Oh my wish!

Disclaimer:

Los personajes de YYH no me pertenecen sino al genial mangaka Yoshishiro Togashi, este fick es una forma de entretenerme y espero que ustedes también se diviertan.

Deberás saber que este fick contiene:

Relación Yaoi (Hiei/Kurama), (Youko/Hiei)

No es un fick universo alterno, así que me disculpo si es que hay fallas o alguna presencia occe en los personajes. Este es mi primer intento de comedia/romance, así que si mi humor es algo negro me disculpo también por ello, sólo el tiempo me ayudará a arreglarlo.

Personajes inventados:

Frustation-Sama y Hermes son una creación única y exclusiva de la autora Patonejo de amor yaoi. Yo sólo la utilizo para darle más sentido a la trama y un toque de carisma.

Nota: Todos sus comentarios estan siendo respondidos en mi profhile. Sólo hagan click en mi nick y podrán verlos si gustan.


-Capítulo I-

-Habitación de Kurama Minamino, 8:15 de la mañana-

La luz del sol le dio directo en las pupilas que intentaban mantenerse alejadas de la realidad, sus cabellos largos estaban desparramados por todas las sábanas de su cama y el olor a chocolate casero le llegó a la cabeza en unos cuantos segundos. Seguro su madre estaba preparándole el desayuno, pero si somos sinceros no tenía "ganas" de comer nada. Después de su "Cósmica" visita para comprar algo a Hiei no quería ni abrir los ojos.

A decir verdad, luego de las once y cuarenta y cinco había comenzado un dolor de cabeza espantoso que le había durado el transcurso de toda la noche. La cabeza le daba vueltas, no podía siquiera mantener los ojos abiertos por mucho tiempo y más encima debía de presentarse en un examen de química que le otorgaría el premio al mejor alumno de su instituto. Sentía como las piernas le dolían, le crujían con cada movimiento que realizaba dentro de la cama y como un hormigueo se iba apoderando de su estómago.

Cansado, arto…mal humorado.

No eran los síntomas que creyó o esperó experimentar luego de pedir uno de sus "tres deseos" a la pócima que te asegura el "Y vivieron felices para siempre".

El problema no era ese. El problema era que no quería salir de la cama y "debía" de presentarse en unos quince minutos a la clase de química.

-Shuishi ¡vas a llegar tarde!- y ahora los gritos de su madre le estaban matando los oídos¡malditos ningens¡malditos humanos!.

No quería saber nada de ellos desde que despertó.

-¡No quiero ir humana!-

-¿Estas bien Shuishi¿te pasó algo?-

-Cállate¡Y me llamo Kurama no Shuishi!-

Se quedo de piedra al oír el sonido de su propia voz.

-Shui…Shushi; ¿Qué dijiste?- la voz de su madre detrás de la puerta de su habitación le dejo en shock. ¿Le había gritado?..¿Le había osado gritar a su madre?,¡a la persona que más quería en este mundo después de Hiei!.

No…eso no podía perdonárselo, ni tolerarlo.

-Mamá….yo….yo-

¿Qué le pasaba?

Espero unos cuantos segundos, para escuchar la amable voz de Youko Kurama criticándole tal acto, o quizás para felicitarlo por su "tacto" con la gente.

Quizas diría….

-"¡Te lo dije, no podrías con tu sangre!"-

- Cría zorros y te sacaran las colas-

O quizás….

-¿Tanto te tardaste enfermo mental?, he visto un Koorime de fuego explotar más rápido-

Sin embargo; no escuchó nada salir de la garganta del zorro.

-¿Youko?- llamó al viento, sin obtener respuesta. –Genial, cuando se le necesita no aparece-

-Shuishi son las 8.30-

¿Las 8:30?; ¡llevaba media hora peleando con su madre, el dolor de cabeza y la comezón de su cuerpo!. Estaba retrasado, y ni siquiera volando conseguiría llegar al instituto.

-¡Que voy a hacer!- se levantó de un solo golpe de la cama, de inmediato llevo su mano por su cabello….lo sintió extraño.

