El fruto prohibido.

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Capítulo 2.

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—¡¿Cómo rayos se te ocurre traer una humana aquí, Sasuke? —Grito Tsunade golpeando la pesa con su puño.

Hace aproximadamente unos quince minutos de que habían llegado a su guarida en la aldea del Sonido. Había dejado a Sakura en su habitación, que —estúpidamente— tenia una cama, ya que preparaban el lugar pensando que vivirían personas normales. Decidió que lo mejor seria dejarla allí antes de hablar con Tsunade, porque prefería eso a que la rubia le quebrara el cuello a la pobre pelirosa. Un escalofrió recorrió su columna al imaginar aquello.

Tsunade era algo así como la líder de todos ellos, no líder no, solo tomaba las decisiones y organizaba las misiones a realizar, solo eso. Ya que Sasuke no tenia líder ni mucho menos alguien que les ordene que hacer, y si alguna vez los había tenido —sus padres— habían muerto hace prácticamente un milenio. Así que el tomaba sus propias decisiones, pero claro en un grupo de muchas personas no se puede pensar por si solos, solo trae problemas… lo que suele hacer Sasuke. Como ahora.

—¡Sasuke Uchiha! ¡No puedes traer una humana aquí! Corre un riesgo enorme al igual de muchos de los que se encuentran aquí —Le dijo la rubia, con el seño tan fruncido que parecía como si sus dos pequeñas cejas se fueran a juntar.

—No la podía dejar tirada allí —Argumento Sasuke, con la voz tan fría como una navaja. Odiaba que le gritaran, pero debía controlarse si no quería que todos los vampiros del lugar vallan tras Sakura.

Tsunade suspiro, tratando de calmarse se llevo la mano a la curvatura de su nariz mientras regularizaba su respiración. La verdad, es que cuando escucho que Sasuke había llegado con una humana a la guarida sintió como cada uno de sus sensores se encendía, dejando a una furiosa Tsunade, que de no ser que se encontraban diez vampiros más tratando de frenarla (ya que tenia una fuerza inhumana) se hubiera lanzado sobre el Uchiha, y probablemente matado a la joven.

Cabe reconocer que también, una pequeñísima parte de ella, se sorprendió un poco al pensar, que quizás y solo quizás Sasuke había encontrado su pareja femenina, como la mayoría de los vampiros que allí había. Pero la desecho al instante, el Uchiha no era así… no por algo lo llamaban el: yo-estoy-bien-solo-y-no-necesito-de-nadie. Muchas palabras describían a ese misterioso joven, unas que lo resaltaban más era: frió, calculador, orgulloso. Pero, después de todo… siempre terminan decayendo ante el amor. Y aunque era muy improbable, Sasuke no era cero a la izquierda tratándose de eso… a todos le llegaba el momento.

—De igual modo, esa no es excusa y lo sabes —Contraataco la rubia, mirándolo a los ojos realmente molesta—. Podrías haberla dejado en cualquier lugar, entes de llegar aquí. Esa chica no es más que un problema y si no la sacas tú, lo tender que hacer yo.

—Se quedara conmigo —Sentencio.

Una gran curiosidad pico a Tsunade, ¿Qué tenia esa humana que lograba tener a un Uchiha, el ultimo sobreviviente de sangre pura de ese linaje, haciendo que te proteja con apenas a verlo visto una vez? Seguramente, esa chica debía tener algún truco bajo la manga. O al menos ser bruja y haberlo hechizado, no es que todos los días tenias a Sasuke defendiéndote sinceramente.

—¿Por qué motivo Sasuke? Sabes que no hará más que traer problemas. Además, de que se encontrara en peligro… tenemos muchos que recién se han integrado y todavía no dominan su sed, estoy segura de que teniendo cerca a esa chica, no durarían ni dos segundos entes de tirársele enzima —Dijo ella, con tono serio.

Noto como Sasuke se tenso en su lugar, apretando los puños que tenia bajo la mesa. Lo conocía tan bien, como para intuir que estaba molesto ante eso. Uno no comparte siglos con alguien para después no saber nada de el.

