Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. Nada de lo que leerán a continuación es real, solo ficción.
Chapter 8: ¡Oh por Dios!
-No voy a aceptar que Hermione Granger no sea la que lleva mi caso, señor Granger –dijo el blondo rotundamente.
-Lo lamento mucho señor Malfoy. Mi hija ya no pertenece a este bufete así que…-comenzó Richard Granger, un hombre algo mayor. Tenía cabello castaño igual que su hija, unos incisivos algo prominentes. Se le notaban los años, llevaba puesto un traje de etiqueta color ocre.
-Entonces ha sido un placer hacer negocios con usted, Richard. Pero desde mañana mismo quito todas mis inversiones en su empresa. Con su permiso –dijo Draco mientras se paraba. El hombre lo miró aterrado.
-Señor Malfoy… -
-Ahórrese los lamentos…-
-Su padre tiene un contrato de por vida conmigo, Malfoy –dijo con voz firme. El blondo dio media vuelta para mirarle rotundamente.
-Mi padre… no yo –y así le dirigió una mirada profunda para luego retomar su camino.
-Me las pagarás, Malfoy –acto después el hombre tomó el teléfono y dijo: -¿Bellatrix? Necesito tu ayuda… -
-Gracias…-dijo Hermione.
-No te preocupes, créeme siempre pensé que ahí habían cosas raras –dijo el blondo mientras tomaba un sorbo a su cappuccino. Habían ido juntos a un café del centro de Londres.
-Si yo también… -murmuró ella.
-¿Harás algo esta noche? –preguntó él indiferente, observando su rolex perfectamente colocado en su muñeca.
-Estoy cambiando mis cosas a un nuevo apartamento –contó ella sin mucha importancia.
-Podría ayudarte… si quieres claro –agregó rápidamente volteando su cara a unas chicas que pasaban cerca.
-Gracias –jamás imaginó que un adinerado hombre como Draco Malfoy se ofreciera para cargar unas cajas llenas de cosas de la chica. No le pareció mala idea, después de todo tendría que olvidar a su pelirrojo, éste se iba a casar y ella se quedaría sola por lo que agregó–De hecho… puede que necesite ayuda –dijo mientras le sonreía al blondo. Éste le devolvió la sonrisa.
-No puedo creerlo –dijo Ginny con la cara totalmente pálida, sacó su teléfono celular y marcó el número de su mejor amiga.
-Hermione, estoy embarazada –dijo al escuchar la voz de su amiga contestar el teléfono.
-¿Qué? –exclamó Hermione sin poder creérselo, una sonrisa se asomó en su rostro. Draco sólo la miraba.
-Voy a tener un bebé… ¡Oh por Dios! –gritó entusiasmada.
-¿Se lo dijiste a Harry? –preguntó su amiga.
-No… ahora lo llamo. Adiós –cortó la pelirroja. Para marcar de inmediato a Harry.
-¿Harry, te parece si almorzamos juntos? –
-Claro, amor. Paso por ti al mediodía –contestó contento el pelinegro, casi nunca almorzaban juntos por el trabajo de éste.
-¿Cariño… no habrás visto por aquí un papel pequeño? –preguntó nerviosamente Kristin a su futuro esposo.
-No, para nada. ¿Por qué, es muy importante? –
-No… sólo una dirección que tenía anotada –dijo rápidamente la mujer mientras volvía a dejar todas las cosas del cajón de su velador encima de su cama.
-Estoy muy ansioso –comentó él entusiasmado.
-Yo también –repitió mecánicamente Kristin.
-¿Segura que no era muy importante? –el pelirrojo se paró y fue directo al refrigerador para extraer de éste una fruta.
-No, Ron –exclamó extasiada, la empezaba a sacar de sus casillas el hombre.
-Pégame –murmuró molesto él, salió camino a su despacho para ponerse a trabajar.
