Oh My Wish!

Disclaimer:

Los personajes de la serie yyh no me pertenecen, sino que son propiedad de su autor Yoshishiro Togashi, este fick es una mera manera de entretenerme cuando estoy mirando el techo y no estoy con la cabeza volando por las nubes.

Notas:

Gracias a todos los que me han apoyado a lo largo de este fic, espero les guste este capítulo, a decir verdad me costó bastante terminarlo, por que las ideas se iban o no tenía tiempo o que se yo.

Sé que quizás cuando lean este capi pensaran que la idea dejo de ser muy original, pero trate de hacerla lo mejor posible para que no quedará tan repetitiva.

Espero les guste el capítulo n.n

Las frases en cursiva son pensamientos inducidos en la mente de kurama (luego entenderan el por que)


-Capítulo IV-

-Centro comercial de Tokio-

-Suéltame… baka kitsune-

La voz volvió hasta su cerebro, pero es que simplemente era imposible concentrarse en ella. Dios; ¡esto no podía estar pasando!.

Esto ya era tener más que mala suerte, era estar maldito, maldecido, hechizado, embrujado o quien sabe que; lo único que sabía era que no quería mover un sólo músculo de su cuerpo, y que el sabor dentro de sus labios lo estaban mareando, asfixiando.

Y le gustaba…

Si; ¡le gustaba el sabor de esa saliva en su boca!, le gustaba el tono con que le estaba hablando; ¿masoquista, sádico? quién sabe, pero, desde que había pedido ese fatídico deseo su vida había dado un giro de 360 grados, y no podía hacer nada más que quedarse allí; ¡como piedra!, vil momia sobre su cuerpo por que no tenía "valor" para darle la cara.

No quería levantarse, no podía moverse, no podía respirar…

No podía evitar sentir la mirada fulminante de Hiei…

No podía evitar escuchar los murmullos detrás de ellos en el centro comercial…

No podía evitar pensar lo que habría pasado si no hubiese pedido ese deseo…

¿Por qué?; ¡Por que había gritado un deseo a lo tonto!,

-¡No, no, no ,no!-

Y para rematarla, justo, pero justo por esas "casualidades de la vida" tenía ese maldito pendiente en sus manos.

¿Y si Youko hubiese llegado más lejos?

¿Y si le gustaba lo que estaba haciéndole Youko?

-Yo…esto…no quiero que pienses…-

-Kitsune…yo-

-Si le da un beso se enamorará de él-

Y esas palabras regresaron de la nada, como le hubiese gustado que en vez de esas palabras hubiese salido un "no te preocupes, él te quiere, te perdonara que tu otra mitad estuviese apunto de violarle"; pero no, ahora sí que no habría manera de llegar hasta ese corazón de piedra; ¡malditos sentimientos humanos que provocan estas cosas!.

Pero vamos, ¿Cómo saldrían ustedes de esta?...

-Por favor por favor, ¡deseo que me trague la tierra!-

Nada….

-Maldito collar de mierda-

Experimentó como sus manos se paralizaron, y su corazón bombeaba sangre tan potentemente que creyó que en cualquier momento moriría de un ataque cardiaco, o que le daría un paro respiratorio.

-No me mires así, no por favor-

Estaba perdido…con un pie en la tumba, y lo sabía.

Sabía que si se acercaba aunque fuese medio milímetro Hiei le cortaría la garganta, pero…

-¡Es tu oportunidad, bésalo, esta sólo, libre, disponible, esperando por ti bombom!-

-Ahora no- pensó, no necesitaba que esa desquiciante voz le dijese que hacer, necesitaba concentrarse, por que; ¿preferiría perder a su mejor amigo por un capricho banal y que duraría sólo unos segundos?; ¿sabiendo que después se arrepentiría para toda la vida?; ¿y luego de eso se quedaría en su alcoba carcomiéndose en depresión si Hiei se iba para siempre?

-Esta vez haré las cosas bien-

Y si eso quería decir perderle, entonces estaba dispuesto a pagar el precio. ¿Qué le inventaría?, después de todo, que Youko haya intento usarle no estaba en lo que uno catalogaría de "buen amigo y compañero".

¿Por qué kamisama tenía que castigarlo así?

¡Sólo quería que Hiei le dijera que sentía lo mismo que él!

