"¿Cómo has dicho? ¿Qué es eso de que tu padre te quiere matar?"

La habitación se quedó en completo silencio durante un momento. Clary se había quedado clavada en la puerta, jamás había imaginado que su vida pudiera estar en peligro porque alguien la quisiera matar y mucho menos por un paciente. Todo su cuerpo estaba agarrotado, hasta hacerle daño, pero ni siquiera se dio cuenta, pues tenía su atención puesta en Neal.

"¿Neal?" Peter se acercó a su amigo.

Neal miraba por la ventana, allí seguía el coche, lo reconocía bien, lo había visto cientos veces y nunca dejaba buenas noticias a su paso, tan sólo muerte o desgracia para los que lo veían. Había llegado a pensar que no lo vería más, que todo había terminado cuando había entrado en la cárcel, pero ahora se daba cuenta que estaba equivocado.

"¡Neal!"

Dio un respingo al escuchar su nombre y se dio la vuelta lentamente. Se imaginaba la decepción en los ojos del federal, por no haberle contado nunca esa parte de su vida. Pero jamás había sabido por donde empezar, como decirle que su padre le odiaba por no haber seguido sus pasos, por no querer ser un mafioso, un extorsionador y un asesino a sangre fría.

"Lo siento Peter, se que tenía que habértelo dicho antes y que…" Notaba que le costaba respirar, pero era el momento de ser sincero. Se detuvo un instante cerró los ojos y se concentró en las palabras más que en el aire que no entraba en sus pulmones. "Pero es cierto, no le caigo bien a mi padre y cuando desperté en el hospital…"

Aturdido por la falta de aire, se apoyó en el brazo del sofá, resollando tan fuerte que Peter, Elizabeth y Clary se asustaron. El federal fue hasta él, le tomó del brazo con cierta fuerza, tiró de él para que se sentara

"¿Por qué no te sientas un poco, descansas y nos lo cuentas más tarde?"

"No, tengo que decírtelo ahora."

"De acuerdo, pero siéntate o te vas a caer rendido."

Los ojos azules de Neal se clavaron en Peter, tenía tantas cosas que decirle, la historia de su vida con su padre, era muy larga y hasta que no lo supiera todo, el federal no sabría lo peligroso que podía llegar a ser.

"Tienes que escucharme." Estuvo a punto de caer, Peter lo sostuvo con fuerza, entre sus brazos, mirándole, intentando tranquilizarle. Estaba tan cerca que podía escuchar sin problemas le acelerado latido del corazón de su amigo.

"Lo se y quiero que me lo cuentes todo, pero no vas a poder hacerlo si pierdes el conocimiento. Así que Neal…"

"Peter, conozco a mi padre y no quiero que os haga daño a ninguno de vosotros." Miró rápidamente a Clary; por nada del mundo quería que su nueva amiga se metiera en problemas y mucho menos del tipo de problemas que tuvieran que ver con su padre. "Necesitas saberlo todo sobre él."

"Pero no estás en condiciones de hablar." Peter se hizo a un lado para dejar paso a Clary. La muchacha colocó sus manos sobre las mejillas de Neal, estaba ardiendo, tal y como había imaginado. Le observó las pupilas excesivamente dilatadas y tras tomarle pulso, se volvió hacia Peter. "Ayúdame a llevarlo arriba, necesita descansar.

"¡No! Tengo que contaros…"

"Neal, has estado a punto de morir, el médico te dio el alta porque Peter y Elizabeth se comprometieron a cuidar de ti y si te ocurre algo, ellos se llevaran las culpas de lo que pase. ¿Quieres que carguen eso?.

"No claro que no." Contestó Neal casi sin poder respirar. "Claro que no. Muy bien, lo haremos a vuestra manera, pero Peter." Cogió con toda la fuerza que pudo, que noera demasiada, la mano de su amigo. "Tienes que parar a mi padre."

"Claro, en cuanto estés bien…"

"No, tienes que hacerlo ya, si mi padre ha aparecido…" La piernas dejaron de sostenerle, por lo que Peter tuvo que hacerse con él.

"Vamos al dormitorio."

"Peter, no quiero que mi padre os haga nada, no quiero que…" Apoyó la cabeza sobre el pecho de Peter. "No quiero que os ocurra lo mismo que a Jeff."

Se desvaneció un segundo más tarde, estaba demasiado agotado para seguir luchando contra el inevitable agotamiento. Peter se lo cargó al hombro y lo subió al dormitorio en un momento, lo dejó cuidadosamente en la cama y de nuevo, dejó que Clary se ocupara de él.

"La fiebre es muy alta, creo que ha estado ocultando su estado un buen rato. Necesito que traigas paños húmedos, fríos a ser posible y…" Se giró hacia el federal. "Lo siento te estoy hablando sin decirte lo que le ocurre. El veneno que le dieron actúa directamente sobre su sistema motor y se alimenta de su estrés, sus nervios, justo lo que más le provoca ver as u padre."

"Entonces lo que menos le conviene es saber sobre ese hombre."

