"Una Oportunidad para Cambiar"
Un fanfiction de Ranma ½ por Pia-san.
Advertencia:
Esta historia es un Universo Alternativo, donde Ranma es un año mayor que Akane, y donde ellos no se conocen hasta que Ranma está en el último año de preparatoria. Me gustaría advertirles que he ignorado completamente las maldiciones de Jusenkyo, y que el tono de la historia no es el de comedia al que estamos acostumbrados de la serie de tv y el manga. No encontrarán demasiadas peleas ni cosas por el estilo. Este es un romance, algo melodramático a veces.
Esta es la traducción de una historia que estoy escribiendo originalmente en inglés desde 1998, más o menos. En esa época, prácticamente no existían los fanfics en español. La opción era escribir en inglés, y bueno. Por eso me quede muy impresionada de ver el gran volumen de fans de habla hispana que hay hoy en día. Así que decidí intentar traducir esto y ver cómo le va :) Mi historia aun esta inconclusa, pero planificada, y solo es cuestión de tiempo antes de que la termine. Mi ritmo es lento, porque disfruto mucho escribiendo esta historia, me meto mucho en los personajes, y no quiero apresurarla. Para que se hagan a la idea, más o menos publico dos capítulos por año, cuando estoy siendo muy creativa!
Capítulo Dos: Reconocer.
La jornada escolar por fin había terminado, y Ranma sentía algo de lástima por los alumnos que aún tenían que quedarse para comenzar las preparaciones del carnaval. Ranma tenía la impresión de que el carnaval sería algo divertido, sobre todo si incluían alguna competencia de artes marciales, o algo en lo que pudiera participar. Quizá Ranma podría inscribirse para ayudar en algo.
Mientras tanto, tenía suficientes otras cosas en que pensar.
Primero que nada, necesitaba hacer algo respecto al examen que había rendido a primera hora, o se vería terriblemente mal en su cartola al final del trimestre.
Segundo, tenía que comenzar a enviar cartas a diferentes universidades antes que los períodos de inscripciones comenzaran si quería quedar en alguno de ellos. Si tan sólo tuviera un poco de claridad sobre cuándo eran las inscripciones, quizá eso ayudaría en algo. Pero no tenía idea de nada. Para su madre era un hecho que el seguiría a la universidad, pero la verdad, Ranma no estaba tan seguro. Quizá era la opción más evidente en este momento, y ante falta de otras ideas…
Su madre creía que a lo mejor a Ranma le haría bien tener algo más de independencia, y quizá estudiar fuera de Tokyo. La verdad, a él le daba igual. Seguir a la universidad, o no. Quedarse en Tokyo, o no. Además, no valía la pena preguntarse tantas cosas hasta no tener respuesta de alguna parte. Quizá no era ni siquiera una decisión que tenía que tomar, si no que las circunstancias la tomarían por él.
Lo tercero… era algo más personal.
Su cerebro había dejado de funcionar en el momento en que había visto esos intensos ojos que lo observaban estudiosamente.
A Ranma le había gustado mucho esa mirada. La muchacha no había estado coqueteando con él, o parpadeando apresuradamente como si la luz del día la molestara, o intentando llamar su atención. Ni siquiera había estado sonriendo. Muy por el contrario, su rostro parecía tan serio, que lo había intrigado.
Y entonces las otras dos chicas se habían fijado en lo que llamaba la atención de su amiga, y se había vuelto a mirarlo también. Cuando había sido solo una de ellas poniéndole atención, Ranma había podido sentirse más o menos cómodo y con algo de control sobre la situación, aún cuando no era de lo más habitual estarse mirando fijamente con alguien que no conoces. Se había sentido lo suficientemente confiado como para conseguirlo sin parecer un idiota. Pero en el momento en que las otras dos chicas habían comenzado con los susurros y las risitas… Ranma se había sentido inmediatamente avergonzado
Se preguntó por cuánto tiempo más hubiera sido capaz de sostenerle la mirada si las otras chicas no se hubieran vuelto a mirarlo también.
