Oh my wish!
Disclaimer:
Los personajes de yyh no me pertenecen sino que son propiedad de Yoshishiro Togashi, yo sólo los he usado para mi entretención y espero les guste este nuevo capítulo; y como prometí éste será el fick a actualizarse hasta llegar a su final, por lo que los demás ficks luego de ser actualizados en marzo no seguirán siendo subidos, puesto que al tener tantos ficks que escribir al mismo tiempo al final no termino nunca ninguno, espero comprendan, una vez subidos las continuaciones de Amor en Rojo, Palabras para Paula y Habitación 313 (para finales de marzo este último) seguiré sólo con este fick, espero les guste este capítulo. ¡Gracias por leer!
En mi cuenta hallarás una encuesta para que me digas cual es el fick que quieres que finalice luego de este, gracias.
Notas:
Nada más decir que espero les guste este capítulo, nos veremos pronto, gracias a quienes a pesar de todo se mantienen leyendo.
Capítulo VI
-Habitación de Shuishi minamino, diez minutos después-
Una cosa que jamás esperó en su vida sería tratar de ayudar a Hiei en algo que no fuese curarle alguna herida, vendarlo o convencerlo de comer algo que no fuese helado; en este caso, sería liberarlo de las manos mortíferas y letales de su madre enojada; cosa, que no haría ni aunque le pagasen diez millones de yenes.
¿Por qué?, pues por que aquella mujer era a quien él le tenía más miedo en el mundo al estar enojada; y si ni siquiera youko se atrevía a contradecirla entonces con mayor razón él no haría nada.
Asi que dejaría que Shiori desatara su furia en Hiei, esperaría que se le pasasen los mil demonios y luego le pediría disculpas al korime por no haberlo socorrido cuando le necesitó, recordándole en tanto en tanto que la culpa fue primero suya y que él siempre estaría para apoyarlo.
Si, ese era el plan perfecto.
-¡Maldito Kurama, ayúdame!- el problema era que por más que cerrase los ojos, se tapase los oídos, o se diese con una almohada en la cara para gritar la voz de Hiei no se iba de su cabeza, es más; ¡comenzaba a tornarse mucho más molesta y fuerte con el paso de los segundos! y eso que ni siquiera había estado con el jabón en la boca tanto tiempo como él alguna vez lo hubo estado.
-¿Cómo te atreviste a contestarme Shuishi?, ¿es esa junta tuya verdad?- visualizó la imagen de su madre "refregando a Hiei cual gato" en el lavado mientras señalaba con una de sus yemas hacia donde él estaba.
Espera, si lo pensaba detenidamente no le convenía para nada en este momento que Shiori creyese que "él" era un mala, por no decir terrible influencia, porque eso quería decir tres cosas.
Primero: que lo echaría amablemente con una de sus sonrisas hipócritas de la casa, pidiéndole seguro que volviese otro dia, el cual, por experiencias personales sabía que no llegaría; pues ninguno de los amigos que tuvo volvieron luego de que ella les dijese algo como "sabes, vete de mi casa y aléjate de mi hijo". Y es que él sabía que aunque lo i-n-t-e-n-t-a-r-a, no podría ingresar ni por la ventana y adiós intentos de volver a ser él, adiós intentos de vigilar que su cuerpo no estuviese lisiado por causa de Hiei, adiós intentos de dejarle notas para que Hiei cuidase de su cabellera ¿por qué?; por que Shiori era de temer, y seguro pondría rejas de metal en la ventana y tendría sensores de movimientos por toda la casa, sin contar con alguna cámara de video.
Segundo: no tendría más opción que ir al makai, cosa que quería decir tratar de encontrar el castillo de Mukuro donde Hiei hacía patrullaje, pero él no tenía ni una idea de ello y mucho menos sabía que hacer en ese trabajo, lo más seguro era que lo despidiesen al primer intento; por que estaba más que claro que él siendo Shuishi Minamino en el alma dejaría que todos los humanos viviesen su vida mega felices, seguro haría que la cabellera rojiza de Mukuro se volviese verde de tantas rabias que experimentaría teniendo a este nuevo Hiei.
Tercero: En este momento Hiei era el ser más peligroso para cuidarse en la faz de la tierra, y eso sólo quería decir una cosa, que quizás por estar vagando en sus pensamientos lo atropellen al doblar en una esquina en semáforo en rojo o por que no sabía comer más que helado subiese como veinte kilos en una semana.
