Oh Mi Wish!
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El saber que el fandom ha decaído demasiado y que casi no hay gente leyendo (por lo menos que de señales de vida en las historias) provoca que una no sienta el deseo de seguir subiendo nada a la red, y he pensado seriamente en irme. Pero hay una vocecita en mí cabeza que me dice, "no te vayas hasta que las hayas terminado", les cuento esto porque estoy seleccionando las historias que se quedan y las que se borran, así que preguntaré aprovechando la ocasión de que te has tomado la molestia de ingresar a mi fick.
¿Hay alguna historia que no quieras sea borrada?, no importa si es muy vieja. Me basta con eso para releerlas y volver a tomar mi lapicito mágico para seguirte la historia, incluso si eres el único o única leyéndola.
Agradeciendo profundamente el apoyo de toda la gente que ha estado conmigo, que me ha leído, que ha reído conmigo y me ha reclamado, les dejo el capítulo nuevo.
Capítulo VII
-Subterráneo del mundo espiritual-
Desde el punto de vista de Yusuke Hiei miraba la decoración del lugar, en el piso que serviría de entrenamiento yacían unos cuantos esqueletos y pedazos de telas y ropajes antiguos bañados de barro y mugre. Las paredes estaban cubiertas de moho, pero lo más que destacaba era la ausencia de ventanas.
-Anda, estás más callado que de costumbre- ante esa frase el otro se corrió más, estaba nervioso, Yusuke podía descubrirle. ¡Que hacer!, ¡que hacer!, si decía algo mal seguro Urameshi se daría cuenta de que él no era Hiei, y vendrían preguntas, y las preguntas crean problemas.
Ante la insistente mirada del moreno dijo lo que más le sonó que diría Hiei en una situación así.
-No veo razón para entablar una conversación contigo Yusuke- tic en el ojo del moreno, seguía siendo el mismo amargado de siempre, pero más tranquilo a su parecer.
Hiei volvió a alejarse cuando el otro trató de avanzar hacia su persona. ¿Desde cuándo su presencia afectaba la manera de ser del körime?. Se acercó de nuevo, en seguida posó una mano en el hombro del más pequeño, quedó mirando como una notoria sonrisa se adueñaba de los labios de Hiei.
Ante eso, Yusuke tragó aire.
-Yusuke, eso era innecesario, ¿Por qué mejor no me dices que quieres que te mire?- tembló, eso había sonado como Kurama, pero desde su punto de vista este era el cuerpo de Hiei, era la voz de Hiei y bueno, la odiosa personalidad de Hiei. ¿Pero por qué se parecía más a Kurama que al pelinegro?
-Sí, tienes razón-dijo el Tantei, esperando porque el otro no notase los nervios que le estaban carcomiendo.
-Siempre la tengo Yusuke, he vivido más que tú, recuérdalo- volvió a sonreír, se giró, Yusuke vio como Hiei se apoyaba en una de las paredes del subterráneo y como colaba una mano al bolsillo izquierdo de su pantalón.
Hiei seguía mirándole pícaramente y si no fuese por esa apariencia él juraría que hablaba con el zorro.
-¿Comenzarás tú Hiei?-
-No, los humanos primero-
-Bueno, pero te lo advierto, ¡no será fácil!-
-Como digas Yusuke- no lo parecía, pero en el fondo Kurama estaba aterrado, ¡¿cómo demonios aprendería las técnicas de Yusuke cuando no había dominado las del körime?
Lo primero que se le había ocurrido era ganar tiempo, debía hacer que Yusuke comenzara a mostrarle sus técnicas para que el otro obtuviese la poción ¡y listo!, luego de beberla podría memorizar todos los ataques y nadie se enteraría de nada.
Era el plan perfecto, ¡sin efectos secundarios que le borrasen seguro, la memoria en el camino!
Olvidó aquel fugaz pensamiento cuando Yusuke tronó sus dedos para que este le pusiese atención.
