Oh My Wish!
Disclaimer:
Los personajes de YYH no m pertenecen sino que son propiedad única y exclusiva del mangaka Yoshishiro Togashi, yo sólo los uso como una manera de pasar el tiempo y divertirme con ellos.
Notas:
Pido disculpas por demorarme tanto con esta actualización, pero lamentablemente perdí el cd donde tenía el fick, y sólo pude recuperar una parte de los capítulos, (peor sería tener nada XD), espero les guste y me dejen comentarios.
Desde ya les doy las gracias a todas las personitas que leen esta historia. ¿En serio les pareció original?.
¡A leer!
-Capítulo II-
-Mundo humano, centro comercial de Tokio-
Unos carmines orbes se encontraban contemplando la pequeña vitrina transparente que se alzaba en frente suyo, arqueó las cejas al mismo tiempo que arrugaba un poco su pequeña nariz con cierto sarcasmo, como si aquellos meros inventos de los ningens le llamasen la atención.
Si como no.
Él ahora estaba en la más grande encrucijada de su vida, pensando, en alguna de las cosas de que le había dicho el baka kitsune sobre que debía hacer en el mundo de los humanos.
No podía recordar nada.
Suspiro autómata.
Volvió otra vez a darse el lujo de mirar por sobre el vidrio del local de ropa.
Sus manos, apoyadas en el cristal intentaban comprender algo de aquel extraño material que le impedía "según él" ir hasta su objetivo. Con todas esas humanas locas y desquiciadas peleando por alguna prenda, no digamos que su ánimo mejoraba en algo.
Al contrario…
¡Estaba seguro que haría estallar el lugar! Oh si, unas palabritas mágicas que comienzan con "Dragón" y terminan con "Negro" y sus problemas se habrían terminado.; ¡Era el plan perfecto!; ¡sin interrupciones de viejas gordas llenas de arrugas; y chicas que querían hacerse pasar de listas con él!
-¡Te dije que no quiero este modelo!- otra chica que le tiraba un zapato a un vendedor.
-Pobre idiota-pensó, cuando terminó de ver la escena dentro de la tienda.
Nunca espero que las humanas tuvieran habilidades especiales, pero, bastaba verlas peleando por una ropa, algo con un encaje o alguna mera falda para darse cuenta que estaba en un error.
Y uno muy grande.
¡Estaba seguro que las mataría si se le acercaban!, por que estaba d-e-m-a-s-i-a-d-o- claro que él no tenía paciencia para tratar con humanos estúpidos. ¿Por qué?, bueno, estaba de muy mal humor, en parte por que amaneció con una vena "rosada" de querer verse apuesto para el kitsune pelirrojo y nada, nada de lo que tenía le había gustado.
-Ni si quiera Mukuro tenía cosas "subidas de tono"-
Más encima se le había ocurrido la genial idea de ir al mundo humano, luego que un fugaz pensamiento cruzó por su cerebro.
¿Cuál?
Mundo humano es igual a "ropa"
Ropa es igual a "verse sexy y a la moda".
Oh sí, si recordamos que ese día se había levantado con el pie izquierdo, que sentía que algo desconocido estaba apoderándose de su cuerpo mientras se "comía" su personalidad, que se había mirado en el estúpido espejo rosado con flores que le había regalado el baka kitsune por más de dos horas como un enfermo mental; y que al parecer tenía ganas de besar y de roer con sus labios, la tersa piel de un hermoso zorro de cabellos pelirrojos, y que precisamente no estaba allí si no en quien sabe donde, podríamos decir que estaba con un genio de los mil demonios.
Sin embargo, a pesar de que su "yo interno" estaba por "explotar" su rostro estaba igual que el de un niño en navidad.
¡Con una radiante sonrisa que hacía que todas las chicas que pasaban le quedasen mirando!