-A no, eso sí que no- se levantó de la alfombra de su cuarto, vislumbró sin saber como una imagen nítida en medio de su cabeza, una Shiori soltando a Hiei mientras mordía un pañuelo con sus dientes.
-Fue demasiado rápido el paso del jabón al plan b- dijo, se visualizó al lado de Hiei en medio del infernal ruido que habría después de ello.
Shiori ya había pasado al plan b.
-¡No puedo creerlo!, ¡no puedo hijo, buaaaaaa!- si, y es que el plan b era el más terrible que existía.
Apelar a su conciencia
-¡Yo que te dí la vida!, ¿y me pagas así!?; ¿a mi?-
Ojos verdes de Hiei rodándose en señal de aburrimiento, esta sería una de las cosas que seguro el körime anotaría para nunca más desearlas.
"No desees nunca conocer a Hina, será tu madre, pero si es como esta vieja loca ni muerto"
Al notar ese gesto, y al leer esa fugaz idea Kurama tuvo que darse con una palma de la mano en la cara. Y es que ahora, sabía que a Hiei le daba maní que su madre estuviese llorando, chillando y tirándose los cabellos con una mano mientras que con la otra se tapaba la cara dramáticamente.
Se movió con una velocidad increíble para su gusto, llegó al baño, de un salto quedo tras Hiei, Shiori no supo como ni cuando llegó hasta ella, hasta allí todo marchaba a la perfección.
-Es mejor que le sigas la corriente- susurró en el oído del körime, el otro se giró, mirándole ahora con verdes gemas en rabia creyó experimentar un escalofrío.
-¡Porfiiiiiii!- dijo, no supo porque pero en ese minuto Hiei le miró con una expresión de lo más extraña.
-Hiei…estás pálido- y al levantar la mirada desde el pelinegro a Shiori notó que también está le miraba pálida. Quedó con los ojos carmines en el espejo del baño, en el vislumbró como una figura comenzaba a reflejarse además de las de ellos, de la nada el recuerdo de la pantalla en la que Koedma se había presentado hace una hora volvió a su cabeza; era listo, seguro el príncipe del otro mundo trató de advertirle de algún demonio o ente espiritual que yaciese prófugo en el mundo humano. Percibió el aroma, el ruido de las barreras rompiéndose y de la boca de Hiei modulando algo. Esperó, se quedó quieto, Shiori no quitaba la mirada del mismo punto que sabía miraba el pelinegro, y al notar en el espejo el brillo de unos mortíferos dientes tuvo que tragar el aire y la saliva de su boca. Y en ese segundo, el aroma putrefacto de un aliento tras de su cuello le llegó hasta las fosas nasales.
Supo, que el demonio del que Koedma seguro trató de advertirle estaba tras de si.
-Corre- escuchó un susurro, Hiei se soltó del agarre de la ningen.
-¡Quítate de allí zorro!-
El demonio les miró divertido, ojos inyectados en sangre, piel color púrpura, espada en mano; cola en espiral que portaba unas mil cuchillas. Rió, Kurama no sabía si moverse, si hacer como que no pasaba nada, o si intentar algo suicida con Hiei. ¿Y su madre?, ¿su madre veía a esa cosa, o les miraba raro por que estaban ahora en silencio y para colmo abrazados cual niños?
-Intenta quemarle- escuchó los pensamientos del körime en su cabeza otra vez, quemarle, vaya pelmazo, ¡si no pudo desparecer las pantallas como iba a quemarle, quizás esta vez hiciera a su madre de piedra!
-¡Ya, Kurama!- hizo lo que pudo, de paso visualizó como Hiei tomaba la cabellera de Shiori y la azotaba contra el lavado.
Resultado: Una Shiori inconciente, bueno hasta que se compruebe aquello, si es que no estaba en coma.
-¡Por que hiciste eso!-
-Se lo merecía por el jabón-
El demonio rió, abrió la boca y de ella salió una espesa llamarada de fuego, ¡mierda!, Hiei trató de esquivarla, pero como era el cuerpo de Kurama apenas si pudo hacerlo. Al mirarse tenía parte de los pantalones chamuscados. Muy bien, el cuerpo de Kurama no era tan rápido como esperaba pero no era inútil como un humano.