-Hiei mira, comenzaré enseñándote el ReikoHadou- enseguida le vio concentrando su energía espiritual en el dedo índice, ese debía de ser el principio del reigun. –Para que logres hacer mi reigun debes de aprender esto primero, concentras la mayor cantidad de energía en un punto, luego de ello podrás administrarlo en tu puño. Llegar al reigun no es rápido, debes de estar por lo menos doce horas concentrando la energía, pero como tú dominas las llamas deberías de tardar sólo cuatro, ¿ves?- le mostró, el puño brilló como el oro, sintió el yoki de Yusuke. –Ahora, trata tú, no te frustres si no te sale a la primera Hiei-
-¿Lo dices para que no te queme por un ataque de rabia cierto?-
-Me conoces bien-
-Ten por seguro que aunque no lo logre de todas formas no podría quemarte- Yusuke sonrió, visualizó el instante en que el körime se alejaba de la pared y retiraba la mano del bolsillo.
-Trataré con la izquierda, porque en la derecha yace mi dragón negro- enseguida se irguió, imaginó que debería de ser el mismo principio que sus plantas, el látigo y las llamas de Hiei seguro funcionaban de la misma manera. Aquello sólo era física básica.
-Bolita de energía, bolita de energía- pensó, cada vez que invocaba su látigo pensaba en algo así. Sonrió notoriamente cuando sintió la energía fluir por su mano, estaba caliente, pero no lo suficiente como para producir fuego. ¡Era simple!, ¡si hubiese sabido aquello la otra ocasión no habría quemado las paredes de su cuarto!
-¡Eso si que fue rápido hombre!- exclamó Yusuke, ¡no tardo ni tres segundos en aprender el ReikoHadou!-Muy bien, ahora entrenaremos ese ReikoHadou, ¡prepárate!-
Del otro lado Kurama no cabía en su felicidad, ante la vista del moreno se puso a saltar como idiota.
-¡Wuaaa!, ¡esto se siente genial!-
-Eh…Hiei…- el otro no le ponía atención. Sonreía y se movía como una nena de derecha a izquierda. -¿Seguro estás bien?-
-¡Te daría un beso Yusuke pero luego me arrepentiría toda la vida si lo hago!-
Si, definitivamente estaba una dimensión paralela donde él diría "es Kurama en el cuerpo de Hiei"
-Afueras de la tienda "La magia del Olimpo"-
-¿Es aquí?- preguntó, Yukina sonreía mientras le indicaba con su mano la entrada de la tienda, la niña traía una yukata color cereza, ojos rojizos le miraron con ternura ante su claro nerviosismo.
-¿No recuerdas?, me trajiste hace unos días para comprarle un regalo a Kazuma y a Hiei-
-Ah…sí, creo que lo recuerdo- Yukina le sujetó de la mano, el otro tembló. -¡Eres Kurama!, ¡eres el zorro!, ¡no debes de temblar!-
Muy bien, era frustrante, Yukina se daría cuenta; era fácil, cualquiera lo notaría ¡Hiei era el único del grupo que se choqueaba y quedaba en blanco en frente de ella!
-¡Buenas tardes!, ¡Señorita Frustation!- La niña llamó, seguía sujetándole de la mano, el otro no sabía si decir algo para romper el hielo. ¿Kurama había ido a la tienda con ella para comprarle un regalo?
-Yukina-
-Dime-
-Yo, bueno, quería saber, ¿Por qué querías comprarle un regalo a Kazu…Kazu-
-Kazuma-
-Si, a ése- decir ese nombre era como firmar su sentencia de muerte, ¡mierda que mataría al zorro luego! ¡Era su amigo, debió de comentárselo!
-Recuerdo haberte comentado que me gusta, Kurama-san- quiso que allí mismo se lo tragará la tierra.
¡No iba a permitir que ese bobo fuese su cuñado!
-Apenas lo vea le partiré la cara-
-¿Dijiste algo?-
-¡No, nada!; es que… últimamente tengo muchos pensamientos en la cabeza-
-Sé quien está en ellos- la otra le dio un codazo, a lo que terminó por sonrojarse. ¿Escuchó bien?, ¿Qué le quiso decir Yukina con eso?
