Capítulo 3

Marian no podía soportar más estar quieta sin hacer nada, los médicos insistían en que necesitaba reposo, pero ella dijo que se terminaría de curar en Inglaterra. Tenía que volver para ayudar a Robin. Will y Djaq eran ahora un matrimonio feliz en Tierra Santa, pero no se perdonarían dejar a Marian viajar sola, por lo que decidieron a acompañarla y ayudar a Robin una vez más. Se dieron cuenta de que su deber era liberar al pueblo de Nottingham de la tiranía, una vez que hubieran cumplido esa última misión, podrían regresar a Tierra Santa y llevar una vida en paz.

Mientras caminaban por el bosque de Sherwood buscando el refugio, vieron a Allan siendo perseguido y le salvaron. Allan les puso al corriente de los sucesos y, juntos, corrieron a Nottingham para avisar a sus amigos de la llegada del enemigo.

Cuando se reencontraron, Robin y Marian se fundieron en un largo y apasionado beso. Acto seguido, Marian dio a Robin un puñetazo en el brazo.

-¡Ay! ¿A qué ha venido eso?- preguntó él estupefacto

-Eso por marcharte en busca de venganza, ¿Creías que no lo sabía? Por favor, Robin. Las mujeres tenemos un sexto sentido para esas cosas. Me alegra que entraras en razón- dijo ella, golpeándole de nuevo

-¡Ay! ¿Y ese a qué ha venido?-

-Eso por no confiar en Allan. Robin, él siempre te será leal. Gisborne trató de matarme y ahora confías en él, aplícate el cuento-

-¡Ay!-

-Y ese por tenerme tan preocupada-

-Podrías haberlo hecho al revés, primero me pegas y luego me besas-

Marian le golpeó una cuarta vez.

-¡Ay! Ya basta, necesito el brazo para usar el arco-

Esta vez Marian le hizo caso y le besó. Después conoció a los nuevos miembros de la banda.

-Kate, gracias por cuidar de ellos. Tuck, gracias por salvar a Robin de sí mismo y ayudarle a recuperar la fe en la causa. Archer, un placer conocerte. Guy, quiero que sepas que he tenido tiempo para reflexionar y perdonarte-

Guy asintió agradecido, pero no se movió de su sitio, sabía que la había perdido para siempre.

-Marian no soportaba más reposo en Tierra Santa y nosotros no podíamos abandonaros cuando más nos necesitáis. Contad con nosotros para luchar- dijo Djaq

Will ayudó a Allan a sentarse, cojeaba ligeramente debido a la herida de la flecha en su pierna. Pero las heridas externas no eran lo que más le dolía. Robin se apresuró a disculparse por su desconfianza y por haberle atado.

-Robin, déjalo. Es mejor que no digas nada, tenemos un asunto más importante entre manos- dijo él muy serio

Kate se acercó a él para curarle. Marian apartó a Robin a un lado para hablar con él en privado.

-Robin, no vuelvas a dudar de él. Hace tiempo juró no traicionarme jamás y se que nunca lo hará, ni a mi ni a ninguno de vosotros. Es sincero cuando dice que moriría antes de traicionaros, ha estado a punto de morir volviendo para avisarte de la llegada de las tropas del Sheriff- dijo Marian

-Robin, Marian-dijo Tuck acercándose a ellos- debemos prepararnos para la batalla

Las tropas del Sheriff estaban en el patio, los aldeanos corrían a refugiarse en el interior del castillo, donde Tuck preparaba el fuego bizantino. Guy fue tras el túnel de huída para acabar de una vez con su hermana Isabella. Allan corrió hacia Kate, la tomó por los hombros y la besó, después fue a ayudar a las personas a refugiarse en el interior del castillo. Robin se dirigía al túnel para impedir que Isabella destruyese su única vía de escape, Marian le detuvo a la entrada.

-Marian, quédate aquí-

-No, Robin, no me pidas que me quede atrás otra vez. Yo voy contigo. Conozco a Isabella, jugamos juntas algunas veces de pequeñas. Las mujeres como ella tienen dagas envenenadas, literalmente. Hace tiempo, Guy me contó que llevaba siempre consigo un poderoso veneno por si era capturado, si le conozco bien, estoy segura de que se lo dio a Isabella para ahorrarla el sufrimiento, pero si ha escapado le dará otro uso-

-De acuerdo, ven conmigo. Pero ten mucho cuidado, no puedo perderte otra vez-

-Ten cuidado tú-

Tras un beso y un "te quiero", Robin y Marian se adentraron en el túnel dispuestos a enfrentarse a su destino, si caían, caerían juntos.

Robin, Marian, Archer y Guy se enfrentaron al Sheriff, Blamair e Isabella. Robin se disponía a matar al Sheriff cuando Isabella se lanzó a por él. Guy y Marian acudieron en su ayuda.

-Usé el veneno que me diste, estarás muerto al atardecer- le advirtió Isabella a Robin

Ella y el Sheriff se marcharon, dejando a los forajidos.

-Lamento no haberme dado cuenta antes de que no eras la mujer para mí, siempre serás el amor de mi vida y espero que seas feliz. He vivido en la vergüenza, pero gracias a vosotros muero orgulloso. Soy libre- Guy pronunció sus últimas palabras y murió con honor

La banda de forajidos y los aldeanos escapaban hacia el bosque, mientras Robin disparaba una flecha en llamas, destruyendo definitivamente a sus enemigos. Archer y él corrieron para encontrarse con los demás.

-Robin, Robin, ¿cómo te encuentras?- Marian corrió a su encuentro y le miró el corte del cuello

-Bien. No lo entiendo, me encuentro perfectamente- dijo él

-Pero si Isabella dijo que…- empezó Archer

Marian miró un momento la hoja de su espada, la punta estaba ligeramente manchada de sangre, a pesar de que ella no había herido ni matado a nadie.

-Creo, creo que antes, con la confusión de las espadas, te corté yo sin querer- dijo ella

-¿Qué tú qué?- preguntaron incrédulos los dos hermanos

-Hijo mío, Dios te ha enviado a un ángel armado para que te proteja. Aunque te ha herido, te ha salvado la vida- dijo Tuck con un tono jocoso en la voz

De la incredulidad pasaron a la risa histérica, y de la risa histérica a la alegría y los gritos de victoria.