—Yo la protegeré —Dijo seguro, con mirada seria al igual que su voz. No dudaba de no poder vencer a un grupo de inexpertos que solo piensan en la sangre humana, en vez de alimentarse de lo que deberían.

Tsunade suspiro.

—Mira Sasuke, la chica traerá problemas —Repitió, interrumpió al pelinegro cuando este iba a replicar—. Si tú realmente quieres que ella se quede aquí. Lo hará.

Los ojos de Sasuke se abrieron sorprendidos, ¿Acaso Tsunade le estaba permitiendo el dejar a la humana en este lugar? Valla, convencer tan fácilmente a esa mujer gruñona no era algo que se viera todos los días.

—Pero habrá una condición —Sentencio ella, con la voz firme e inmutable. Bueno, al fin y al cabo todo tiene un precio—, la chica se quedara bajo tu cuidado. Si algo llega a suceder estará bajo tu responsabilidad, tendrás que mantenerla en el ala oeste del sector en donde se encuentran los vampiros que más años tienen, así no correrá ningún riesgo. La cuidaras hasta que encontremos algún familiar sobreviviente, o al menos alguien que la conozca y se quede con ella. —Dijo con voz monótona, rogando porque lo que fuera que estaba haciendo, estuviese en lo correcto.

—En el ala oeste estaré con los que siempre salgo a hacer las misiones —Comento, la rubia asintió. Al menos estaría con ellos y los conocía a todos.

—Con respecto a nuestro secreto. —Hablo la rubia después de un largo silencio. Sasuke sabia que con eso se refería alo que ellos realmente eran; Vampiros—. Creo que lo mejor seria que se lo contarás tú. Trata de tener un poco de tacto, aunque eso no sea de tu verdadera naturaleza —Bromeo, el pelinegro gruño molesto—. Quiero decir, que no le vallas a soltar todo de golpe y la pobre sufra un shock y quiera escapar al medio de bosque. Deberías hablar con las chicas de tu grupo, seguramente ellas tendrá una pálida idea de lo que decirle, al menos.

Sasuke gruño.

—Lo haré solo.

—Si la ayuda no la pides tú, me veré obligada a decírselos yo. Así que de una forma u otra terminaras recibiendo la ayuda —Finalizo.

El Uchiha se limito a ver el techo.

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En la salida de la oficina de Tsunade, se encontraba un grupo de Vampiros esperando a que saliera el pelinegro. Naruto se encontraba caminando de un lado a otro, con los brazos en el pecho a su lado estaba Hinata, su pareja, que lo miraba con un deje de preocupación.

En una de los muchos asientos que había se encontraba sentado Kiba, observando cuidadosamente a la chica de chonguitos Tenten, que estaba viendo los cuadros en las paredes con las manos en la espalda y una suave sonrisa. Neji, estaba recargado en la pared también observando a la pelimarron, solo que a veces fulminaba con la mirada a Kiba. Todos sabían que entre esos tres pasaba algo raro.

Otra de las chicas que se hallaba en el lugar, era una de cabello rubio largo, brillante e increíblemente sedoso; su nombre era Ino. Su belleza sobrepasaba la raya de lo normal, sus ojos color azules como el cielo se enfocaban en su acompañante, Shikamaru, de una coleta alta con cabello marrón y una cara de total aburrimiento, esa era su pareja.

Y por ultimo, en el fondo entre la oscuridad del pasillo se encontraba un pelirrojo llamado Gaara. Su belleza era incomparable, sus ojos de un extraño color aguamarina y sus rasgos faciales hermosamente remarcados. Pero su expresión era inmutable, serio y frió. A pesar de ser miembro de ese grupo, los únicos que le hablaban eran los vampiros que allí estaban, los demás le temían. Era comprensible cuando, su mirada calculadora se posaba en tu persona y parecía examinarte para asesinarte en un abrir y serrar de ojos, su presencia rallaba por sobre lo sádico. A su lado, una joven de estatura baja, cuerpo liviano y frágil, cabello chocolate claro y ojos negros como la noche, su cara era pintada por la dulzura y la inocencia. Su nombre era Matsuri, la pareja de Gaara. La única en toda la cantidad de Vampiros que existían, que realmente lo quería y apreciaba como era… que no le temía.