Muy bien, ahora necesitaba que los engranes de su cerebro funcionasen.

-Estoy p-a-r-a-l-i-z-a-d-o-

-¡Pero bombom!, míralo, ¡no tendrás oportunidad de estar más cerca que esto!-

-Quizás, pero no quiero perderlo-

De inmediato intento mover sus labios levemente para pronunciar una que otra palabra, pero, el tiritar en sus manos era tal que no podía concentrarse bien, ¿desde cuando era tan nervioso?, ¿y por que sentía un calor escalofriante y punzante en medio de su frente?; ¿Por qué sentía que todo lo mareaba?; ¿le daba vueltas cuando dejaba la mirada sobre el pequeño körime?

¿Y desde cuando los ojos de Hiei eran verdes?

-Esto no puede ser bueno- pensó, el dolor regresó; creyó que le estaban partiendo la cabeza en la mitad.

No podía enfocar bien…

-Mi vida, debo decirte algo que olvide-

Ahora la imagen de ella se le vino a la mente, agitando un pequeño frasco que se le hizo d-e-m-a-s-i-a-d-o conocido.

-Esa botella es…-

Entonces, algo intangible se introdujo en su cerebro, descendió la mirada, y aquellas verdosas gemas que portaba ahora el pelinegro le fulminaron.

Pero no expresaban furia…no…el sentimiento que sus ojos mostraban era…

-¿Por qué tenías que hacerme esto baka kitsune? -

Esa voz…

Estuvo seguro que Hiei no había pronunciado una sola frase, por que los labios no se habían despegado de su boca, ni siquiera le quitaba la mirada de encima, pero estaba seguro…

La voz de Hiei en su cerebro….

El miedo de su voz en su cerebro….

-Maldito zorro, ¿Qué esperas para quitarte?, ¡ojala pudiera decirte cuanto te odio, pero no me sale nada de la garganta!-

Esas escalofriantes palabras en su cabeza…

-¿Tenías que dejar que Youko se divirtiera a costa mía?; ¡debí hacerle caso a Mukuro cuando me dijo que al fin y al cabo sólo eres un kitsune caprichoso!-

Sabía que Hiei no estaba diciendo algo, de nuevo la punzada le penetró, y esta vez estuvo seguro…

Esta sensación debía parecerse a…

-Jagan- la palabra se coló en su cabeza, no, eso no… ¡imposible!, amenos que…

Otra punzada, y esta vez pudo sentir el filo de algo cortándole su rostro…

-¿Por qué sangras Kurama?-

El líquido bajó por su frente, atravesando el medio de sus cuencas hasta llegar a sus labios entre abiertos.

Y el sabor fue tal que lo dejo perplejo unos minutos.

-Kurama…-no supo si esta vez lo había imaginado, pero lo escuchaba de todas maneras,

Y ese liquido en medio de su boca, el sabor amargo y agridulce en la punta de su lengua, el color rojo teñido en sus carnosos labios.

-Que vergüenza, ¿Cómo se atreven?, mejor que se vayan a un motel-

-No se que tiene esos dos, ¿es un chico sobre un chico o una chica sobre un chico?-

-¿Por qué me usaste?-

-Por favor, haz que se calle- exclamó el pelirrojo agarrándose la punta de su cien.

-Que ridículos se ven; ¡mira que bailar en el pasillo vestidos de conejos rosados! -

-Si, este es mi mundo imaginario, todos son invenciones mías, ellos no bailan, hacen lo que yo les ordeno, ajajjaa-

-¡Yo quiero un héroe!, ¡esperaré por un héroe hasta que tenga que haber, muy fuerte será y veloz actuara!…;¿Qué seguía?,…la parte de la galletita gritando, oh mira- apunta con el dedo- ¡gays! -

-Mira eso, están tapando el pasillo-

-……..-

-Dios me libre, una pareja de esos raros, ¡que tiene la juventud en la cabeza estos días!-

-¡Como soportas esto Hiei!, ¿Cómo los bloqueo?-exclamó el pelirrojo, mientras clavaba sus uñas inconcientemente en su piel, ahora, lo que sintiese el pelinegro había pasado a un segundo plano. ¡Ahora le importaba que su cabeza no le estallase!