-Eh…bueno-
-Anda, no seas tímido, ambos sabemos que te gusta Hiei, ¡es tan ciego! ¡No sabe lo que se está perdiendo!- experimentó como su corazón latía deprisa ante esa frase.
Bueno, si sumaba todas las cosas que habían estado pasando debió de haberlo visto venir, después de todo Youko le había dicho que lo había obligado a darle un beso al otro porque eso era lo que quería el zorro.
Y si lo meditaba, en el fondo le había gustado ese beso.
Oh, cielos…
-Al final parece que la poción de amor que te dio no resultó, ¡ni siquiera te ha dicho si le pareces atractivo!- muy bien, esta salida estaba saliendo más beneficiosa de lo que él esperaba. ¡Así que al final si estaba jugando a ser brujita por una tarde! Pero… ¿Él sentía ese amor enfermizo por Kurama?
Lo quería, si.
Lo respetaba, confiaba en él como cualquier demonio puede en otra situación, pero…
¿Le gustaba como al zorro le gustaba él?
-No lo sé- se dijo, levantó la vista, ante ellos apareció una mujer de cabellera negra y escote vino. –Es la misma vieja del otro día-
-¡Bienvenidos mis bombones!-exclamó ésta, Yukina se soltó de su mano.
-Bueno, nos veremos Kurama, espero tengas mejor suerte ahora-
-Nos veremos- le vio alejarse lentamente, se mordió los labios. ¡Se sentía tan mal actuando en frente de ella que sabía luego no tendría cara para verla!
-Pobre bomboncito, pero no te vez nada de mal, ¿con cuál tengo el gusto hoy?- le fulminó, la otra seguía usando su tono sarcástico y casi dramático. Frustation rió.
-Anda, no es para que me mires así tesoro, ¿Tienes problemas verdad?-
-Podría decirse- la otra le indicó entrase a la tienda. Se sentó en un sofá color azul, le imitó, visualizó cuando la mujer cruzó una pierna.
-¿En qué puede ayudarte esta maravilla de mujer?- sonreía demasiado para su gusto, pero la garganta no le respondía, estaba ensimismado tratando de entender lo que sentía por el zorro.
Sabía que Kurama le gustaba, pero no sabía cuánto.
Era idiota, si.
Era un hombre potencialmente atractivo, demasiado.
Era, uno de los humanos más amables, pacientes, atentos y amigables que conocía.
-Estas pensando en el pelirrojito- se sonrojó.
-¡No, para nada!, ¡yo sólo!-
-Eres tan fácil de leer amor, ¡por qué no le dices!-
-¡Porque no lo entendía hasta hace dos segundos!, pensé que era a causa de esa poción. Después de todo lo que me explicó Youko, creí que yo sentía esas cosas porque era lo que Kurama pidió. Kurama le dijo a esa estúpida botella que yo sintiera lo que él sentía y desde que cambiamos de personalidad no había reparado en ello; ¿Cómo iba a saber que en verdad mis sentimientos eran genuinos?; ¿qué en verdad me gusta a mí el zorro y que no es a causa de tu estúpida botella?- bajó la cara, Frustation se sonrió.
-¡Ay!, ¡el amor es el poder más grande que existe en el universo bombón!-
-Si como no, ¿cómo sabes cuando estás enamorado?- se le salió, ¡Hiei Jaganshi jamás preguntaría eso! –Oh, tonto, tonto, tonto- comenzó a darse cabezazos en contra de un mueble que había frente del sofá.
-Ese es el punto amor, ¡No lo sabes!, ¡lo sientes!, no hay una fórmula para saberlo, no hay reglas que puedas seguir-
-Entiendo-
-¿Y?, ¿A qué debo tu deliciosa presencia en mi morada?- se llevó una mano a la boca, luego podría partirse la cabeza pensando en este nuevo detallito.
-Necesito una poción para aprender las técnicas de ataque de mis compañeros, si no, podrían descubrir que estamos cambiados de cuerpo-
-No te la daré-
-¡Quieres que me dé un ataque de pánico!- exclamó, se levantó del sillón de golpe.
