No voy a agradecerte

Por Katsumi Kurosawa

Capítulo 2

El que busca no siempre encuentra



Los ojos color avellana de Ichigo se abrieron perezosos y distantes ante el día frío y nublado. Estaba nevando, seguramente no habría escuela y eso fue lo primero que pasó en la cabeza del Shinigami sustituto cuando vio su reloj de pulsera y notó que eran las 7 de la mañana.

Se incorporó mientras se estiraba con verdadera pereza hasta que notó que no estaba ni en su cama, ni en su habitación, ni en su casa.

— ¿Qué diablos…? —musitó notándose en casa de Urahara y que sólo vestía sus bóxers.

—Hasta que despiertas, Ichigo –la mirada gatuna se revolvió entre las sábanas mientras la dueña de aquellos encantos lanzaba un bostezo encantador.

El Shinigami sustituto se quedó de una pieza, rígido como si de una tabla se tratase mirando a la mujer entre sus sábanas.

—Yoru… Yorui… —pero sus palabras no articularon, más el ronroneo de la mujer le hizo saltar y quedarse pegado a la pared, lejos de ella.

—Anoche no parecías tan miedoso… —suspiró ella levantándose del futón y dejando que Ichigo llenara los qué, cómo, cuándo, dónde y sobre todo en qué posición.

— ¡Kurosaki-san! Konichi… qué pasa aquí… —el abanico de Urahara Kisuke se detuvo en el aire dejando al más joven de la habitación perplejo—Yoruichi… ¿Qué haces aquí…? —musitó escondiendo su cara en la sombra de su sombrero.

El reiatsu de Urahara se incrementó considerablemente… casi era insoportable. Ichigo comenzó a respirar con dificultad mirando a Yoruichi quien reía divertida.

—Ban… kai…—fue el susurro lóbrego de Kisuke, provocando que a Ichigo se le erizaran los bellos de la nuca.

Cerró los ojos con fuerza. Cuando los abrió de nuevo notó que estaba en la misma habitación pero sólo; una nota descansaba a su lado y al abrirla, supuso que fue el mismísimo Urahara quien la había escrito.

Kurosaki-kun… mi gatita y yo nos fuimos de compras

Había un rallón, una huella de pata de gato y una corrección al lado de la oración.

Yoruichi y yo nos vamos de compras…

Y una carita llorando había sido dibujada al lado de la oración, muy parecida a los gestos del autor.

Debo informarte que en vista de que mientras dormías susurrabas una y otra vez el nombre de Kuchiki-san... y como querías ir a la Soul Society, decidí preguntar si ella estaba ahí y me dijeron que no, que ni siquiera se había asomado. Ya aparecerá, Kurosaki-san… No desesperes…

Urahara Kisuke

PD: ¿y qué esperas para regresar a casa…?

Ichigo soltó una media sonrisa al terminar de leer; al menos ahora sabía que ella no estaba en la Soul Society y los lugares para buscarla al menos se habían disminuido. Y eso que había soñado con algo perturbador como para no querer hacer algo en ese día.

Pero tenía que hacerlo, tenía que hallarla…

Después de acomodarse las ropas salió del la tienda de dulces y despidiéndose de Ururu se alejó rápidamente.

Nada…

No había resultado alguno, era como si se la hubiesen tragado.

Estaba desesperado ya. La buscó en el parque, en la heladería, en la escuela, en todos los lugares a los cuales habían ido juntos o al menos aquellos que él creía que a ella le gustaban.

Buscó, buscó… pero no había rastros de Rukia…

Finalmente fue a su casa, para ver si volvía a ella por asares del destino. Entró distraído y se recostó en la cama de manera pesada y sufrida.

La risa del Hollow se hacía presente. Era un desgraciado al burlarse así de él si la estaba pasando del carajo.

Mas la risa se convirtió en un siseo, en un suspiro anhelante y un temblor de expectación.

Estoy enamorado, Rey…—susurró gravemente mientras suspiraba con sinceridad macabra— Ella es perfecta… me encantan sus ojos amoratados en esa expresión fría pero delicada… ella es lo que quiero…

Cállate—puso un brazo en su cara cubriendo su mirada sin evitar imaginarla, a ella y sus hermosas facciones. Y pensara que en aquella cama en donde se encontraba tumbado habían pasado aquellos sucesos desafortunados.

Diminuta… —susurró anhelante el Hollow— Ella es diminuta… pero perfecta, su cabello huele delicioso, su perfume es delicado… ideal—de detuvo a recordar aquel aroma de la Shinigami entre sus dedos y hasta Ichigo sintió los escalofríos de expectación, de deseo y se saboreó impaciente.

Ella fue mía, Rey… debiste escuchar su voz en el aire, los susurros suplicantes y ver su piel blanca bajo la luz natural ella es…

Cállate, animal… —apretó los puños, sus ojos se cerraban con más fuerza, las lágrimas se escurrían desesperadas por sus mejillas.

¿Por qué la rabia…? —siseó cual serpiente inyectando su ponzoña y lamiendo la dolorosa herida.

¿Por qué tuya…? —susurró el Shinigami sustituto con un tono apesadumbrado y lastimoso.

