Oh my wish!

Disclaimer:

Los personajes de YYH no me pertenecen, pertenecen al mangaka Yoshishiro Togashi, quien supo que yo nacería y me pondría a escribir historias sin sentido de sus creaciones para mi deleite.

Notas:

Mis disculpas por la gran demora de este fick, pero no encontraba la inspiración para poder seguirle, ahora que tenía un poco de tiempo libre me puse a leer toda la historia y esboce algo, y ¡chan ,chan!, nació el capítulo 5, no dejaré ninguna historia sin terminar, aunque me tarde años en hacerlo, pero es que sé lo que es que una historia no este terminada y te quede ese sabor de "me habría gustado saber que seguía"; me ha pasado con muchas historias que yo he considerado interesantes y por falta de comentarios no los han seguido, y allí es cuando uno se da cuenta de lo valioso que es para un autor los comentarios, aunque sea para criticar escritura o faltas de ortografía.

Desde ya muchas gracias a quienes están leyendo la historia y la siguen a pesar de la demora.


-Capítulo V-

-Habitación de Shuishi Minamino-

Abrió los ojos, lo último que recordaba era estar en el centro comercial con Hiei, que había empezado a sentir como el cuerpo le dolía terriblemente, y que la cabeza parecía querer estallarle. ¿Cuánto hace de aquello?; no podía conectar los sucesos, y mucho menos podía descifrar el por que algo parecía no encajar en su memoria, o en su habitación.

-¿Estas bien amor?- una voz extraña, ¿en su cabeza?, no, era como si le hubiesen estado hablando en susurros.

-Creo que sale mas fácil si abres los ojos- muy bien, ahora se sentía como un idiota, ¿de cuando que tenía los ojos cerrados?

-¿Qué paso?- la mujer de cabellera negra le miraba dulcemente, espera, ¡ella era lo que no encajaba en la pieza!, ¿y por que él estaba durmiendo en el suelo y ella estaba instalada en su cama, con una pijama y tomando desayuno como quien dice "es mi casa"?

-¿Cómo llegamos aquí?- olvido aquel fugaz pensamiento, y en su lugar las ganas de cortarla en diferentes trozos fueron demasiado tentadoras, muy bien, ahora sonaba como un asesino en serie.

Espera, sonaba como Hiei

-Te lo explicaré, sucede que a cierto chico bonito y hermoso se le ocurrió pedir un deseo- muy bien esta historia se la sabía, le sonaba de alguna parte - Y sin saberlo esta maravillosa mujer que es mágica, que sabe hacer de todo y esta postulando para ser mis universo le vendió una poción de amor para que se cumpliesen sus sueños y pudiese tener a su príncipe encantador, temiendo que en el proceso se convirtiese en rana- espera, él nunca pensó que se transformaría en una rana- la cosa, es que al parecer este niño bonito le faltaba aire en el cerebro o no estaba poniendo atención a esta belleza, pero recuerdo haberle dicho que se debía tomar la poción a las doce de la noche- muy bien eso ya no le estaba gustando, ya recordaba toda la historia, y no era necesario se la repitieran como si tuviese memoria de corto plazo - Pero como estaba tan apresurado por que si no llegaba a su casa le darían una surra se la tomo media hora antes, y ¡sas!-

-¿Sas que?-

-SAS que arruino su deseo, dejo traumatizados a los pobres transeúntes del centro comercial con sus muestras homosexuales publicas, cambio de cuerpo con su chuchis cuchis, ahora tiene un tercer ojo en la frente, un Hiei encerrado en su armario por que yo no sabía que hacer con él estando tan drogado, o algo donde pudiese esconderlo, más encima tuve que pedirle prestado a Zeus un poco de magia del olimpo para detener el tiempo, borrarle la memoria a la gente y transportarte hasta acá, y ¡ni siquiera me has dado una foto del peliplata!- espera, eso estaba fuera de control.