-No pienses en nada baka kitsune-

¿Lo había dicho o lo había pensado?, ¿lo había imaginado o era lo que el quería escuchar?

-¿Y como hago eso?-

-Concéntrate en algo, busca un punto muerto-

-¿Que es eso?, déjate de susurrar, ¡maldita sea dime si me estas hablando o lo estas pensado Hiei!

-¡Como se le ocurre gritar en medio del pasillo!-

-Esta loco, mira que hablar solo, ojala que mi hijo no llegue a ese extremo de rareza-

-Seguro tiene esquizofrenia o algo parecido-

-¿No es ese el hijo de Shiori?-

-Así como vas Kitsune te informo que gritaras de un momento a otro-

-¿No se supone que debería de poder controlar eso?-

-No me preguntes a mí, no soy yo quien tiene ahora un ojo en la frente, y me deberás de explicar todo este embrollo, ¡por que sé que tú tienes la culpa!-

-¿Qué es esa cosa?-

-Mamá, vi algo que brillaba, por favor, anda, suéltame, déjame ir a verlo-

-Bom bom, escucha a tu amigo; los efectos secundarios de la poción acaban de comenzar, y tal parece que no es solamente haberte quedado con su personalidad-

-Y me lo dices ahora, maldita bruja, ¡haz que la cabeza deje de dolerme!-

-Kurama, ¿con quien estas hablando?-

-Cambiaras seguro de cuerpo con él, y no te lo negaré; a ambos les dolerá, pero tu has comenzado antes por que fuiste quien invoco el deseo; sin embargo, eso no es suficiente para gatillar el cambio, se necesita de una fuerza mucho mayor para ello-

-¿Qué clase de fuerza?-

-Que él te diga que te ama, que él te bese, que él sienta lo que tu sientes, la fuerza para ello radica en lo que "él desee" no lo que tú desees, si tú le besas, conseguirás que se active la poción, pero, si es él quien lo hace no te aseguro que se cumpla lo que me pediste-

-Eso quiere decir..-

-Que podrías perderlo, si una vez te besa no siente nada por ti-

-Kurama-

-No quiero.;..¡No quiero que eso suceda!-

-Busca un punto muerto como te dijo, es lo único que puedes hacer por ahora, para que el cambio no sea tan martirizante-

-Si me dijeras que es, ¿en que debo de concentrarme?-

-Es el más desesperado deseo de tu corazón mi niño-

Silencio…

-¿Cuál es tu deseo pelirrojito?, ¿Por qué darías tu vida amor?-

-Yo…no puedo decirlo en voz alta, ni siquiera sé si estoy pensando en voz alta-

-Estas pensando en voz alta mi niño-

-Genial-

-¿Por qué me usaste kitsune?-

-Hiei yo…nunca-

-¿Por qué Kurama?-

Fue como un susurro, letra por letra pronunciada al lado de sus oídos y sabía que Hiei no había vuelto a mover los labios para pronunciar aquello.

Quería decirle cuanto lo amaba; cuanto había hecho por que se fijara en él.

Quería decirle todas las locuras que estaba dispuesto hacer con tal de recibir un beso de sus labios, quería decirle que jamás tuvo intención de lastimarle, que quería castrar a youko por hacerle esa canallada…pero…pero…

-Kitsune, ¿acaso tú me quieres?-

-Yo, yo…-oh, la punzada en su sien fue tal que sin quererlo pequeñas lagrimas cristalinas comenzaron a descender de sus orbes, su cabeza jugaba con su mente; ¿y si había imaginado la frase?-

-No me gusta verte llorar-

Y la voz dentro de su cabeza siguió hablándole, como si necesitara más voces, pero…algo tenía, no sabía que, pero cuando escuchaba ese tono, cuando descifraba cada letra de sus palabras los otros sonidos desaparecían-

-Dices eso sólo por que sabes que es lo que quiero escuchar, no por que realmente lo sientas Hiei-

-Yo no estoy diciendo nada Kurama-

-Entonces que-

-Supongo…que… estás utilizado el poder del Jagan kitsune-

Abrió los ojos inmensamente de un minuto para el otro y no pudo evitar recordar la frase que le había dicho la bruja.

