Un beso tierno y una dulce caricia en la mejilla despertaron a Kevin. Se removió en la cama, se había acostado tarde la noche anterior, pensando en aquel tipo que quería hacer daño a su pequeña familia y apenas había podido dormir bien.
"Kev." La voz le hizo abrir los ojos por fin. Scotty le miraba, recostado a su lado en la cama; tampoco parecía que hubiera tenido mucha ocasión de dormir o al menos así lo decían las ojeras que enmarcaban su rostro.
"¿Va todo bien? ¿Lucy está bien?"
"Sigue dormida, supongo que sabe que nos tiene a nosotros para preocuparnos. No he pegado ojo en toda la noche Kevin, cada vez que cierro los ojos vuelvo a ver a ese tío intentando llevarse a nuestra hija y no soy capaz de hacerme a la idea de algo así."
Kevin arropó a su marido entre sus brazos y esperó a que se tumbara junto a en él en la cama. Scotty se acurrucó contra su cuerpo y cerró un momento los ojos. Estaba muerto de miedo, asustado como no lo había estado en toda su vida.
"No llegara a Lucy, para eso estamos aquí."
"¿me lo prometes?"
"Claro que si." Kevin le dio un beso en la cabeza e intentó que en su tono de voz no se notara el miedo que sentía ante esa terrible posibilidad. Lucy apenas llevaba unas semanas con ellos y ya veía la vida imposible sin su pequeña. "Pero no solo estamos nosotros, está mi madre y Sarah y todos los demás. Lucy es una Walker y nadie dejará que le haga daño."
"Gracias." No estaba del todo seguro porque lo decía, pero se sentía realmente agradecido con Kevin, no solo por estar a su lado y ayudarle en los peores momentos. Le debía tanto, Kevin había cambiado su vida por completo.
Se dio la vuelta y se sentó sobre el vientre d su marido y comenzó a besarle; lo cogió por sorpresa y por un momento Kevin no hizo nada, hasta que llevado por los labios del hombre al que amaba, sintió que había demasiada ropa entre ellos y trató, casi con desesperación de quitarle la camiseta a Scotty. Gruñó al ver que le costaba más de lo que deseaba y tuvo que ser el propio Scotty el que lo hiciera, para luego quitarle la suya. Se miraron un momento.
"Lucy está dormida y cuando se despierte, mi madre será la primera en atenderla, ya sabes como es con los niños."
Como respuesta Scotty se deslizó por su cuerpo y le besó el cuello bajando lentamente por su pecho, lamiendo cada centímetro de su piel. Kevin suspiró, con todo lo que habían pasado con el padre biológico de Lucy, casi no habían tenido tiempo para ellos y ahora era su oportunidad de recuperarlo.
Scotty se mantuvo en silencio mientras besaba el vientre de su marido y gimió al notar las manos de este clavándose en su espalda. Volvió a subir por él, para besarle, para alimentarse de él . Kevin se incorporó y lo abrazó, como si deseara hacer que sus dos cuerpos se fundieran en un solo. Siguieron besándose apasionadamente, como hacía días que no tenían oportunidad. Pero el destino no se lo iba a poner nada fácil y justo cuando iban a dejarse llevar de verdad. La voz de Nora les llamó desde el pasillo y sin preguntar, entró en la habitación.
"Kevin, cariño…" De un salto Scotty bajó de su marido, con tan mala fortuna que las piernas se le enredaron con las sábanas y cayó al suelo de golpe. "¿Se puede saber que estáis haciendo? Es muy tarde y vuestra hija…"
"¡Mamá!" Protestó Kevin, cubriéndose con la manta que todavía quedaba sobre la cama para intentar ocultar la erección que todavía permanecía ahí.
"Oh dios mío, lo siento hijo." Nora cerró la puerta de golpe abochornada. Era su casa desde luego, pero Kevin y Scotty eran dos personas adultas. A veces se olvidaba que sus hijos habían crecido y ya no podía entrar en sus habitaciones esperando verlos remoloneando en la cama. "El desayuno está preparado chicos." Dijo a trasvés de la puerta intentando controlar su tono de voz para no sonar excesivamente nerviosa. "Podéis bajar cuando queráis."
