Merlin se dejó caer en el sofá, estaba terriblemente agotado y hasta ese momento no se había dado cuenta, había estado tan preocupado por Arthur que no se había molestado en descansar lo más mínimo. Había dormido unas pocas horas aquí y allá, pero no había conseguido descansar y ahora su cuerpo se lo estaba reprochando.
Cerró los ojos un momento y sin darse cuenta se quedó transpuesto en el sofá. Hacía días que no soñaba y mucho menos lo hacía con Arthur, lo vio en el castillo, levantándose de la cama como todos los días, le sonreía y Merlin se quedaba unos segundos perdido en los ojos azules de su señor. Arthur sonrió y dijo algo, aunque Merlin no pudo escucharlo.
Se acercó a él y Arthur alargó la mano hasta su amigo, esperando a que Merlin la tomara. Merlin dudó, su amigo nunca había hecho algo así, pero él tampoco se había sentido nunca tan bien.
"Vamos ¿tienes miedo de mi? Que no te voy a comer." Arthur continuaba sonriendo y poco a poco se fue acercando a Merlin, hasta que pudo tomar su mano él sólo y además puso la otra en la cintura de su amigo. "¿Ves? Que no te vas a quemar por tocarme ¿O si?"
Arthur esperó, ¿Acaso Merlin tenía que contestar a aquello? En cuyo caso ¿Qué tenía hacer, lo que realmente quería decir o lo que sería normal contestar? Estaba hecho un lío, incluso aunque una parte de él sabía que estaba durmiendo y no se trataba más que de un sueño, se sentía falta, tanto consigo mismo por no poder ser sincero, como con Arthur por pedirle una respuesta.
"Los dos podríamos quemarnos Arthur." No se podía creer que el príncipe continuara sonriéndole, como si fuera algo tan natural entre ellos dos. "esto no se lo que debemos hacer, no podemos."
"No Merlin, no te confundas, tienes razón en que no debemos." Arthur se acercó tanto a él que Merlin podía ya sentir su respiración en su cuello. "Pero eso no quiere decir que no podamos, siempre y cuando nadie nos descubra y sinceramente, yo no voy a decir nada ¿Vas a hacerlo tu?"
La mano de Arthur se deslizó por su espalda subiendo hasta su nuca. Merlin se estremeció. "No, claro que no voy a decir nada."
Sin esperarlo, los labios de Arthur se perdieron por su cuello, besándole con tanta intensidad que le hizo gemir levemente. Sintió que su rostro se ruborizada, más por miedo a que alguien pudiera escucharle fuera de la habitación a lo que estaba ocurriendo; pues por mucho que quisiera negarlo, aquello lo había esperado mucho tiempo.
Un ruido lo despertó de golpe, abrió los ojos y se dio cuenta que estaba en la base de Torchwood, había sido un sueño tan real, que en algún momento se había olvidado que no lo era.
"Lo siento, no quería molestarte." Ianto cogió la bandeja que se le había caído al suelo. "Pareces agotado, deberías echarte en una cama de verdad, ese sofá no es muy bueno para dormir." Merlin lo miró en silencio y sin decir nada más Ianto siguió su camino.
El sueño no había sido nada reparador, pues casi se sentía más cansado que al principio, sobretodo después de lo que había descubierto que había en su mente, cuales eran sus sentimientos por Arthur, aquellos que había tratado de guardar durante tanto tiempo y que ahora sin más salían a la luz. Tan sólo esperaba que nadie más lo hubiera notado.
Sonrió, pues no podía mentirse por más tiempo, no podía seguir pensando que no pasaba nada, que pensar en Arthur besándole, en el joven príncipe haciendo cosas con las que había imaginado muchas noches, no importaba, cuando en realidad, se moría porque fueran reales.
"¿Te encuentras bien?" Sobresaltado ante quien le hablaba, Merlin levantó la cabeza y justo delante de él se encontró con Jack. "Ianto me ha dicho que tienes mal aspecto, pero no me imaginaba que tanto. Deberías…"
"Lo se, lo se, ya me lo ha dicho tu compañero, que debería descansar y todo eso, pero la verdad es que no puedo, no mientras mi señor me necesite, si le ocurre algo mientras yo estoy durmiendo, no me lo perdonaría nunca."
