DIAS UN FUTURO PASADO
CAPITULO II:
GAMES PEOPLE PLAY
(LOS JUEGOS QUE LA GENTE JUEGA)
Y al igual que los sentimientos de un ser humano el clima también tiene sus cambios bastante radicales puesto que le día pronosticaba ser muy esplendoroso incomparable a la noche anterior en la que parecía que las nubes se desprenderían del cielo a causa de tanta lluvia. El radiante sol iluminaba todos los rincones de aquella casa, en la cual aunque fuese tan temprano sus habitantes se movían de un lado a otro.
Mientras en una habitación más alejada se hallaban dos pequeños tratando de ganar una de las batallas más duras y férreas de sus cortas vidas, en cuanto tomaban ventaja ante su adversario, este nuevamente arremetía contra ellos con su inflexible poder, haciendo caer a uno de ellos, si eran pequeños pero como decía Okasa-san, "los pequeños siempre tenemos ventajas", he Ichinose ya conocía una de ellas y en este caso no dudaría en utilizarla para ayudar a su desprevenida hermana, que había sucumbido ante su cruel enemigo "El sueño". Si Shirayuky se había quedado dormida nuevamente, simplemente se había descuidado unos 5 minutos en lo que buscaba su ropa y la de su hermana para la escuela y esta había caído otra vez sobre su cama completamente dormida, era increíble Shirayuky podría ser más responsable con sus tareas, con los quehaceres de la casa y por supuesto mucho más obediente que él, pero eso si era una dormilona y media, por lo cual Okasa-san siempre confiaba la tarea de despertarla a él.
Ya sabía qué hacer, esta vez procuraría que la cantidad que utilizaría solo le mojará el rostro a su hermana, porque si no otra vez le tocaría sacar el colchón al patio para que se secara y a Okasa-san le molestaba mucho que se apasionara tanto en ese tipo de tareas, claro que esta vez no se repetiría lo de las otras veces, no habrían bromas, todo lo haría lo más rápido posible para que despertará y se vistiera. Tomando posición sobre el rostro de su hermana comenzó a dejar caer la refrescante, transparente pero fría agua que había encontrado en uno de los toneles de la tubería por donde se calaba la lluvia, claro que le temía a la reprenda de Okasa-san y a los golpes de su hermana, pero nadie le iba negar que el expresión compungida de su hermana al sentir el agua fría sobre su rostro era sin duda alguna la mas graciosa que había visto.
Shiyaruky despertó gritando, el liquido que aún resbalaba sobre su rostro estaba terriblemente frío, con las mangas de su pequeña pijama comenzó a secar las gotas de agua que seguían sobre ella, ya sabía quién lo había hecho y por mucho que odiaba no poder decir ni hacer nada contra ese malandrín y por sobre todo detestaba admitir que esa era la única forma en la que ella lograba ganar aquella batalla contra Morfeo, su hermano siendo tan exasperado, voluntarioso, engreído y orgulloso, siempre se tomaba la molestia de despertarla, aunque ya sabía que Okasa-san era la que se lo pedía a él, en realidad él era quien se tomaba la molestia en hacerlo de despertarla, aunque sabía que Okasa-san se lo pedía a él, era él quien se tomaba muy enserio ese encargo, pero bueno al fin y al cabo había logrado su cometido "ya no tenía sueño", se levanto al momento que se abría una puerta por la cual iba saliendo su hermano ya preparado para la escuela.
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-Aquí tiene sus almuerzos - dijo un hombre de semblante amable de ojos color verde claro, cabello de un extraño color rosa, un tanto regordete, se encontraba entregándole unas bolsas a 3 jóvenes – Gracias Hachigen –san – contesto una jovencita de 15 años con ojos negros de extrema ternura y cabellera negra, junto a ella se encontraba otra jovencita de su misma edad, cabello rosa, como el robusto hombre ante ellos, encantadora sonrisa y ojoso bastante risueños color jade, quien al momento de tomar su comida sonrío en forma de agradecimiento, al instante se dio cuenta que su otro compañero aun no tomaba su almuerzo-¡Hana –chan despierta!, es que aun sigues dormido- el grito fue directamente a su oído derecho lo cual lo despertó al pobre chico que reacciono gritando y saltando a la vez que su cabeza chocaba con una de las repisas que se hallaban alrededor de ellos, sujetando su cabeza con sus manos comenzó a sobarla –Yachiru –san, no haga eso, me he golpeado por su culpa- sobo nuevamente su cabeza.
–Hay… Hana –chan, pero si no lo hacia Hachi-chan iba seguir con la mano estirada, por que tu ni señas dabas de agarrar tu almuerzo- una tenue sonrisa se hizo presente en el rostro del joven-¡OH! Cuanto lo lamento Hachigen –san, lo que sucede es que, bueno usted sabe, yo a veces soy un poquito dormilón, je je je- la corta y tímida explicación del muchacho basto para que todos los presentes comenzarán a reír – No te preocupes Hanataro –san, está bien yo ya lo sé, solo toma tu almuerzo- y dirigiendo sus mirada a todos dijo –vallan saliendo ya, porque Rukia –san los está esperando junto Kon en la entrada, tienen todo listo, solo faltan ustedes y Gangu –san- un grito ensordecedor hizo eco en la cocina
¡QUE! Gangi –chan aun no llega, y ya son las 6:30, se nos va ser tarde- en cuanto Yachiru soltó frase comenzó a tirar las mejillas de Hanataro que aun se encontraba junto a ella.