Por favor él no era ni tan guapo, ni alto, ni nada que se le pareciese a Kurama, pero… ¡ser admirado por ellas le ponía tan tonto! y tan… ¿feliz?
Si, feliz, ¿por qué?, por que lo bello es ególatra y lo ególatra marca la diferencia y es digna de admirar.
Ósea, que él, Hiei Jaganshi era algo digno de mirar ese día.
-Estoy sonando como Youko -se dijo, bostezando y dejando a un lado sus fugaces pensamientos de "soy un chico apuesto por el que estarías dispuesta a hacer lo que s-e-a", volviendo a mirar dentro del local.
Pegó un poco su angelical rostro en el vidrio, en medio de la tienda algo le iluminó los ojos, ¡era una señal!; ¡allí en un modelo muerto de un humano estaba el traje perfecto para él!
Era el T-r-a-j-e, no cualquier traje, sino ¡El Traje!
Lo quería para él, y sólo para él, y no dejaría que nadie lo tomase antes que él, y al primero que lo t-o-c-a-r-a le quemaría las manos.
-Eres un genio Hiei- se dijo con una sarcástica sonrisa, la que le adornó la comisura de sus labios. De inmediato siguió observando lentamente como aquellos ningens se movilizaban dentro de la tienda y continuaban lanzando uno que otro zapato a algún pobre vendedor.
Nota mental: nunca trabajaría en una tienda de ropa.
En ese instante llevó por sobre su mentón uno de sus dedos índices, palpando la textura de este.
Acababa de surgirle un pequeño problema…bueno, si es que podíamos clasificarlo como "pequeño".
¿Cómo se hacía para comprar ropa?, ¿le pedías a alguien que lo hiciera, que escogiera por ti o simplemente podías tomarla e irte?
¿Y con que pagaría? Obvio que él no iba a estar portando dinero humano.
Por favor, eso era de "baja categoría" en un demonio, un demonio simplemente mata a su presa y le quita lo que quiere, pero lamentablemente él…no tenía ganas ni de matar una mosca.
¡Al contrario!, ¡quería comprar muchas plantas en maseteros para dárselas al baka Kitsune y besarlo, y decirle cuanto lo quería y besarlo, y obtener la ropa que quería y volverlo a besar y…
De acuerdo, obviemos los pensamientos rosados por un minuto.
Concentrémonos mejor en "como pagaría su futura mercancía".
-Tengo una idea- ¿para qué necesitaba dinero él? ¡Vamos, tenía un arma que nunca, nunca falla con las mentes débiles y retorcidas!
Algo bello y maquiavélico en el medio de su frente, bajo una cinta blanca muy chick.
¡Estaba más claro que el agua! Y no le había costado ni dos segundos pensarlo.
-Usaré mi Jagan, obvio- pensó. En aquel momento sintió un "escalofrío" recorrerle desde la espalda a sus piernas, esa frase había sonado muy…gay.
Pero como lo era no debía de importarle, a menos claro que pasara el idiota de Urameshi preguntándole si acaso tenía fiebre, o el "deforme" para reírse de él.
-Olvídate de eso- si mi querido Hi-chan, olvídate de ellos y concéntrate mejor en obtener un buen físico para sorprender a tu bello kitsune.
Entonces Hiei vamos paso a paso.
Tú misión imposible: Cruzar el vidrio de la tienda para llegar a tu presa de color rojo y adornos de remaches al muy estilo punk de Black Stones.
-Mmmm- se movió una y otra y otra vez; entró, salió, y volvió a salir y entrar de la tienda; algo al fondo de su cabeza le decía que estaba dejándose como un verdadero idiota en frente de aquellos baka ningens; ¿debía cruzar la puerta y quedarse allí para subir esa escalera del fondo o debía cruzar y salir para que le atendieran?
