Sin dejar reaccionar al recién llegado; Merlin levantó la mano. Tal vez no fuera el mejor momento para sorprender a Arthur con lo que podía hacer y los poderes con los que contaba, pero ante todo quería proteger al príncipe, al hombre del que estaba enamorado.
"Así que tu eres el brujo del que hablan los profecías." Dijo Morrisey sonriente, viendo que no era más que un muchacho. "Pues no fue muy difícil quitarte de en medio la primera vez."
"No te será tan fácil ahora." Gruó Merlin, mirando de refilón a Arthur, que tumbado en la cama y dolorido por la herida del pecho no podía moverse. "Vete ahora no te haré daño, pero no te vas a acercar a Arthur."
El hombre dio un paso más, como si estuviera probando las palabras del joven mago. Merlin no dudo en reaccionar y comenzó a pronunciar unas extrañas palabras que Arthur no había escuchado nunca. Estaba tan concentrado que no se dio cuenta cuando el príncipe trató de llamar su atención.
"Vamos a ver que es lo que tienes muchacho. Espero que tu maestro te haya enseñado bien, porque mi padre me ha mostrado todos los hechizos posibles." El hombre no se inmutó ante la amenaza de Merlin, pero si dio un paso más adelante, demostrando que le daba igual. "¡Venga, niño dispara!"
Merlin no dudo, aquel desconocido, que había aparecido de la nada, tenía una espada en mano y sin lugar a dudas lo reconocía como el mismo tipo que los había intentado matar en Camelot, sin duda los había seguido hasta allí.
Cerró los ojos un segundo, concentro toda su fuerza en el hechizo que iba lanzar, algo le decía que no debía darle mucha posibilidad de acción a ese hombre. Volvió a abrir los ojos y lanzó un rayo de energía invisible contra él. Sin embargo, para su sorpresa el hombre se quedó donde estaba, como si no hubiera ocurrido nada.
"¿Sólo eso? Tan sólo necesito un pequeño hechizo de protección para evitar que me afecte." Morrisey se echó a reír; definitivamente se estaba enfrentando a poco más que un niño que empezaba a usar la magia. "Mi turno." Dijo con contundencia, aquello iba a ser realmente divertido, se lo iba a pasar bien y antes de terminar el día, habría conseguido la cabeza de Arthur para llevársela a su padre. "Contra la pared."
"Merlin ten cuidado." Dijo Arthur, un segundo antes de que todo ocurriera demasiado rápido.
El joven brujo salió lanzado contra la pared y con un fuerte golpe su cuerpo quedo pegado allí. Morrisey se acercó, pasando de largo de Arthur. aún así, miró al príncipe, tan débil en la cama, tan imposibilitado para ayudar a su sirviente que en cuanto Merlin dejara de ser una diversión, se encargaría de él.
Caminó hasta Merlin, que había quedado clavado en la pared.
"Bonito cuadro." Morrisey colocó la espada sobre el pecho del joven brujo, si ahora lo deseaba podía matarlo y nadie podría impedirlo, pero entonces no habría diversión y si algo que le gustaba a Morrisey, a diferencia de su padre, era divertirse haciendo un buen trabajo.
"¡Déjale en paz!"
Arthur trató de incorporarse, pero el dolor en el pecho se hizo casi insoportable y no pudo hacerlo. Cayó en la cama, desde donde tuvo que verlo todo, como un simple espectador sin voz ni voto.
"Lo siento príncipe, pero creo que he encontrado la forma de divertirme con tu querido sirviente. ¿Cómo crees que se sentirá si es él mismo el que te mata?" Arthur y Merlin se miraron aterrados.
Ninguno de los dos podía hacer nada para evitar que aquello ocurriera, ese hombre era tremendamente poderoso y sin duda podría hacer con ellos lo que quisiera. Pero la sola idea de matar a Arthur, revolvió el estómago de Merlin.
"No lo haré, jamás le haré daño." Merlin se mordió el labio, pues no podía sacar la rabia que sentía de ninguna otra manera. Tenía los brazos pegados a la pared, al igual que el resto de su cuerpo y cualquier movimiento no pasaba de ser un pensamiento de lo que no podía hacer. "No le haré daño." Volvió a repetir agonizante.