Escuchó un gemido desde el interior de la habitación e intentó no imaginarse lo que estaban haciendo. Quiso echar a correr al escuchar a su hijo decir. "Vamos, Scotty recuéstate sobre mi, eso es vamos echa todo el peso… con cuidado, cuidado no te vayas a hacer daño." Scotty volvió a gemir, pero no le sonó esta vez como algo verdaderamente placentero. "Vamos al hospital."
"Kev, no estoy bien, solo es…" Gritó con fuerza y Nora volvió a entrar en la habitación, asustada esta vez por lo que estaba oyendo.
Al hacerlo vio a su hijo ayudando a Scotty a tumbarse en la cama, los ojos cerrados y mordiéndose el labio.
"¿Qué ha pasado?"
"Scotty ha tenido un pequeño accidente cuando has entrado. Digamos que si hubieras llamado nos habrías dado tiempo para…"
"Si, vale ya lo he entendido." Contestó Nora visiblemente ruborizada, había cosas sobre sus hijos que prefería no saber. "¿Pero que te ha pasado?"
"Sólo me he torcido el tobillo eso es todo. El pie se me ha enredado con la sábana y me lo he torcido, no hace falta ir al hospital por algo así."
Como respuesta, Kevin apretó ligeramente el tobillo, obligando a Scotty a morderse de nuevo el labio para evitar gritar. "¿Con que solo te lo has torcido? No me lo trago. Vamos levántate e intenta andar."
Kevin se separó de su marido para dejarle espacio y lo miró. Le quería mucho, lo adoraba pero a veces podía ser mucho más cabezota que él, cosas que no parecía muy posible de normal. Scotty se puso en pie, sin apoyar todavía el pie lastimado. Iba a hacerlo, iba a caminar, porque los hospitales no le gustaban nada; en realidad les tenía pánico, aunque todavía no se lo había dicho a Kevin.
Cuando su marido estuvo ingresado para el trasplante de su sobrina, Scotty creyó que se moría, tuvo que esconder todos los sentimientos de miedo y pánico que le producía aquel lugar. Si tenía que decir que tenía alguna fobia, los hospitales eran la suya, desde niño y nunca lo había superado.
Por eso, negándose a pisar uno de esos horribles sitios otra vez, dio el primer paso con el pie herido. No fue tan difícil, incluso el dolor se hizo realmente soportable, tal vez estaba en lo cierto y no se trataba más que de una simple torcedura. Dio otro paso, esta vez con el pie izquierdo, apoyando el pie lastimado. Aquello fue demasiado, pero siguió intentándolo, por nada del mundo pasaría unas horas de su vida en un hospital otra vez.
Dio otro paso y otro más, pero el pie ya tenía bastante, lo estaba explotando más de lo que podía soportar y aunque siguió caminando y no dijo nada a Kevin, estaba a punto de perder el equilibrio y dejarse caer con tal de dejar de apoyar el pie en el suelo.
Gimió con fuerza, casi con desesperación, al sentir las intensas punzadas y lo hizo, se dejó caer, alargando los brazos hacia Kevin para que no le dejara llegar al suelo y hacerse daño. Su marido, que no le había quitado la vista de encima en todo el rato, recorrió los pocos metros que los separaban y lo atrapó entre sus brazos antes de que tocara el suelo.
"¿Lo ves? No es solo una torcedura. Que te lo diga mi madre que ha visto como nos hemos roto huesos y nos hemos hecho fisuras, que los médicos del hospital nos conocían a todos por nuestro propio nombre."
Nora dio un paso adelante y colocó la mano cariñosamente sobre el hombro de Scotty.
"No se si te lo has roto, pero deberías ir al hospital, porque, lo siento cariño pero no es solo una torcedura y lo siento sobretodo porque es mi culpa, por no haber llamado a la puerta. A veces me olvido que todos vosotros sois ya personas adultas."