¿A que se refería con un "Hiei encerrado en su armario", fuera de control y drogado?

-¿Estas de broma?-

-No bromeo, es más, deberías de preocuparte de hacer algo con tu amigo, mira que ha estado toda la mañana lanzándome una saltada de insultos y cosas que se le cruzan por el camino-

Si, podría tratarse de Hiei.

Muy bien, ahora tenía dos problemas:

Primero: explicarle a Hiei la estupidez de haber comprado una poción para enamorarlo por que para él era la cosa más hermosa, maravillosa y bla bla del mundo sin que intentase matarlo

Segundo: enseñarle a convivir con Youko, y para eso si que se necesitaba valor.

-¿Dónde esta?-

-En el armario, ¡no sabes lo que me costo moverlo!, ¿Qué comes eh?, te ves delgado pero tu cuerpo pesa como una tonelada-

-Es por que somos dos en un cuerpo- bajó la vista, recordaba todo lo que la mujer le decía, bueno, casi todo, obviamente estando inconciente no lograba recordar la cosa del poder de Zeus, ni de los ningens ni nada, cosa que agradecía muy al fondo claro esta por que no sabría que hacer si alguien lo reconocía o le hubiesen sacado una foto.

-Sabes, ahora que te miro eres una monada, con razón te gusto este chico, ¡que emoción!, ¡debe ser ultra sobrenatural estar en el cuerpo de tu cuchis cuchis!- si como no, lo único que sentía eran ganas de cortarla con una cuchilla, de sacarle los ojos, de comer nieve dulce y que tenía algún trauma psicológico escondido por allí, además de mencionar que veía las cosas por tres, y que le dolía la cabeza con sus gritos.

Muy bien, era todo un amargado.

-Solo quiero saber como hacer para mirar normal-

-Supongo que tendrás una larga conversación, estoy segura que él también esta pasando por algo asi- si pudiese saber que estaba pasando por la cabeza de Hiei en ese momento sería maravilloso, seguro estaba en el armario tratando de derribarlo, quemarlo o algo por el estilo; pero bueno, lastima que no pudiese.

Espera, si podía, ¡ahora tenia un tercer ojo!, lo que lo clasificaba en un demonio telépata que podrir abrir las aguas si quisiera, aunque eso seria una perdida de tiempo y un gasto de energía. Mirándose en el espejo frente a su cama, se encontró cara a cara con Hiei, y aquello fue muy vergonzoso…

Especialmente si te sonrojas una vez contemplas tu nuevo rostro en el espejo y no estas a solas, si no con una loca de patio que encuentra que todo lo que haces es mega dulce y digno de grabar para una telenovela.

-Nunca me había dado cuenta que su jagan era de color lila-

-¿Acaso importa eso?-

-No-

En ese momento escuchó el eco metálico de una maquina haciendo "clic", podía sentir las cosas antes de que ocurriesen, y aquello provocaba punzadas en su cabeza retumbando levemente; al parecer Hiei tenía el oído de un felino, por que hasta el latir del corazón de ella era audible desde la distancia de donde se encontraba y aquello era frustrante. Justo cuando estaba por levantarse para abrir el armario para buscar a Hiei una pantalla de televisión hizo acto en aparecer en la alcoba.

Y en ella, un joven Koedma tomando lo que parecía un café, rodeado de cientos de papeles se dejaron mostrar por la pantalla.

-¿Hiei?- lo que le faltaba.

-Hn- al menos podía imitar al körime, era bueno, supuso, aunque cualquiera pasa por ser un buen actor teniendo el rostro, cuerpo y expresión de esa otra persona. Lástima que lo hablador no se lo hayan quitado.

El problema ahora era tratar de sobrevivir seguro a una misión con el cuerpo de Hiei.


