Kevin miró a Scotty, los dos estaban nerviosos. Por primera vez desde que la idea de ser padres había pasado por sus cabezas, se daban cuenta que eso era algo real y posible. Lucy estaba ahí, esperándoles, sus padres la habían abandonado y ahora podía tener una nueva familia.
"¿Crees que lo lograremos? No se Scotty, seguro que encuentran algo que nos resta validez."
"Vamos no digas eso, no van a encontrar nada. Además, la asistente social te conoce, seguro que no nos pone ninguna pega."
Scotty no estaba tan seguro, pero tenía que mantener la esperanza. Cogió de su marido entre las suyas y la apretó con fuerza. sonrió al volver a mirarle. Kevin se ponía siempre tan nervioso, era un verdadero encantado, a veces algo histérico pero un encanto de todas formas.
No había conocido nunca una persona que tuviera tantas ganas de ser padre y él, que nunca hubiera creído posible tener aquella necesidad, pensaba ahora en Lucy como si ralmente pudiera ser su futura hija.
La había visto todos los días en la última semana, desde que Kevin le había contado el caso de la niña. Por las mañanas, antes de abrir el restaurante, se pasaban por la casa de acogida en la que estaban aquellos niños. Había beber recién nacidos y niños de de más de diez años. No podía creer que hubiera familias que fueran capaces de abandonar a sus propios hijos.
EL primer día Lucy les miró, como si se preguntaran quienes eran esos extraños que le sonreían, pero cinco minutos más tarde, levantaba los bracitos hacia ellos y sonreía alegremente, como si fueran parte de su vida.
Era una niña preciosa como había dicho Kevin y Scotty quedó enamorado de ella desde el primer momento. El cabello rizado y negro, cubría de vez en cuando su cara cuando la niña se movía, y él se lo apartaba, haciéndole cosquillas. La niña reía y le miraba, esperando volver a sentir su contacto. Cuando la mano de Scotty se acercaba a ella, la niña la cogía con fuerza, sujetaba uno de sus dedos como si l fueran la vida en ello y hacía todo lo posible por no soltarlo.
Los siguientes días, la niña que todavía no había cumplido un año, parecía esperarles, levantaba la cabecita cuando les escuchaba hablar por el pasillo y alargaba los bracitos cuando todavía estaban lejos para llamar su atención. Todo a su alrededor desaparecía y durante el rato que estaban allí con ella, Lucy era su centro de atención; los teléfonos sonando no importaban, los problemas que les rodeaban no importaban, nada tenía sentido cuando estaban con Lucy.
Al final lo habían decidido. No se trataba de una decisión, pues no habían tenido que convencerse el uno al otro, simplemente los dos sabían que Lucy necesitaba un hogar en el que vivir, una familia que la hiciera feliz y para ellos era el momento de poder convertirse finalmente en padres.
Allí estaban ahora, esperando que la asistente social, casualmente una vieja compañera de carrera de Kevin, les dijera si realmente tenían posibilidades de ser los padres de acogida de la niña.
Les llamó cinco minutos más tarde, que parecían haberse alargado hasta un hora. Jennifer Rivers era una mujer agradable y estaba dispuesta a hacer lo que fuera por ayudar a los niños que de una manera u otra tenía a su cargo. Kevin la conocía bien, siempre había hecho el bien, aunque para eso tuviera que enfrentarse a poderes superiores, por eso, Kevin esperaba que su compañera no hubiera cambiado mucho con los años.
"Kevin." Le saludó amistosamente con un abrazo, como si el tiempo no hubiera transcurrido realmente. "Cuando vi tu nombre en mi cita de hoy, pensé que era para ayudar a alguien, no creí que fuera por algo personal. Veo que estás interesado en Lucy."
"Si, lo estamos." Dijo el abogado, rodeando la cintura de Scotty.
"Al final te has casado. Siempre lo supe, sabía que encontrarías a alguien que te hiciera feliz. Y ahora queréis formar una familia." Kevin asintió, cada vez que escuchaba la palabra familia en los últimos días, el corazón le daba un vuelco.
Al convencerse de que era gay, siempre había llegado a pensar que tener una familia iba a significar encontrar a alguien al que amar, pero jamás se le pasó por la cabeza lo que Scotty y él estaban a punto de hacer, tener su propia familia.
"Conocí a Lucy por mi caso, me enteré que la habían abandonado y decidí ir a verla. Me enamoré de ella al instante y entonces supe que tenía que ser ella, que nos necesitaba. Por eso estamos aquí."
Jennifer miró alguno de sus papeles y luego leyó algo en el ordenador. Aquello no era nada bueno para los nervios de Kevin, pero con la mano de Scotty sosteniendo la suya, consiguió contenerse antes de preguntar si había algún problema.
"Bueno, supongo que podemos empezar con los trámites." Dijo sin más su amiga, dejándolos a los dos sin palabras. levantó al vista del ordenador y sonrió. "Vamos, no me miréis así, parece que estáis asustados. Vais a ser padres."
"Vamos a ser padres." Kevin se volvió lentamente hasta Scotty, no estaba seguro de haber entendido bien lo que le había dicho su amiga, pero la sonrisa y la alegraría reflejadas en la expresión de su marido no dejaban espacio a la duda. "¡Vamos a ser padres!"