Luego comenzaron las bromas. Aún desde la distancia a la que se encontraba del grupo de muchachas, Ranma pudo darse cuenta del momento en que el tema de conversación cambió desde lo que fuera que hubieran estado discutiendo antes, a molestar a su amiga por estarlo mirándo. Menos mal que Hiroshi y Daisuke no había notado nada fuera de lo normal, o a Ranma le hubiera tocado un destino semejante al de la muchacha. Ranma sonrió mientras recordaba sus mejillas sonrojadas.
'Es linda…' pensó.
Se encontraba a dos cuadras de su casa más o menos, cuando de pronto recordó la cuarta cosa de la que debería haberse acordado hacía ya bastante rato. Se golpeó la frente con la palma extendida. Con fuerza.
'Ranko!'
Y dio media vuelta y echo a correr.
'Ojala que no esté muy molesta por dejarla esperando…'
Cinco minutos después, sus ojos rápidamente barrían el patio de la Escuela Básica Furinkan.
"¡Niichan!" gritó una pequeña chica pelirroja, aún antes de que Ranma la divisara.
Ranma volvió su cabeza para ver a su hermana, todos sus siete años de existencia puestos furiosamente detrás de la carrera en su dirección. Ranma podía notar claramente que había estado llorando. Maldita sea… debería haber sabido que dejar a Ranko esperando la pondría triste y molesta. ¿Cómo se le podía olvidar algo así? No tuvo tiempo para pensar mucho más, porque Ranko se abalanzó sobre él y comenzó a llorar copiosamente.
"Vamos, Ko-chan, un poco tarde, pero aquí estoy."
"Pero, pero… ¡te tardaste tanto!" exclamó Ranko entre sollozos. "Salí del salón y esperé y esperé hasta que todos se había ido a su casa y… ¡pensé que ya no ibas a veniiiir!" Y comenzaron los hipos. "Me gusta más cuando viene mamá… ella nunca se olvida…"
Ranma acarició la cabeza de su hermana y se agachó junto a ella.
"Pero mamá no podía venir hoy… Lo siento mucho, Ko-chan. Te prometo que no lo vuelvo a hacer."
"¿De verdad?"
"Sí. De verdad. ¿Alguna vez te he faltado a una promesa?"
"No." Respondió la pequeña, sacudiendo ligeramente la cabeza, ahora un poco mas calmada
"Mira, te lo compensaré, ¿quieres?"
Ranko abrió ojos brillantes ante la propuesta y se olvidó completamente de que diez segundo atrás había estado llorando.
"¿De verdad?" Pregunto ilusionada.
"De verdad."
Ranko se llevo el dedo índice a los labios, su otra mano en la cadera, en una perfecta imitación de su madre. Su rostro se tornó serio. No cabía duda que estaba considerando asuntos sumamente importantes. Ranma sonrió, y se puso de pie. Sabía de sobra que tendría que comprarle un helado, o llevarla al parque antes de ir a casa. O las dos cosas.
"¿Tienes algo de dinero?" le preguntó. ¡Ajá! Seguramente iba a ser el helado. Pero de pronto Ranma sintió ganas de ir al parque en vez de volver a casa inmediatamente, y tumbarse bajo un árbol y pensar un poco.
"Mmmm… Solo suficiente para medio cono, sabes. ¿Tú sabes de alguien que venda medios conos de helado?"
Decepción se hizo evidente al instante en el rostro de su hermana. Pero solo duró un momento, pues al segundo siguiente estaba seria otra vez. Luego de algunos instantes, ofreció su veredicto final.
"He decidido que tenemos que ir al parque." Ranko dijo muy seriamente, levantando la cabeza para poder ver a Ranma a los ojos.
"Muy bien." Fue la respuesta de Ranma, que fue suficiente para que Ranko sonriera. Ranma tuvo la decencia de sentirse culpable por manipular a su hermana.
"¡Y vas a tener que jugar conmigo!"
"Mmm…" murmuró Ranma olvidado sentirse culpable. "Pero solo porque me atrasé…"
Ranko sonrió y juntó las manos sobre su pecho. Miró a Ranma con ojos grandes y batió sus pestañas un par de veces. La chica era demasiado coqueta. Ranma ya sentía algo de lástima por los tipos que algún día se cruzarían por su camino.