Merlin se restregó las manos por el rostro para intentar espabilarse y no volver a quedarse dormido y al abrir de nuevo los ojos, Jack seguía ahí de pie, como un soldado esperando órdenes, los brazos cruzados delante del pecho y la mirada clavada en él.
"¿Desea algo capitán Harkness?"
"¿Podrías ser sincero conmigo?" Merlin lo miró confundido, pues apenas tenía confianza con Jack, como para poder prometerle que sería sincero. Sin embargo no dijo nada y esperó a que el capitán le aclarara lo que quería decir. "Algo te ronda por la cabeza y hasta que no lo saques no vas a poder descansar."
"Capitán, espero que no le siente mal esto, pero no me siento familiarizado con ninguno de ustedes, como para hablar con sinceridad sobre nada y mucho menos sobre mis propios sentimientos."
Entonces tendría que ir de cara, preguntarle las cosas directamente y ayudarle a descubrir que no era nada malo que sentía. Jack se sentó en el sofá junto al muchacho y pensó como decirlo, para luego darse cuenta que ir directamente al grano sería lo mejor.
"¿Estás enamorado de Arthur?"
Merlin se levantó del sofá de golpe, como si el asiento hubiera empezado a arder. Se volvió hacia el capitán con ojos desorbitados y abrió la boca para decir algo, pero las palabras tardaron más de lo que hubiera esperado en salir.
"¿Cómo dice! ¿Por qué me pregunta algo así capitán? Arthur es mi señor y yo soy su criado, haría todo por él, pero…"
"No has contestado a mi pregunta. ¿Le quieres? No tienes porque esconderlo, al menos no este siglo y menos con nosotros." Jack se levantó y miró a los ojos a Merlin. Sabía que podía ganarse la confianza del muchacho. Sonrió al ver lo tenso que estaba el joven mago. "No pienses que soy un cotilla, tan sólo he aprendido que es mejor tener las cosas claras, al menos en la cabeza de uno mismo para ser feliz y poder tener una vida saludable."
"Capitán no se que tipo de relaciones se dan en este siglo, como usted dice, pero de donde nosotros venimos…"
"No me empieces por lo que está bien o lo que está mal en tu época, porque lo que quiero saber es que es lo que tu sientes realmente. Aunque no haría falta que me lo dijeras, se te nota en la forma en la que lo miras."
"¿Qué es lo que se nota?" Dijo un Merlin más que alterado.
Si Arthur llegaba a enterarse de algo así, lo mataría o como mínimo lo desterraría del reino. Arthur no era tal y como había soñado que el príncipe podía ser, no tendría nunca esos sentimientos por él, por mucho que lo deseara, por mucho que ansiara decirle la verdad, no había forma de que Arthur pudiera tenerlos.
"Le quieres, estás enamorado de Arthur y te mueres por decírselo, pero es normal que tengas miedo."
"No tengo miedo, simplemente se que Arthur no siente nada de lo que usted dice capitán."
"Llámame Jack."
"Arthur no siente nada romántico por mi y nunca lo hará." Se volvió a sentar soltado un largo suspiro agotado. "¿Qué más da? Aunque los tuviera, en cuanto sea rey, tendrá que casarse y tener un heredero, yo no pinto nada ahí, por no decir que su padre acabaría conmigo en cuanto se enterara."
Jack se sentó junto al muchacho y sonrió con ternura. Aunque le había costado, por fin el joven mago se estaba abriendo a él, lo había visto ya, aunque no se lo hubiera dicho, había visto en el muchacho, la misma mirada de hombre enamorado que había visto en Ianto tantas veces. Era la misma mirada de miedo a decir la verdad, a ser rechazado, a que el hombre al que querían no sintiera lo mismo por ellos.
Hacía mucho que la veía en Ianto y eso le gustaba, pues había hecho todo lo posible para demostrarle a Ianto que le quería, que no había nadie más en su vida, excepto tal vez, en el ámbito estrictamente profesional. Pero Merlin, pobre muchacho, enamorado en "secreto" de su mejor amigo y al mismo tiempo, señor, además de príncipe de Camelot.
Cualquier otra persona podría decir que aquello no tenía ningún futuro posible, pero a Jack le encantaban las causas perdidas, los desafíos imposibles y además, estaba empezando a cogerle cierto cariño a los dos recién llegados. Tal vez fuera porque había estado a punto de matarlos o porque en realidad, le recordaban a él mismo, pero quería ayudarles.