La cara del Hollow pareció arrugarse. Era muy raro que aquella mueca apareciese en su rostro, como si lamentara lo ocurrido. Sin embargo, no le iba decir a Ichigo que eso pasaba, que le pesaba hacer lo que estaba haciendo, porque él necesitaba aprender una lección valiosa que la vida no le enseñaba, él debía hacerlo… porque odiaba la lluvia y cuando el Rey deseaba a su reina, nubes de lluvia amenazaban sus aposentos, amenazaban que Kurosaki Ichigo reprimiría sus deseos, frustrándole…

Ahora llovía. Sí, el Hollow se ocultaba con frustrante dolor entre lo que podía cubrirse de la tenebrosa lluvia…

¿Su táctica había fallado? No era eso… era que a largo plazo debía funcionar, porque necesitaba liberarse de todo aquello que ataba al Rey. No importaba el sacrificio placentero que tenía que ver con la Kuchiki… la hermosa Kuchiki.

Las lágrimas de Kurosaki se deslizaban descontroladas mientras sus sollozos eran reprimidos por sus brazos. La verdad es que no sabía dónde estaba ella, y él se sentía tan alterado que no podía buscarla por su Reiatsu por muy simple que esto pudiese ser.

Sus ojos tristes de dirigieron a una prenda femenina junto la mesa, al lado de sus libros.

Se quedó pasmado, dolorido, simplemente aquella prenda azul le hacía revivirla: Podía… podía sentir los labios de la Shinigami forzados con los suyos… quería más de ellos, no podía describir por qué pero necesitaba del ansiado contacto. Aquello rayaba en lo insano…

Sintiéndose patético después de todo, no podía creer que sus sentimientos los traicionaran como si realmente nada de aquello hubiese sucedido y él tuviera esa atracción inverosímil y voraz por la Shinigami.

Se levantó apesadumbrado de la cama, tratando de espabilarse sin éxito, y no pudo evitar recorrer la prenda con la mirada. Levantó el vestido azul como si este le clavara una espina en cada dedo; ese hermoso vestido azul que ella portaba la noche anterior… las lágrimas se escaparon nuevamente.

Llevó la prenda a su pecho y la abrazó como si de ella se tratase, oliéndola, sintiendo la suavidad de la tela. Tenía su perfume aun, como hechizo embriagante en sus sentidos desorientados ya, y era tan suave como la propia piel de su propietaria: era simple, una prueba dolorosa de que había sido despojada de aquella prenda.

Qué hace en la mesa… se preguntó con una visible molestia, ella seguramente regresó mientras él le buscaba y… le había dejado el vestidito en recuerdo de su error. Vaya que funcionaba tan letal como ella debía pensar, tal vez peor…

Aspiró su aroma fuerte, hasta imaginó a la morena llamándole con aquella voz grave y hermosa.

—Ichigo…

Sus sentidos se aturdieron, era como escucharla de nuevo, sentir su aroma… se abrazó más fuerte de la prenda y aspiró su aroma con vehemencia.

Cerró los ojos, un rayo anunció que el cielo lloraría también y fue entonces, cuando la ráfaga de agua tocó la tierra, cuando sintió por fin el reiatsu de Kuchiki Rukia, una cuadra de la casa de los Kurosaki.

Sus sentidos se sobrecargaron, la adrenalina le invadió por completo mientras y un agradable cosquilleo le daba el deseo inaudito de correr, correr hacia ella.

Salto desde su ventana. Poco le importó el agua empapándolo de inmediato y mucho menos que su visión fuese parcialmente anulada.

Justo cuando correría hacia ella, la encontró a unos escasos pasos, dejándolo parado en la calle frente a su casa.

—Ichigo —pero aquello había sonado escalofriante, como una mezcla potente de sorpresa y horror.

Aquellos ojos avellana se quedaron perplejos, dirigiéndose a la dueña de aquella hermosa voz.

Ahí estaba ella, parada en medio del camino obscuro, con los cabellos azabaches adheridos a la piel y un vestido color rosa totalmente empapado. La pequeña mujer le devolvía una mirada confusa, que poco se daba a entender: parecía entre asombrada, confundida, temerosa y furiosa pero nada claro.

El pelinaranja abrió los ojos desmesuradamente al notar que no alucinaba.

La dueña de sus pensamientos, de sus labios estaba frente a él. La dueña de su corazón estaba frente a él…

Y ahora las imágenes de su cuerpo desnudo llegaban a su mente, de lo hermosa que era. Pero su cuerpo sobre el de ella, saciando sus bajos instintos, rompió la armonía del recuerdo devolviéndole el horror.

Miró a la morena intensamente soltando la prenda que aun sostenía.

—Rukia…



Continuará.



Notas del autor:

Oh!!! Bueno el uno estuvo feo, el capítulo dos ha estado triste y el tercero será lindo ;O; xD bueno eso espero y tb planeo lemon *-*

Ejem…. Hola hola!! Cómo están!? Este seeh! Aquí volviendo! Mmm no tengo nada más que decir.

Gracias por leer:

Kurosaki xD, Kaname, Maxmus (aish… el betareader jum ¬¬ xD), metitus, conchito, Aiko Li, T-Annita y a Priss

:3 Seguimos mi estimado, Ichi-chan? ;D

Saludos a todos…

Y... que los ilumine la eterna luz! ;D