-Creo que se ve algo "raro"-
Muy bien, el primer intento había sido…desastroso, pero, ¡él no sabía nada de estas cosas!; ¡Y esas escaleras que se movían con vida le daban terror!, ¡lo podían devorar vivo si su hermosa capa, a la que había retocado quedaba "encarcelada" en una de las escaleras, y si e-s-o sucedía esos humanos hermosos y adorables tendrían problemas!
Y muy grandes…
¡Conocerían el infierno antes que al señor Jesucristo!
-¿Va entrar o salir joven?-
Dato para más tarde: matar a la estúpida que había hecho esa pregunta.
Él se quedó en silencio unos segundos; enseguida intentó fulminarla con su mirada, pero…por algo que no sabía no podía lanzar miradas asesinas, ni matarlas ni gritarles insultos, ni…ni…¡ni nada!, ¡nada le salía como quería!.
¡Ni siquiera podía usar su perfecto Jagan!
¡Demonios!.
-No te preocupes linda, es que estaba buscando a alguien- muy bien, eso había sido lo más estúpido y "amable" que había dicho en su vida, y para colmo con un ningen; ¡un n-i-n-g-e-n!
-¡Ayy que lindo eres!; ¿necesitas qué te muestren algo pequeño?-
-Si; Repite el "pequeño" y te ¡sacaré los ojos!-
Ojala hubiera podido decir eso, pero…era como si las palabras no pudieran salir de su boca, él quería; ¡necesitaba insultarla! y lo único que salía del fondo de su garganta eran hermosas palabras gentiles y adornadas como las que decía…Kurama.
Kurama tenía la culpa de lo que le estaba pasando, ¡estaba segurísimo!, algo en sus huesos se lo decía, Kurama era el que se miraba como un enfermo en esa cosa a la que osaba llamar espejo, Kurama era quien se vestía tan "llamativamente", lo que más de una vez le hizo sacar una rabieta de celos, Kurama era quien hablaba así… ¡condenado baka kitsune!, y…por eso lo amaba tanto.
¿Cómo no lo iba a perdonar si tenía la culpa?
Vamos, seguro que había jugado a "ser brujita por un día para enamorarlo y por eso estaba actuando así".
Si como no, como si existieran esas cosas.
-¿Exactamente, qué estas buscando pequeñito?-
-Necesito e-s-e conjunto, con un pantalón negro que lleva una cadena de remaches, que tiene una cinta roja y esta acompañada de una camisa vino.- muy bien… ¿y desde cuando sabía ÉL tanto de estética?
Estaba más que claro que era…gay
-Voy a vomitar-
-Ese conjunto es estupendo, ¿quieres sorprender a tu novia cierto?- ¿Y de cuando que él tenía novia?
Primera reacción: dejar las cosas muy claras, y si digo claras es por algo.
-Novio, querida-
La chica sólo se le quedó mirando.
-¿Novio?-
-Si, eso dije, y si tienes problemas "Moncherrie" con eso, puedo ir a otra tienda a comprar el conjunto, además debo reservar una entrada a un restaurante. ¿Te parece?-
Hubiera pasado desapercibido si sólo lo hubiera dicho con uno de sus cortantes -hn, ¿tengo algo en la cara acaso?-
Pero lamentablemente amaneció con ganas de hablar.
-No, para nada, es más me gustaría acompañarte a que te pruebes los trajes-
-Que tierna, ¿entonces me acompañaras a escogerla?- le sonrió seximente sin quererlo.
Armas que al parecer ahora tenia…La seducción y el aire de Kurama.
-Que cosas dices, ¡me haces sonrojar!-
Lástima querida, que aquel pequeño sólo te esta usando para sus beneficios.
-Humana tonta - al menos aún su cerebro no era dominado por los encantos del baka kitsune.
Por que cuando eso sucediese le daría un paro cardiaco.
-Frente al centro comercial-
Llevaba unos quince minutos caminando en dirección hasta su instituto, pero…estaba más que claro que su nuevo "mejor amigo" no le permitiría llegar hasta él.