"Realmente le quieres ¿verdad?"
Aunque tardó unos segundos en contestar, Merlin asintió resignado. "Pero no puedo hacer nada. Además yo no… yo nunca." El muchacho se ruborizó al darse cuenta lo que había estado a punto de decir. Bajó la mirada, pero ya era demasiado tarde, Jack lo había leído en sus ojos.
El capitán sonrió y puso la mano sobre el hombro del chico.
"No debes verlo así, la primera vez que das un beso a otro hombre… si realmente te gusta, si sientes algo por él, es la mayor emoción que vas a sentir en mucho tiempo." Por primera vez Merlin lo escuchaba con atención. "Mira no hace falta que seas un experto, ni mucho menos, tan sólo tienes que ser sincero con él, si los dos sentís algo por el otro, si queréis que ocurra algo entre vosotros, entonces te puedo asegurar que lo recordarás siempre."
"¿Qué sentiste la primera vez?"
Jack rió, como para olvidar aquel momento.
"No era más que un crío, con quince años no sabía nada de la vida y mucho menos de lo que se refería a los sentimientos. Pero conocí a un hombre, tenía unos veinte años, pero desde el primer momento supe que se había fijado en mi. Me deje llevar, bueno él se dejó llevar, él vino hacia mi una noche y me llevó a un lugar apartado, no dijo nada, tan sólo me miró a los ojos, rodeó mi cuerpo con ambas manos y me besó. Simplemente ocurrió."
"Pero besar a un hombre no será lo mismo que besar a una mujer." Merlin se retorcía las manos nervioso, cuando había despertado aquella mañana, no hubiera esperado nunca tener aquella conversación.
"No, no es lo mismo, pero es algo mucho más sencillo, más… no se, si es diferente y al mismo tiempo, creo que te sientes mejor, más natural, más como tu mismo, no se si me entiendes." Merlin negó con la cabeza. "Claro, no sabes lo que te hablo."
"Quieres que me deje llevar, que sea yo mismo con Arthur, pero tal vez no siente lo mismo por mi."
"¿Qué te dice tu corazón?"
"Supongo que lo que yo quiero oír."
"Vamos dime lo que tu crees y se sincero."
Merlin se mordió el labio. "Creo que… yo diría… vale hemos cruzado las miradas y creo que se sentía incómodo al hacerlo con gente delante, más de una vez he sentido que quería decirme algo, pero algo en su interior le ha dicho que no lo hiciera. Creo que me ha salvado la vida más veces de las que serían normales teniendo en cuenta que no soy más que un siervo y por más que no quiera reconocerlo, es mi mejor amigo. Además… no se, pero un día creo que… estuvo a punto de… pero apareció Gwen y se olvidó."
"¿Crees que iba a besarlte?"
"Estábamos tan cerca, en su habitación, me dijo que no me fuera que quería hablar conmigo, pero luego no dijo nada y se sentó a mi lado, me miró a los ojos y sentí que estaba nervioso, cosa muy rara en él."
"¿Le hubieras besado tu?"
"Ni siquiera se como hacerlo."
"La primera vez es la más difícil, pero la más bonita. Si quieres que no se espante, si quieres besarle tu a él," Jack se acercó al muchacho y puso su mano bajo la barbilla de Merlin. "Mírale a los ojos y no digas nada, deja que vuestras miradas se entrelacen y que los dos sepáis lo que queréis hacer. Deja que los segundos pasen, deja que el ambiente cambien a vuestro alrededor, que el tiempo se detenga." Merlin tragó saliva, estaba sintiéndolo, justo lo que el capitán le estaba diciendo. "Y cuando sepas que es el momento apropiado, entonces deja que vuestros labios se junten." Jack hizo lo mismo, juntó lentamente sus labios con los del muchacho y le dio un tierno beso, que apenas duró unos segundos. "Es algo que ocurre, simplemente ocurre."
Jack se levantó. "No te des más, simplemente deja que ocurra." Se marchó a su oficina y Merlin se quedó allí sentado, pensando si aquello había ocurrido de verdad.
Ianto se ocultó en las escaleras, no se podía creer lo que había visto, Jack estaba besando a aquel muchacho, por lo que no había cambiado, no era nada distinto del capitán Harkness que había conocido al llegar y él como un estúpido se había enamorado.
