Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. Nada de lo que leerán a continuación es real, solo ficción.

Chapter: No te vayas

Las horas pasaban y pasaban, los Weasleys estaban devastados. Hermione, desde los diecisiete años que conocía a la familia y nunca los había visto tristes. Ellos se caracterizaban por expandir la alegría, pero ahora era distinto, la mujer que les dio la vida se encontraba en una cama sin poder moverse. Ella se encontraba de un ánimo bastante bueno, repetía y repetía que quería salir de ahí para poder preparar la cena –otra característica Weasley era su apetito- y verlos contentos a todos. Ella estaba consciente de su enfermedad pero trataba de no pensar en eso, quería no pensar en eso, quería no pensar ni en eso ni en nada, sólo en su familia. Ya Bill y Fleur habían llegado al país en un vuelo expres, él y su esposa venían desde Egipto, donde éste trabaja en un banco llamado Gringotts. Fleur era una mujer realmente bella que cautivaba "mágicamente" a cualquier hombre que pasara delante de ella. Hermione hizo buenas migas con ella, al fin y al cabo ellas estaban algo extra dentro de la familia. Comentaron el ánimo de los Weasleys entre otras cosas.

Ron, por otro lado, estaba realmente triste. Había pasado toda la noche con su madre dentro de la habitación. Molly había recibido la visita de todos sus hijos y sus respectivas novias. Pero durante la noche sólo quiso que el más pequeño de los pelirrojos se quedara con ella. Hermione se limitó a quedarse fuera de la habitación en unos sillones para visitas junto con Harry y Ginny –que no se movieron desde el anterior día- mientras los demás iban a casa a descansar, llevándose consigo a un abatido Arthur que a duras penas aceptó volver a casa.

Ginny estaba algo más calmada que durante la tarde del día anterior, ahora abrazaba a Hermione que le acariciaba inconscientemente el cabello, Harry había ido a por unos cafés.

-¿Qué va a pasar de aquí en adelante, Hermione? –su voz sonaba algo ronca, hace varias horas que no pronunciaba palabra alguna. Esto hizo sobresaltar a la castaña.

-No lo sé –susurró –hay una infinidad de cosas que no se aprenden con los libros, Ginny. Realmente no sé qué pensar –murmuró algo triste, su amiga se acomodó entre sus brazos.

-Gracias por estar aquí con nosotros, Hermione. Eres muy importante para mí y para Ron, también para mi madre –

-Los quiero como si fueran mi propia familia, Ginny. Jamás estaría ausente en una situación como ésta –

-No te vayas –susurró tristemente su amiga. Esto sorprendió a Hermione quién soltó un largo suspiro.

-Aquí están –dijo Harry apareciendo desde una esquina, venía con una bandeja con cuatro cafés humeantes. Las chicas se separaron y cada una recibió uno. Harry dejó la bandeja en una pequeña mesita al lado del sillón y se acercó a la ventana de la habitación de Molly, golpeó suavemente con los nudillos y Ron volteó para ver quién era, al divisar a Harry éste le hizo señas con las manos para que saliese. El pelirrojo volteó nuevamente a su madre y le besó la mano que tenía entre las suyas, ella dormía tranquilamente. Así se levantó y se dirigió a la puerta para salir y cerrar con un suave movimiento.

Ya afuera tomó el café que su amigo le había traído y se lo llevó a los labios acercándose a Hermione, quién le hizo un hueco en el sillón a su lado, entre Ginny y ella. Se sentó y pasó su brazo por los hombros de su chica. Ésta le tomó la mano que descansaba en sus hombros y la acarició.

-¿Cómo durmió? –preguntó Harry desde un sillón individual.

-Bien, sólo despertó una vez para decirme que fuera a casa –contestó Ron.

-Bill ha llamado, decía que en un par de horas vendrían. Tenían que hacer unas llamadas a sus trabajos –contó Ginny al lado de él, con su café en los labios soplándolo levemente.

-Deberías descansar un poco, Ron –murmuró a su lado Hermione, lo suficientemente audible para los demás. Harry asintió con la cabeza dándole la razón a ella. Y Ginny dijo:

-Tiene razón, cuando lleguen los demás te vas a descansar –ordenó tranquilamente mientras volteaba a verlo. Él la miró y asintió sin decir nada, satisfecha Ginny se levantó y tomó de la mano a Harry para entrar a la habitación de su madre. Dejando solos a Hermione y Ron.

-Lo siento –susurró él mirando a Hermione dándole un leve beso en los labios, ella lo miró confundida, éste continuó –te he dejado sola la mayor parte del tiempo, deberíamos aprovechar los días que quedan –ella entendió a lo que se refería y ahora fue ella quién lo besó tiernamente, estuvieron así varios segundos, cuando se separaron ella acarició el rostro del joven asiendo que éste cerrara los ojos ante el contacto.

-No tienes porqué disculparte. Tu madre es lo más importante ahora, nadie más que ella –respondió Hermione acariciando aún el rostro de él.

-No quiero dejarla sola –

-Tienes que descansar, ella misma te lo dijo. Esperemos que lleguen los demás e iremos a dormir un poco ¿sí? –él asintió abriendo los ojos, que denotaban un cansancio acumulado de varias horas.

-Gracias, por estar aquí conmigo y con mi familia, preciosa –éste la abrazó atrayéndola hacia sí, ella descansó su cabeza en el pecho del pelirrojo por unos minutos. De la esquina del pasillo venía el doctor que atendía a Molly y un par de enfermeras, éstas últimas ingresaron a la habitación y a los segundos después salían Ginny y Harry. El doctor espero a los últimos para contarles sobre los últimos análisis del estado de salud de la señora Weasley.