Buena la que había armado, y no le había costado ni veinte y cuatro horas tener todo patas para arriba; el problema ahora que tenía era que Youko no se le despegaba con nada.
Ni siquiera la mejor gomina del mundo podía compararse a él.
-Hn, quiero matarlo-
Él sabía que aquel zorro era independiente y que nunca le pedía ayuda a nadie, ni imploraba compañía aunque estuviera más sólo que un perro, pero había olvidado un insignificante detalle. Youko era caprichoso, y cuando encontraba algo al que "molestar" le dedicaba todo su tiempo para hacerlo.
El zorro de cabellos plateados estaba entretenido haciéndolo enojar para ver si podía escupir fuego por la boca y quizás con eso lograr que cayera el Apocalipsis y que se abrieran las puertas del infierno; o quien sabe, quizás lo que quería ese "baka kitsune" que tenía al lado suyo era que lo agarrara a besos y luego lo dejara allí.
-¿Así de pegote soy con Hiei cuando estoy con él?-se preguntó.
Bueno, si era así con el körime quizás tendría la "dignidad" de soportarse unos minutos más.
En ese momento el encantador sonido de la voz del otro le volvió a la realidad. Si hubiera tenido una espada o quien sabe que se la habría tirado en plena calle.
-¿Estas seguro que no quieres el uniforme rosado Shu-chan?- no, definitivamente no podía soportarse más.
¿Por qué?
Por que ahora la voz de Youko era tan…"sarcástica", tan burlesca, y ególatra que le sacaba de sus casillas. Después de su maravilloso descubrimiento, no había tenido otra opción que llamar a su madre y decirle que se sentía mal y que se tomaría unas vacaciones para descansar. Por favor ¡él!; el alumno que nunca falta a nada, ni a una charla aburridísima ahora estaba dándoselas de vago frente al centro comercial.
Si fuera Hiei sería entendible, pero por Dios… era Shuishi Minamino ¿Verdad?; el mejor alumno de su instituto; el chico amable y tierno que nunca te dirá que no si le pides algo.
-Como desperdicié mi vida-
-Shu-chan- y para variar, la voz de Youko era tan molesta y fuerte que no era capaz de soportarla por más tiempo.
¡Estaba seguro que si estuvieran caminando al lado de un puente, y que si debajo de este hubiera agua lo arrojaría a la primera oportunidad!
-¡¿Qué quieres?!-
-¿Me puedes comprar una ropa decente?; por que te informo que con estas túnicas no paso desapercibido en la calle, y bueno…tú tampoco-
-Hn, ¿algún problema con eso acaso?- muy bien, ahora Youko estaba deseando que fuera el Kurama de siempre, y así, le sonreiría y le diría "claro, escoge una, la que más te guste", y le estaría diciendo lo bello, maravilloso, sensual y fuerte que era; y le dejaría andar seduciendo personas del genero masculino para pasarla bien, y quizás le dejaría pelear a él en los combates del grupo Urameshi, y le daría como premio al pequeño körime, y…
Basta de egolatría.
-Es que pareces un "muerto", Shu-chan- lo miró de los pies a la cabeza, Youko, con el cabello plateado y sus túnicas blancas e impecables, mientras que por el contrario Kuramita estaba vestido completamente con una prenda negra y se…había alisado el cabello.
Luz y oscuridad caminando juntos por la calle.
Ahora sabía por que cuando cruzaban las personas se cambiaban de vereda o les sacaban una que otra foto.
Vaya problema.
-¿A dónde vamos?-
-Hn; ¿no puedes pensarlo por ti solo?-
-Si quisiera saberlo lo pensaría, pero tú eres el cerebro-
-¿A sí?-
-Kuramita, yo soy la divinidad en persona, ¿no querrás que me desgaste verdad?-
Nota: envenenar su jugo luego de la cena
Kurama lo fulminó.
Youko sólo se rió.