"No debería saber, al menos hasta que este un poco más recuperado." Elizabeth le entregó los paños que le había pedido y colocó uno de ellos sobre la frente de Neal. Susrpiró aliviado y ella sonrió. "Temo que escuchar cualquier cosa que tenga que ver con su padre, podría agravar su situación."

"¿Podría morir?"

"No se lo que ha hecho su padre, supongo que tendremos que esperar a que nos lo diga. Lo siento, supongo que… es tu amigo, tu casa, tus problemas, no soy más que una completa desconocida y mírame, parece que se todo lo que está ocurriendo aquí."

Volvió a temblar, le costaba controlarse cuando estaba realmente nerviosa. No estaba acostumbra a que alguien intentara matarle. Le dolía el estómago, siempre le ocurría cuando intentaba no demostrar la ansiedad que recorría su cuerpo y se mordió el labio, por no empezar a morderse las uñas.

"Sinceramente, creo que lo estás haciendo muy bien, además, necesitamos a alguien para que cuide de Neal; ahora ya sabemos que no podemos llevarle de vuelta al hospital, allí sería un blanco demasiado fácil. ¿Querrías quedarte?"

Clary abrió los ojos de forma desorbitada y miró a Peter, sin poder creerse, en un primer momento lo que le acababa de preguntar.

"¿Lo dices en serio? Ni siquiera soy médico, trabajo con la ambulancia…"

"Neal te necesita, confía en ti y te puedo asegurar que eso no es algo fácil de conseguir con Neal. Ha visto algo bueno en ti y yo también lo noto, se que quieres ayudarle y yo te prometo que haré todo lo que esté en mi mano, para que estés segura, hasta que todo esto se solucione."

"Bueno, no se, ha pasado todo tan rápido… la verdad es que no me atrevo a salir ahí fuera, sabiendo que hay un coche esperándome." Se estremeció, no podía olvidar el miedo que había sentido al llegar a la casa y saber que le estaban siguiendo. "Además, Neal me importa, se que no nos conocemos, pero no se, es algo que no se como explicar."

"Creo que Neal te gusta." Dijo Elizabeth de improviso.

"¿Cómo? No, quiero decir, no se, bueno… no estoy en el mejor momento para decidir si alguien me gusta de esa forma. Pero quiero ayudarle, noto que necesita gente a su lado, que se preocupe por él."

La conversación, terminó en el momento en el que Neal volvió poco a poco en si.

"Peter…"

"Neal, tienes que descansar."

"Peter, no… no le hagas daño papá." Todos se miraron y comprendieron que estaba delirando. "Papá, lo siento, fue mi culpa… te deje… no debí marcharme, pero no les daño. ¡Clary no!" Abrió los ojos. Le dolía la cabeza y todo el cuerpo parecía haberse convertido en una enorme estatua de piedra, pues no podía moverse. "¿Qué ha ocurrido?" Preguntó con voz temblorosa.

"Estabas delirando por culpa de la fiebre." Clary le acarició la mejilla. "Pero todo está bien. Nadie te puede hacer daño aquí." La chica sonrió, tenía una expresión tan dulce, pese a lo nerviosa que estaba, que hizo sentir bien a Neal.

Levantó su pesada mano y cogió la de la chica, estaba fría comparada con la suya y le pareció pequeña, pero tremendamente encantadora.

"Clary se va a quedar unos días con nosotros."

"Lo siento."

La voz de Neal les recordó a la de un niño y Clary sonrió más ampliamente al imaginarse como sería con cinco o seis años. Sus mejillas se enrojecieron al pensar que seguramente habría sido un niño tan guapo como lo era de adulto pero logró contenerse, centrando su mente en lo que era realmente importante en ese momento, cuidar de Neal.

"No tienes que sentir nada, he sido yo la que me he ofrecido voluntaria, además tengo unos días libres en el trabajo."

Peter y Clary se miraron un momento y el federal le dio las gracias con un movimiento de cabeza imperceptible para la agotada mente de Neal. Si le decía él que era cosa suya, su amigo se sentiría completamente inútil por no ser capaz de protegerlos de su padre.

"Que vas a dedicar ocupándote de un enfermo más, mientras su padre busca la forma de matarte. ¿Es eso a lo que ahora se llama deporte aventura?"

"Neal, no seas así."

Neal cerró los ojos y suspiró.

"Lo siento, cuando entré en la cárcel, pensé que mi padre no me molestaría más, que no vendría a por mi porque yo estaba pagando por no estar trabajando a su lado. No esperaba que ahora viniera a por vosotros."

Peter puso su mano sobre el hombro de su amigo.

"Lo único que tienes que hacer ahora es descansar, cuando recuperes las fueres hablaremos sobre como detener a tu padre."

"Es peligroso Peter."

"Neal…"

Por fin, cerró los ojos de nuevo y tardó mucho en quedarse dormido, llevado por la fiebre y la debilidad de todo su cuerpo. Tenía mucho en que pensar, pero su mente no estaba para nada de eso. Además, tenía a Peter a su lado, sabía que podía confiar en él para protegerlo.