No había tiempo para bañarse ni para arreglarse para deleitar a sus compañeras.

Vamos, una cosa era que el estuviera enamorado de Hiei, pero otra era que el tenía instinto de zorro, y de un principio a lo zorros les encanta ser admirados. Pero por alguna extraña razón no sentía ni tenia las ganas de "arreglarse", ni siquiera quería llevar el uniforme de la escuela. Pero no podía presentarse a la clase con ropa de calle.

¿O si?

Respiró hondo, guardando la calma unos minutos¿Qué importaba si faltaba a un examen?

Nada

No perdería ni ganaría nada de nada.

Quizas el premio que le había llevado casi tres años de preparación pedagógica y la beca para la mejor universidad de Tokio.

Vamos, una niñería.

Giró su cuerpo, para toparse con elespejo de pared colgado en la madera caoba de su cuarto. Se quedó de piedra al contemplar aquella persona recostada en el respaldo de su puerta.

-No puede ser lo que estoy pensando- se dijo; cuando de inmediato reconoció el "Cuerpo" de Youko.

-Ya despertaste- su corazón estuvo a punto de pararse cuando escuchó ese tono de voz detrás de sus oídos.

Esa manera sarcástica y peculiar de hablar.

De inmediato se dio la vuelta para fulminarlo. Cuando sus ojos quedaron frente a frente creyó y literalmente sintió una punzada en el corazón.

-Gracias por liberarme de tu cuerpo….humano-


-Fortaleza de Mukuro, 8:35 de la mañana-

-Kurama-cuado abrió sus rubíes, un pequeño sentimiento de dolor se apoderó de su pecho. ¿Su cuerpo estaba apretado? o ¿quizas su corazón era el que estaba apretado? A decir verdad, desde hace mas de un año no sabía reconocer lo que pasaba por su mente...ni por su interior.

Confusión…latidos apresurados y quizás uno que otro sonrojo.

-Kurama- ¿tendría que ver con el baka kitsune lo que le pasaba?. ¡Y por que demonios estaba pensando en el!

-Demonios- exclamó revolviéndose debajo de las sábanas, llevó su almohada por encima de su cabeza para no tener que escuchar ninguno de los gritos de Mukuro o Shigure, ordenándole que fuera a "rescatar" a un baka ningen del otro lado de la barrera protectora del mundo espiritual.

Estaba arto de salvarlos. Pero…a decir verdad… ¿le gustaba hacerlo?.

-Hn¿yo pensando en estas cosas?- se dijo, y de inmediato se levantó de la cama. Sentía un extraño malestar en la cabeza. De inmediato contempló su rostro en el espejo de pared que tenia en su habitación.

Quizas la única cosa con "estilo" en ella.

Bueno, seria lo mas obvio siendo regalo del baka kitsune, quien le insistía que tener un espejo era muy satisfactorio y necesario.

¿Necesario era mirarse como un enfermo en esa cosa de cristal?

-Baka kitsune, las cosas que piensas- cuando llevó su cuerpo por sobre la cama se quedó embelezado mirando el objeto.

Tenía unas ganas de mirarse en el espejo…y unas ganas de… ¿arreglarse?

Muy bien, esta cosa puede provocar daños sicológicos permanentes.

Llevó con cuidado un dedo tersa por sus pómulos, tocándolos, apretándolos, sintiendo la carne fresa de su cara. Era…suave…y calientita.

-Baka Kitsune- olvido el "fugaz" intento de mirarse en el espejo, y pasó a su ropero. Había algo, lo sabía, una cosa intangible en su manera de actuar este día. Estaba ¿Feliz? Podría decirse, tenía ganas de ¿sonreír?, de ¿reírse?

-Baka kitsune, yo sé que tu tienes algo que ver en esto- exclamó para sí, cuando instintivamente abría la puerta de su ropero de caoba negra, barnizada con un tono vino.

Las escasas ropas que tenía quedaron a la vista, su capa negra, su kimono lila con tonalidades amarillas y su traje de pelea negro con tiras blancas.

No era el gran palacete…pero digamos que no necesitaba más.