-Cambiaran de cuerpo y les dolerá-

-Lee…lee mi mente-

-Hiei, ¿Te sientes bien?, estas respirando demasiado rápido-

-No lo sé…pero duele-

-Quédate aquí, tengo que buscar a alguien para arreglar eso-

-¡No iré con un humano!-

-¡Pero estas sudando mucho!-

-¡Dije que no Kurama!-

Experimentó como un sentimiento de furia le traspasó, era increíble poder sentir eso, ¿el jagan le permitía aquello?, ¿saber lo que el otro sentía, pensaba o quería decir? Experimentar lo que el estaba experimentado era en algo choqueante, y saber que Hiei podía pensar coherentemente a pesar del cambio de personalidad le dio miedo, por que, no podría evitar saber lo que realmente querían decirle sus labios.

Bajo la mirada cuando la voz del Jaganshi comenzó a escucharse dentro de su cabeza, pero le preocupaba el malestar que le embargo de un minuto a otro, por que…¿eso lo estaba sintiendo Hiei verdad?, ¿Ese dolor en medio del pecho era de Hiei verdad?

-Baka kitsune, escúchame, te dolerá el poder del jagan, saber lo que todos piensan o sienten, y no podrás hacer nada por evitar aquello… si no lo controlas enloquecerás…pero…

-¿Cómo lo hago Hiei?, ¿cómo hago para que estas voces desaparezcan?-

-No debes hablar baka kitsune… sólo déjate…déjate…-

-¿Qué pasa Hiei?-

-No puedo…respirar…que…-

Y lo sintió dentro de su mente, la imagen de su cuerpo contrayéndose, el pecho cerrándose de un momento a otro…

-Quédate tranquilo Hiei-

-¿Qué…es esto?, ¿Por qué… no puedo respirar…bien…kurama?, ¿Por qué… me duele el pecho?-

-Bruja, necesito que me ayudes ahora, ¿el cambio nos afectará a ambos al mismo tiempo?-

-No lo sé amor, pero tal parece que es así...pero, creo que deberías preocuparte por otra cosa-

-Duele…mucho…-

-Por favor no me digas que hay otro pero-

-Amor, te haré una pregunta simple ¿ves a tu amigo plateado por alguna parte?-

-¿Que tiene que ver Youko aquí?-

-Kurama…ayu…-espalda contrayéndose en contra del piso

-Dios, ¡Hiei!-

-¿Recuerdas que le pediste al pendiente?-

-Estar en el lugar de youko, eso fue, ¡para que mierda quieres que te lo repita!-

-¿Lo vez en alguna parte?, ¡dime que lo ves por que si no, no te gustará la respuesta!-

Sabía que era inútil buscarle, por que simplemente fue como si el zorro plateado se hubiese desvanecido, a menos que…

-No veo a Youko; ¡¿A dónde rayos se fue Youko?!, ¡no pudo desaparecer así como así!-

-Siento frío…-

-¿Por que no veo a Youko por ninguna parte?

-Te lo explicare rápido, Estabas unido a youko antes de tomarte la poción amor; por lo tanto, es obvio que durante el proceso del deseo él desapareciera, y si cambian de cuerpo; ¡se tiene que unir al de tu amigo!-

-¡Alguien explíqueme que esta pasando!-

-¿Quieres decir que Youko compartirá el cuerpo con Hiei?-

-Podrías decirlo de esa manera, puesto que tú has vivido toda la vida con esa esencia de mitad demonio, sería normal que él tenga que compartirlo como tú-

-¡Arg!, maldita sea, ¡Kurama!-

Su cuerpo se contrajo, y al instante una sensación intangible y dolorosa se apoderó de él, corazón apretándose y palpitando con fuerza hasta hacerle pedazos los tímpanos, ojala se hubiese detenido, pero de inmediato pequeñas gotas de sudor descendieron por su frente y un calor horripilante comenzó a asfixiarle la garganta.

Manos temblando, y los rojizos ojos que ahora portaba el kitsune le fulminaron.

-Se tiene que unir a él- recordó el pelirrojo, y apretó las manos de Hiei que comenzaron a convulsionarse en contra del piso con tal fuerza, que el otro creyó que se le romperían.

Sobre el frío suelo del establecimiento experimentó un espasmo, como le quemaba por dentro la piel, un hormigueo caluroso que le impido seguir hablándole a Kurama.