-Dentro del armario del cuarto de Kurama-

-3- exclamó, lo primero al ver que traía una ropa que no era suya fue reaccionar de la manera más seudo normal posible, es decir, darse golpes contra la pared del armario en el que al parecer le habían encerrado para no traer el infierno sobre la casa de kurama o quien sabe que, la cosa, es que una vez hubo recuperado la conciencia se vislumbró dentro de lo que parecía una caja de fósforos, rodeado de percheros, ropa, pantalones y muchos zapatos.

Deducción: o era el armario de Kurama o Mukuro se estaba preocupando de su vestimenta, cosa, que querría decir que llegaba el fin del mundo y que debería de hacer todo lo que no había hecho desde que nació.

Por lo que despejo de inmediato aquella sospecha y se quedo con la del armario.

-2- recordó un "algo" que no le agrado, y que por ese "algo" había besado al Baka kitsune en medio de una turba de ningens que les miraban de los pies a la cabeza de manera extraña. No le gusto para nada, más encima sentía su cuerpo demasiado largo, estrecho, delgado y otras cosas más, por instinto se llevó una mano a la cabellera y al no sentirla en punta un escalofrío le recorrió por toda la espina dorsal.

Llevándose un flequillo se encontró con una hebra rojiza, y luego tomando una buena cantidad de ese cabello se encontró con una larga cola igual de rojiza como la de Kurama.

No era idiota, ¡eso era culpa del kitsune!, el problema era saber que demonios pasaba aquí.

-¡1!- lanzándose cual bomba, dio con todo el cuerpo y fuerza que tenía en contra de la puerta del armario, salió despedido, dándose en contra el piso de lo que reconoció era la habitación del kitsune, al levantar la mirada, un espejo reflejó su figura, y junto a él estaba reflejado Kurama.

Esperen un momento.

-Hiei, yo, bueno, verás- al levantarse, se percató que la figura que mostraba el espejo que se movía no era la de él, si no la del zorro.

Tenía dos o más opciones

Una: cortar a Kurama, pero estaba embelezado mirando el espejo como para hacer que una neurona conectase con su sistema de maldad para hacerlo.

Dos: tranquilizarle, pensar el por que sentía que kurama había abusado de él, o tratar de preguntarle a su "nuevo mejor amigo", que había pasado entre el lapso del beso y de su supuesto desmayo.

Tres: no hacer nada

-¡Lo siento!- no tuvo ni tiempo de abrir la boca ni para decir "pío", cuando su "cuerpo" se movió sobre si, zamarreándole de un lado para el otro, haciendo que su corazón bombease más sangre que si le hubiese dado un infarto.

-¿Qué…qué?-

-¡Lo siento mucho!; yo no quería que pasaran las cosas así, sólo compre una poción en una tienda por que quería ganar valor para hacer algo muy importante para mi, pero jamás esperé que tendría efectos secundarios, ahora resulta que hemos intercambiado de cuerpos, te veo por tres, me sudan las manos, prendo fuego a mis cortinas, cama y demás cosas de mi habitación por que no sé controlar tus poderes, tú ahora estas en el mío, seguro soportando al hablador de Youko y sintiéndote raro. Todo es mi culpa, fui un reverendo imbécil Hiei, perdón-

Si no tuviese dos dedos de frente no le habría creído la saltada de cosas que le estaba diciendo, pero era Kurama, era el kitsune, por ende, su cerebro le decía debía asumir que todo era verdad.

Tuvo ganas de lanzarse por la ventana, pero no de ahorcar, degollar, pulverizar y otros posibles sinónimos al kitsune.

Se preguntó por que al parecer estaba relajado con la noticia, y aquello era anormal en él, por que si estuviese en sus cabales seguro ya habría explotado y destruido la mitad de la habitación de Kurama, pero como no lo estaba desde hace más de dos días, por que sólo de hace dos días que el kitsune dio patas para arriba su vida podríamos decir que su reacción sería la esperada.

Entonces, sin pedirlo su sistema de maldad hizo contacto con sus neuronas, por ende,

si no estaba en su cuerpo quería decir que al saltar podía romperse una pierna.