-Vamos a donde la Diosa que nos vendió esa pócima-
-Perdón, ¿creí escuchar nos vendió?, a no Shu-chan, yo me voy a "jugar por allí"-
Inmediatamente sonrió, ¡se alejaría de él!.;¡Kamisama había escuchado sus ruegos!.
-Has lo que quieras-
-Conste, no digas después que no te lo "advertí"- Kurama lo volvió a mirar, el zorro le volvió a sonreír de esa manera que sólo él podía hacerlo.
-Nos vemos, adiós, Kuramita –
Estuvo tentado de impedirle el camino con una cuchilla o cualquier cosa que tuviera, pero si lo hacia, probablemente pasaría dos horas enteras al lado de su "hermosa voz".
Y eso no era lo que quería.
-Ya, lárgate-
-Dios, que amable eres-
Kurama contempló como la silueta del otro se perdía en medio de la masa de gente que cruzaba al centro comercial, vamos ¿Qué tan raro sería presentarse a donde la Diosa y reclamarle?.
-No debería de sorprenderle- quizás si; quizás no, pero estaba segurísimo que debería contarle la historia completa a ella, ósea, desde que se había enamorado de su mejor amigo. Y no quería revelar su "vida personal", bueno, si contamos con que le "quedaba algo" después de vivir más de dieciocho años junto a Youko.
Sintiendo lo mismo, viviendo lo mismo.
Pero…por algo que no sabia sentía que no le iría nada bien esa tarde. ¿Qué más podía ocurrir aparte de su cambio de genio, la escapada de Youko y ahora su cambio de look?
-Nada-
Oh no, mi querido pelirrojo yo te digo que pueden pasar muchas cosas, cosas que tiene que ver con un dulce y tierno körime de fuego.
-Dentro del centro comercial-
Apenas estuvo lo más lejos posible de su "otra mitad" se dio el lujo de mirar por sobre el hombro; vaya que las cosas estaban complicadas, pero al parecer el lindo de Shuishi no estaba dispuesto a pensar en nada para "auto ayudarse"; en cambio él si que se había dado cuenta de las cosas que estaban pasando y las formas de obtener un buen beneficio en estas circunstancias eran muy buenas.
Y estaban al alcance de la palma de su mano.
Primero: si Hiei estaba comportándose como Kurama lo más probable es que estuviera en el centro comercial comprándose ropa para verse bien.
Segundo: si hacia eso quería decir también que habría salido con un celular, pues, ese era el estilo del pelirrojo.
Tercero: mandar mensajes con la firma de kuramita no era difícil, pero el quería sorprenderlo, así que jugaría a la misión imposible con el.
Su misión: acorralarlo en un vestidor.
Se rió automáticamente, cuando sus ojos se llenaron de un brillo lujurioso, hace mucho que no estaba tan "encaprichado con alguien" y no iba a desaprovechar la oportunidad.
Especialmente si la persona que te gusta estaba allí, y seguro se vería mejor que nunca.
-Jujuju- se río silenciosamente, mientras sus pequeños dedos con uñas muy bien cuidadas apretaban las teclas del celular que había "tomado prestado" del cajón de la mamá de Shuishi.
"Júntate conmigo en el primer piso del centro comercial"; "Tengo que contarte algo importante sobre lo que nos esta pasando"; bien, de acuerdo; eso "¿sonaba como Kuramita?".
-Creo que no-
Probemos otra cosa
"Hi-chan, tengo que decirte algo que estoy sintiendo desde hace unos días".
-¡No!, ¡eso suena muy!…muy…mmm-
¡Al demonio!
"Debo decirte algo, te espero en el pasillo del primer piso del centro comercial"
-Kurama-
¡Clic!
….Mensaje enviado…
De inmediato guardo la máquina en el bolsillo de su túnica y se dispuso a caminar al pasillo del centro comercial.
Ahora las cosas serían muy divertidas.