Y dolía; ¡dolía como si le estuviesen clavando una cuchilla en medio del pecho!

¡Dolía sentir como de un momento a otro otra presencia se hubiese mezclado con la suya!

-Hiei; mírame-

-¡No quiero!, ¡déjame en paz kurama!-

-¡No Hiei!, ¡por favor!-

Su instinto de supervivencia pareció aflorar, y otra vez aquellos muros de hielo que le separaban del pequeño Körime le impidieron llegar hasta él, ¡si tan sólo supiera usar bien el jagan!

Los ojos ahora verdes de Hiei se cerraron de golpe, mientras llevó con fuerza sus colmillos para mordisquear sus labios.

Aquello le ayudó a olvidarse por un momento del dolor.

-Les dolerá- recordó las palabras de ella el pelirrojo, apenas percibió dentro de su cuerpo que algo en Hiei no estaba bien.

Si, y ver como el pelinegro se movía debajo suyo apretando sus labios no le gusto, se sentía impotente, ¡si hubiese sabido que le haría daño sin saberlo jamás habría tomado la maldita poción!-

-¡Kitsune!- le escuchó decir el pelirrojo, de inmediato bajo la cabeza, contemplando sin saber que hacer.

Y es que aparte de escuchar lo que pensaba Hiei, podía también ver algunas imágenes, fue un segundo, quizás dos, no supo exactamente, pero estuvo seguro de haber visto la silueta de Youko en ella.

-Esta experiencia esta resultando muy interesante- otra voz, y ahora no dudo, ¡conocía esa voz!

El problema ahora era explicarle a Hiei como lidiar con youko dentro de su cabeza, aquello le había costado mucho a él, pues se trataba de una unión no solo de poderes demoníacos, sino de sentimientos.

-Me reiré de ti Shu-chan luego de que esto se arregle, pero por ahora te cumpliré un deseo- la imagen del zorro apareció riéndose en su mente, y de un momento a otro desapareció dejando sólo el rostro de Hiei en su visual- No te haré más daño, tu cuerpo parece conectarse a la perfección con el mío, pero al parecer yo tengo más poder sobre el- exclamó, instantáneamente el cuerpo de Hiei volvió a descender al frío suelo, respirando con cierta dificultad, su frente estaba cubierto de gotas de sudor y sus mejillas se sonrojaron.

-Esta apretando mucho las manos- pensó el kitsune, acariciando la frente del pelinegro, incitándolo a que le mirase.

-Hiei-

-Mírale Hiei-

Ya no sentía el martirizante dolor, ni las arqueadas que había experimentado en toda su espalda…

Su mirada se perdió en un punto fijo, y el palpitar comenzó a intensificarse, y a pesar del calor ya no le dolía el pecho, ni la cabeza le martillaba minuto a minuto…

-No duele- se dijo, más bien, aquella sensación fue bajando de intensidad, la otra presencia se acopló a la suya poco a poco, entonces, fijo sus ojos en el rostro del kitsune que estaba sobre él.

Se sentía extraño, mareado, como si alguien más estuviese dentro de su cuerpo y mente; sin su jagan no podía saber lo que pasaba por la de Kurama, y él quería saber que demonios era lo que estaba pasando…pero ahora, había algo dentro suyo mucho más fuerte, que lo dominaba al grado de no poder oponerse a ello.

Sentía que no podía dominar su cuerpo, que miraba a través de los ojos de otra persona.

-¿Por qué siento esto?-

-Acércate, sé que quieres hacerlo- esa voz dentro de su cabeza fue tan excitante, como si supiera exactamente lo que alguna vez deseo hacer, se preguntó por que aquella voz parecía hipnotizarle, hechizarlo a tal grado de no poder resistirse a obedecerla.

-Sé que te gusta que kurama este encima tuyo mi dulce körime-

-¿Te encuentras bien Hiei?-pregunto el pelirrojo, cuando, sin quererlo se percató que el otro lo mirada embelesadamente.

-Yo…-

-Bésalo-

Luego de eso no supo por que, pero…los labios del pelirrojo se le hicieron tan apetecibles.

¿Si juntará los labios a los de él se sentiría mejor?...

