Capítulo 2
Nota de la autora: los capítulos de la tercera temporada serían igual salvo que con pequeñas diferencias obvias, haré un breve resumen de alguno de ellos y de lo que cambiaría.
Tras haber vuelto a Inglaterra y haber estado a punto de morir a manos de Gisborne, sólo el hermano Tuck logró que Robin recuperase la fe en sí mismo y en su causa. Le hizo ver que la venganza no le traería la paz y que Marian no se sentiría nada orgullosa de él por abandonar, tenía que seguir luchando por la justicia. También la hizo ver que Marian regresaría pronto para ayudarles y que si quería tener una vida a su lado, antes debían acabar con el Sheriff. Del mismo modo, Robin se dio cuenta de que Guy estaba viviendo un infierno en vida al haber perdido definitivamente a Marian, la culpabilidad le corroía las entrañas, matarle sólo le libraría de ese sufrimiento.
Robin no se sentía nada bien por haber dejado a Marian en Tierra Santa mientras aún estaba convaleciente, pero sabía que si volvía, Marian le haría regresar a Inglaterra a patadas. Él y su banda continuarían en su nombre y aguardarían pacientemente su regreso.
Nada más conocer a Robin, Isabella se sintió inmediatamente atraída por él. Coqueteó con él e intentó convencerle de dejar a Marian, alegando que ella estaba muy lejos y que la distancia podía enfriar sus sentimientos, e incluso insinuó que Marian prefiriese quedarse en Tierra Santa. Pero Robin afirmó que iba a casarse con Marian, que era la única mujer con la que quería estar y la única a la que siempre amaría. Al verse rechazada, Isabella se convirtió en lo más peligroso que existe en este mundo, una mujer despechada.
En cuanto Kate pasó algo de tiempo con la banda de forajidos y les conoció mejor, pasó de odiar a Robin a admirarle profundamente. Durante un tiempo confundió esa gran admiración con el amor romántico, pero al ver que Marian era la única mujer en el corazón del arquero, se dio cuenta de sus verdaderos sentimientos. Le parecía muy hermoso el amor que se profesaban aún en la distancia y cómo estaban dispuestos a superar todo obstáculo que se interpusiese entre ellos y a luchar juntos por la justicia. Kate deseó tener algo así con alguien algún día.
Isabella se las ingenió para sembrar la semilla de la desconfianza en la banda de forajidos. Primero hizo creer que ella y Robin eran amantes; Kate confundió aún más sus sentimientos, pensó que Robin era un hipócrita por profesar tanto amor a una mujer y luego engañarla con otra, pero cuando su madre fue sincera con ella recuperó su fe en la causa de Robin y se preparó para la batalla. Luego hizo creer que Allan era un traidor; Allan se sintió profundamente herido al ver que no confiaban en él, cometió un error en el pasado y no pasaba un solo día sin que se culpase por ello, aún así ninguno de sus amigos confiaban en él, por eso se escapó, pero su lealtad a la causa fue mayor que su rencor y volvió para avisarles de la llegada del Sheriff.
Allan corría y corría escuchando como las flechas silbaban a su alrededor, tenía que conseguirlo, tenía que avisar a Robin. Una flecha le rozó en la pierna, se echó al suelo y arrastrándose, se ocultó entre los matorrales. No podía darse por vencido, tenía que conseguirlo. Se acercaban a él, pronto le encontrarían y le matarían. Entonces sintió unas manos tirando de él y tapándole la boca. Le arrastraron hasta un lugar seguro, sólo entonces pudo ver la cara de sus salvadores. Se trataba de Marian, Will y Djaq.