-Dentro de la tienda "La magia del olimpo"-
Espero unos minutos antes de tomar asiento junto a esa extraña mujer que le había "osado embaucar" acerca de la pócima que se había tomado hace unas horas. Le miró, grabándose en la cabeza todas las líneas de su cara y la ropa perfectamente limpia y escotada que ella traía consigo.
-Te ves muy bien, anda dime, ¿Ya lograste robarle un besito?- pero al parecer ella era igual de entusiasta que Youko.
Con un demonio, ni siquiera había podido ver como estaba Hiei. ¡Quería deshacerse de esa molesta personalidad!, ser él ya era complicado, pero ¡ser Hiei era Terrible!
-Hn-
-Me gustabas más con las ondas que tenías, pero sigues siendo un bombón, oye, ¿tienes el número de tu amigo?-
-No te importa- ella arqueó una ceja.
-Oh, si que me importa, no por nada te separaste de él y acabas de cambiar de personalidad con tu cuchi cuchi-
¿Y ella cómo lo sabía?, ¡como sabía ella las cosas que le estaban pasando!.
A menos que…supiera de antemano las cosas que ocurrirían si se tomaba esa poción.
¡Estaba más claro que el agua, como no lo había pensado!.
-¿Puedes devolverme a mi estado normal?- Frustation-sama le contempló, al parecer no estaba muy contento con los resultados.
-Hombres, nunca se conforman con nada- exclamó rápidamente.
-Yo no te pedí esto-
-Oh si que lo pediste tesoro, o debo de ¿recordarte lo que pediste cuando te tomaste la pócima?-
Esa quizás no era una muy buena idea, al menos no para su "dignidad".
-Yo te dije que "quería que Hiei sintiera lo que yo siento"-
-Exacto, ¡Bingo!, ¿Cuál fue tu error amor?-
-Hn-
-Vaya, ahora te comieron la lengua los ratones, al dejar la frase tan "abierta", pueden pasarte muchas cosas-
Era su imaginación o ella ¿estaba divirtiéndose con su sufrimiento?
-Desáselo, no me importa como, ¡pero ya!-
-Euforia, vaya vaya, ¿tienes mucho apuro?-
-L-o-t-e-n-g-o-
Enseguida la diosa del amor frustrado se levantó de su asiento y depósito una bolita de cristal y una cajita de bombones sobre la mesa, a continuación abrió la caja y le mostró a "kurama" cientos de caramelos y rosas bañadas en chocolate.
-Mira, sólo por que me caes bien te daré una segunda oportunidad, pero más te vale decir las cosas bien-
-¿Debo de agradecértelo acaso?-
-O no querido, no debes, sólo dame el número del peliplateado y estaremos listos-
-¿Para qué lo quieres?-
-No te importa-
Frustation: 1
Kurama: 0
-Pon mucha atención, las siguientes veinticuatro horas son cruciales para lograr el cambio de personalidad, debes de hacer que tu "cuchi cuchi"…-
-Hiei-
-Cuchi cuchi-
-¡Que se llama Hiei!-
-Ahí, bueno ya, "Cuchi Hiei" coma este chocolate con forma de gatito y luego debes de darle un beso, entonces volverán a la normalidad-
-Puedo preguntarte por que todo lo haces tan "rosado"-
-No-
Sonrisa pepsodent.
Kurama tomó el chocolate y a continuación lo guardo en uno de sus bolsillos, se levantó de su asiento, haciendo que nada había ocurrido, ni su cambio de personalidad, ni la idea de que existía Youko ni siquiera le importaba las tonterías que decía ella, pero…en realidad se sentía muy feliz.
Darle un beso a Hiei para cambiar de personalidad no era una tortura al contrario…¡era maravilloso!.
-¿Ya te vas cariño?- cuando escuchó esa voz salir por esa garganta sus piernas se clavaron en la cerámica del piso, ahora que sabía que debía de hacer no podía desperdiciar ni un mísero segundo del día.