Golpes en la puerta de la habitación, les demostraron que no estaban solos, Jack y Ianto ya se habían enterado del intruso en la base y no tardarían en lograr entrar en la habitación; lo único que tenían que hacer era tratar de aguantar un poco más. Aunque desde luego, eso no iba a ser una tarea fácil.
"¿Chicos estáis bien?" Preguntó Jack desde el otro lado de la puerta. "La puerta se ha atascado, pero entraremos allí en un momento."
"No se ha atascado, es cosa de magia." Merlin sintió que una mano invisible le cerraba la garganta y no podía decir nada más, aunque al menos había dado el mensaje más importante.
"¡Merlin!" De nuevo Arthur trató de levantarse, hacía poco que había descubierto cuales eran sus verdaderos sentimientos hacia su sirviente, pero siempre había sido su mejor amigo y ver lo que estaba sufriendo por su culpa, le estaba haciendo mucho más daño que el dolor físico. Agarró con fuerza la sábana de la cama y se arrastró; sus armas no estaban apoyadas lejos, si su atacante estaba despistado, tal vez podría llegar a su cuchillo y lanzárselo.
Pero Morrisey se di la vuelta y negó con la cabeza.
"Atrás."
Arthur protestó con fuerza, aun cuando no quería, cuando su cuerpo fue lanzado contra el suelo, muy lejos de sus armas.
"Bueno, supongo que tendré que hacer las cosas más rápidas de lo que había pensado. Pero no importan, la diversión será la misma. Levanta." Dijo al mismo tiempo que levantaba la mano.
Como si de una marioneta se tratara, la mano de Merlin también se levantó. Le aterrorizaba la sonrisa de Morrisey, pero más miedo le daba escuchar los golpes en la puerta, porque si había usado un conjuro lo suficientemente fuerte, tal vez no consiguieran abrirla nunca, mientras el brujo no quisiera.
"Vamos a ver lo que puedo hacer con este títere. ¿Qué tal si usas tu magia contra tu amigo. vamos saca tus poderes."
"No."
"¿No? No creo que este en posición de negarte a hacer algo. Usa tu magia."
Merlin cerró los ojos, notaba su cuerpo vibrar con la gran cantidad de magia que trataba de escapar de su cuerpo. Tensó todos sus músculos contuvo la respiración, pero aún así su mano se iluminó rápidamente. Se levantó, se despegó de la pared, sin que pudiera hacer nada para evitarlo y se movió hasta apuntar a Arthur.
Los ojos del mago se llenaron de lágrimas, no quería hacerlo, por nada del mundo estaba dispuesto a lastimar a Arthur, pero no podía detenerse, no era capaz de parar el movimiento de su brazo.
"Fuego." Susurró Morrisey al oído de Merlin para luego reír.
"No… no lo haré."
El brazo de Merlin se tensó todavía más, hasta que comenzó a temblar con fuerza. Morrisey no se podía creer lo que estaba viendo. Aquel simple mago casi sin experiencia estaba consiguiendo rechazar uno de sus hechizos más fuertes.
"He dicho Fuego, haz que arda." Volvió a susurrar al oído del brujo, pero Merlin cerró los ojos, los apretó, como si así pudiera no escuchar las palabras de aquel terrible hombre.
Tenía que resistir por mucho que le costara, por mucho dolor que sintiera ya en el brazo, pues parecía, que le iba a comenzar a arder en cualquier momento, tanto estaba esforzándose por evitar que aquel fuego, que estaba a punto de quemarle a él mismo. Sin saber como lo hizo consiguió bajar el brazo y la presión desapareció durante un momento.
Sus ojos se encontraron con los de Arthur, tal vez después de todo, si podía vencer aquel hombre. Su cuerpo se relajo un poco, lo suficiente pera darle un poco de margen de movimiento. Pero Morrisey se dio la vuelta hacia él y colocó su mano sobre el cuello del brujo, sin llegar a tocarle.
"Asfixia." Era impresionante el poder de aquel brujo, una sola palabra era más poderosa que todo un conjuro de Merlin.
Así, Merlin pronto empezó a notar que dejaba de respirar, que el aire ya no entraba en sus pulmones. Miró a Arthur, tal vez esa era la última vez que lo veía después de todo; pero no se sentía mal por ello, le había besado, le había confesado sus sentimientos y Arthur sentía lo mismo. Ahora era feliz, estaba muerto de miedo pero era realmente feliz y morir no era algo tan malo.