Si le besara una vez, tan sólo una vez; ¿el otro le odiaría?...-

-Créeme, así sabrás si amas al humano o al demonio Hiei- poco a poco, comenzó a acercársele, levantando su cuerpo estático del suelo. No supo como, ni de donde, pero una fuerza descomunal se había adueñado de sus brazos, y su sangre hervía a más no poder.

-Sé que desde hace mucho quieres hacer eso-

Para cuando se dio cuenta había arrojado al kitsune al suelo, quedando ahora arriba de su abdomen.

-Kitsune- exclamó, y una extraña sonrisa brotó de su boca, jugando con las palabras.

De inmediato sus mejillas volvieron a sonrrojarse.

-Sus ojos tienen brillo dorado…no me digas que…oh diablos-Pensó el kitsune, y en el instante en que quiso zafarse de su agarre lo sintió.

Esos labios tocando los suyos, rozando los suyos.

La lengua jugando, pidiendo permiso para poder juntarse con la suya.

Y sabía que no era un deseo de Hiei hacerlo, sabía que era el maldito de Youko doblegando la voluntad del körime, pero…

El corazón le latió con potencia, mientras las manos comenzaron a sudarle.

Y no pudo evitar corresponderle, juntar la lengua con la suya, sentir su saliva mezclarse, que la sangre le subiese hasta las mejillas, que el calor se intensificaba por todo su cuerpo.

Cerró los ojos con violencia, imaginando la manera que sería tenerle más cerca de él, imaginando como se sentiría poder rosarle el cuello con sus labios, morderle la comisura de estos con sus dientes lentamente.

De inmediato, sintió la fría saliva del körime bañando su boca, y luego, la lengua lamiéndole lentamente, antes de volver a presionar sobre sus labios con lujuria.

La pequeña boquita inexperta de Hiei tratando de dominarle...

Tragó aire salvajemente, pero no pudo evitar sentir como el corazón se le oprimía…

-Te amo Kitsune-

Si, y si no fuera por que sabía que era Youko jugando con la mente de Hiei, le habría creído.

Y como le dolió aquello.

Continuará-


Capítulo IV terminado, sé que quizas quedo muy cortito, pero recuerden dije que este fick tendría a lo menos 2000 a 3000 palabras, y ultimamente me di cuenta que tengo ficks en que los capítulos se vuelven tediosos para leer, por ejemplo, decidí que cortaré los capitulos de partitura de amor fantasma y habitación 313, los dividré en dos los que ya estan publicados, por que en serio que cansa, y creo que esta cantidad no tanto.

Pero si les gusta más los capitulos largos me dicen y los alargo en este fick a unas 5000 palabras, lo que vendría siendo dos escenas más creo.

Espero se haya entendido la idea del capítulo, les digo que más de diez capis no saldran, creo que terminará por el capítulo 8, (cosa que espero), por que la trama es muy sencilla.

Sé que muchas me querrán matar por el final de este capítulo, pero decir que me gusto es decir poco, por que me estaba riendo a más no poder cuando acabe de escribirlo, y si, yo misma pienso que quedo terriblemente corto, pero debía aprovechar que volvió mi musa.

Especialmente a:

Minamino Hiei, kittywolf, Andrómeda no sainto, Rescue coluptor, Kuranieves Jaganshi, Yue Hiwatari y Nejito.

Gracias a todas las personitas que leen esta historia, a los conejitos rosados de mi hermana, ¡al Draco/Harry! (que no viene al caso, pero he leido ya seis ficks este día seguidos de ellos, cosa que quiere decir volvi a mi adicción según yo superada), al gatito negro de mi u, a mi hermana la loca de patonejo que cree vive en un mundo imaginario, a la gente que vino a gastarle aire al mundo, ¡y a todos los lectores del Yaoi de Hiei x Kurama!.

Nota:

Por favor, les pido a todas los lectores anonimos que no estan inscritos en la pagina que me dejen su mail en su comentario, así podre avisarles cuando actualizo un fick, además de responder sus dudas.

Nos veremos en noviembre n.n


...Tómame de la mano, siente el tacto de tu cuerpo palpando el mío...

...Tú y yo, haciendo el amor una vez más toda la noche...

...Me acuerdo de nosotros caminando por el parque de noche...

...Besándonos y acariciándonos un poco más...

...Deja que fluya, tócame y suéltate...

-Al romper el amanecer-

Break of dawn

Michael Jackson