El hechicero era realmente rápido y sabía lo que hacía. No dudó en como atacar a Jack, como si ya supiera lo que iba a usar. Pronunció unas palabras que el capitán no consiguió entender, por lo que miró a Merlin y se dio cuenta que su expresión se convirtió en un rostro de miedo.
Unas enormes telarañas salieron de las manos del brujo, directamente contra él, las esquivó, pero no lo suficientemente rápido como para que no atraparan su pierna.
"Siempre me ha gustado Spiderman, pero lo primero en el comic, no asaltando la base." Dijo Jack sonriendo, pero Morgan no se inmutó, de nuevo parecía que lo tenía todo controlado. "Vamos muchacho, no queremos hacerte daño."
"Pero yo a vosotros si y si mato al príncipe, si le llevo su cabeza a mi padre, seguramente me regale el reino de Camelot para que haga con él lo que yo quiera."
"Ni se te ocurra pensar algo así."
Morga se dio la vuelta ante las palabras de Arthur, sonrió con un gesto horrible y se acercó a él. Levantó el dedo y Arthur protestó en agonía. Apretó los labios, los mordió para no gritar y no preocupar a Merlin, pero el dolor era realmente intenso.
"¿Lo veis? Nadie se puede enfrentar a mi. Tal vez mi padre no mandara a la persona a adecuada para acabar con vosotros la primera vez, pero ahora no fallaré, por muchos trucos que uséis yo siempre seré más fuerte y capaz de cualquier cosa."
Merlin dio un paso adelante aprovechando que el hechicero no le veía, ahora todo lo que le importaba era proteger a Arthur y evitar que le ocurriera nada malo. Lo había sabido siempre; si tenía que sacrificarse por él, lo haría sin dudar, al fin y al cabo Arthur traería un futuro mejor a Camelot. En realidad Arthur era ese futuro y si para conseguirlo, Merlin tenía que morir, entonces lo haría.
Se fijó un momento en Jack y Ianto, el muchacho estaba tratando de ayudar a su compañero a liberarse de las telarañas, pero por más que intentaba rasgarlas, estas se hacían más fuertes y aparecían nuevas alrededor del cuerpo del capitán. Definitivamente, no podrían ayudarle.
Arthur no pudo más y gritó, Morgan lo tiró al suelo y una pequeña herida apareció en su pecho, que poco a poco comenzó a crecer. Gritó más alta cuando la sangre comenzó a brotar, pero la risa de Morgan se hizo tan fuerte que incluso la voz de Arthur casi desapareció por completo.
"¡Déjale!"
Sin ningún miedo en sus movimientos, Morgan se dio la vuelta.
"¿Qué es lo que quieres? No eres más que un gusano a mi lado. No puedes compararte con mi poder y si no quieres que te mate…"
"He dicho que le dejes en paz."
Arthur abrió sus ojos azules y miró a su compañero, le conocía demasiado bien como para saber lo que estaba a punto de hacer. Quiso evitarlo, quiso decirle que no lo hiciera, que él era príncipe que tenía que protegerle en lugar de ser al revés. Pero estaba demasiado dolorido como para hacer nada. Se quedó donde estaba, tirado en el suelo, como si de un libro viejo e inútil se tratara.
"He oído que tienes la mano rota. ¿Qué puedes hacer contra mi si no puedes usar tu magia?"
Todavía le resultaba raro a Arthur escuchar que su compañero tenía magia, pero era cierto, Merlin era especial, siempre lo había sabido, pero nunca había llegado a darse cuenta hasta que punto. Deseaba que le mostrara todo lo que era capaz de hacer con su magia, pero jamás habían tenido el tiempo suficiente para estar solos y tranquilos.
Ya no podía negarlo, le adoraba, adoraba su sonrisa pícara y graciosa cuando intentaba meterse con él. Le encantaba ver como se iluminaban sus ojos azules, la forma en la que brillaban cuando hablaba con él y cuando, durante los últimos días, le contaba las veces que le había salvado la vida.