-No haré nada hasta que cumplan con las dos cosas que me prometió tu pelirrojito amor- la otra puso cara de niña remilgosa. Ojos púrpuras brillándole a causa de una lámpara que estaba cerca.
-¿Qué cosas?-
-Una foto, y cita con el peliplata-
-Bien, tómalos- arqueó la ceja, esto era frustrante, y si no fuera porque dependían literalmente de esta loca no habría dicho eso.
-Pero ahora quieres que te ayude en algo más, y eso es un precio más- dijo, jugó con una de las hebras pelirrojas del otro. Hiei quedó mirando el dedo.
-¿Exactamente qué?-
-Quiero escoger el cambio-
Se quedó en silencio.
-Escucha corazón, sé como revertir la poción que usó tu pelirrojito amigo, y sé que cambio vendrá después de observarlos mucho, pero no es divertido. La poción que le di a Kurama produce tres cambios que afectan a ambos, son como pruebas para que sepan hasta qué punto están dispuestos a llegar por el otro, pero ¿Te parece divertido que te quedes sin poderes y seas un humano común mientras que al otro no le pasará nada?, a mí, eso me aburre.-
-¿Eso…me pasará a mí?-
-¿Qué me dices?, ¿me dejas modificarlo?- sudó, sintió como el corazón le latió con potencia, manos que temblaron ante la visión de aquello. Los ojos de la morena estaban estáticos mirándole.
-Modifícalo- enseguida, la mujer se levantó del sillón, Hiei le miró en el instante en que la otra se alejaba y quedaba frente a un estante lleno de botellas color azul. -¿Qué haces?- preguntó Hiei al verla.
Hiei experimentó un escalofrío, vislumbró como la mano de ella retiraba una botella y se acercaba hasta él.
–Esa poción bastará por ahora, si la bebes podrás aprender lo que quieras, asegúrate que tu amigo la beba hoy también, mañana no les servirá-
-¿Y qué efecto secundario tiene?-
-Este es bueno, cada uno regresará a su cuerpo apenas la beban- Hiei abrió la boca para preguntar otra cosa. Pero sentía las manos tan nerviosas que temió, la botella se le cayese de las manos. Enseguida, vio como la mujer retiraba otra botella del mismo mueble y la dejaba sobre una pequeña mesita que había junto a ellos de color verde. La botella parecía que tenía un líquido entre perlado y celeste, a Hiei aquel líquido se le hizo bastante familiar.
-¿Y esa qué tiene?-preguntó, la mujer sólo se sonreía con sorna y se llevaba un dedo hasta los labios.
-La otra es la poción de la vida pasada-
-¿Y cuándo quieres que me la beba?, hoy es casi monumentalmente imposible hacerlo-
-No te preocupes, cobraré mi paga una vez termine el tercer cambio y vuelva todo a la normalidad, además Zeus me cobrará bastante luego de usar tanta magia, por no mencionar que necesito ir a una tienda de ropa y a la casa de un chico muy guapo que está en problemas similares- si, definitivamente estaba loca.
-¿Problemas similares?-
-Bueno, ustedes los humanos sí que son extremos, resulta que tengo un niño solitario que se enamoró de su mascota, ¡la transformé en humano!, ¡y ahora tengo un conejo con cuerpo de chico!-
-No preguntaré nada-
Vislumbró como Frustation con un movimiento de dedos se cambiaba de ropa.
¿Cuál le gustará más a Youko?, espero que puedas tomarte la pócima en unos días-
-El rojo estará bien, creo- Quedó con los ojos en la ropa…era muy insinuante.
-Ya estamos listos tesoro, ¿vas a salvar a tú bombón de chocolate?
-Bueno, pero luego no me llores porque descubres que Youko es gay, y para colmo está enamorado de mi una vez tengas tu cita-
-De eso me encargo yo solita, ¿te crees que no lo preví?- guardó silencio. Y la otra con un movimiento similar de dedos creó un portal.
-¡Qué emoción!, ¡Tendré mi cita y mi foto!-
-Si bruja, lo que digas- Sintió la mano de la otra rozarle la suya, volvió a temblar. Sólo le preocupaba el detalle del cambio, ¿pero no podía ser tan malo verdad?