-¿Cómo le hago para usar tus técnicas?- Kurama le miró, imaginar a Hiei usando el látigo era algo por lo que estuvo seguro habría pagado mil yenes o más.
-Debes gritar "Látigo de Rosa" y sacar una semilla que hay bajo mi cabello- tic en el ojo, boca en señal de fastidio.
-Mejor quémalo tú-
Demonios.
-Está bien- el demonio miraba, se divertía con la situación de ambos, y enseguida en el momento en que el jagan brilló se preparó para defenderse de la llamarada que vendría, pero a diferencia de lo que pensó aquella llamarada jamás llegó a impactar en su cuerpo.
Y al levantar la mirada, al bajar los brazos del supuesto ataque cayó en la cuenta que estaba sólo en aquel baño.
Esos dos habían desaparecido.
-En el despacho de Koedma-
-Muy bien, alguno de ustedes tiene alguna pregunta- Koedma yacía en su puesto de gobernante, no estaba en su traje de bebé, pero por costumbre o por que quería juntar más energía llevaba su chupete en la boca. Bufanda rosada en el cuello, ojos color café miraron a los presentes de dicha reunión, traía un claro gesto de fastidio en los labios, y un tic nervioso en las pupilas.
El salón estaba alumbrado por unas cuantas lámparas y en el medio yacía una pantalla donde mostraba las misiones a sus detectives.
Quinta taza de café que se llevaba a la boca, suspiró, al lado suyo Botan reía nerviosamente, mientras sujetaba con pereza unos archivos color rojo.
Yusuke fue el primero en levantar la mano.
-¿Por qué para esta misión debemos de aprender las técnicas de otro de nuestros compañeros Koedma?, eso no me cuadra, muy bien, tenemos otro demonio que quiere quedarse con el mundo humano pero si es tan débil como informaste al comienzo, ¿Por qué debemos de preocuparnos?-
-Mira Yusuke no esperaba lo entendieras pero bueno, ese demonio no es cualquier demonio, es un demonio creado a base de magia negra, no sabemos quien lo creo ni para que, según veo es para quedarse con el mundo humano, ¿Por qué?, porque es lo que todos los demonios quieren. Y según informes de Botan puede copiar toda clase de técnicas, pero tiene un limite a seis técnicas, si todos saben las técnicas de todos completarían más de doce o trece formas de ataque, a lo que él no podrá seguir copiando técnicas, como defecto esta el hecho de que a diferencia de ustedes él no puede borrar un ataque aprendido, por ello es fácil de atacar si saben más-
-Entiendo, y ¿Dónde está ese demonio ahora?-
-Según la energía que registré estaba en casa de Kurama, pero…-
-¿Informaste a Kurama de lo que esta ocurriendo?- Kuwabara se inmiscuyó en la conversación, no le gustaba quedar fuera en ellas en especial ahora que debería de escoger un compañero para aprender técnicas, y estaba clarísimo que él no escogería al körime.
-No pude, al visualizar su pieza estaba Hiei en ella, y bueno, tuvo algo en su rostro que no pude decirle ni a él-
-¿Algo en su rostro?-
-Si, estaba como…espantado al verme aparecer por la pantalla-
-¿Eh?-
Y justo, cuando estuvieron por continuar la conversación una bola negra apareció en medio del cuarto, rayos azules gélidos rompieron la mayoría de las lámparas, un yoki, dos, y una mezcla extraña de energía, Yusuke saltó; Kuwabara quedo mirando desde el banco donde se encontraba sentado.
En el momento en que quisieron atacar a la bola negra visualizaron como al suelo, caía un Hiei y un Kurama de golpe.
Y se miraban ambos con claro gesto de fastidio.
-¿Chicos?, ¿y esa manera de entrar?- Yusuke les miraba divertido, según su punto de vista Kurama estaba sobre el torso de Hiei, ahorcándolo en una llave de karate con sus piernas, mientras que Hiei no hacía nada pero nada por defenderse.
-¡Serás idiota!, ¡Te dije ataca no teletransporta!-
-¡Y que!, ¡si lo ves desde mi punto estamos salvados, ese demonio ni siquiera te alcanzó a rozar!, ¡me debes algo de crédito!-
-¡Crédito!, ¡que yo sepa el que me tiene en esta situación eres tú!, ¡asi que no me vengas con eso del crédito!-
-Esto no habría pasado si por una vez en tu vida me escucharas, ¡claro!, ¡total el que debe de atacar soy yo!, ¡tú ni siquiera te atreviste a usar mi látigo de rosa!-
-¡Es que no me puedes pedir hacer eso!-
Desde el punto de vista de Yusuke esta situación era paranormal.