Quería decir que no podría ir al Makay por estar en el cuerpo de Kurama…

Quería decir que no tenía el dragón negro, eso significaba que él era…débil.

-Quieres decir… que soy frágil como un humano- no podía aceptarlo, no, ¡no debía aceptarlo!

-Podríamos decir que si- se quedaron mirando por mucho tiempo, entonces se hizo un silencio incomodo, sonrojándose ambos, la imagen de Hiei besando al kitsune le volvió a la cabeza al zorro, tenía que disculparse primero, necesitaba hacerlo, pero en aquella situación no hallaba las palabras.

-Hiei, sobre lo de ayer, yo bueno-

-No digas nada, Youko ya me lo ha explicado- oh Dios mío.

-¿Qué dijo?-

-Que no dijo, habla mucho, me provocó un dolor espantoso de cabeza durante la noche-

-Te compadezco-

-Cállate-

Volvió a mirar a "Hiei", indicándole que le dijera lo que le había contado Youko, más para saber como lo habían dejado en la historia que por que le interesara, puesto que si hubiese sido una mala noticia Hiei no le estaría hablando, es más, seguro lo mandaba al quinto infierno para que se quemara por trocitos.

-Que me habías invitado a comer algo al centro comercial, cosa que recuerdo, por que tenía tu celular y decía que debía de juntarme contigo-

-¿A si?- que él sepa jamás había mandado un mensaje a su celular, eso quería decir sólo una cosa: que Youko había jugado sucio haciéndose pasar por él.

-Recuerdo que me encontré con Youko, y me…bueno, hizo esas cosas, me entró el pánico, no sé ni como llegaste tú, la cosa es que llegaste, me empecé a sentir mal, me dolió la cabeza, sentí un espasmo, me caí de golpe al suelo del pasillo del centro Comercial; trataste de ayudarme pero al parecer estaba demasiado violento e histérico para ponerte atención, me contó también que desapareció por la poción y se unió a mi cuerpo, y que al querer jugar con tus sentimientos había inducido a que yo te besara, fin de la historia -

Youko había dicho la verdad…

Eso si daba miedo.

-¿Te diste cuenta que dijiste más de veinte palabras por minuto Hiei?-

-Si-

-¿Y qué hasta el momento no me has amenazado, degollado, estrangulado ni nada?-

-Si-

-¿Y qué no me has dicho que soy un gran y perfecto imbécil?-

-Hn, si quieres puedo hacerlo ahora con gusto, ganas no me faltan-

-Eh…mejor, dejémoslo para otra ocasión-

-Hn, como quieras, pero te la cobraré, recuérdalo-

Que miedo

Para cuando Hiei se dio cuenta de que no estaban solos en la habitación ya era tarde, la pantalla donde se mostraba Koedma estaba en medio del lugar, deseó en ese momento que nadie supiera nada.

-¿Hace cuento esta esa pantalla allí?-

-¿Cuál de las tres?-

-Kurama, hay una-

-Yo veo tres- cielos, esto sería muy complicado, ¿tan difícil era para él manejar a su jagan?; ¡a su adorado tercer ojo!. Muy bien, si tenía que soportar tal martirio tendría que ayudarlo, palabra que no estaba en su diccionario pero que debería de implementar.

-La del medio-

-Ah esa, hace como diez minutos-

-¿Y?-

Mirarse a través de sus ojos con la expresión de fastidio que caracterizaba a Hiei era frustrante, le fulminaba con una mirada como diciendo "¿acaso debo decirte por que estoy preguntándote por la pantalla sabiondo?"

-Y que Koedma nos ha dado una misión, pero…-

-Pero me vio a "mi" y decidió esperar a que llegases tú-

-Correcto-

-Desaparécela- aquello no fue una sugerencia, el problema era ¿Cómo hacer eso?-

-¿Cómo?-

-Arréglatelas "ciclope"- rayos, no necesitaba que le dijera en sarcasmos que estaba molesto, era raro verse desde esa perspectiva.