Esperaba que no.
Y al cruzar el portal, apareció en lo que supo seguro era el subterráneo de Koedma, pero estaba nervioso. En especial ahora que entendía que estaba enamorado del zorro, y no necesitó de una poción para sentir aquello.
-Dentro del subterráneo de entrenamiento-
Estaba quietísimo viendo como Yusuke trataba de evadir los ataques que Kurama había logrado aprender. El moreno apenas podía correr del otro, suspiró. En el bolsillo de su pantalón traía la botella que Frustation le había entregado, pero ahora no podía mirar al zorro sin experimentar algún escalofrío. ¡Y es que nunca se había sentido tan idiota en frente de alguien!
-¡Kurama hasta que llegas!, ¡dile que me deje respirar!- escuchó a Yusuke gritarle. No había modo.
-Yusuke, ¿por qué no cambiamos de pareja ahora? Según veo estas sufriendo con esos ataques- dijo, Yusuke enseguida esquivó una bola de energía que le había arrojado el otro.
-Buena idea, creo que fue terrible enseñarle mi Reigun. ¡No ha parado de usarlo desde que lo aprendió!- desde su punto de vista todo era muy gracioso. Yusuke se sentó en el piso del subterráneo, experimentando como el corazón le palpitaba horriblemente y apenas podía tragar algo de aire.
Se rió, pobre de Yusuke, si en verdad supiese que la persona que estaba atacándole no era Hiei sino Kurama, seguro le daría una patada en la espalda. Pero como sabemos que el moreno ni idea tenía de lo que les había ocurrido, que del otro lado Kurama se divertía de la situación y que ahora él traía una botella para volver cada uno a sus cuerpos podríamos decir que a Yusuke le estaban viendo la cara. Porque si Yusuke supiese todo lo que estaba ocurriendo no habría dudado en hacerle una mortal llave de karate a Kurama para detenerlo.
Pero recordemos un punto: Yusuke no tenía idea de nada. Y en su pequeño mundo la sola idea de que ellos habían cambiado de cuerpo era fatalmente imposible de concebir.
-Hiei-dijo, al escuchar que le hablaban, Kurama levantó la mirada tratando de lograr su típico gesto de sorna. Decir que le salió casi igual era poco. Por su parte, ambos trataban de no estallar en risa.
-Hn, ¿Ya volviste?-preguntó el otro, Yusuke se levantó del suelo y se limpió las rodillas con sus manos para quitar el polvo que ahora, impregnaba su ropa.
-Bueno chicos, iré a donde está Kuwabara, le informaré del cambio-
-Además Yusuke creo que es mucho mejor así. ¿Te imaginas si le tocaba a Kuwabara con Hiei ahora?- dos de ellos temblaron como respuesta.
-Supongo que Koedma se habría tenido que comprar otra oficina- dijo Yusuke, a lo que Kurama estalló en risa. Claro, desde el punto de vista de Yusuke Hiei se reía mucho ahora.
Del otro lado, el verdadero Körime le fulminó, y el otro dejó de reír.
-Hasta luego chicos, no se maten- exclamó Yusuke, y lo último que vislumbraron fue el instante en que el Tantei desaparecía por la puerta de la sala de entrenamiento.
-Dentro de la sala de entrenamiento-
Hiei yacía en silencio, Kurama por su parte leía los ingredientes y efectos posibles de la botella que éste le había entregado.
-Estás más callado que de costumbre Hiei- le dijo, el otro tembló. Llevaba casi media hora divagando en qué era lo que más le gustaba del zorro cuando escuchó que le hablaban. Traía una mano bajo el mentón, su rodilla estaba doblada y el silencio reinaba en la pequeña salita de entrenamiento. Rodó los ojos, Kurama había retirado la tapa de la botella.
-Muy bien, ¿juntos o quién primero?-
-Juntos, no quiero que me transformen en nada más- dijo Hiei, entonces el zorro se tomó la mitad de la botella, Hiei vislumbró como aquel líquido entre amarillo y verdoso ingresaba por su garganta. Kurama hizo un claro gesto de asco.