¿Kurama peleándose con Hiei?
¿Hiei diciendo algo como que estuvieron apunto de morir pero por puro milagro se salvaron?
¿Kurama intentando sacarle el cuello al otro?
¿Hiei reclamándole al zorro que era un flojo que no atacaba cuando era de conocimiento público que Hiei adora hacer las cosas solo y a su manera?
¿Qué acaso estaba en la dimensión desconocida?
Muy bien, al parecer esos dos seguirían peleando hasta que se les agotara la saliva o quien sabe que., pero….¿Hiei dijo SU látigo de rosa?, naa, seguro había escuchado mal.
-¡Ya chicos!, ¡dejen de gritarse!- ambos al oír la voz de Yusuke palidecieron, bueno, decir que quedaron en silencio es mucho.
Kurama hizo lo único que había aprendido del jagan, hablar en la mente al körime.
-Hiei-
-Dime-
-¿No me digas que estamos donde Koedma?-
-Eres un adivino, ¿me lees la mano?, oh, espera pero sé que me dirás, ¡dirás que cambié de cuerpo contigo!-
-Infeliz-
-Kurama-
-Que-
-Ahora, enserio, ellos no pueden saber que estamos cambiados de cuerpo, asi que por mi salud mental y tu integridad no hagas nada que yo no te diga, y yo no haré nada que tú no me digas, ¿trato?-
-Trato-
Koedma dejó su chupete en la mesa, Botan le entregó la carpeta y él guardo silencio unos minutos. Yusuke sabía por que había estado en la reunión que en ella yacía el nombre de cada una de las técnicas que deberían de aprender y que sólo contaban con dos días.
-Y bien Koedma-
-Hiei, Kurama- ambos se levantaron del suelo al oír sus nombres, se sentaron en una de las bancas.
-Escuchen no me gusta repetir las cosas que digo, asi que no lo haré, sólo les diré lo que haremos, deben de escoger un compañero para aprender sus técnicas pero por lo visto ambos están insoportables, asi que escogeré yo por los cuatro-
-¡QUE!- grito espectral del cuarteto de tantei.
-Miren es simple, todos deben saber las técnicas de todos, el orden no altera el producto, asi que comenzaré diciendo que Yusuke estará con Hiei, y Kuwabara con Kurama, de esa manera evitamos una posible muerte y un ataque de nervios que me darán por su falta de compañerismo.
-¡Si, no trabajaré con el enano!-
-Oh, mierda- expresó "Kurama", Yusuke le quedó mirando, ¿qué tenía de malo trabajar con Kuwabara?, ¡a él le tocaba más difícil, aprender los ataques de Hiei era complicado!, ¡en especial por que el pelinegro seguro utilizaba métodos extremos para entrenar!
-Bueno, como no queremos perder tiempo les pediré se acerquen hasta mi escritorio- se miraron, Yusuke notaba raro a Kurama, por no decir que estaba más apegado a Hiei que de costumbre, y estaba bastante callado, y si contaba con la mirada asesina que traía podría deducir que no había tenido un buen día.
-Junto a mi escritorio yace un pedazo de suelo que funciona como ascensor, entrenarán bajo mi oficina, en un pequeño centro que se construyó hace miles de años en casos de urgencia, en él se encerraban a los demonios más difíciles para sacarles una que otra confesión, así que si ven algún esqueleto o un ojo tirado, pues, hagan como que es de la decoración-
-¿Empezaremos enseguida?- "Hiei" había tomado la palabra, no podían empezar, si lo pensaba pasaría menos de una hora para que se percatasen que algo estaba mal, Yusuke era listo y sabía que Kuwabara lo era, y más; que se hiciera el estúpido era otro cuento.
-Quiero que Yusuke comience con Hiei enseguida, son los más experimentados en pelea, así que serán los más rápidos en aprender, mientras Kuwabara y Kurama pueden dormir un poco o hacer lo que hacen cuando descansan- giró a su escritorio, guardó la carpeta roja en el primer cajón con llave, Botan le señaló en un reloj las cinco de la tarde.