- Tranquilízate, Yachiru –chan, estoy segura que Gangu –san vendrá pronto- agrego tímidamente Hinamoria tratando de apaciguar los nervios de su amiga.
-aaaaaaa ay!, Hinamori –san tiene razón, no debes preocuparte, por favor no sigas tirando de mis mejillas aaaaa ay! Duele – la expresión de dolor en el rostro de Hanatoro no apiado al Yachiro que continuo jalando sus mejillas.
-Yachiru, debes soltar sus mejillas si no harás que el pobre se que adolorido todo el día por esos jalones- todos voltearon a ver de dónde provenía esa voz, por el portal de la puerta se asomo una figura, su blanca piel en contraste con su hermoso cabello azabache y sus bellos ojos color violeta le proporcionaban una singular belleza, largas piernas y que armonizaban perfectamente con su estatura, su apariencia daba cierto toque mágico a su esbelto cuerpo, a simple vista parecía tener la misma edad que los jóvenes que discutían hace unos momentos, pero al verla fijamente sus ojos, estos podían demostrarte lo contrario, el grado de madurez que externaban era suficiente para saber que era mayor que los jovencitos.
Su lento caminar era elegante, el toque femenino que su aura proyectaba ante los presente provocaba en ellos sentimientos tan variados, los cuales ellos concluían en uno "Admiración" , Hinamori y Yachiru admiraban y respetaban mucho a Rukia –sama, porque era hermosa, educada, inteligente y sobre todo muy buena, desde que ella y Kaede –sama las habían amparado sus vidas cambiaron, por su parte Hanataro le profesaba un respeto incondicional derivado del amor maternal que sentía hacia ella, toda ella era dulzura y comprensión sumados a sus otras virtudes la hacían única para él, posiblemente no era tan especial para otras personas, pero para él era inigualable, el hecho de haberla conocido ya lo hacía pensar que su vida si tenía sentido y que gracias a ella podía seguir soñando.
-Rukia –san, veo que te hicimos venir hasta aquí- la ronca pero agradable voz del mayor de todos devolvió a los más jóvenes a la realidad, el hombre de peculiar cabello rosa se acerco a la agraciada unos cuantos centímetros luego de su frase los más jóvenes observaron con mucha atención la plática que se forma entre ellos, sabían que no eran los únicos que apreciaban y querían tanto Rukia –sama, el hombre ante ellos también le demostraba su cariño aunque un tanto distinto que el de ellos, Hachigen Shazar de aproximadamente unos 50 y tantos años, era un hombre amable y de un vasto conocimiento, el cual siempre lograba compartir con todos, cuando ellos habían sido recibidos por Kaede –sama y Rukia –sama, él ya era parte de aquel sitio, singularmente Hachigen se convirtió en una figura paterna para ellos, pero a pesar de que Rukia –sama era mayor que ellos y menor que él, este parecía tener un respeto muy solemne hacia ella que hacía otros de su propia edad no tenía, su forma de dirigirse a ella, sus expresiones y consejos hacia ella eran distintos, a veces parecía que la conocía mucho mas afondo que la misma Kaede –sama, sus mentes eran una difícil conexión para otros, eran amigos en ocasiones, en otras parecían padre e hija, sus discusiones eran de dos viejos conocidos, y sus sacrificios siempre eran por otros, tal vez era ese su punto de unión, su incondicional amor hacia los demás.
-Y bien chicos están listos para irnos- la suave pero firme voz de la pelinegra los despertó de su trance –Claro Rukia –sama, solo estábamos tomando nuestros respectivos almuerzos- Hanataro sobaba con su mano izquierda su mejilla enrojecida por tanto ser tirada.
-Hachigen –san nos ha dicho que Ganju –san aun no ha llegado, es verdad?- la melodiosa voz de la Hinamori externo su preocupación ante la falta de alguien tan importante para lo que harían.
-Es verdad Hinamori, Ganju –san aun no ha llegado, pero no se preocupen acabo de marcarle y dice que en menos de 10 minutos esta aquí- la voz de Rukia tranquilizo los nervios de Hinamoria, quien siempre eran las más preocupadas por el tiempo.
-Haber si no se nos hace tarde por el dormilón de Ganji –chan, otra vez- dijo Yachiru mientras jugueteaba con su almuerzo, meciéndolo de un lado a otro.
-¡OH! Vamos Yachiru –kun no digas eso, Ganju –san siempre trata de cumplir con nosotros, a pesar de tener otros compromisos- las blancas manos se colocaron sobre los hombros de Yachiru, como en petición de a que se retractara por lo dicho.
Al contrario de la reacción esperada por todos, Yachiru sonrió lascivamente y comento a manera de secreto el pensamiento que pasaba por su mente – Si claro, y todos sabemos por qué, verdad?- soltándose la manos de Hinamori la pequeña saltarina de mirada risueña dio un par de palmadas en la espalda del desprevenido Hanataro, quien se encontraba aun a su lado, el cual en signo de aprobación movió su cabeza de arriba abajo, mientras seguía masajeando sus adormecidas mejillas, todos sonrieron en forma de aceptación hacia la indiscutible aseveración de Yachiru.