Imaginó que la pantalla se iba, normalmente en todas las series sobrenaturales las personas que tenían esa clase de poderes podían hacer su voluntad con sólo desearlo, supuso, era lo mismo en su caso, pensó, con detalle como la pantalla desaparecía; cosa que no ocurrió, pero si logro prender fuego a la pared.

-Ups-

-Inútil bueno para nada- exclamó Hiei, y parándose fue en busca de un balde de agua. Al zorro aquel gesto le llamó mucho la atención, quería saber como Hiei sabía de costumbres ningens ahora.

-¿Cómo sabes tanto de cosas humanas?-

-Me las dice Youko; ¿o acaso crees que perdería mi tiempo en apagarte el fuego?; agradece que el domina la mitad de mis movimientos, cosa que quiero deje de hacer-

-No puedes, es normal, bueno, hasta cierto punto- normal; ¡un rábano la normalidad!; ¡aquello no era normal!

Sintió a Hiei sentarse junto a su cuerpo, y al verse tan pequeño pensó que era intimidante y extraño, muy bien, quizás esas eran las cosas que sentía Hiei cuando se le acercaba mucho.

Ahora que se fijaba bien, traía unas ojeras espantosas, el cabello rojizo estaba maltrecho y la ropa que usaba no le quedaba para nada.

-Haremos un trato- no tuvo más remedio que darle la cara al "pelinegro", y plantear una solución al problema en que lo había metido.

-¿Cuál?-exclamó Hiei, le vio molesto, bueno, al parecer su cuerpo podía verse muy "a la Hiei", sentado en cuclillas mirando la nada, con cara de pocos amigos, una mano en su mentón y la boca sin expresión.

-Nadie se enterara de esto, pero para resolverlo deberemos vivir lo más normal posible, ¿de acuerdo Hiei?-

-Normal posible…- suspiró, si no le fallaba el cerebro, cosa que temía, por que al estar en el cuerpo del zorro quizás se le pudiesen pegar las ideas ningens, eso quería decir vivir en la casa de Kurama, con la vida de Kurama, con la madre de Kurama.

Oigan, ¡este zorro si que pensaba!.

-Hn-

-Hiei dame una respuesta-

-Hn-

-¡Serás crío!-

-Esta bien, pero una palabra de esto y te corto el cabello-

-¿De que estas?-

-¿Crees que no sé que amas tanto tu pelo como a tu vida Kurama?; en este momento es mi mejor amenaza, hasta que me invente otra-

-Cuchis cuhis, si ya arreglaron sus diferencias es mejor que me escuchen, ¡no hay nada más hermoso que una pareja feliz!- Hiei desvió la mirada del rostro del zorro para toparse con uno desconocido, ¡de cuando que esa cosa estaba en la habitación!; esperen, esa mujer le sonaba de alguna parte, si, ¡era la voz horrible que había escuchado cuando había comenzado el cambio de cuerpo!

-¿Y quien pidió tu opinión vieja?- lástima que desde que habían completado el cambio de cuerpo su personalidad había vuelto a ser la misma,

Ósea, tan "agradable" como una alcantarilla en verano.

-Yo hice la poción, y sé como deshacerla-

Sintió una presciencia ajena hablarle en su cabeza, era molesta, daba punzadas seguidas, sobandose la frente intento obviar aquella voz, pero fue inútil, y en ese momento unos ojos dorados se le aparecieron en la mente.

-"Pregúntale que debemos hacer"-

-¿Que debemos hacer?-esperen, eso no había salido por cuenta propia; estúpido Youko.

-Deben permanecer una semana en cada cuerpo, la poción induce a tres cambios, han pasado por dos desde que este bomboncito se tomo la poción, el primero fue cambiar la personalidad, ahora cambiar de cuerpo, no puedo saber cual será el tercer cambio, pero algo es seguro, será más traumático que los otros dos-

Información inservible, vaya bruja que resulto ser esta.