Pero Arthur sabía que esa, no iba a ser una vez más, no iba a terminar bien si Merlin seguía luchando y lo peor de todo era que su joven compañero lo sabía y lo tenía totalmente asumido, morir no parecía un problema para él, siempre y cuando pudiera así salvar su vida.
"Merlin…" Dijo con la poca fuerza con la que contaba.
El muchacho el miró y sonrió, si lo tenía decidido, aquello no acabaría bien para el brujo, pero no era un verdadero problema.
- o -
"Jack, no puedo quitarlo." Protestó Ianto tirando con fuerza de las cada vez más duras telarañas. "Creo que solo se irán cuando acabemos con él."
Las telarañas ya cubrían hasta la cintura de Jack y los dos se preguntaron que pasaría si llegaban a cubrir todo su cuerpo, sobretodo teniendo en cuenta que Jack no era una persona normal.
"Déjame y ayuda a Merlin."
"No voy a dejarte Jack."
Antes de que pudiera decir nada más, Jack le cogió de la corbata y tiró de él. Le dio un intenso beso en los labios y en lugar dejarle ir, se quedó ahí, su rostro casi pegado al de su compañero. Sonrió y le acarició la mejilla. Le encantaba que Ianto fuera siempre tan testarudo y deseara ayudarle con tanta vehemencia, pero uno de los dos tenía que pensar con lógica.
"Tu mismo lo has dicho." Carraspeó, sin dejar de mirarle, para evitar protestar cuando las telarañas se aferraron todavía más a su cuerpo. "Sólo vas a conseguir soltarme una vez que Morga deje de tener el control."
"Pero puede matarte."
"Cuando ha sido eso un problema para mi. Además, me gustaría probar lo que se siente al morir al ser devorado por telarañas."
"Jack no digas eso."
El capitán sonrió y le acercó de nuevo sus labios a los de Ianto, lo sintió temblar, pero no dijo nada al respecto; las telarañas ocupaban casi toda su atención, pues sentía cosquillas que apretaban su cuerpo lentamente, pero sin parar.
"Sabes lo que tienes hacer."
"Pero…"
"Si muero, volveré, lo sabes, no soy como el resto de los tíos y precisamente por eso te gusto. Así que vamos, puedes ayudar a Merlin."
"No se como. Ellos tienen magia."
"Tu tienes armas y tecnología. ¿Recuerdas que tenemos unas celdas portátiles? Se que dije que no son seguras y que no deberíamos usarlas, pero supongo ahora sería un buen momento para comprobar si realmente son peligrosas o soy demasiado precavido."
Ianto lo miró durante un momento. Deseaba tanto poder decirle que no tenía razón, que había otra forma de acabar aquello; pero era cierto, no había otra forma, tenía que dejar a Jack, dejar la lucha que se estaba llevando a cabo en ese momento y encontrar las prisiones provisionales como había terminado llamándolas Jack.
El capitán se mordió el labio, a cada segundo, el dolor erar más intenso en todo su cuerpo, Ianto acarició su mejilla, temía tanto lo que pudiera pasar mientras no estaba con él. Sin embargo, al ver a Merlin caer al suelo, con una herida en la cabeza y escuchar reír a Morgan una vez más, se dio cuenta que era el momento de hacer algo.
"Volveré." Le dijo al oído.
"Lo se, confío en ti."
Ianto se levantó, observó a Merlin, el muchacho se estaba levantando pero tambaleaba, sin duda estaba en inferioridad de condiciones para enfrentarse a Morgan. Con la mano rota y no todas sus fuerzas recuperadas, jamás podría ganar.
Por eso, Ianto se prometió que volvería antes de que aquello terminara en tragedia, lo haría por Jack, pero sobretodo lo haría porque si Arthur moría, ninguno de ellos estaría allí, la historia cambiaría para siempre y seguramente, Jack y él jamás podrían estar juntos.