"¡Y además me tienes que llevar a cuestas!" Ranko dijo con una dulce sonrisa.
Ranma cruzó los brazos y miro a su hermana definitivamente olvidando cualquier culpa por manipulación. Porque no tenía claro quien había manipulado a quien. De cualquier forma sabía que no podría decirle que no.
"Bueno, Ko-chan, bueno..."
Ranko celebró su éxito, y Ranma se limitó a sonreír.
Momentos después se encontraban camino al parque.
Mientras tanto, Ranma pensaba. Su hermana podía ser bastante exigente. Eso lo había heredado de su madre. Pero también podía ser muy dulce, que era la principal razón de porqué Ranma generalmente la dejaba salirse con la suya.
Aún así, a Ranma no le molestaba que la pequeña lo tuviera completamente sometido. Encontraba una inusual satisfacción cuando podía hacerse responsable por ella. Ranma estaba convencido que Ranko sabía esto de sobra, y le sacaba todo el partido que le era posible. Era una chica lista, cosa que no cabía duda había heredado también de su madre. Porque estaba claro que no tenía cómo haber sacado esos atributos de su padre.
Ranma se preguntó, ni por primera ni por última vez, cómo era posible que su madre, una mujer bastante inteligente, hubiera terminado casada con un tipo como su padre.
Genma Saotome era básicamente un simplón oportunista. Aunque Ranma también sabía que en el fondo tenía el corazón en el lugar correcto, y siempre se había preocupado por su familia. Intentaba llevar el negocio lo mejor que podía, aún cuando necesitaba de los consejos de su brillante esposa con bastante frecuencia. Y por supuesto, Ranma tenía que estar agradecido de que su padre lo hubiera entrenado en la escuela Saotome Todo Vale desde pequeño. En un principio, su madre se había opuesto a la idea. Pero sólo un poco. En el fondo, era una mujer arraigada a las tradiciones, y finalmente había accedido a reconocer el rol de Ranma en ese legado familiar. Y claro, se había mostrado bastante conforme con la opción de Ranma de dedicarse a las artes marciales, aún cuando no tenía muy claro cómo, a diferencia de su padre. Muy a pesar de todas sus habilidades, Genma no había sido capaz de hacer algo con sus conocimientos, y había terminado descartando las artes marciales como medio para poder sostener a su familia. Ahora sólo practicaba las artes ocasionalmente
Ranma se había preguntado muchas veces si acaso él podría llegar alguna vez a obtener lo suficiente como para mantenerse a sí mismo siquiera. Ni hablar de mantener a una familia. Su decisión estaba basada en su amor por las Artes, en vez de en alguna expectativa de lucro. En general, en todos los dojos que había visitado, los maestros llevaban un pasar bastante justo, aún aquellos realmente exitosos. En todo caso, Ranma no estaba preocupado por su propia subsistencia. Estaba relativamente acostumbrado a no necesitar demasiado.
Ranma tenía la impresión que su padre siempre había tenido que trabajar bastante duro para mantener el negocio. No es que fueran pobres, pero tampoco eran el tipo de familia que podía darse demasiados lujos. Ranma pensaba que todas las familias debían tener sus altos y bajos.
'Familia,' pensó Ranma.
Por algunos segundos, Ranma se perdió en una fantasía momentánea, donde Ranko era su propia hija que llevaba a jugar al parque.
Sacudió la cabeza.
No es que fuera raro, ¿o sí? Seguro, Ranma disfrutaba pasando el tiempo con sus amigos, hablando de chicas o jugando Playstation toda la noche, y también distraía la mirada y otras cosas cuando alguna chica linda llamaba su atención. Ya, bueno. Estaba claro que la palabra 'chica' tenía alguna relevancia en su diario vivir. Pero tenía claro que no era lo único que le importaba. Cuando a veces pensaba en el futuro, se imaginaba haciendo algo de su gusto, viviendo una buena vida. Y en alguna parte de esos pensamientos, daba por hecho que al lado suyo había una familia viviendo junto e él.