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-Ohayu, gozaimasu!, hay alguien en casa- la estrepitosa voz resonó por toda la casa mientras tocaba el portón principal –¡Por su puesto que hay alguien en casa, idiota!, es más te esperábamos hace media hora, que te ha pasado- la malhumorada voz de un joven se estrella precipitadamente sobre el rosto de un hombre de unos cuantos años mayor que él, de expresión amedrentadora y porte despreocupado –Haber cual es la tonta escusa que darás esta vez, atropellaste ahora algún caballo o tal vez fue el ganado del otro día el que se te atravesó nuevamente, a ver dime que fue- el despreocupado hombre vio a los ojos a su enojado anfitrión y le dijo – Buenos días también para ti Kon- mientras que con su meñique izquierdo limpiaba una de sus orejas –Si ya sé que se me hizo tarde pero no me hagas bronca por eso yo también tengo coas que hacer por si no sabes- contesto molesto por el duro trato que recibía
-Si claro, lo que pasa es que ya se te hizo costumbre de llegar tarde, no crees-sin remedio alguno el combate entre ellos había iniciado sus rostros se encontraban muy pegados enfrentándose en una batalla de miradas matadoras.
-¡Basta ya los dos!- su pelea se vio interrumpida bruscamente al sentir como eran despegados por unas manos, colocándose en medio de los dos una joven de cabello blanco y mediana estatura logro alejarlos lo suficiente para poder hablarles –Cálmense, lo importante es que ya está aquí, no creen…- dijo apartándose de en medio para poder quedar frente a ellos.
-Tiene razón Subaki –san, ja ja ja verdad Kon- el nerviosismo de Ganju era palpable, lo sola presencia de aquella delicada mujer lo convertía en un manojo de nervios los cuales expresa de las maneras más tontas y peculiares posibles…
El aire comenzaba a faltarle a Kon, debía zafarse del agarre ya -¡GANJU!, mme estas ahoahogando. Te juro que si no me sueltas en estos momentos te dejare más feo de lo que ya eres- el agarre se aflojo logrando al fin liberarse de los brazos del avergonzado Ganju que no hacía más que sonreírle tontamente, la situación pintaba difícil si Subaki seguía frente a Ganju este no se movería.
-Subaki –san todo ya está preparado solo para subirlo a la furgoneta y llamar a los demás- pronuncio Kon en son de llamar la atención de Subaki, al mismo tiempo que golpeaba la cabeza de Ganju, quién seguía hipnotizado observando a la mujer frente a él.
-Si Kon- contesto la aludía a tiempo que movía sus manos con gracia sobre sus extraño cabello blanco- Siendo así ya no se preocupe Ganju y yo subiremos las olla y demás cosas; usted puede seguir con sus deberes déjenos esto a nosotros- una tenue sonrisa se forma en la delineada boca de la mujer, junto sus manos frente a su pecho y con una leve inclinación agradeció la ayuda- Arigato Kon , hay mucho que hacer hoy por ser viernes, asi que tomaré tu ofrecimiento para asi comenzar con mis tareas, solo se los encargo mucho-.
-No se preocupe- dijo Kon agitando su mano derecha en son de despedida.
-Bien entonces nos vemos hasta la tarde Kon- observando al sonrojado Ganju frente a ella se inclino en señal de respeto y dijo- Gracia por su ayuda Ganju –san, nos vemos luego y tenga usted mucho cuidado- giro sobre sí misma y comenzó alejarse por el corredor frente a ellos.
-*suspiros* Bien comencemos a subir todo o se nos hará mas tarde- no obtuvo respuesta, Ganju continuaba rojo y con una boba sonrisa cubriendo su rostro, estaba más que confirmado Ganju estaba perdidamente enamorado de Subaki –san.
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Salió al portón, en donde encontró a Ganju y Kon subiendo las ollas y demás cosas para irse –Buenos días Konchi –chan- Yachiru se lanzo sobre un sorprendido Kon, que hizo su mejor esfuerzo para no votar lo que llevaba en las manos de que la pequeña le saltara encima- Buenos días también para ti Yachiru, ahora podrías soltarme, para que pueda terminar lo que estaba haciendo- sin protestar Yachiru se bajo de su espalda, mas una triste mueca surcaba su rostro.
-Hay que malo eres Konchi –chan, parece como si no te gustara que te abrazara- dijo al regresar hasta las columnas del gran portón en donde se percato que los demás no habían llegado aun.
-No es eso Yachiru, solo que sabes que no soy muy dado a los abrazos y ahorita me asustaste eso es todo, créeme- últimamente era lo mismo cada vez que ella intentaba mostrarse cariñosa con él, mas había amanecido contenta por lo tanto no le importaba el tonto carácter de su novio a ella seguía gustándole.
-¿Todo se encuentra listo, Kon?- por el umbral del portón en donde se encontraba una inquieta Yachiru aparecieron Hanataro, Hinamori, Hachigen y Rukia, quien había realizado la pregunta- Si One –san todo está dentro de la furgoneta ya podemos irnos- todos saludaron amablemente al hombre que salía de dentro de la furgoneta que al verlos hizo lo mismo además de mostrarse apenado por su retraso- Siento la tardanza Rukia –san, pero tuve algunos contra tiempos, aun asi, estoy seguro de llegar a tiempo si nos vamos ya- los presentes alternaron miradas entre ellos a favor de lo dicho.
-Claro Ganju, bien chicos listos vámonos- la dulce voz ordeno a los demás el abordaje al carro.
-Yo iré con Hanataro –san atrás para vigilar que nada se derrame- dijo Hinamori mientras subía a la parte trasera de la furgoneta.