-Debo de arreglar esto, si no te has dado cuenta-
-¿No te interesa sabe que pasaría si el que besa a tu "Cuchi Hiei" fuera tu amigo plateado?-
-¿De que estas?-
-Si tu amigo plateado besa antes que tú a tu "cuchi Hiei" se enamorara de él, y no podrás volver a la normalidad-
¡Eso era terrible, era peor que si Kuwabara besaba a Yukina!
-¡Que!-Kurama se lanzó de lleno a la mesa donde estaba ella y enseguida le tomó por la ropa escotada…como habría hecho el pelinegro.
-Cielo, no tenías que hacer eso, debías de pedírmelo no más- susurro lujuriosamente
…Que alguien la mate…
-¡Puedes mostrarme donde esta Hiei!-
-Que crees que soy, ¿una bruja mística con poderes sobrenaturales que puede hacer lo que sea cuando tu lo pidas?-
-Pues…-
-Dame una foto del peliplateado y seré lo que tú quieras-
Sonrisa pepsodent de nuevo
-Mira, no puedo mostrarte donde están precisamente pero puedo "predecirlo", ósea, puedo mostrarte tu futuro-
-¿Y eso me ayudara en algo-
-O-b-v-i-o cielo, ven apóyate en mi hombro-
Kurama le fulminó con sus ojos verdes, ¿Qué se creía ella?, ¡tan retardado no era!
Ella le fulminó como respuesta.
A continuación Kurama puso una de sus manos en los hombros de la Diosa y ella comenzó a cerrar sus ojos y rozar una de sus palmas. La sensación fue extraña…tuvo algo de frío y un extraño calor le comenzó a embargar desde la punta de sus pies. El corazón le latió con potencia mientras los pulmones se acumulaban de mucho aire, sentía que apenas podía respirar…
-Tranquilo, te dolerá un poco- cuando esas palabras cruzaron por su cerebro experimentó un ligero malestar y al mismo tiempo una sensación de calidez.
Lastima… que las imágenes que siguieron no fueron del todo agradables.
-¿Qué es esto?- se pregunto el kitsune cuando en su cabeza se grabó la imagen del zorro plateado y…Hiei.
Youko en un baño…
Youko aprisionando a Hiei a una pared…
Youko besando, lamiendo, rozando con sus dedos la piel del otro…
Youko…Jugando con su Hiei…
-Cariño- en ese momento ella paró la "predicción", y su boca se movió de un momento a otro, palpando el aire que había salido desde su cuerpo, Kurama estaba estático, contemplando y rememorando las imágenes que había recibido su cerebro.
¡Esto no podía ser justo!
-Dime- exclamó el kitsune, manteniendo un poco las lágrimas dentro de sus ojos.
No quería llorar en frente de ella, pero algo dentro de su alma le imploraba a gritos que lo hiciera.
Pero… ¡simplemente las lágrimas no nacían de sus orbes!
¡Youko violaría a Hiei!, ¡sabiendo que el estaba enamorado del körime de fuego, ¡eso era más que una canallada!
-Debes impedirlo-
Continuará-
¡Capítulo 2 terminado!
Honestamente no me gusta mucho que los capítulos sean tan cortos, pero lamentablemente ya comencé con esta cantidad de palabras.
Nos veremos en otra ocasión.
¡Gracias de antemano por leer!.
Especialmente a:
Marpesa Fane-li, Naoky, -Recue-Coluptor-, Erika-chan, Vampire Way, KittyWolf, Soraira, Deby-Kun, Aya-Sama, Andromeda no sainto, Minamino Hiei y Neko-Meko.
Y a todas las personitas que leen esta historia.
¡Nos veremos pronto!
…La belleza vive en tu interior…
…Y no en una talla inferior…
…No olvides que del barro nació…
…La flor más hermosa que nunca nadie vio…
-Mägo de oz-
La belleza vive en tu interior