-Sabe horrible- dijo, Hiei suspiró y recibió la botella que Kurama le entregaba. Sus manos se paralizaron al percibir la piel de los dedos tocándole.
-No lo escupas-escuchó, ni loco lo haría.
-Hn-dijo, y al tragar el líquido experimentó como si miles de dulces agrios, amargos y otros sabores que no podría describir le pasaban por la boca. La lengua le ardió, aquello picaba más que cualquier comida humana que hubiese probado.
-Horrible-dijo, se quedaron en silencio.
Entonces, ambos sintieron que parecían se tragados por un torbellino, quizás fue un minuto, nunca lo supieron. Pero se vieron fuera de sus cuerpos como en una película de terror.
-Hiei, ¿nos hemos salido del cuerpo?-
-No me preguntes- dijo, cerró los ojos. Se acercó hasta su cuerpo e ingresó a él. Cuando abrió los ojos miraba el cuerpo de Kurama paralizado al frente suyo.
-Es la primera vez que creo, esa loca hace una poción bien-dijo, entonces Kurama le imitó y se sentó sobre su cuerpo. ¡No cabía en la emoción de verse moviendo sus propias manos!
-¡Hemos vuelto Hiei!- dijo, y se lanzó a abrazar a Hiei, quien sabe, estaba tan feliz que podría estar abrazando a Hiei toda una tarde.
-Eso ya lo sé zorro-dijo, Kurama frunció una ceja, ¿qué acaso no sentía nada por estar en su cuerpo de nuevo? Kurama iba a reclamarle algo cuando el otro abrió la boca.
-No zorro, estoy feliz, pero no soy tan efusivo como tú. Ahora…levántate, tenemos que arreglar este embrollo en el que nos metiste.-Kurama se levantó, ¡el piso se sentía tan lejos ahora que estaba de pie!
-No te muevas tan rápido, te marearas-
-Ya me mareé- no había tomado en cuenta la diferencia de tamaño, ¡se sentía tan bien volver a ser él!
-¿Y bien?-
-¿Y bien qué?-
-Se supone la poción era para memorizar técnicas, asique habrá que comprobarlo- Hiei se sonrió con sorna, Kurama vio como otra vez podía contemplar esos ojos rojos y esa sonrisa sarcástica en esa boca. Cómo de nuevo el corazón se le paralizaba por estar cerca de Hiei y como irremediablemente se sentía tonto, como si volase en nubes de golosinas.
-Bueno…-
-Lanza un ataque, el que sea- escuchó a Hiei, entonces de su cabello retiró una semilla y creó una flor de loto de la que brotaban cientos de látigos de espinas negras. Aquella planta podía crear además un gas tan mortífero que paralizaría a un humano común.
-Esta planta la uso para demonios débiles de clase d, ¿podrás imitarla?-preguntó, Hiei sólo se llevó un dedo a la cara.
-No creo tener semillas en medio de la cabeza Kurama-dijo, el otro se llevó como respuesta una palma de su mano al mentón.
-¿Y si lanzas una bola de fuego?, quizás como supuestamente podemos imitar los ataques del otro se pueda usar nuestras propias técnicas para dicho fin Hiei- para el otro todo eso parecía trabalenguas. Pero no estaba de más intentar.
-Bueno-dijo, y con su mano izquierda creó una pequeña bola de fuego común. ¡Se sentía maravilloso poder usar fuego y tenía tantas ganas de lanzarle una llamarada a Kurama por ser taaaannnn idiota!
-¿Y bien?-ambos se quedaron en silencio, cómo esperaba Kurama, de la llama que arrojó Hiei algo parecía estar formándose.
Pero aquello que comenzó a formarse no se parecía en nada a la planta que Kurama había arrojado antes.
-¿Y esto?-dijeron los dos al mismo tiempo cuando vieron como aquella llamita se transformaba en un zorro color rojizo, con ojos azules.
-Krii-dijo el zorro, a lo que Kurama sólo terminó por llevarse otra vez una mano a la cara.