-Está bien Konchi –chan y yo nos iremos junto Ganji –chan y Rukia –sama adelante- todos subieron y se despidieron alegremente de Hachigen quien moviasu mano en signo de despedida- Ya se fueron- sin necesidad de voltear a ver a la persona que hacia la pregunta contesto- Si Kaede –sama , se les hizo un poco tarde pero ya van en camino- el hombre sonrió al momento se girarse a verla- Que bueno, ahora entremos hay mucho que hacer- las siluetas se perdieron dentro del portón.
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-7:15, parece que se les hizo tarde otra vez, no crees Kasumi- dos jóvenes mujeres se encontraban frente a un antiguo edificio donde se visualizaba una larga fila de personas aguardando su turno – Si eso parece Naviki, solo espero que vengan en camino- y como si sus palabras habían sido escuchadas por los dioses, al volver su vista hacia la calle puedo observar como empezaba a notarse la furgoneta color rojo y blanco característico distintivo de la familia Shiba, lo cual significaba que ya habían llegado, se estacionaron frente a la entrada.
-Kasumi, Naviki, Buenos días, siento la tardanza, tuvimos algunos problemillas- mientras la pelinegra saludaba los más jóvenes junto con Ganju se encontraban ya bajando todo- No se preocupen, lo importante es que ya están aquí, y que podemos comenzar.
-Y que les paso, no me digan que Kon se quedo dormido- la afirmación más que pregunta de la joven impresiono a los presente y al mencionado hizo que se le desencajara el rostro, más al querer contestarle fue interrumpido.
-¡Ah!, Naviki –san usted tan comica como siempre- Hanataro quien sonreía por la afirmación de la ostentosa mujer frente a él, alta de cabello corto color castaño, sus ojos dos cuencas preciosas de color chocolate, juvenil en todo el sentido de la palabra, se le conocía como manipuladora y fría cuando se lo proponía, sin duda alguna una peculiar y llamativa femenina, Naviki Tendo con tan solo 20 años de edad, estudiante de Sicología parecía tener cualidades bastante maduras para su corta edad, y claro estaba que una de sus grandes fascinaciones era molestar a Kon.
Kon pertenecía a un cuarteto de jóvenes huérfanos que estaban bajo la protección de una de las personas más nobles que Naviki había conocido, Ahoshiky Kaede era conocida por sus bondad y solidaridad la cual no solo mantenía con su comunidad si no también con todo aquel que la necesitara, y estos jóvenes habían sido afortunados de haber sido acogidos por ella, Kaede –sama como era llamada normalmente por todos, había sido la mejor amiga de su madre cuando eran jóvenes, ella junto su madre parecía que desde temprana edad uno de sus grandes objetivos era la ayuda al prójimo, por lo cual su madre al verse ya más tranquila por haber criado a dos hermosas señoritas. Se dio a la tarea de crear un albergue para personas de la calle, vagabundos, mujeres, drogadictos, un desfile de personas abandonadas a su suerte que llegaban a este sitio por un plato de comida caliente y una abrigadora cobija, su madre había dado su últimos años de vida sosteniendo aquel viejo edificio de apenas 3 niveles con paredes a greteadas las cuales eran ocultas por una gruesa capa de pintura color marrón oscuro, los vidrios aquellas polvosos por el pasar del tiempo daban un toque de antigüedad total al sito, con un mágico resplandor de colores, su madre había sido una amante de las flores, por lo tanto en su última obra se encontraba plasmada esa afición, la gama de coloridas flores era un espectáculo para la vista, y su hija mayor parecía ser la heredera de todas aquellas virtudes y cualidades, Kasumi Tendo de larga melena color café claro, ojos color miel conformaban aquel dulce rostro que tanto inspiraba a diversos jóvenes a llamarla "Armonía".
El fatídico día en que su madre dejo de existir en este mundo las dos hermanas habían decidido que ellas continuarían con la obra de su amadísima madre, Kaede –sama al haber prometido siempre ayudarlas era una de las personas de las cuales recibían más apoyo en aquella titánica tarea. Así que desde hace 1 año y medio ellas junto a un grupo de personas de buen corazón se las ingeniaban para poder llevar a todas esas personas necesitadas un plato de comida y al menos un techo en donde pasar las noches.
La alianza conformada era un gran halo de luz para todos, las contribuciones variaban desde vegetales hasta ropa, la que provenía de diversos establecimientos ubicados a los alrededores del edificio y personas allegadas a ellas provenientes de los suburbios de la ciudad. Pero desde aquel día en que fue in naurado el albergue, los Restaurantes "Hidden Treasure" y el "Freedom River" eran los encargados de preparar los 3 tiempos de comida del albergue.
"Hidden Treasure" era administrado por Kaede –sama quien a su vez era ayudada por sus maravilloso chef Hachigen Shazar, como contadora Subaki Himura, y por ultimo pero no menos importante por sus dos hijos Rukia y Kon Ahoshiky, el ultimo un estudiante de primer año de preparatoria, sobresaliente en clases y bastante atlético, de cabello rubio alborotado con ojos color negro de un metro setenta, codiciado por el sexo femenino, Kon era uno de los meseros al servicio del restaurante, además de ser la razón numero uno por la cual la parte femenina de la ciudad de Osaka acudía al famoso restaurante tradicional, la segunda razón por el que la población de Osaka conocía al "Hidden Treasure" como uno de los mejores del área era por su variedad de exquisitos postres creaciones de su joven repostera Ahoshiky Rukia.