En ese momento, en que estaba por preguntarle a Kurama que harían de ahora en adelante y de que se trataba la misión de Koedma, puesto que si era él debía aparentar interés, cosa que en verdad le resbalaba; la puerta del cuarto se abrió.

Un aroma de chocolate casero le inundó las fosas nasales, y cuando volvió su vista a donde la mujer, dios, bruja o sea que fuera para fulminarle con una mirada que decía -"vete al demonio", había desaparecido sin dejar rastro.

-Rayos-

Al volver la mirada se percató de la que ahora albergaba en el rostro de Kurama.

-Date la vuelta- la voz de Youko volvió a fastidiarle, no quiso hacer nada, lástima que la mitad de su cuerpo era dominado por él.

Sintió como se le partían los huesos al doblarse de golpe, pero fue peor al toparse con la cara de aquella mujer.

Ojos cafés, cabello recogido en un moño bajo y piel blanca…

Ella era, oh rayos…

-¿Shuishi por que estas durmiendo en el suelo?- lo que le faltaba.

La madre-ningen del zorro.

Guardo silencio, un segundo, se "suponía", él ahora era Kurama, por ende, se "suponía" debía poner cara de niño bueno y contestarle a su "mami".

Giro con velocidad endemoniada a donde el baka kitsune, y al escuchar la frase "me quede estudiando hasta muy tarde, así que saque una frazada para dormir un rato, pero se me paso la noche" no tuvo más remedio que repetirla como cual telegrama.

-Verás…-

-Dile mamá-otra vez la voz de Youko, ¿rebajarse a decirle mamá?; ni en sueños lo haría, no estaba tan desesperado por aparentar ser Kurama, si la vieja esa quería a su hijo como este le quería a ella, tendría que soportar su nueva actitud.

-Dile mamá-

-No quiero- a favor suyo estaba el hecho de poder comunicarse con Youko en la mente, gracias a su bello, perfecto y codiciado jagan, el cual ya no tenía por culpa de un condenado y descerebrado pelirrojo.

-¿Y mami?-

-¿Acaso quieres que me ahogue con mi saliva?-

-Entonces sólo madre-

-Ni en sueños-

-¿Hijo estas bien?; te pregunté por que dormías en el suelo amor-

-Verás…verás, "vieja latera"-tic nervioso de la madre de Shuishi- sucede que se me dio la real gana, ¿Por qué mejor no vas a tu cuarto y me dejas en paz?; hoy no estoy de humor para hacerla de tu perrito faldero-

Oh rayos…

De inmediato Kurama se llevó una mano hasta la cara, primer día siendo él y la embarra.

Primera lección que aprendería esa tarde: A los humanos no les debes de faltar el respeto, especialmente si es tu madre. A menos claro que no sepas que lo estas haciendo.

Para cuando Hiei se dio cuenta que le estaban jalando del cabello, que le habían dado una bofeteada en la cara, le habían encerrado en el baño y llenado la boca con lo que supo era jabón por el sabor mareante y tóxico; estaba maldiciendo al Baka kitsune en sus adentros, y Kurama no sabía donde esconderse; sujetándose el estómago mientras moría seguro de un ataque de risa y miles de lágrimas negras salían de sus ojos carmines.

Definitivamente le esperaba una semana muy larga.

Realmente larga.

Continuará-


Gracias especialmente a:

Kitty_wolf, -ReScUe-CoLuPtOr-, Haruco, nejito, Andromeda no Sainto, Coy-chan, y Asiax3

A todas ellas y a quienes leen este fic de todo corazón gracias.


Cuando el sol brilla, nosotros juntos brillamos…

Te dije que estaría siempre para ti…

Que siempre sería tu amiga…

Ahora que esta lloviendo más que nunca…

Puedes refugiarte bajo mi paraguas…

Refúgiate bajo mi paraguas…

-Umbrella-

Rihanna