-No creo que eso sea mortal Hiei, ¿cómo creaste eso?-
-¿Y me preguntas a mí?- Hiei se llevó una mano a la cintura, se supone la poción era para aprender técnicas y esto no era exactamente lo que ocurrió. -¿Vas a quedártelo como mascota?-preguntó al ver como Kurama se colocaba en cuclillas, y con una mano comenzaba a llamar al animal que Hiei había creado de la llama.
-Bueno, una cosa es segura, no muerde- dijo, ahora el zorrito rojizo descansaba en los brazos de Kurama.
Hiei al verle no estuvo tan seguro de eso.
-Kurama, ¿por qué te mira de esa manera?-dijo, y el pelirrojo experimentó como parecía paralizarse.
-No…puedo moverme Hiei-
Kurama trató de soltar al zorro pero éste le miraba con los ojos azules brillando incandescentemente sobre su rostro. Hiei entendió. ¡El zorro ese controlaba el tiempo!
-Kurama, puede que te duela pero hay que matarlo-
-No lo haré yo, eso sería cometer parricidio- dijo, Hiei se divertía viendo como el zorrito se acomodaba en Kurama pero cada vez más el otro no podía hacer nada de nada.
-Hiei…no puedo respirar ahora-
-Kurama, esa llama controla el tiempo, y no sólo lo que está alrededor tuyo, controla tú tiempo. No respirarás hasta que se vaya-
-Bueno…- exclamó Hiei, y Kurama lo último que vio del zorrito fue el instante en que Hiei le lanzaba una llamarada negra y el cuerpo del animal comenzaba a consumirse lentamente. Una vez se hubo consumido por completo Kurama recuperó la capacidad de moverse.
-Sabes, si lo piensas, el zorrito ese era bastante beneficioso. ¡Podríamos hacer que cualquier demonio o persona no pudiese hacer nada!-
-Y de paso morirse, al final kri era mortal. Si lo dejabas mucho rato cerca habría detenido el tiempo de tu corazón también-
-¿Kri?-
-Fue lo único que dijo- exclamó, Kurama se sonrió y experimentó como de su frente caía una gran gota de sudor, se mordió la boca esperando que Hiei le preguntase algo.
Pero como no llegaba la dicha y oh milagrosa pregunta, al final él termino por hacerla.
-¿Qué dice la botella Hiei?-
-¿No se supone habías leído todo?-
-M faltaron las letras pequeñas-
Ahora pensaba que Kurama era doblemente idiota.
-Dice-leyendo-poción sólo efectiva para ataques de corto alcance y descarga de energía, véase fuego, agua, hielo u otros como lanzamiento de rayos. No recomendable para ataque con principio activo de plantas.
-Es decir, es inservible para mis ataques-
-Vaya bruja incompetente- Kurama estuvo por apoyar ese punto cuando recordó que nunca le especificaron a Frustation el tipo de ataque a usar.
-Bueno, eso nos deja sólo a que yo podré aprender tus técnicas en esta sesión, pero eso no impide que tengamos una pelea amistosa- Hiei se sonrió de oreja a oreja.
-Te costará zorro, no te emociones como con Yusuke-
-En este minuto Hiei, el que está en desventaja eres tú- luego de eso, ambos se colocaron en los extremos de la sala de entrenamiento, Hiei comenzó a crear una llamarada de fuego negro mientras Kurama sacaba su látigo de rosas.
Del otro lado de la habitación, Yusuke sólo escuchaba el choque de poderes de ambos peleando uno contra el otro.
Continuará-
Próximo capítulo: capítulo VIII-
En espera de ser subido a la página en dos o tres semanas, dependiendo de las lecturas.
Luego de mucho subo el capítulo 7 de esta historia, si me doy algo de tiempo y ánimo surgen las continuaciones ejejejeje.
Quiero darle las gracias especialmente a:
Kitty_wolf, Sakura-chan05, y cangrejo.
…Ahora que mi voz se ha convertido en apenas un suspiro, debo descansar…
…Hoy que en la mitad de mi camino la evidencia me ha vencido y me ha hecho llorar…
…Sé que el tiempo curara, aunque nada siga igual…
…No me quiero resignar, le olvidaré…
-Si amaneciera-
Saratoga