A diferencia del "Hidden Treasure" que era conformado por una gran familia el "Freedon River" era comandado solo por dos hermanos más conocidos como los "Shiba", Kukaku y Ganju Shiba eran los encargados de uno de los más grandes restaurantes especializados en Mariscos de toda Osaka. A temprana edad los "Shiba" no solo habían perdido a sus padres sino también a su hermano mayor, Kukaku con tan solo 19 años de edad subió al mando de la empresa familiar y a pasar a ser la encargada de su pequeño hermano de 14 años; la determinación de Kukaku demostró que estaba más que capacitada para esa posición, lo mas esplendorosos años del "Freedom River" eran los que estaban transcurriendo en manos de Kukaku Shiba.
-¡Por que siempre la traes contra mí!- la exasperad voz de Kon resonó nuevamente aquella mañana por la céntrica calle de Okihama, todos los ahí presentes sabían lo que se avecinaba había que acabarlo antes que comenzaran si no sería interminable- Que pasa Kon la verdad duele ¡he!- dijo una petulante Naviki- Kon -san, Naviki –san creo que lo mejor sería que comenzáramos a servir sino a nosotros se nos hará más tarde para la escuela- la nerviosa voz de Hinamori advertía lo inminente no solo para los estudiantes sino también para los demás ahí.
-Momo –chan tiene razón Naviki si no hacemos rápido esto la gente comenzara a impacientarse y tu no llegaras a tiempo a tu trabajo- la razonables palabras de Kasumi pusieron fin a la futura discusión.
-Bien entonces comenzemos- dijo la pequeña saltarina de ojos risueños.
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-Te sobra sopa Hanataro- las palabras de Kon fueron captadas no solo por el mencionado sino también por todos los cercanos- Si Kon –san aun tengo un poco- y con un movimiento rápido lleno un tazón con el delicioso liquido- aquí tienes- entregándoselo casi al instante- Gracias Hana - sujeto el tazón con ambas manos y lo coloco sobre la charola de una pequeña frente a él de rostro sucio pero hermosos ojos celestes- toma pequeña, un delicioso plato de sopa, tómatela rápido que aun esta calientita y un pan extra cortesía de la casa- su última frase fue acompañada por una sonrisa que sonrojo a la pequeña.
-Guarda ese tipo de sonrisas para el "Hidden Treasure" que aquí no ganaras nada con ellas, a menos que te haigas convertido en pedófilo- un escalofrío recorrió la espalda de Kon en alerta de que algo o más bien dicho alguien estaba detrás de él en aquel preciso momento.
Luego de recobrar su temple reconoció esa desagradable voz- Tendo, te molestaría no hacer eso, invades mi espacio personal , lo que me hace pensar que también te gusto a ti- la siniestra cara de Naviki al escuchar esas palabras hizo que el pobre de Hanataro se escondiera detrás de una de las ollas con las que hace unos minutos estuvo sirviendo, la sínica sonrisa con la que Kon pretendía ver a Naviki que le otorgaba su triunfal frase con la que acallo a su eterna enemiga fue borrada inmediatamente después de recibir un cucha rasó por parte de una indignada Naviki que se alejaba de ellos susurrando cosas intangibles.
-Que le pasa a Naviki –san, Hanataro –kun – pregunto Hinamori al acercarse junto los demás a observar la reacción de Naviki mientras Kon era ayudado por Yachiru y Rukia a levantarse-bueno lo que pasa es que volvió a discutir con Kon –san, y sucedió lo de siempre-.
-Kon dijo la última frase, verdad- interrumpido por Kasumi quien le había quitado las palabras de la boca, a Hanataro no le quedo mas afirmarlo-Si, Kon –san volvió a ser gala de su encantador sarcasmo y vean ahí está el resultado- agrego señalándolo entre Rukia y Yachiru quienes lo socorrían.
-Para mí que se lo merece, por creerse el Ken para todas las Barbies- la burla hizo reír a todos menos a una persona.
-No es verdad, Konchi –chan no es el Ken de ninguna Barbie Ganji –chan – el enojo en la risueño rostro de Yachiru era algo que raras veces se podía apreciar en ella, pero si algo la hacía enfadar era que hablaran mal de su novio, Rukia lo sabía muy bien y para que esto no se prolongara mas interrumpió un posible enfrentamiento entre la niña de la mirada risueña y Ganju- lo sabemos Yachiru, Kon no es un playboy, lo que Ganju quizo decir es que a veces no mide sus palabras y por eso termina así- dijo mientras un inconsciente Kon permanecía en los brazos de ambas.
-Además ya vieron que hora es, sino nos vamos ahorita ya no entran a la escuela- las miradas rápidamente llegaron hasta el reloj de pared sobre el enorme comedor del edificio- ¡7:45!- gritaron todos con pánico –Es tardísimo, sino nos apresuramos nos quedamos parados en el corredor otra vez.-
-Hay no otra vez no- tanto Hinamori y Yachiru habían comenzado a decir aquello con expresiones de angustia enmarcadas en sus rostros- Entonces que esperan váyanse ya- la tranquila voz de Kasumi puso orden a los lloriqueos de ambas-Yo también tengo que irme- Ganju quien también se vio agitado por las chicas –tengo que estar a las 8:30 en el restaurante para recibir algunos productos, pero antes debo ir a dejarlos y pasar con Rukia –san al puesto del viejo Haposay por las verduras para el "Hidden Treasure", sino lo hago mi hermana me mata- finalizando muy nervioso Ganju explico su itinerario.
-Bien váyanse, no se preocupen por lo demás yo me encargo ahora lo importante es que lleguen a tiempo- luego de decir aquello Kasumi se dirigió hacia las mesas donde se encontraban las ollas y demás utensilios dando comienzo a ordenarlas.
