Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. Nada de lo que leerán a continuación es real, solo ficción.
Chapter 14: Por las dos mujeres que más amaba en el mundo
Sobre el pecho blanco de Ron descansaba la cabellera de Hermione, habían pasado la noche juntos. Su primera noche juntos, el chico sonrió cuando imaginó a aquella mujer sobre él moviéndose al compás de sus cuerpos, parecía que habían sido echos para estar juntos, encajaban perfectamente como si de un rompecabezas se tratase. No había maldad en volver a reproducir esa imagen, sonrió aún más cuando notó el rostro sonrojado de ella al despojarse de sus ropas, pero ella estaba absolutamente segura de hacer lo que hicieron. Ron sabía que él no había sido el único, no le molestó, de echo quería ser el último que estuviera con ella. Tenía que pensar rápido, qué iba a hacer. No podía dejar todo e irse, su madre de alguna manera dependía indirectamente de él, ella ya se encontraba algo mayor. Para Ron su madre lo era todo, su padre también pero ya saben lo que dicen de "el amor de madre no se compara con nada".
Quería estar toda la vida al lado de su Hermione, quería despertar todos los días y ver el angelical rostro de esa chica, quería discutir por tonterías para luego reconciliarse con apasionados besos, quería verla reír cuando éste se comportaba como un niño, quería comprarle miles de regalos, quería ver cuán exitosa fuese en su vida laboral, quería aconsejarla sobre algún caso, quería que ella supiera toda la vida que él la amaba. Pero de vuelta a la realidad, sabía perfectamente que dentro de cuatro días ella partiría a otro continente. Sus ojos se aguaron inconscientemente, sintió como la chica se movía en sus brazos y rápidamente con una mano se quitó rastro alguno de lágrimas, no quería que ella se sintiera mal por tener que irse, le iba a dar los cuatro días más preciosos del mundo. Hermione levantó el rostro adormilado sonriéndole.
-Buenos días –dijo Ron besándola, fue un leve toque de labios.
-Los mejores buenos días que alguien me pudiera haber dado –rió ella, haciendo que el pelirrojo dejara entre ver una sonrisa de autosuficiencia.
-Lógico, si viene de mí –ambos rieron aún abrazados.
-Hey –dijo ella cambiando su semblante a uno más serio, puso una de sus manos en el borde de ojo derecho de Ron, un rastro de lágrima aún quedaba ahí -¿Qué sucede? –susurró limpiando el lugar. El chico tardó unos minutos en responder, desvió su mirada hacia algún punto importante del techo, ella respetó el silencio y espero.
-Hace algunas semanas me di cuenta lo importante que eras para mí, pero anoche me quedó absolutamente claro que eras tú la mujer con la quiero compartir todo –Ron dijo todo esto con suma tranquilidad, ella se quedó en silencio acariciando inconscientemente unos leves vellos del pecho de él. El teléfono celular de Ron sonó interrumpiendo, éste suspiró cuando vio la llamada entrante.
-¿Qué sucede, Ginny? –dijo con tono cansino, su rostro palideció al instante. Hermione le miró al notar como éste se ponía helado de repente. El chico cortó y con unas lágrimas le dijo a ella:
-Algo le pasó a mamá –musitó perplejo. Ella se sorprendió y éste salió rápidamente de entre las sábanas acompañado por Hermione. Se vistieron lo más rápido que pudieron y salieron hacia vehículo de ella hasta la clínica
-Tienes que calmarte un poco, cariño –decía Harry mientras abrazaba a Ginny ésta se encontraba llorando desconsoladamente –por el bebé –concluyó el ojiverde.
Se encontraban en la sala de espera de la clínica en la que habían internado a Molly, en la habitación se encontraban George, Charlie y Fred. Bill y Fleur llegarían en unas horas. El señor Weasley se encontraba dentro de la habitación con su esposa. Su estado era deplorable tenía un color blanco como el papel, unas ojeras se dejaban entre ver en su rostro cansado. Arthur Weasley tenía entrelazada su mano con la de su esposa que aún permanecía con los ojos cerrados.
Afuera, todo era aun más deprimente. Los gemelos que acostumbraban a hacer bromas de cualquier situación se encontraban sentados con el rostro en sus manos, uno sentado al lado del otro. Charlie se paseaba y de vez en cuando dirigía su mirada por una ventanilla de la puerta en la que se encontraba la señora Weasley.
Cuando Ron y Hermione hicieron aparición en la sala los asistentes se percataron del pequeño gran detalle: iban tomados de la mano. Él, que en una situación normal se hubiera sonrojado hasta que sus orejas también tomaran ese color, no le dio importancia alguna, lo único que quería era ver a su madre y saber de su estado de salud. Cuando Ginny vio a la castaña se lanzó a sus brazos haciendo que ella cortara el contacto con Ron.
El pelirrojo al soltar la mano de Hermione se acercó desesperadamente a la ventanilla dónde se encontraba su madre. Charlie lo alcanzó antes de que éste ingresara.
-No, Ron. Nadie puede entrar, sólo papá –dijo.
-¿Qué sucedió? ¿Por qué no nos dimos cuenta antes? –
-Es imposible predecir esa enfermedad maldita –susurró Charlie tomando del hombro a Ron –Ahí viene el doctor –anunció.
