Neal apenas había dormido en los últimos días, pues las pesadillas aparecían en el mismo momento en el que cerraba los ojos. Veía a Kate, ella le sonreía y le decía algo pero estaba lejos, demasiado para que él pudiera comprender sus palabras. la veía acercarse y entonces sentía que su corazón se desbocaba. La estaba viendo, estaba con la mujer que amaba y entonces desparecía en una terrible explosión, todo quedaba cubierto de una terrible luz y luego nada, la oscuridad más absoluta; estaba solo, llamaba a Kate, pero ella ya no estaba allí.

Ya no podía soportarlo, la había perdido para siempre, Kate había desaparecido y había tenido que verla morir sin poder hacer nada para evitarlo. Eso ya era bastante horrible como para además verlo ocurrir en sus peores pesadillas.

"No me gustaría meterme donde no me llaman," Neal se volvió hacia Clary, que hacía horas que estaba con él. "Pero no ha sido culpa tuya. Peter me ha dicho a lo que te dedicas y es normal que tengas enemigos."

Neal se volvió a la ventana, no los últimos días se había vuelto taciturno y pensativo y la mayor parte del tiempo se mantenía en silencio, pues no había mucho que pudiera decir después del lío en el que se había convertido su vida en los últimos meses.

Clary le observó, había visto a mucha gente reaccionar así ante un shock o cuando alguien había intentado matarles. Se encerraban en ellos mismos y evitaban que la gente que más se preocupaba por ellos.

"Neal, se que es difícil y que lo has pasado malo, pero…"

"Clary, no sabes nada de mi y por mucho que te haya dicho Peter, hay demasiadas cosas que no le he dicho nunca, por vergüenza, porque no se sienta mal por todo lo que he hecho o simplemente porque…" Neal dejó de hablar y se preguntó porque le estaba contando todo aquello a una completa desconocida como Clary.

"Tienes miedo a que la gente sepa quien eres de verdad."

Neal la miró en silencio, sus ojos azules clavados en ella, intentando averiguar como era posible que entrara en su corazón de forma tan directa, cuando apenas se había aprendido su nombre. En cambio, la chica no dijo nada al respecto, pese a ver su rostro de asombro, tan sólo se acercó a la cama de Neal y cogió su mano entre las suyas.

"No hagas eso, te puedo asegurar que no es bueno encerrarte en ti mismo, por muchas cosas malas que te hayan ocurrido, hay gente que te quiere y se, le he visto y lo se, que Peter te quiere."

Neal sonrió con tristeza. Ya sabía que Peter le quería y era la persona que más había hecho por él en toda su vida. Pero aún así, no lo entendería, no comprendería por lo que estaba pasando; porque Peter tenía a Elizabeth.

"¿Tienes miedo a morir?" La pregunta lo cogió por sorpresa, por lo que en un primer momento no supo que contestar. "Sería lo más normal después de lo que te ha ocurrido."

"No tengo miedo a morir."

"Pero nunca han intentado matarte antes, directamente a ti. Nunca has creído que tu vida estuviera en peligro, porque desde que estás trabajando con Peter, siempre te ha ayudado, siempre has sabido que tu vida estaba a salvo porque Peter te estaba respaldando. Pero estsa vez fue distinto. Por primera vez sentías que podías haber muerto, ten sentiste solo y aunque no quieras reconocerlo, te sentiste solo, abandonado incluso."

Neal se echó a reír, aunque su gesto fue demasiado forzado como para que Clary no se diera cuenta de que había dado en el clavo. Él no dijo nada más, ya tenía bastante con que Pete le conociera demasiado bien como para que ahora aquella muchacha, poco más que una desconocida, pudiera ver el dolo que había dentro de él.

"Lo siento, no pretendía molestarte." Clary miró el reloj y se levantó. "Se está haciendo muy tarde y me tengo que marchar, pero si todavía te apetecer verme, puedo pasar por aquí mañana."

"Creo que mañana Peter vendrá a buscarme para llevarme a su casa. Ya no me quieren en el hospital." La mejor de las sonrisas apareció en el rostro de Neal, al comprobar que en cierto modo se había pasado con la chica.

Ella bajó la mirada, habían sido dos días muy intensos, en los que dormir y descansar no habían sido parte de sus obligaciones y necesidades. Desde el momento en que había entrado en el apartamento de Neal y lo había encontrado en le suelo, había sentido algo, una extraña sensación que hacía tiempo que no recorría su cuerpo.

Un escalofrío recorrió toda su espina dorsal, pues por un segundo creyó reconocer a aquel hombre joven, había algo tremendamente familiar, algo que desde el primer momento le hizo sentirse devastada al verlo en aquel sufrimiento y tan cerca de poder morir.

Todavía no había logrado saber que era aquel sentimiento, ni porque se sentía tan cercana a un hombre que no había visto en toda su vida. Pero se había prometido que no se lo diría a nadie, pues no quería ser considerada completamente loca.

Cuando encontró a Neal en el hospital, pensó que tal vez, si estaba cerca de él, podría llegar a saber que era lo que les unía. Le miraba mientras dormía y en ocasiones se preguntaba si se habían conocido en un bar o tal vez habían coincidido en la fiesta de algún amigo. Pero conociendo la vida que había tenido Neal, estaba completamente segura que no tenían mucho pasado en común.

"Bueno entonces," Respondió Clary, tratando de disimular su desencanto por no poder llegar a saber de que conocía a Neal. "Mi trabajo de cuidarte ya ha terminado. Espero que nos veamos algún día."