—¿Por qué tarda tanto? —Cuestiono al aire Naruto, mientras sus pasos incrementaban la velocidad y fruncía levemente el seño.

—Tranquilo, Naruto —Murmuro Hinata, mientras colocaba suavemente su mano sobre la de el. Y como siempre, logro calmarse como si fuera magia o algo parecido. El rubio sonrió suavemente mientras pasaba su brazo por sobre el hombro de ella.

—Ya quiero que salga y nos deje ver a la humana—Dijo alegremente Tenten, mientras daba pequeños brinquitos— Estoy segura de que seremos grandes amigas, podremos ir a comprar más ropa y decorar un podo este patético lugar. ¿Ustedes que opinan chicas? —Pregunto alegremente.

—Yo te apoyo Tenten, me encantaría comprarme ropa nueva —Coincidió Ino, mientras le guiñaba el ojo con suspicacia. Hinata asintió de acuerdo con lo que ellas decían, la verdad es que quería ropa nueva.

—Además, es verdad que a este lugar le falta más alegría —Dijo una sonriente Matsuri, mientras se anotaba a la idea de la pelimarron. Gaara se limito a observar la hermosa sonrisa de su pareja.

—No estoy seguro de que a Sasuke le valla a parecer una muy buena idea —Comento Neji, desmoronando la sonrisa de la oji-marrón. La chica lo miro curiosamente, sin entender lo que quería decir— Recuerda que Sasuke es muy reservado, estoy seguro de que apenas y nos dejara acercarnos a esa humana.

Tenten bajo la mirada, pensando.

—Estoy de acuerdo, conozco al teme como para saber que hará eso. Tendremos que esperar a que pase un tiempo —Coincidió Naruto, que estaba más cerca de la puerta a la oficina.

—Problemático, pero cierto —Acepto Shikamaru.

—Ustedes son unos aguafiestas —Gruño Ino, fulminando con una mirada a los chicos. La verdad era esa, Sasuke no los dejaría acercarse a la humana en un largo rato. Además, primero tenían que asegurar de si se quedaría. Aunque conociendo al pelinegro, eso era más que seguro.

Después de un rato, el lugar volvió a reinar el silencio. Mientras esperaban expectante a Sasuke, solo esmeraban que la noticia sea buena. Ellos nueves eran los acompañantes de Sasuke, ya que siempre se formaban grupo de diez integrantes, en el cual, los Vampiros era separados según su fuerza, habilidad y destreza. Y hasta ahora su grupo era el más fuerte de todos los que se encontraban allí, gracias a que Sasuke era su líder y tomaba muy buenas decisiones.

Cuando al fina la puerta se abrió, Sasuke salio de adentro con la mirada indescifrable. Quiso continuar su camino sin ningún interrogatorio, pero al parecer nadie aceptaba. Tenten se acerco dando brinquitos, con Naruto igual de emocionado que ella pisándole los talones. Como siempre ellos dos los más animados.

—¿Qué dijo Sasuke? ¿La humana se quedara? —Pregunto ansiosa la pelimarron, mirándolo con insistencia y prohibiéndole pasar y seguir su camino.

—¡Vamos teme, cuéntanos! ¿Qué te dijo la vieja? —Insistió Naruto como un niño chiquito tras un dulce. Rodó los ojos exasperado, siempre le sucedía esto a él.

—Pueden apartarse de mi camino —Inquirió molesto, negándose a contarles algo que no era de su incumbencia. Escucho como Neji soltaba un gruñido, ¿tenia que ser tan protector con la chica duende?

—Si nos cuentas, prometemos no molestarte —Dijo Matsuri, tratando de que todo se pusiera en orden. Detestaba ver a la gente pelear o enojarse sin sentido alguno, lo consideraba estúpido.

Suspiro pesadamente, no le quedaba otro remedio.

—Tsunade acepto que se quedara —Dijo frió, los demás esperaron a que continuara. Pero luego se rindieron al no escucharlo proseguir, ¿Acaso se olvidaban que Sasuke no hablaba más de una oración corrida?