-Bueno chicos, el ascensor es suyo-
-Hiei-volteó a ver al zorro apenas la voz se coló en su cabeza, en susurró, se quedo quieto esperando que siguiera hablando.
-Dime-
-Aprovecha la hora libre y ve donde Frustation, es la bruja que me vendió la poción-
-¿Dónde la encuentro?-
-En el centro, en una tienda color blanca, Yukina está afuera de la oficina de Koedma en este momento porque siento su yoki, pregúntale a ella-
-¿Qué tienes pensado?-
-Ofrécele algo, quiere a Youko más que a nada, caprichos de chica, dile que te dé una poción para que podamos memorizar las técnicas de los chicos, lo que sea que te pida dáselo-
-Muy bien-
-Nos vemos en una hora-
-Kurama-
-¿Qué?-
-Cuídate, no tienes idea cuanto me importas- sintió el corazón latir deprisa, ojos que quedaron mirándose profundamente, experimentó un escalofrió, las mejillas se le tornaron rojizas de sólo escuchar esa frase. Pero era estúpido, ¿cómo podía pensar que el korime le seguiría queriendo después de todas las cosas que le había hecho pasar? Quería acercarse, pero no se atrevió.
Bajó la cabeza, no quería seguir en esa situación, no podía mirarlo a la cara siquiera cuando recordaba todo el rollo que le estaba haciendo pasar por no haber tenido la personalidad para declarársele.
-Hiei, yo…yo…- no supo cuando, pero escuchó un resoplido y como se pasaba la mano por la cabellera rojiza, y los pasos de los zapatos que traía puesto acercándosele. Tembló, cuando la mano del otro se coló en la suya sin decirle nada.
-¿Te cuidarás verdad?-
-Lo prometo-
Parpadeó, le soltó de la mano, cuando Yusuke le señaló que debía de acercarse junto a él para bajar hizo una señal para que el otro supiese que podía irse tranquilo, pero estaba nervioso, era difícil mantener la imagen del körime, era difícil no hablar, ¡y es que adoraba hablar!, ¡y le urgía, decirle al otro que por él estaba dispuesto a dar hasta el alma!, y era peor tratar de mirarle como si no importara nada y bajarle los hombros en señal de que le daba lo mismo lo que éste le dijese.
Mierda que era difícil actuar como Hiei en este momento, por que debía de actuar sólo por que Yusuke y Kuwabara yacían en la misma habitación, porque si hubiesen estado a solas se habría quebrado.
-¿Listo Hiei?- la voz del moreno, se alejó, quedó junto al otro sobre el círculo que señalaba al ascensor.
-Siempre Yusuke- y cuando experimentó el ruido del piso abriéndose, el aire surcándole bajo los pies recordó la única frase que había expresado Hiei minutos antes. "No tienes idea cuanto me importas", se cuidaría, por que sabía lo que ella significaba, por que con ella y su mirada, con ella y el rose de las manos creyó oír en frases mudas lo mucho que significaba para Hiei, lo mucho que le quería.
Y en su cabeza el único beso que se habían dado yacía guardado dentro de su corazón con llave, aún si fue a causa de Youko, aún si Hiei no se lo había dado a voluntad. Tenía miedo, pero no a Yusuke, no a Hiei, no era miedo al entrenamiento, sentía el pecho apretado y las manos sudando; mientras bajaban sus ojos ahora rojizos contemplaban las paredes angostas en círculo cubiertas de piedras grises y húmeda tierra.
Temía, más que a nada, que llegase el tercer y último cambio.
Continuará-
Próximo capítulo: capítulo 8
Bueno, espero no se hayan aburrido mucho con esta historia, a la cual temo decir le quedan muy pocos capítulos, no diré cuantos, ¿entendieron todo o tienen alguna duda?, pregunto porque mi beta no había entendido una escena y bueno, me vi en la obligación de arreglarle algunos detalles, espero se haya entendido todo si no con gusto lo arreglo otra vez; nos veremos pronto y gracias a quien haya leído hasta el final del capítulo.
Gracias especialmente a:
-ReScUe-CoLuPtOr-, nejito, kitty_wolf, sakura-chan05, Saiyuki Jagamino, Andromeda no Sainto, xMihaelxKeehlx, Coy-chan.
…Solos tú, tú y yo…
…Una guitarra, el lago y una canción…
…Solos tú, tú y yo…
…Ahora ya te puedo decir adiós…
-El lago-
Mägo de oz