Desgraciadamente el no quería ponerse esa ropa.

-Quiero algo de color-


-Cuarto de Kurama Minamino 9:00 de la mañana-

-¿Vas a preguntarme algo o te quedaras mirándome como estúpido?-exclamó el zorro plateado con cara de pocos amigos. De acuerdo, quizas fue demasiado para el pobre humano que tenía en frente de él.

Que de pobrecito no tenía un pelo.

Quizás no era muy común saludar a tu otro yo con un –ya despertaste-, además el tiene poco tino con la gente; y el tacto no era una de sus más grandes cualidades.

Especialmente si se trata de decirle a tu cuerpo de más de diesisciete años que por una mágica y cósmica razón que tú mismo desconoces, te separaste de él y quieres jugarte la vida en una apuesta.

Vamos¿alguien se creería ese cuento?.

-¡Por supuesto que no!- pensó Youko. Arrugando un poco sus cejas arqueadas de tono plata, y apretando una de sus muñecas con largas uñas; las que provocaban un dolor cuando estas se clavaban en ella.

-¿Qué?...-

-¿Qué qué?- dijo el zorro tratando de leer su mente.

-¿Qué…quieres para desayunar?-

Eso había sido lo más estúpido que había escuchado.

¡Él preocupado de que no sufra un shock traumático que le deje en coma por que se "escapó de su cuerpo" y el sólo pronuncia un ridículo –¿¿que quieres para desayunar!!-

-¿Qué quieres para desayunar?-

-Torta de chocolate-

-Creo que queda un poco en la cocina- Kurama bajó la vista.

-¿Quieres ir a traerme o bajamos a por ella?-

¿Por qué él ambiente era tan tenso?.

-Silencio-

-Vamos, no me comeré a tu madre- Kurama respiró hondo, antes de responder algo.

-¿Por qué crees que tú?…bueno…eso-

Profundo…muy profundo.

-Creo que fue por la pócima que te tomaste-

-Nooooooo, Youko te acabas de ganar el premio novel-

Sarcasmo...

Muy bien primera sospecha despejada.

Probemos con otra cosa.

-¿Quieres ponerte el uniforme?-

-¿No tienes uno en tono negro o si?-

Color favorito: negro

Segunda sospecha despejada.

La tercera es la vencida.

-¿Te gustan los ningens?-

-Hn¿eres idiota o qué? –

Y para rematar, hay estaba su típico "hn", que podía decir mas de cien mil palabras con una seña en su cara. Vamos, lo único que le faltaba era tener un ojo pegado en la frente.

El zorro plateado lo fulminó.

¡Con un demonio!, esta nueva vida no seria nada, pero, nada de tranquila.

Si era con él.

-Kurama- el zorro plateado le levantó el rostro con una de sus manos, para que le mirara directamente a la cara.

-Dime-

Se quedó en silencio escuchando las palabras salir de la boca del otro.

Y no le gustaron para nada.

-¿Y si…te dijera que me gusta Hiei?-


-Habitación de Mukuro-

-No encontrarás nada de color en ese ropero, Hiei- la voz de Mukuro le penetró los oídos como por tercera vez, no iba a darse por vencido. ¡Estaba claro que no quería prestarle una ropa decente para ir a ver a su zorro!.

-Cállate, ayúdame a buscar una ropa que no sea negra-

-Hiei; ¿en qué idioma quieres que te lo diga?. ¡No tengo y no tienes nada que no sea negro!, además ; ¿para qué demonios quieres ponerte algo de color?. ¿No estas enfermo o si?.

-Quiero ponerme algo de color hoy; ¿es tan difícil de entender?.-

-Lo difícil para mí de entender es que me estés diciendo lo que piensas-

El körime llevó sus carmines ojos por sobre el rostro de ella.

Fulminándola.

-Me voy al mundo humano-

-¿A qué?-

-N-o t-e i-m-p-o-r-t-a- y si Mukuro pensaba que el carácter de su subordinado ya era una mierda, estaba muy equivocada.

Podía ser peor.

