Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. Nada de lo que leerán a continuación es real, solo ficción.

Chapter 6: Las locuras de Luna

Cuando la pelirroja cortó el teléfono quedó inquieta, Harry se dio cuenta de esto y le preguntó:

-¿Qué sucede? ¿Por qué esa cara? –

-Era Hermione, sonaba algo alterada. Creo que iré a verla –dijo con decisión, tomó su cartera del perchero del lado de la puerta y con un fugaz beso se despidió de su esposo. Éste encogiéndose de hombros, sacó su teléfono mientras veía como su esposa se subía a un taxi para luego de unos segundos partir.

-Hola, Ron.

-¿Qué tal, Harry?-

-Me apetecen unas cervezas con mi mejor amigo, ¿te apuntas?

-¡Voy para allá!- respondió un excitado Ronald, Harry por su parte con una sonrisa se dispuso a poner al congelador unas cuantas de aquellas.

-Creo que unos ajustes más al busto y estamos lista, Kristin –dijo Luna con unos alfileres en los labios.

-Está precioso, Luna. Ron tenía razón eres excelente –alagó la mujer a la rubia. Ella sólo sonrió mientras seguía con sus manos en el fabuloso traje. Era blanco, unos encajes de rosas por debajo del vientre que con una zigzag bajaban hasta el suelo. Los hombros descubiertos y una sonrisa significativa en el rostro de la futura mujer Weasley llenaban de belleza el local. Unas mujeres que paseaban mirando los diseños de Luna, la miraban con un leve brillo en los ojos y susurraban algunas cosas entre ellas.

-¿Hermione ya vino? –preguntó Kristin.

-No, creo que tuvo un pequeño problema, me comentó Ginny. Pero le llamaré para que venga cuanto antes, su traje está casi listo pero necesito ajustar unas cosas también.

-¿Y Harry? –

-El traje de Harry está completamente listo, sólo me faltan unos detalles de su corbata, se verán preciosos los padrinos y absolutamente los novios también –rió la rubia mientras hacía que la mujer bajara del pequeño piso que hacía que quedara a la altura de Luna.

-¿Y el traje de Ron…? –

-¡A no!, ese no lo puedes ver. Mi abuelita decía que si la novia lo veía antes era de mala suerte para todo el matrimonio, o algo así –recordaba la rubia mientras ponía su mano en su mentón. Kristin reía nerviosamente.

-Ginny comentó algo del próximo fin de semana –

-Así es, vas ¿verdad? –preguntó la rubia pasándole un bulto de ropa a la mujer.

-Sí, sólo díganme el lugar y estaré ahí –contestó ella para tomar la ropa y meterse en un elegante vestidor para cambiarse.

-Parvati ahora no puedo hablar, te llamo más tarde. Si, gracias. Adiós –cortó su teléfono. Lo que tenía enfrente era a su mejor amiga con varios pañuelos esparcidos por la cama. Ella se encontraba llorando, deshecha mas bien. Le acababa de contar lo sucedido cuando la interrumpieron al teléfono.

-Pero estás trabajando con Malfoy ¿verdad? –preguntó la pelirroja mientras le acariciaba las manos a la castaña.

-Sí, pero conociendo a ese hombre no querrá que yo siga como particular con Mafloy –contestó su amiga con amargura.

-¿Y si hablas con tu padre? –se aventuró Ginny.

-No, se acabó. Hace bastante tiempo que debí haberme ido de esa empresa –

-¿Y por qué no lo hiciste? –

-Por miedo, Ginny. Mi papá puede llegar a ser muy cruel si tiene que ver con negocios. Hay muchas cosas extrañas en esa empresa pero nunca me atreví a desafiarlo. –se lamentó la castaña.

-Creo que… deberías desligarte de eso y empezar de nuevo –su amiga la miró y asintió tristemente.

-Si ahora tengo que hablar con Malfoy –tomó su teléfono celular y marcó el numero del blondo- Lo tiene apagado –repitió con voz molesta.

-Jamás pensé que te casarías, Ronnie Poo –bromeó Harry.

-Mucha junta con mi hermana, Potter. Estás cada vez mas detestable –dijo el pelirrojo haciéndose el ofendido.

-Brindemos por el futuro esposo –y con esto juntaron sus cervezas mientras veían el fútbol en la televisión.

-¿Cómo van los preparativos? –preguntó interesado el pelinegro.

-Bien, adelantamos un poco la fecha. Es el 15 de marzo.

-¿Dónde piensas llevarla de luna de miel? -en eso suenan unas llaves y por la puerta aparece Ginny, unos segundos más tarde entre Hermione con una maleta y una mirada algo cohibida por la interrupción.

-¿Hermione? –dijo Ron

-Los invité a esta cena porque quiero comunicarles algo –dijo Xenophilius Lovegood, padre de Luna que era dueño de una importante revista en el rubro de la Farándula Inglesa. Era un hombre de unos 60 años, se destacaba por su imponente voz y regularmente inventaba algunos chismes de las ediciones de su revista.

-Ve al grano, Lovegood –repitió un hombre con esmoquin que se encontraba a la derecha de él.

-Siempre tan impaciente –murmuró- Bien, les quiero comunicar que la revista pasa a ser desde hoy propiedad de mi querida hija, Lunita –terminó de decir alegremente. La sala se quedó en silencio, se encontraban los principales accionistas de la revista, los productores y Luna con Neville. Ésta al escuchar la noticia se quedó de piedra, todas las miradas se posaron en ella.

-¿Qué dices, hija? –preguntó con los brazos extendidos su padre.

-Vamos, Neville –dijo la chica, tomó a su novio de la mano y salieron rápidamente del lugar.

-¿Pero qué…? –decía un aturdido Neville.

-No puedo creer quiera hacer algo así… -decía molesta la rubia mientras le pasaba las llaves de su auto a su novio, este las tomó y le abrió la puerta a la chica. Tras subir él le dijo:

-¿Qué pasó, cariño? ¿Por qué no aceptaste? –el chico puso las llaves en contacto pero sin arrancar el vehículo la miró expectante.

-Porque mi papá sabe desde hace muchos años que detesto su revista, son unos mentirosos y ahora me viene con este chiste de que sea yo la dueña. No, por favor que se quede él y su revistita lo más lejos posible de mí y de ti –dijo con voz decidida, la verdad es que Neville nunca la había visto tan alterada.

-¿Y qué pasará con nuestra boda? –preguntó desesperanzado el alto joven.

-Sabías que me encantan las locuras ¿verdad? –dijo con una traviesa sonrisa.

-Por eso, por tus ojos maravillosos, tu decisión y por mucho más, es que te amo mi Lunita –respondió el chico sonriendo y acercándose para besar tiernamente a su prometida, ésta al separarse se percató de que su padre salía corriendo de la gran casa y con voz chillona dijo:

-¡Arranca, Nev! –y así salieron disparados quemando asfalto.

¡Hola nuevamente! Aquí les dejo el capítulo número 6, espero sus comentarios. Nos estamos viendo en el próximo capítulo. Espero que les haya gustado. Bye

DDMO