
Jack había aprendido con los años el difícil parte de sacar balas y mantener con vida al paciente. No era la primera vez que estaba en una situación así y tampoco sería la primera en la que él mismo era el propio paciente. Pero ahora era distinto. Esto había ocurrido por su culpa.
"No se si te he salvado la vida o por el contrario he ayudado a matarte, pero te aseguro que no te vas a morir en mi base y no voy a hacer que se trastoque toda la historia." Cortó la camisa de Arthur y se percató en el buen trabajo que había hecho Ianto en poco más de un minuto para evitar que la hemorragia fuera mucho mayor. "Ese tío iba a matarte y yo lo he impedido. Hubiera estado bien no dispararte y marcharse sin más." desinfectó con mucho cuidado la herida y por si acaso despertaba en ese momento, anestesió al muchacho. "Pero ya que me has conocido te puedo decir que las cosas no me suelen salir como las he pensado."
Estaba nervioso, no porque no supiera llevar a cabo aquella operación sino porque cualquier cosa podía salir mal y no sabía lo que eso significaría a largo plazo. Cuando estaba nervioso, Jack hablaba, de cualquier cosa, pero tenía que hablar distraer su propia mente de todos los contras que le mostraba y desahogarse.
"Si tu supieras quien vas a ser y tu amigo… tu sirviente según he podido ver. Me gusta, no se porqué pero me gusta." Hizo una incisión en la herida y con el escáner comprobó donde estaba alojada la bala. "Muy cerca del pulmón, esto no me gusta y no me estás poniendo las cosas nada fáciles para remediar el mal que yo mismo he hecho."
"Gwen está con Merlin." Dijo Ianto, sin poder creer todavía que estuviera diciendo aquellas palabras; bajando las escaleras de la enfermería, sin quitar la vista de la mesa de operaciones. "Le puesto al día, teniendo en cuenta lo poco que se y se queda con él. ¿Qué quieres que haga?"
"Necesito que saque la bala de su pecho." Ianto se quedó paralizado, en su cabeza retumbaba el sonido de la máquina que contabilizaba los latidos del corazón de Arthur y lo que el capitán le acababa de decir. "Ianto, no te quedes ahí parado, sabes tan bien como yo, que desde que no tenemos a Owen, eres el mejor en estas intervenciones, tu pulso es impecable y es como si tuvieras esto en la sangre."
"Si claro pero sacarte una bala de la pierna a ti, tan sólo supone que te va a doler mucho, no estoy poniendo en juego mi propio destino." Intentó que no le temblaran las piernas y mucho menos la voz, mientras se acercaba a la mesa de operaciones, sin apartar la mirada de Jack.
"Ianto, por favor, la he jodido, lo se y te necesito aquí para evitar hacerlo peor. Confío en ti porque se que eres el mejor. Por favor, salva al muchacho, de él depende todo lo que somos."
El capitán le ofreció el escáner para que pudiera ver exactamente donde estaba la bala. Ianto lo cogió y fue hasta la mesa. Por un momento miró al muchacho, no era más que un crío, definitivamente menor que él y por las cicatrice que puedo ver sobre su torso, había estado ya en bastantes batallas.
Debía ser un curtido guerrero, pero desde luego no había estado preparado para que alguien venido del futuro, sin querer, le pegara un tiro. "Es muy atractivo, seguro que le hubieras seducido." Empezó a decir Ianto, por el mismo motivo que el capitán, para evitar los nervios, mientras hacían un poco mayor la incisión y se dirigía a coger la bala por fin. "Diría que tiene los ojos azules, como a ti te gustan, pero siendo el príncipe debe ser un poco engreído, como tu." Ianto sonrió nervioso, pero finalmente tocó la bala con la punta de los guantes. "Creo que la tenga." Dijo ya con una voz que no podía controlar.
"Eres mejor, se que puedes hacerlo." La voz de Jack no era más que un susurro en su mente, pero lo suficiente para darle fuerzas y seguir adelante, no fallar y salvar la vida del príncipe de Camelot. "Siempre he creído en ti, incluso con tus errores, siempre he creído en ti."
"La tengo."
Ianto tiró lentamente hacia fuera y mostró el proyectil a Jack, que ya estaba cerrando la herida para evitar más hemorragia y posibles infecciones. Ahora era cosa de Arthur ser lo suficientemente fuerte como para sobrevivir. Ianto suspiró con fuerza y se recostó sobre la pared, dejándose resbalar hasta el suelo, pues las piernas, llevadas por unos nervios imposibles ya, habían dejado de funcionarle.
"Creo que se recuperará, pero ha perdido mucha sangre y no quiero devolverlo a casa hasta estar seguro que saldrá adelante." Apenas estaba escuchando la voz de Jack, concentrado en su propia respiración, para intentar calmarse. De repente, las manos del capitán sobre sus hombros le hicieron volver a la realidad. "No se lo que haría sin ti." Le besó en los labios y lo abrazó con fuerza.
"Así que has disparado a Arthur Pendragon y has dejado KO a Merlin. Jack, creo que esta vez te has superado."
- o -
Merlin se despertó de golpe. El latido de la cabeza lo estaba destrozando y le hizo marearse, hasta sentir que estaba a punto de vomitar. Abrió los ojos de par en par y miró a su alrededor pero no reconoció el lugar.
"Arthur."
"Tranquilo muchacho o al final te vas a lastimar." Merlin miró a la mujer que tenía delante y tampoco la reconoció. "Estas a salvo y tu amigo, Arthur, estaba herido, se lo han llevado para atenderle."
"Tengo que verle, tengo que asegurarme que está bien." Merlin se intentó poner de pie, pero Gwen consiguió evitarlo y hacer que volviera a sentarse en el sofá. Antes de dejarle ir, tendría que hacerle un escáner para comprobar que todo estaba bien.
"Arthur está bien, se recuperará te lo prometo y tengo que pedirte disculpas por haber sido el causante de que os ocurra esto."
"Tu, tu le lanzaste un hechizo, te vi antes de quedarte inconsciente. Uther te matará por utilizar brujería." Le dijo a Jack al verle. Pero el dolor en la cabeza era demasiado intenso y se dejó caer.
Estaba agotado y dolorido, por más que intentó no hacerlo, se quedó dormido. Algo le decía, aunque no sabía lo que era, que en aquel extraño lugar y con esa gente que no conocía estaría a salvo.