Podría ser como Kurama.


-Habitación de Kurama Minamino-

Sintió como poco a poco una gota de sudor descendía por su frente; ¿había escuchado bien?. ¿Había leído bien aquellos labios moviéndose al compás de esa respiración lenta y pausada?.

-Me gusta Hiei-

Esto ya era una mala broma, y a él ahora no le estaban gustando las bromas.

Le fulminó directamente con sus ojos verdes que destellaban una ira mordaz.

-¿Qué dijiste?-

El zorro de cabellos plateados suspiró; ¿tanto le costaba asimilar unas cuantas palabritas?.

Vamos, estaban rematadas de fácil.

-Me gusta el körime, Kuramita-

-No tenías que agregar el Kuramita-

Otra vez el ambiente estaba tenso.

En ese momento una extraña brisa golpeó la espalda del zorro, y sus labios se curvaron provocativamente.

-Te propongo algo-

-¿Qué?-

-Te apuesto que puedo llevarme al körime a la cama antes que tú-

Eso no era una buena idea

-Tócalo y te aseguro que te arrepentirás-

-¿Tú y cuantos más Kuramita?, te recuerdo que no has podido hacer nada con el desde hace dos años, y lo que es yo…puedo hacer que se "enamore" de mi en una semana-

-No te atreverías- los ojos de él se clavaron en los suyos.

Dorados contra verdes.

-Puedo hacer que sienta como su cuerpo vibra de deseo, como la lujuria se apodera de todo su ser; que sus manos sientan la necesidad de rozar la carne de mi cuerpo, yo puedo…tú no.-

Se quedó en silencio escuchando las palabras salir de la boca del Youko.

-Y esa es la verdad de la vida, Kurama.-


-Techo de la familia Minamino-

Llevó su visual por sobre el techo de la casa de su "comprador favorito", y en menos de dos segundos, ella, la diosa del amor frustrado, haciendo gala a su nombre; se deslizó por la ventana abierta de la cocina de la familia Minamino.

Cuando uno de sus computadores le alertó del posible peligro que estaría viviendo no pudo negarse a rescatarlo.

¡Pobre¡de seguro estaba en un shock tremendo!.

-¡¡Ahí voy, bombón!!- Se quedo quieta, cuando sus súpers "sextos sentidos" le dijo que había más de un "bombón" en la casa.

Llevó su mirada con lentitud, y detectó un chico de cabello plateado, y de dorados ojazos.

-¡Pero que hombre¡Lo quiero para mí!-

-Hermes; ¡tráeme una grabadora!!-

Y si ustedes creían que venia a salvarlo de su poción de amor, estaban muy equivocados.

Ella, tenía otros planes en mente.

-¿Cuánto serás capaz de hacer por el peque?...¿Mi querido pelirrojo?...-Exclamó en el momento en que releía los efectos de su "mágica" poción de amor.

Se rió, mientras pasaba su fina lengua a través de sus dientes y chasqueaba sus dedos al compás de su respiración.

-Tu primera prueba acaba de comenzar- exclamó para sí, en el momento en que su silueta comenzaba a desvanecerse de la cocina, dejando un agradable aroma a rosas rojas.

-Y no saldrás de ella hasta que yo diga lo contrario-

Continuará-


Gracias especialmente a:

Deby-Kun,Hino-chan,-ReScUe-CoLuPtOr-,lily,Marpesa fane-li,Kittywolf y Patonejo.

Nota1 :Normalmente mis ficks duran entre 4000 y 5000 palabras, pero eso depende mucho del primer capítulo. Para mi todos los capítulos deben de duran más o menos lo mismo para no cansar o aburrir al lector, por eso estos capítulos serán entre 2000 a 3000 (como máximo) de palabras.

Nos veremos en otra ocasión, gracias de ante mano por leer este pequeño fick.

¡Gracias por leer!



...Vivo con la pasión a flor de piel...

...Entre estrofas encontraras mi hogar...

...Soy escultor del alma...

...Soy músico y amo el clave de sol...

-Hasta que el cuerpo aguante-

Mägo de Oz

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