—Bueno, al menos nos comento algo —Acepto el Hyuuga, conocía a Sasuke y este no solía contar cosas privadas todos los días. En ese aspecto se parecían bastante. Todos asintieron un poco desanimados, exceptuando a Gaara y Shikamaru.

—¿Cuándo tendremos nuestra próxima misión? —Pregunto Gaara, integrándose por primera vez a la conversación, aunque no sea más que para saber sobre una maldita misión, al menos era un progreso ¿verdad?

—Mañana lo decidiremos, Tsunade comento que en Suna había problemas —Contesto Sasuke.

Esta respuesta logro poner tenso a Gaara, y es que ahí había vivido su familia —si es que se le podía llamar así— cuando era pequeño. Quería preguntar, pero Sasuke ya estaba comenzando a caminar para volver a su cuarto y, seguramente… para ver a la humana. A veces Sasuke era demasiado predecible.

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Los ojos dejaron de pesarle, sentía como volvía a tener el conocimiento de a poco. Bajo su cuerpo había algo realmente suave y cómodo, se extraño ya que no recordaba su cama tan cómoda como aquella. La verdad es que no recordaba nada relacionado a… ¿Cómo demonios había llegado a su casa?

Lo ultimo que recordaba es… haberse metido en ese maldito bosque, hacia frió mucho frió. Y después esa honda de calor recibida sorpresivamente… y el fuego. Las semejantes llamaradas que cubrían todo Konoha, el joven de cabello negro azabache y ojos oscuros y profundos… ese hombre tan perfecto.

No me dejes.

Le había dicho eso, y al parecer lo cumplió ya que ahora se encontraba en una cama de un desconocido. Tan pronto como pensó eso, se incorporo con rudeza sintiendo su cabeza queriendo explotar. Miro a su alrededor buscando al joven que la había salvado… y si mal no recordaba, su nombre era Sasuke.

Sasuke.

Un perfecto nombre.

Sintió como la gran puerta de roble comenzaba a abrirse, su cuerpo se tenso al momento que apretaba los puños con fuerza y mordía su labio inferior. Solo esperaba no encontrarse con un psicópata o algo peor, de cualquier modo estaría perdida. Sacudió la cabeza, ¿Por qué siempre pensaba lo negativo de todo?

Con la luz que se filtraban a través de las ventanas —lo cual era poco— y con la de las lámparas encendidas, pudo distinguir el cuerpo de alguien. Se sorprendió al ver que era el mismo chico de cabello azabache a quien ella se había apegado, pidiéndole que no la dejara sola. Sintió las mejillas ardiendo y se obligo a si misma a mirar la pared.

—¿Cómo te sientes? —Pregunto el chico, sentándose en una silla que había a su lado. Su voz era suave y aterciopelada, sin dejar de ser seria y fría.

Enseguida el lugar se lleno de su aroma varonil, una mezcla entre bosque y menta. Aspiro profundo guardando en su mente el riquísimo aroma de aquel hermoso desconocido, se giro para verlo, se arrepintió en ese mismo instante. Ya que, se perdió en lo oscuro de su mirada… profunda y misteriosa. Recordó que debía contestar a la pregunta que le había hecho.

—Ah… bien… siento… —Balbuceo vergonzosamente, logrando que toda la sangre le subiera a las mejillas. Escucho como una suave risita salía del pelinegro, haciendo que su corazón latiera con más fuerza—. Yo quiero decir, me encuentro bien… gracias.

¡No puedes dejar de hacer el patético una vez en tu vida, Sakura!

—Que bien —Contesto él, con una suave sonrisa en los labios que logro desestabilizar a Sakura. El pelinegro se reprocho mentalmente el no haberse presentado ante ella—. Soy Sasuke, Uchiha Sasuke.

No me confundí. Ese era su nombre.

—Sakura Haruno —Se presento, con las mejillas levemente sonrosadas. Sasuke pensó que ese nombre le quedaba pintado, ya que olía a riquísimos cerezos y fresas, luego se dio una bofetada mental… ¿Desde cuando pensaba eso él?- Eh, tengo cosas que preguntarte… —Dijo ella, Sasuke asintió mirándola— ¿Dónde estoy? ¿Cómo llegue a aquí? ¿Cómo esta la aldea, se salvo?