Un par de horas después llegaron los gemelos y Bill, Charlie había decidido acompañar a su padre al ministerio donde trabajaba para hablar con el jefe de éste. Harry y Ginny volvieron a su casa para poder descansar un poco al igual que Ron y Hermione, fueron al departamento de ella. Al llegar lo primero que hizo el pelirrojo fue tirarse en el sofá y suspirar fuertemente, Hermione fue directo a la cocina para prepararle algo de comer al estómago Weasley que era insaciable. Cuando la chica terminó fue con la cena preparada donde estaba el pelirrojo y éste estaba completamente dormido, parecía un ángel, parecía descansar, parecía que no tenía ninguna preocupación. Ella dejó en la mesa lo preparado. La castaña se entristeció al pensar que dentro de tres días no lo volvería a ver quizás por cuánto tiempo más. Le acarició la barba incipiente que cubría su barbilla. Lo echaría mucho de menos, lo extrañaría como a nadie en el mundo. Ron al sentir el contacto, despertó y sonrió de medio lado al ver a su mujer tan cerca, se acercó a ella y la besó, fue un beso nada desesperado, era un suave toque de labios que los cautivó a los dos. Cuando ella comenzó a acariciarle el pelo y éste a meter sus manos por debajo de la blusa de ella, Hermione cortó el contacto.

-Tienes que cenar –dijo ella algo acalorada.

-Sólo te quiero a ti –repitió él volviendo a unir sus labios con los de ella.

-Ron –ella hablaba entrecortadamente, el pelirrojo la llenaba de besos por toda la cara y ésta reía –vamos a cenar.

Él entendió y se levantó con ayuda de su novia para así dirigirse hacia la mesa estilo americana que se encontraba en la cocina del departamento. Se sentaron frente a frente y comieron en silencio, él parecía devorar la comida. Ella lo miraba sorprendida.

-¿Cómo es posible que comas tanto y no engordes? –

-No lo sé, soy afortunado, supongo –respondió él mientras zambullía un trozo de pan –esto está delicioso –ella sonrió mientras comía otro bocado de su cena.

-Te extrañaré –susurró ella luego de un minuto sin decir nada, revolvía interminablemente lo que quedaba de su cena. El pelirrojo dejó de tragar y volteó a verla, ella parecía triste, sólo tenía que decirlo, vamos Ron sólo dilo y ella se queda contigo pero a cambio de su felicidad, sonaban las voces de su cabeza.

-Yo también –respondió él, tomando un vaso de soda.

-Parece no importarte para nada lo que pasará dentro de unos días –dijo mordazmente ella sin mirarlo. Había dejado caer su tenedor haciendo que éste diera un sonido sordo.

-¿Qué? –respondió él molesto- perfecto –ella, en cambio, se había puesto de pie y se dirigía a su habitación dejando la mitad de la cena sin tocar. Ron sintió un calor recorrer su cabeza, ¿cómo le decía que no le importaba lo que pasaría? él era el que más sufriría con la partida de la mujer que amaba. Suspiró fuertemente y se dirigió a la habitación de la chica. La encontró de espaldas mirando por uno de los ventanales que daban a la ciudad, aún quedaba luz diurna en el ambiente. Se acercó a ella por la espalda y la abrazó por los hombros, ella no hizo nada más que aceptar ese gesto. Ron le besó en la mejilla aún estando de espaldas y pudo notar un leve sabor salado, ella estaba llorando. Hizo un movimiento para que se diera vuelta y ésta así lo hizo, sollozaba levemente.

-No quiero irme, Ron –dijo con la voz ahogada.

-Tranquila –consoló él, mientras la abrazaba y ella hundía su cara en el pecho de su hombre –vamos, no llores –la separó un poco de si mismo y le limpió las lágrimas con sus dedos. Ella reprimió un llanto y volvió a repetir con voz temblorosa.

-No quiero irme –

-Mira, a veces hay que sacrificar muchas cosas por lo que realmente quieres conseguir. Ésta es una de ellas, nuestro amor es muy fuerte, Hermione. Sé y tenlo por seguro que vamos a poder llevar esta relación mucho más allá de los miles de kilómetros que nos separarán. Ahora lo importante es tu carrera profesional y ya te lo dije una vez, te apoyaré en todo ¿Si? En todo, cariño –él la volvió a abrazar y ésta lo abrazó por la cintura. Él la guió hasta la cama y la dejó sentada, mientras se secaba las lágrimas. Ron se dirigió hacia la cómoda de ella y sacó su pijama de invierno, y lo dejó sobre la cama.

-Vamos a darnos un baño antes de ir a la cama –dijo él con una sonrisa, ella se sorprendió y aceptó y juntos fueron hacia la regadera para poder darse un relajante baño, disfrutaron del agua caliente sobre sus cuerpos, sin hacer nada más allá de besos y un poco de sonrojo de parte de Hermione, se metieron a la cama para descansar y al otro día volver al hospital donde se encontraba Molly.

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Hola, lectores y lectoras, no ando de muy buen ánimo, no me han dejado comentarios y eso me entristece mucho además de unos problemillas que todo ser humano tiene. Espero que sus comentarios me animen un poco. Síganme en twitter ¿si? Darsymorales

Nos leemos pronto.

Besos

Daarsy