Después de unas cuantas sacudidas por parte de Yachiru y un vaso de agua cortesía de Ganju, Kon se encontraba apilando las ollas vacias dentro de la furgoneta-Todo listo, podemos irnos - grito un animado Ganju mientras arrancaba el motor- Nos vemos por la noche Kasumi, te cuidas- dijo Rukia ya sentada en el asiento del copiloto.
-También ustedes, váyanse con mucho cuidado- la furgoneta comenzó a avanzar hasta que fue perdida de vista por el rostro de la "Armonia"
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-Ya llegamos, pueden bajarse chicos- la burla hizo eco en la furgoneta al momento en que Ganju les gritaba por la ventanilla a los jóvenes-¡Eres un maldito loco Ganju, pudiste habernos matado!- el rostro descompuesto de cuatro jóvenes aparecieron frente al piloto que para esos momentos utilizaba unos lentes de sol- Agradecido conmigo deberías estar Kon, mira aun faltan 5 minutos para las 8, si yo no hubiera manejado tan rápido no llegan a tiempo verdad Rukia –san - la mencionada simplemente asintió maravillando a los jóvenes, estaba tan tranquila y fresca daba a entender que ella no le había afectado en nada la espantosa forma en que Ganju había conducido hasta el instituto.
-Rukia –sama esta tan serena, que no parece haber venido en el mismo auto que nosotros no creen?- dijo un verdoso y desconcertado Hanataro, un rotundo "Si" lleno el recuadro- Ah no es hora para ponerse a pensar tanto, mejor entren que si no mi esfuerzo será en vano- todos vieron profundamente al piloto y suspiraron, realmente no le importaban sus quejas.
-El idiota tiene razón, ya que más da, ya estamos aquí, entremos- diciendo esto Kon coloco sobre su hombro su bolso y el de Yachiru dando un paso comenzó a alejarse –Hasta la tarde Rukia –sama Ganji – chan – la pequeña de mirada risueñase alejo inmediatamente de la furgoneta alcanzando así a Kon y sujetándolo de uno de sus brazos –Tengan cuidado de regreso, Rukia –sama , Ganju –san, nos vemos- dijo una dulce Hinamori mientras se caminaba a la entrada del instituto junto con Hanataro que al momento de pasar el portón del entrada se volteo y dijo un simple "Adiós", todavía un poco mareado por tanta velocidad, Rukia agitaba suavemente su mano en forma de despedida.
-Al menos ten un poco de educación y despídete como la gente- el embravecido grito capto la atención de muchos estudiantes que al igual que nuestros jóvenes amigos llegaban a tiempo para no ser castigados, sin voltearse Kon simplemente levanto el brazo que esta siendo sujetado por Yachiru para hacer con el su característica despedida la que consistía en extender su mano en el aire por unos cuantos minutos para luego bajarla a la normalidad.
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-Buenos días Rukia –chan, todo bien, vienes por tu encargo- la estoica voz de un anciano dio la bienvenida a la joven mujer al puesto de verduras de este- Lo tengo todo preparado solo para que la suban a la camioneta y te lo lleves, así que dile al "criado" que lo haga- el rostro de Rukia se torno inquieto al escuchar al anciano y luego vio el coraje de Ganju, el cual estaba segura estallaría en cualquier momento.
-¡Criado! Basta viejo, cuantas veces le he dicho que no me llame así, y lo sigue haciendo- el anciano parecía no préstale atención más al terminar de hablar Ganju, este se volvió a verlo con una sonrisa fingida -¡Ah! Eres tu Ganju, y cuantas veces te he dicho yo que mientras vengas acompañado de una linda mujer y no la traigas de la mano no serás más que un "Criado"- bufo el anciano ante el enrojecido rostro de Ganju, quien estaba listo para propinarle el golpe que le tenía reservado desde la primera vez que el anciano lo había llamado así, pero la intransgible voz de Rukia llamo la atención de los dos hombres.
-Haposay –sama, Ganju –san podrían apresurarse, no querrán que llegue tarde y no pueda ir a dejar a mis hijos al colegio, eso no sería bueno, verdad?- la última frase estaba sobre cargada de amenazas las cuales sabían los presentes muy bien que era capaz de cumplir- Yo subo todo esto Rukia –san, y en cuanto lo haga nos vamos- hablo un apresurado Ganju que para esos momentos cargaba con todo lo que podía con los brazos y se dirigía a la furgoneta .
-Toma Rukia –chan – dijo el anciano al momento de hacer entrega de una pequeña bolsa de papel, los incrédulos ojos de Rukia no esperaban más paquetes que los Ganju ordenaba-Que es esto, Haposay –sama?- pregunto con un tono de sorpresa y preocupación, conocía muy bien al viejo pervertido de Haposay, y si sus instintos no le fallaban estaba segura que sería alguno de los peculiares regalos del viejo, la última vez que había caído en aceptarle uno se había golpeado contra un poste, al cometer el error de abrirla en la calle y darse cuenta que eran unas bragas color rosa, hasta ese momento comprendió por que el anciano había dicho que esperaba que fueran de su "talla".
-Bueno son algunos hongos que Kaede me pido en esta ocasión- dijo el anciano sin ninguna preocupación, para percatarse de que no mintiera, Rukia abrió la bolsa, topándose con un paquete de hongos color café, que por su textura y olor a fresco sabía que habían sido recién cortados- Gracias Haposay –sama se los daré a Kaede –sama de su parte- mientras se inclinaba en acción de respeto-Esta listo, Rukia –san, vámonos- Ganju sacudía sus manos al momento de avisar a Rukia que podían marcharse- Nuevamente gracias por todo Haposay –sama nos vemos después- dijo Rukia al encontrarse ya en la entrada del auto.