—Bueno, —dijo el tomando aire, Sakura se quiso golpear… ahora parecería una demente, que no podía esperar a hacer una pregunta a la vez. Seguramente no se acordaba ni la segunda interrogación— Estas en… bueno, la Aldea del Sonido —Contesto después de un largo suspiro, los ojos de Sakura se abrieron como platos. ¡Estaba muy lejos de Konoha!

—¡¿Qué? —Pregunto incorporándose de la cama, mientras miraba para todos lados como si buscara una explicación—. Yo no puedo estar aquí, tengo que volver… no, no… yo, yo… estoy confundida —Termino admitiendo mientras bajaba los hombros y trataba de que su cabeza trabajara normalmente.

Sasuke la miraba expectante, la verdad es que se extraño cuando vio sus reacciones. Sin quererlo o al menos notarlo una sonrisa escapo de sus labios, y eso era muy extraño considerando que el nunca, repito, nunca sonreía. Y por alguna razón la pelirosa estaba logrando hacerlo sonreír —conciente o inconscientemente— más de lo que lo había hecho en años. Y es que sentía una muy complaciente sensación de libertad y tranquilidad cerca de ella, no comprendía muy bien… pero algo que lo hacia sentir así, no podía ser para nada malo ¿verdad?

—Tranquila, te llevaremos de regreso —Dijo un poco incomodo, la verdad es que la idea no le cuadraba mucho que digamos. Prefería tenerla en su habitación, sentir el riquísimo aroma que emanaba. Pero de alguna manera necesitaba tranquilizarla.

Ella guardo silencio. Observando cuidadosamente el rostro de Sasuke, sentía muchas ganas d abrazarlo y sentir de mucho más cerca ese olor de bosque que tenia. Trato de apartar esos pensamientos de su mente.

—Konoha… ¿Quedo muy dañada? —Pregunto después de un rato, se sentía confusa… no quería perder el único hogar acogedor que tenia.

—Bueno, si… —Murmuro, la pelirosa se mordió el labio inferior—. Los daños en las construcciones fueron increíbles, quedaron simples escombros que no sirven para nada. Al parecer no pudieron salvar mucho.

Sakura bajo la mirada adolorida, sintió su pecho oprimirse y los ojos arder. Su casa. Estaba destruida, no quedaban rastros de ella… todo se había ido, ya no tenia nada. Sentía que era como empezar de nuevo, sus esfuerzos y el de sus padres se derrumbaron en solo una noche… una maldita noche.

Pero lo que más le dolía no era el esfuerzo que había puesta para con la casa, o la cantidad de dinero invertido en ella. Los que más dolía eran los recuerdos perdidos… recuerdos que ya no podría recuperar nunca más, cosas que poseían un valor sentimental… que le recordaban que una vez había sido verdaderamente feliz, con las que creaba esperanza y un futuro… cosas que le daban fuerzas a continuar adelante, que la mantenían de pie… que no ne permitían rendirse ni flaquear. Ahora ya no estaban, no quedarían porque están hechas cenizas a kilómetros de ella…

Recuerdos perdidos.

Una lágrima rodó por su mejilla, bajando hasta perderse en su cuello. Y le siguieron más, porque ahora hacia lo que siempre lograba clamarla en momentos así, lo que le permita hundirse en su depresión…

Lloraba por cosas que no recuperaría jamás.

—Sakura —La voz de Sasuke se escuchaba preocupada, y se odio. Porque ahora no solo sufría ella, si no que arruinaba la vida a otras personas… le arruinaba el momento a Sasuke, que la había ayudado… que la había salvado, y estaría en deuda siempre—. No te preocupes, quedaron sobrevivientes del incendio. Solo necesito que me digas los nombres de tus padres así los buscamos.

—No, eso no va ser posible —Dijo ella, con voz temblorosa y desolada.

—¿Qué? ¿Por qué? —Pregunto Sasuke, confundido. Sabia que con solo decir los nombres de sus padres, mandaría a algunos de sus compañeros para que los busquen y los traigan para acá. Solo necesitaba eso.

—Porque mis padres están muertos.

Y todo quedo en silencio.

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Continuara.

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