Draco Malfoy había quedado con Hermione en su nuevo apartamento, excelente ubicación en el centro de Londres. El rubio había llevado una botella de vino para pasar el rato con la castaña. Ella en respuesta sólo le sonrió nerviosa, lamentablemente esto no estaba saliendo como ella quería o como ella pensaba que iría. Le atraía el blondo… pero nada más. Y al parecer a Draco le atraía Hermione. Mil y una emociones se centraban en el pequeño espacio aquella noche. El hombre le ayudó a correr un par de muebles y a desempacar algunas cajas, cosas como; portarretratos, los enceres de la cocina, cortinas, lo más común y silvestre que se puede necesitar en un apartamento.
-Draco ¿puedes alcanzarme de mi cartera un sobre con unas fotos? –el chico asintió y se dirigió al sillón donde se encontraba la cartera de la mujer.
-Toma –le dijo él. Pegado al sobre iba el pequeño papel que Hermione había recogido de la casa de Kristin, lo dejó encima de la mesita del comedor, luego le echaría vistazo.
-¿De quiénes son esas fotos? –preguntó Draco mirando por encima del hombro de la chica.
-Son mis padres y mis amigos –dijo sutilmente, hablar del tema de su padre aún le dolía. Draco sabía eso por lo que no preguntó más, le sorprendió lo que la chica dijo:
-Pensándolo bien… no tenemos ninguna foto juntos. Eres mi nuevo amigo, supongo que… -el chico la volteó suavemente y de improviso acercó su rostro al de ella hasta juntarse en un toque de labios, ésta se quedó inmóvil y para sorpresa de Draco le respondió, fue un suave juego de labios pero muy satisfactorio para él.
-No deberíamos… -empezó la castaña. Separándose un poco de él, Draco le mantenía sujeta la cintura.
-¿Por qué? Que yo sepa estás soltera y yo también –dijo el hombre fijando sus ojos metal en la mujer. Ella se vio intimidada por él.
-Deberías irte… -respondió y de un rápido movimiento se alejó bastante del blondo. Él tomó su chaqueta, se volteó antes de salir por la puerta y dijo:
-Ha sido un placer ayudarte.
-Está magnífico –decía Ginny dejando su cartera en el sillón
-¿De verdad te gusta? –su amiga asintió –Cuando lo ví, me enamoré. Draco me estuvo ayudando anoche…-
-Espera… ¿Draco? ¿Te estuvo ayudando? ¿¡Anoche!. Creo que me perdí bastante… desembucha.
-No es para tanto… me citó en un café. Conversamos y salió el tema de mi mudanza. Dijo que podía ayudarme si yo quería y…-
-Ni tonta ni perezosa… dijiste que sí. Bien hecho campeona –rió la pelirroja ganándose una mirada divertida de Hermione, que estaba haciendo un jugo natural para su amiga.
-Ginny… en la mesita de centro hay un papel creo que es tuyo. Échale un vistazo –sugirió Hermione desde la cocina. Obediente, Ginny se acercó y lo tomó lo comenzó a leer, su mirada quedó inmóvil.
-No puede ser… -susurró atónita.
-¿Qué sucede? –se vió interrumpida por Hermione.
-Nada –se apresuró a decir mientras guardaba el papel en su cartera -¿No lo has leído verdad?
-¿Crees que soy una vieja chismosa? –Exclamó en broma su amiga –No lo he leído, tranquila. ¿Se puede saber qué es?.
-N importante –terminó de decir con una media sonrisa, recibió el jugo de su amiga –Está delicioso.
-Gracias… ahora cuéntame. ¿Cómo se lo tomó Harry?
-Amo a mi esposo –se limitó a responder la pelirroja con una sonrisa y así le contó lo sucedido con Harry esa tarde.
¿Sorprendidas? Jejeje yo también… siempre pensé que el primer beso que escribiría de Hermione sería con Ron, pero aquí ven… esto está lleno de sorpresas chicas. ¡Sigan leyendo! Sus comentarios… no sean malas. Besos y abrazos.
DDMO