-No gracias a ti Rukia –chan por alumbrar uno más de mis patéticos días, claro los últimos de este viejo, sigue volviéndote tan bella como hasta hora- decía el anciano mientras que con una mano se despedía de ambos en el frente de su puesto- Maldito viejo pervertido, parece que nunca va cambiar- el hastió de Ganju era bastante notable, Haposay no le agrado, ni le agradaba ni mucho menos le agradaría, Rukia simplemente sonrió ante el comentario.
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-Ichinose, Okasa –san ya no vino, crees que no podrá ir a dejarnos al colegio- decía una pequeña de ojos color violeta y larga cabellera naranja, el contrate de esos colores la hacían una niña bastante llamativa a la vista de todos- ya cálmate Shirayuki, ya sabes que Okasa –san siempre llega a tiempo, además son tan solo las 8:15 y nuestra escuela solo queda a 2 cuadras de aquí, ella vendrá y llegaremos a tiempo-al contrario de su hermana Ichinose era un niño de cabello negro como el de su madre, pero sus ojos de color miel resaltaban de su rostro, al ser gemelos tenía casi las mismas facciones, pero el peculiar desatino de aquellos colores había traído como consecuencia a la Rukia varios dolores de cabeza con preguntas como; ¿Quién es su padre?, ¿El también tiene el pelo color naranja como Shirayuki? ¿El color de ojos de Ichinose es el de su padre, verdad?.
En incontables ocasiones se había visto forzado a simplemente ignorarlas para así continuar adelante, pero que haría el día en que ellos fueran los que le hicieran esas preguntas como las contestaría.
La mente de Rukia divagaba mientras observaba las casas y establecimientos aledaños a su hogar, que haría llegado ese momento como les diría que ellos…
Abruptamente fue regresada al mundo real, por el aparatoso sonido de la puerta del carro al cerrarse, ya habían llegado y Gangu ya se encontraba bajando todo, tanto las ollas como las compras acabadas de hacer eran colocadas en el suelo frente al porton principal de la casa, el cual fue atravesado por dos pequeños niños de 6 años de edad quienes vestían su uniformes escolares en azul para el niño y rosa para la niña; debía dejar de pensar tanto en cosas como las de hace unos momentos, y sentar cabeza más en el presente, los pequeños iban directo hacía ella en inevitable abrazo grupal.
-Okasa –san qué bueno que regresaste, pensé que nos tendría que ir a dejar Hachigen –sama – decía la pequeña mientras sus lindos ojitos color violeta se ponían acuosos en señal de tristeza-No exageres Shirayuk, que fue lo que te dije, Okasa –san siempre llega a tiempo, verdad Okasa –san?- dijo Ichinose al hacer contacto visual con los violacios ojos de su madre- Claro amor mío, espero y ruego a Dios tan solo nunca decepcionarlos en nada de lo que haga y diga- las últimas palabras fueron casi entrecortadas por las blancas frentes de los niños al recibir los dulces y gentiles besos de su madre, los pequeños observaron a su madre, para ver el rostro más sublime y enmarcado de amor, sonrieron contentos Okasa –san jamás los defraudaría.
-Ya veo que están listos- y al decir esto comenzó a tocar las largas trenzas de su hermosa hija, al mismo tiempo que tomaba el pequeño moño rojo del uniforme de su hijo- Soy la madre mas orgullosa que puede existir en la tierra por tener hijos tan responsables como ustedes, amores- pronuncio a todo pulmón mientras se levantaba y los cogía de la mano a ambos, los pequeños se sonrieron el uno al otro en signo de complicidad, sabían que sus moños y las trenzas de Shirayuki no eran obra suya, sino más bien de Subaki –sama, pero si a Okasa –san le gustaba saber que ellos lo habían hecho pues para que desmentirla.
-Ya regresaron!- la apacible voz que se escucho en el umbral de la puerta principal hizo que la pequeña familia voltease a ver a la dueña de ella- Obacha –chan, ya vio llego Okasa –san, ya no tendrá usted ni Hachigen que ir a dejarnos- dijo la jovial pelinaranja que saltaba mientras con su mano señalaba a su madre- Hay que avisarle a Hachigen –san que no tiene que preocuparse por ustedes dos más- la gentil anciana comenzó a caminar hacia ellos- Kaede –sama, me voy ya, sino no llegarán a tiempo, pero vuelvo enseguida para ayudarlos- la anciana frente a ella reposoba sus manos en su espalda, pero al momento de oír a su hija levanto una de ellas y con un suave movimiento la coloco sobre el hombro de Rukia- No te preocupes, Rukia ve y deja a los niños y en cuanto puedas vienes a ayudarnos-.
Para aquel momento se dio cuenta que Ganju estaba siendo ayudado por Subaky y Hachigen, se pregunto a si misma ¿En qué momento pasaron que ni los sintió?-Bien entonces ya regreso-.
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-Buenos días Isane –sensei- decían retozando de alegría pequeños que pasaban a su lado para entrar al colegio, muchas madres aun con sus pequeños junto a ellas platicaban enérgicamente alrededor de la entrada.