Se abrazaron, había sido tan duro aquel camino, había tenido que perder tanto, habían estado a punto de perder su propio matrimonio y ahora por fin el sueño se había realidad.
"Esperad un momento."
"No me digas…"
"Tranquilo Kevin, si vais a ser padres en unos días, pero necesito que os queden claras algunas cosas. Va a ser un camino duro y el papeleo será increíble. Pero sobretodo lo que más quiero que tengáis presente es que por el momento vais a ser padres de acogida, no vais a adoptar a Lucy."
"Eso quiere decir…" Scotty había aprendido gran cantidad de cosas sobre leyes estando con Kevin y sabía lo que eso significaba, pero aún así necesitaba estar seguro antes de sacar sus propias conclusiones.
"Eso quiere decir que sus padres podrían reclamarla." Le contestó Kevin, notando con el cuerpo de su compañero se estremecía. "Lo se, pero dadas las circunstancias no creo que eso suceda. Su madre no está en condiciones de recuperarla y su padre, teniendo en cuenta que está en paradero desconocido no parecer que tenga mucha intención de recuperarla."
"No podemos estar seguros de nada Kevin." Los escucharon atentamente las palabras de Jennifer. "En casos como estos, no serían los primeros padres que se arrepienten. Por eso no os podemos dar a la niña en adopción, al menos hasta que pase algún tiempo."
"¿Cuánto tiempo?"
"Eso depende de cada caso, pero os prometo que haré todo lo posible para que la niña pueda quedarse con vosotros, he leído vuestro expediente y se que seréis los padres perfectos, por no hablar de tener a tu madre cerca." Kevin asintió y sonrió. "Todavía me acuerdo de ella, ir a su casa para estudiar contigo, era volver a la infancia otra vez. Seguro que Nora os ayuda mucho."
"¿Cuándo crees que podríamos tener a la niña?"
"Si todo va bien y consiguo llevar a cabo todo el papeleo necesario, espero que para finales de esta semana."
"¡Esta semana! Kevin ¿Has oído eso?" Kevin asintió.
- o -
Decidieron guardar silencio por el momento, querían que la sorpresa fuera total para toda la familia, cuando la niña ya estuviera con ellos. pero lo que no esperaban que guardar un secreto así fuera a ser tan difícil, pero sobretodo hacerlo durante cuatro días completos.
Apenas pudieron dormir, pues pasaron las noches enteras hablando sobre lo que iba a ser su vida a partir de ese momento. Todo iba a cambiar, eso lo tenían claro, Kevin había decidido dejar un poco apartada su carrera de abogado, al menos hasta que la niña se sintiera cómoda con ellos. Por nada del mundo quería que Scotty tuviera que dejar de lado su restaurante
"Todavía no me lo puedo creer." Kevin rodeó el cuerpo de su compañero, hacía un buen rato que la película que estaban viendo en la tele había dejado de importarles lo más mínimo. "Lucy estará aquí mañana. ¿Crees que lo tenemos todo preparado? No es lo mismo ser tío que ser padre por fin. No se si estoy preparado. Ser tio es fácil, lo ves un rato y luego vuelve con sus padres. Todo es distinto, mucho más fácil cuando eres el tío Kevin."
"Vamos cariño, eres el hombre más preparado que conozco para ser padre. ¿Cuánto hace que queremos esto? Desde que te conozco, te he escuchado decir que quieres tener hijos y precisamente ese fue uno de los motivos que me enamoraron de ti."
Kevin levantó la mirada y sonrió tontamente.
"Nunca me lo habías dicho, creo que nunca me dijiste que es lo que te hizo volver conmigo. No soy precisamente un dechado de virtudes y sin embargo aquí estamos casi cinco años después, esperando a nuestra hija."
"No lo dices en serio. Claro que tienes muchas virtudes. Vale que seas algo paranóico y que los nervios te puedan demasiadas veces, puede que seas excesivamente controlador y quieras ganar siempre." Kevin abrió la boca para protestar por el varapalo que estaba recibiendo, pero Scotty se la cerró con un beso. "Pero también eres un hombre muy inteligente, cariñoso como pocos, generoso con los que quieres, dispuesto a todo lo que te piden tus sobrinos, que no harías entonces por tus propios hijos. Te quiero, creo que te quise desde el primer momento que te vi, pero entonces me…" Se ruborizó y volvió a mirar la película que ya estaba acabando.
"¿Qué pasa? ¿Por qué no me dijiste nada entonces? ¿Por qué no me lo has dicho nunca?" Kevin se incorporó y lo miró a los ojos, ¿había algo que su marido no le había dicho? "Scotty ¿Qué pasa?"
"Me daba vergüenza."
"¿Qué?"
"Que me daba vergüenza, tu eras abogado, eras perfecto y yo… me acababan de despedir, no era nada, no tenía nada."
"Eso no me lo habías dicho nunca." Dijo Kevin con un tonillo de burla.
"Precisamente por esto mismo no te lo había dicho nunca."
"No seas tonto. Nunca podría ser superior a ti." Kevin se sentó sobre sus piernas y le besó con intensidad. Fue un beso largo, notando las manos de Scotty rodeando su cuerpo. "Además ¿Qué iba a hacer yo sin ti?"
Scotty no llegó a contestar, pues en ese momento sonó el timbre, al contestar, Scotty casi grito.
"¡Nos traen a Lucy!"