Morrisey no comprendía esa mirada en Merlin ni conseguía entender lo que parecía ser aquella comunicación mental que los dos jóvenes parecían tener. Su puso delante de la visión de Merlin. Volvió a sonreír, como si aquel pequeño contratiempo tan solo le divirtiera todavía más.
"Fuego intenso." Dijo de nuevo el hombre.
Merlin se hacía un idea de lo que eso significaba y no estaba seguro de poder soportarlo. Cerró los ojos, ahí volvía otra vez el fuego en su cuerpo, el calor y la falta de control sobre su cuerpo. La mano se movió sola de nuevo y fue hacia Arthur.
"No por favor." Dijo Merlin para si mismo, pero sabía que no solucionaría nada rezando.
Cerró los ojos, pero esta vez la mano no se detuvo y al abrir los ojos vio que comenzaba desprender energía. Morrisey sonrió, Arthur miraba amedrentado, pues al fin y al cabo no podía hacer nada. en la puerta seguía el ruido de Jack y Ianto tratando de entrar.
La mano le ardía, creía que en pocos segundos estallaría en llamas. Sabía que era Morrisey el que le obligaba a hacer aquello, pero no soportaba la idea de hacer daño a Arthur. Por eso se esforzó con mucha más intensidad pro detenerse. Aún así, su mano se movió sola.
"¡No!" Gritó y continuó gritando como si eso le diera fuerzas. "¡No!" la mano se detuvo, bajo la atenta y amedrentada mirada de Arthur. "No te haré daño, no te haré daño."
Consiguió bajar la mano pero esta pronto volvió a subir sola, llena de energía. Se mordió el labio y volvió a tratar de bajarla, pero contra más fuerza usaba él, más usaba Morrisey, sin dejar de sonreír, después de todo parecía in enemigo aceptable.
"¡Fuego! ¡Arriba!" El brazo de Merlin volvió a estar arriba.
Con un fuerte gritó las fuerzas de ambos lucharon por el control del brazo. Durante unos segundos no ocurrió nada, tan sólo se escuchaba los ruidos del exterior, los dos contrincantes con la mirada puesta en el otro, momento que Arthur aprovechó para arrastrarse por el suelo y tratar de coger de nuevo sus armas.
El grito de Merlin y Morrisey lanzado al mismo tiempo le sobresaltó y se quedó clavado. Morrisey dio un paso para atrás un segundo antes de lanzar a Merlin contra un armario. Los ojos del hombre hervían y su brazo derecho sangraba.
"¡Merlin!" Arthur trató de ponerse en pie, no era fácil hacerlo con el dolor que le producía al herida pero tenía que ayudar a su joven amante.
"Me hubiera gustado más hacerlo de otro modo, pero voy a terminar con esto y te mataré yo mismo." Morrisey sacó su espada, no era su arma favorita, para eso tenía la magia, pero cuando estaba cansado o quería algo rápido la espada siempre era una buena solución.
La puerta se abrió de golpe y Jack desenfundó el arma.
"Eh, te conozco eres tío de Camelot." Jack le apuntó rápidamente. "No des un paso más."
Ianto pasó a su lado y fue hasta Arthur para ayudarle a ponerse en pie. Pero el príncipe le detuvo. Y señaló con la mirada a Merlin.
"Él está peor que yo."
Un estruendo hizo que los dos se volvieran, vieron una humareda donde estaba el capitán.
"¿Jack va todo bien?" Preguntó Ianto, mientras se cargaba al hombro a un inconsciente Merlin. "Jack, creo que tenemos un problema."
Lo llevo hasta la cama y el joven mago se quejó. Ianto cogió su muñeca que estaba en una posición completamente antinatural, mientras Arthur lo observaba todo preocupado.
"¿Cómo está?" Quiso saber el príncipe.
"Creo que tiene la muñeca rota y está completamente exhausto. Va a necesitar mucho reposo." Jack asintió.
"Lo ha hecho por mi." Jack y Ianto lo miraron. "Se ha arriesgado desde el principio por mi, con lo mal que lo he tratando durante mucho tiempo. Se ha jugado la vida por mi."