Se levantó, dispuesta a marcharse, cogió su bolsa y caminó unos pasos hacia la puerta. No podía creer que se sintiera tan mal por separarse de un hombre al que había conocido dos días antes y del que apenas sabía nada.

Pero le gustaba, no iba a negarlo, al menos no a si misma y a su propio corazón que se aceleraba cuando estaba cerca de Neal y que parecía desbocarse cuando por fin le miraba con aquellos ojos azules, le sonreía y hablaba con ella.

De pequeña se había preguntado como sabría cuando estaba enamorada y ahora empezaba a pensar, pese a que le habían gustado diferentes personas a lo largo de su vida, que las cosquillas que sentía en su corazón y los nervios que recorrían todo su cuerpo hasta hacerle parecer una chica demasiado tonta, debían ser una buena señal para saber si estaba enamorándose, aunque fuera de un completo desconocido como Neal.

"Espera, no quería decirlo así." Clary se dio la vuelta de golpe, demasiado rápido para parecer tranquila. "Lo siento, no estoy en mis mejores días, pero te aseguro que no suelo ser tan grosero con la gente y menos con los que me caen bien."

"¿De verdad te caigo bien? ¿No te parezco una de esas pesadas que tratan de meterse en todas las vidas ajenas que pueden?"

"No, lo cierto es que me viene muy bien saber que hay gente que se preocupan por mi y que no todo el mundo intenta matarme." Los dos sonrieron al mismo tiempo y por un segundo el silencio se adueñó de la habitación. "Estaría encantado de que me hicieras una vista de vez en cuando, ya que no voy a poder moverme demasiado en los próximos días."

"¿Quieres que vaya a visitarte a casa de Peter?" Sin darse cuenta, sus mejillas se pusieron completamente rojas y sin ser capaz de impedirlo, tuvo que bajar la mirada al suelo, gesto que solo hacía cuando se ponía realmente nerviosa. "No se si a Peter le parecería bien, al fin y al cabo no soy más que una extraña."

"Me parece una idea estupenda y estoy seguro que a Elizabeth también le parecerá bien."

Justo lo que Clary necesitaba, que más gente la viera hacer el más absoluto ridículo. No se dio la vuelta, al menos prefería que tan sólo Neal la viera ruborizada, aunque tuviera que ver su sonrisa pícara, aunque le hiciera ponerse todavía más nerviosa.

"¿Tu que dices Neal?"

"Estás invitada cuando quieras, creo que me harás mucho más llevadera la recuperación si se que voy a recibir tu visita."

"Bueno entonces, supongo que…" Los dos hombres la miraron y eso no le gustaba nada, no le hacía gracia sentirse observada y menos cuando los nervios habían tomado el control sobre su cuerpo. "Supongo que podría pasarme por allí de vez en cuando para ver como lo llevas." Volvió a mirar el reloj, mucho más nerviosa todavía, si era posible. "Vaya, que tarde es, como no me vaya ya, me van a matar."

Se despidió de los dos; salió como una exhalación de la habitación y no se detuvo hasta que estaba ya dentro del ascensor. No sabía porque le ocurría eso, no sabía porque Neal le provocaba comportarse de aquella forma tan estúpida.

- o -

"Puedo caminar."

Era la tercera vez que lo decía desde que habían salido del hospital, pero Peter no le había hecho ningún caso. El médico lo había dejado claro antes de darle el alta; Neal tenía que relajarse y no hacer ningún tipo de esfuerzos.

Pero sobretodo le había dicho al federal, sin que su amigo se enterara, que su cuerpo todavía estaba demasiado débil y que no se había deshecho de todo el veneno que le habían inyectado.

"¿Neal todavía está en peligro?"

El doctor le miró, no hacía falta que dijera nada para saber que su respuesta era afirmativa. Aún así se lo dijo.

"El veneno que le dieron a Neal fue de los más fuertes que conozco. Tiene suerte de estar vivo, alguien que no estuviera en su forma física no lo hubiera conseguido." Peter se estremeció pensando en que Neal podría estar muerto. "Ni usted ni nosotros hemos podido localizar a su familia, por lo que espero que usted vaya a cuidar de él, ahora que le damos el alta.

Así, sin decirle nada Neal al respecto, Peter se había prometido cuidar de su amigo pasara lo que pasara, aunque a Neal no le gustara, por mucho que quisiera hacer las cosas a su manera y hacerle creer que estaba bien cuando no era verdad.

"Puedo caminar, déjame al menos entrar en casa por mi propio pie."

"Neal, por favor." Aunque era Peter el que quería hablar con él, fue Elizabeth la que se arrodilló frente a la silla de Neal, le acarició la mejilla en el gesto más maternal posible y le sonrió. "Se que esto no te hace gracia, pero tienes que confiar en nosotros. Confías en Peter ¿verdad?" Neal asintió y estaba a punto de responder, cuando Elizabeth continuó hablando. "Entonces quiero que confíes también en mi, porque te quiero Neal y no quiero que te ocurra nada malo. ¿Lo harás por mi? Deja que cuidemos de ti, seguro que no estás muy acostumbrad a eso."

Neal no dijo nada, pues parecía que Elizabeth acabara de leerle el pensamiento. Era cierto, sus padres nunca habían sido la perfección en cuidarle y luego no había tenido amigos de verdad en los que pudiera confiar su vida así como así, no hasta que Peter había llegado a su vida y sin darse cuenta lo había cambiado.

"Supongo que eso puedo hacerlo." Sonrió, Elizabeth le besó en la mejilla y se apartó para que Peter entrara la silla de ruedas en casa.