-Hola buenas tardes –saludó el hombre, parecía muy joven. Usaba unos lentes de mediana vista y tenía en sus manos una carpeta con informes de quien sabe qué –Bueno les vengo a explicar un poco la situación de su madre –dijo mirando a la gran cantidad de pelirrojos –el cáncer de pulmón es un cáncer muy común en todo el mundo. Se origina principalmente por el uso prolongado del tabaco o por exposición a algunos químicos tóxicos como es el asbesto, el gas radón, el mismo humo del cigarro dependiendo si el paciente es o no fumador e incluso de la contaminación del aire. Bueno, existen varias opciones de tratamiento que es la cirugía, radioterapia y quimioterapia. En el caso de Molly Weasley lamentamos informar que no podemos concurrir a la cirugía por su ya avanzada edad, además de la diabetes que presenta, sería muy riesgoso para ella. La radioterapia y la quimioterapia son las opciones más razonables pero… -hizo una pausa tomando uno de sus informes- podría no funcionar.
-¿A qué se refiere con eso? –interrumpió Charlie.
-Molly tiene muy avanzada la enfermedad, si tan solo hubieran venido cinco o seis meses antes podríamos haber echo algo, pero como les dije las posibilidades de que sobreviva… son mínimas –Ginny al escuchar esto se largó a llorar, Harry se acercó instintivamente hacia ella y la abrazó dándole fuerzas. Hermione se acercó a Ron y le tomó la mano que descansaba a un costado, éste sintió el contacto y sólo se limitó a mirarla. Volvió la vista hacia el doctor.
-¿Cuánto tiempo? –preguntó con voz seca, un rastro de lágrimas cursaban sus mejillas. Durante el relato del médico había estado en silencio digiriendo la información.
-Es relativo, podemos probar con los tratamientos y podría durar cinco meses, quizás ocho. Como también podría durar tres sino dos –todos abatidos bajaron la mirada, George y Fred se volvieron a sentar. Charlie se pasó una mano por el cabello y se dirigió a la ventanilla. Ginny seguía con el rostro cubierto de lágrimas en los brazos de su esposo. Y Ron, simplemente se encontraba atónito. No se movía, no pestañeaba, parecía como si su mundo se hubiera derrumbado en un abrir y cerrar de ojos. Unas silenciosas lágrimas cayeron. Hermione le abrazó por la cintura y lo guió hacia un sillón que estaba algo alejado. El doctor se despidió y entró en la habitación.
Cuando Ron se hubo sentado hundió su rostro en el pecho de Hermione, sollozaba, ella sólo le acariciaba el pelo y la espalda, tratando de infundirle un poco de fuerza. Le susurró unas cuantas cosas, él sólo lloraba como si un niño acababa de perder su juguete favorito. El pelirrojo recordó
"-Mamá ¿dónde está Bob? –preguntó
-No lo sé cariño. Ya lo habrás dejado tirado en el jardín –
-Ya lo busqué, mamá. No lo encontré –sollozó el pequeño pelirrojo de ojos azulados.
-¿Le preguntaste a tus hermanos? –el pequeño asintió y bajó la mirada.
-Dijeron que ellos lo habían secostrado pero no les creí–un pequeño Ron de cinco años no podía pronunciar bien algunas palabras.
-Ya verán –dijo Molly poniendo cara de pocos amigos –vamos cariño, iremos a registrar la habitación de ese par y si lo encontramos te daré la porción de postre de ellos ¿si? –el pelirrojo sonrió satisfecho y asintió enérgicamente.
-Mami… eres la mejor –a la señora Weasley le brillaron los ojos y abrazó apachurrando a su hijo, que aunque le costara admitir, era su tesoro más preciado"
-¿Por qué, Hermione? ¿Por qué a ella? –preguntó entre sollozos, los demás solo bajaron la mirada y una que otra lágrima les caía al escuchar los sollozos del menor de los Weasley
-Tranquilo, cariño –susurró ella tratando de tranquilizarlo un poco. Se le partió el corazón al ver como el pelirrojo levantaba la cabeza con el rostro repleto de lágrimas y con esa mirada tan triste. Éste se quiso quitar las lágrimas con un fuerte movimiento pero ella fue más rápida y se las limpió suavemente con sus manos. El contacto de la piel de ella hizo que éste pudiera controlar un poco el llanto. Era la segunda vez en el día que lo veía llorar, primero por ella y ahora por su madre. Él lloró por las dos mujeres que más amaba en el mundo.
Uy, actualicé algo pronto. Pero tenía que subirlo. Realmente siento si a alguien le ha tocado la triste situación que está viviendo la familia Weasley pero quise mostrar un poco más el lado humano que los personajes tienen. Uff, cómo lo explico… quizás ya no venga tan pronto el final. Estoy pensando en hacer un long fic (no sé si está bien dicho, corríjanme) pero me está gustando el rumbo que está llevando. Espero sus comentarios y vuelvo a recalcar. Lamento si a alguien le ha sucedido lo mismo con algún ser querido. Nos vemos en el próximo y comenten.
A propósito, gracias a todos los que pusieron en History Alert y gracias también a las personas que me han comentado. De verdad es muy importante para mí. Gracias.
Besos y abrazos
Daarsy o DDMO