-Ya supo usted lo que está pasando en Tokio-
-Si dicen que ya van 5 jovencitas y que aun no atrapan al loco que está haciendo todo eso-
-Es espantoso, escuche un reportaje que dice, que primero las droga luego las viola y estando aun drogadas las mata lentamente-
-Pero lo peor de todo es que las pobres ni pueden defenderse-
Un pequeño grupo de madres reunidas frente al portón del colegio capto la atención de Rukia momentos antes de pararse frente a la maestra de sus hijos y entregárselos a ella para que entrasen al colegio-Se portan bien, obedezcan a Isane –san, y sobre todo diviértanse, mis amores- nuevamente cada uno recibió su respectivo beso en la frente, el repiquete de la campanilla comenzó a sonar y todos los pequeños sin excepción alguna comenzaron a ingresar al establecimiento.
-Hasta luego Okasa –san- decía su pequeña Shirayuki –Quiero Yakitori de almuerzo Okasa –san –dijo Ichinose mientras agitaba su pequeña manita en son de despedida.
Al ver desaparecer las figuras de sus dos angelitos por aquel corredor, se giro para emprender el regreso a casa, tenía un largo día por delante y debía darse prisa para poder hacer todo a tiempo, nuevamente paso cerca del grupo de señoras que había observado antes y sin querer escucho algo que la dejo congelada.
-Pobrecitas, dicen que las escoge jóvenes-
-Es verdad, yo oí que todas tenían más o menos entre los 14 y 15 años-
-Ayer en las noticias dijeron que los padres no estaban en casa cuando pasó-
-Yo creo que las escoge y luego las vigila diariamente, solo de esa manera podría saber cuando esta solas, no creen-
Mientras aquellas mujeres seguían en su plática, sin prestar atención a nada más, Rukia se había quedado estática a unos cuantos pasos de ellas; ¿Por qué aquellas palabras hacían eco en su mente?, su corazón comenzó a palpitar tan fuerte que dolía y mucho, sin darse cuenta como escenas de esa terrible noche comenzaron a proyectarse por sus mente.
FLASH BACK
Los sollozos de una pequeña jovencita eran escuchados claramente por todos, algunos de los presentes reían mientras otros miraban la escena con lastima o bien con dolor, como era la mirada de uno de ellos que aún mantenía su mano en la chapa de la puerta, sus manos parecían no poder desprenderse del frio meta, pequeños temblores comenzaban a recorrer su cuerpo, la cólera empezaba a fluir de él-Lo ves te dije que ella se encontraba aquí con él, Ichigo- dijo una pelimorada que se encontraba detrás de él, sus ojos estaban ocultos en esos momentos por su cabello, pero era notable para los presentes la rabia y la decepción estaban impresos en el rostro del pelinaranja, sin decir nada se marcho frente a la mirada expectativa de todos-Espera, Ichigo- alcanzo a escuchar, mientras que del corredor aparecieron dos figuras, que por más que caminaban por el pasillo no podían creer el desastre que veían sus ojos más al llegar a la recamara principal y ver el alboroto ahí se aproximaron, solo para encontrar la figura de su adolecente hija, recostada en la cama completamente desnuda al lado de otro joven, se encontraba en las mismas circunstancias que ella, sin perder más tiempo los padres de esta echaron a los invasores.
Alzo su mirada buscando el consuelo que para ese momento necesitaba de sus padres, pero en lugar de eso solo encontró miradas de desprecio y vergüenza por parte de ellos, trato de acomodar sus cabello para poder verles mejor, tomo algunas sabanas y se levanto dejando así ver la sangre que corría por su entre pierna, dolía mucho aquella parte, pero le estaba doliendo más la reacción de sus padres, no habían pronunciado palabra alguna, habían sacado a todos incluyendo a ese desgraciado, quien al momento de verlos se levanto y se cambio, para luego desaparecer entre los demás, después de tratar de recobrarse quiso pronunciar alguna palabra, pero el estruendo de una cachetada cayó en seco su voz, para luego encontrar la mirada de odio que su padre le proporciono siempre que esta cometía un error.
Aquella noche no se le dio tregua a explicaciones de ningún tipo, lanzándole algunas cosas para vestirse la echaron de su casa, trato de suplicar que la escucharan, más las palabras parecían no calar los duros corazones de sus padres, golpeo hasta lastimarse la puerta aun asi no había tenido respuesta alguna de ellos, a merced de su suerte, trato de encontrar cobijo con alguno de los que decían ser sus amigos, pero todos le cerraron las puertas, argumentando no querer verla por su acción tan vil, busco consuelo en la persona que creyó que la amaba, más este solo la observo con ira y desprecio y le cerro no solo la puerta de su casa sino también la de su corazón.
Luego de vagar un rato en las calles sin saber que sería ahora de su vida, sucedió algo que nunca creyó posible alguien le tendía una mano, y al levantar su rostro hacía esa persona, vio dos orbes color jade que le hacían la promesa de un nuevo amanecer…
Fin flash back
El pitar de un camión que pasaba frente a la escuela en donde ella se encontraba aun parada la despertó de su trance, una de sus manos se hallaba sobre su pecho apretando el vestido que llevaba puesto, sin saber cómo ni porque aquella platica había traído en ella recuerdos tan dolorosos como esos, agito su larga melena negra al viento y con su mano libre seco las traicioneras lagrimas que habían brotado ante el dolor de recordar, suspiro y trato de relajarse para continuar su retorno a casa.
Más en su mente resaltaba una pregunta: ¿Se acabaría algún día esos tormentosos recuerdos? ¿Lograría olvidarlos?