"Kev, no quiero ir al hospital." Kevin se preguntó porque la voz de su compañero sonaba más como una súplica desesperada que como una petición sin más. "Hay algo que no te he contado sobre mi todavía. No soportó los hospitales y menos cuando se trata de algo que me ha pasado a mi."
"Scotty, ¿de que estás hablando?" Scotty cerró los ojos, se mordió el labio una vez más y ahogó y gemido de dolor. "Vale se acabó nos vamos ahora mismo."
"¡No! Estoy bien de verdad."
"¿Se puede saber que te pasa, deja de ser tan crío y deja que te ayude." Scotty comenzó a temblar. Mientras había gente que no podía estar gente del fuego o que echaba a correr cuando veía una serpiente, Scotty tenía que mantenerse lejos de los hospitales. Tenía un problema no lo iba a negar, pero llevándolo a un hospital dejando que unos médicos le tocaran y le hicieran pruebas no lo iban a evitar, más bien le harían aterrarse todavía más. "¿Qué te ocurre? Nunca me habías dicho…" Scotty enterró el rostro en el hombro de Kevin, que miró a su madre sin saber que hacer, pero también ella estaba sorprendida. "Cariño, si tienes algún problema necesito que me digas, pero nadie en la familia es médico y te has hecho daño, de acuerdo, necesitas que te miren ese tobillo porque puedes tener algo serio."
Los malos recuerdos siempre regresan, sobretodo cuando no quieres tenerlos cerca, cuando tienes más miedo o simplemente cuando crees que los has olvidado. Scotty había rezado por no volver a sentirse así nunca, por no tener que revivir aquellas imágenes nunca; pero ya era demasiado tarde. Estaba temblando como un flan, no podía hacer que sus manos dejaran de estremecerse y lo único para lo que creyó tener todavía fuerzas, fuera para enterrarse contra el cuerpo de su marido.
"Tengo que llevarte al hospital."
"Me dan miedo los hospitales." Dijo por fin.
"¿Cómo? ¿Por qué? Scotty… quiero ayudarte, pero lo primero que tenemos que hacer es hacerte ver ese tobillo, no voy a dejar que te siga doliendo o que prefieras tener una fractura por el resto de tu vida con tal de no ir al hospital."
"No puedo, es algo superior a mi." Comenzó a temblar con más fuerza todavía y aunque Kevin no sabía mucho de medicina si pudo confirmar, que su marido estaba teniendo un ataque de nervios y lo pero de todo era que no sabía el motivo.
Lo llevó hasta la cama, ya no podía apoyar el pie ni un momento y lo tumbó. Se volvió hacia su madre y se dio cuenta que todavía no había dicho nada. Nora estaba tan perpleja como él, Scotty era un hombre fuerte, habían pasado por mucho y lo había superado sin problemas. Jamás se hubiera imaginado que podría tener algún trauma interior tan fuerte como ese.
"Cariño." Le dijo Kevin acariciándole la frente para tranquilizarlo. "Voy a llamar a Justin y dejaremos que sea él quien te mire el tobillo, si él me asegura no tengo que llevarte al hospital y que no es más que una torcedura o cualquier cosa sin importancia, nos quedamos, pero si me dice que es mejor que vayamos al hospital porque tienes algo más…" Scotty asintió. Respiraba con dificultad pero parecía que se estaba tranquilizando.
Kevin le dio un beso en los labios y le pido a su madre que les llevara alguna pastilla para los nervios y para ayudar a Scotty a tranquilizarse. Lo miró antes de coger el teléfono y llamar a su hermano, ya sabía que había cosas que no conocía de su hermano, pero aquello era algo realmente grave, se trataba de algo que estaba escondido en el interior de su marido y que no nunca se había atrevido a contarle por miedo.
"¿Me lo contarás? ¿ Me dirás que es lo que te pasa con los hospitales?" Scotty asintió y cerró los ojos. Había mucho que contar y no se sentía preparado hacerlo, pero se trataba de Kevin, le quería y solo por eso se merecía saberlo.