Quizá el hecho de haberse perdido de una típica vida familiar en la niñez le había aflojado algo en la cabeza, y valoraba este aspecto de la vida tanto más de lo que un adolescente promedio lo haría. No sabía por qué, pero no se podía imaginar viviendo sólo. Estaba claro que ´familia´ figuraba en sus planes, aun a un nivel subconsciente. Quizás no muy pronto… Ahhhh… en realidad no tan pronto en lo absoluto, pero era algo que siempre había asumido estaría ahí, finalmente. La idea lo hacía sentirse cálido por dentro, protegido, en una manera que no podía comprender. Quizá en verdad era un tipo raro. Quizá por esto su mama le decía a veces que ya estaba bastante crecido, porque a veces pensaba en el fututo… más allá de preguntarse qué habría para cenar.
Ranma pensó por un segundo que se estaba saltando pasos. Antes de siquiera pensar en eso, había tantas otras cosas… ¿Y qué tal si nunca daba con la chica apropiada? Tenía una especie de catalogo en la cabeza, sabía que sus amigos hacían lo mismo, el ranking de todas las chicas disponibles, y las no disponibles también, desde la que le gustaba más, y el resto… Pero al final de cuentas, nunca había estado demasiado interesado tampoco. Había escuchado a Daisuke referirse a alguna compañera como "Diosa" durante las clases de gimnasia. Ranma en verdad no lo veía. Quizá era gay…
Ranma sacudió la cabeza vigorosamente. Quizá sencillamente era mañoso. Le había tocado lamentarse durante el almuerzo de que ninguna de ellas se molestaba demasiado en conocerlo. La verdad era que él tampoco se había tomado demasiadas molestias.
"Pfff," Ranma soltó un suspiro, algo molesto. Ahí estaba otra vez, pensando en cosas en las que no valía la pena pensar. No a los 18. Ahora su única preocupación debería ser vivir su vida, quizá entrar a una buena universidad…. Aunque sólo "universidad" también serviría. Y ni siquiera de eso estaba seguro.
Pensó en las chicas que había conocido como amigas, o sus compañeras de clase. Pensó en aquellas que podía contar con menos dedos que los de una mano con las que alguna vez había salido. Eso de tener novias o novios durante la época escolar era poco usual para los japoneses. En dos ocasiones, las chicas con las que había salido habían sido agradables, menores que él, y si bien el asunto había sido interesante durante algunas horas, finalmente habían resultado ser más infantiles de lo que Ranma había pensado. Había habido una tercera, mayor que él. Eso había resultado más de su gusto, pero en esta ocasión, había sido ella la que se había aburrido de él después de algunos días. ¡Oh! Cómo había sufrido su ego. De ahí en adelante nada más había pasado, y se había preguntado en ocasiones si acaso el tipo de mujer que le gustaba estaría interesada en un tipo como él.
'Ggggrrrrr…' y de nuevo, llegando a ninguna parte.
A Ranma no le gustaba mucho pensar en esa última chica, que lo deprimía un poco.
Su corazón dio un saltito cuando recordó a la muchacha que había mirado hoy en la escuela.
'Me pregunto cómo se llama…´
Esto era lo que podríamos describir como estupidez pura. Ranma la había visto mirándolo. Punto. Eso era todo. Pero aún así, Ranma había sentido unas ganas casi irresistibles de ir a hablar con ella. Sabía que se culparía durante largo tiempo por no haberlo hecho. No era habitual en él resistirse a este tipo de impulsos. No podía decidir tampoco porqué se había sentido así. Claro, era una chica muy guapa. Pero Ranma había visto chicas guapas en innumerables ocasiones a lo largo de su vida. Sabía que no podía ser solo eso. Quizá habían sido sus ojos, la manera en que lo había mirado, tan seria.
"¡Niichan! ¡Para el otro lado!"
Ranma volvió a la realidad mientras intentaba no perder el equilibrio con los saltos de su hermana para llamar su atención.
"Perdón…" murmuró girando sobre sus pasos, y enfilando nuevamente hacia el parque.
Más le valdría olvidarse de la situación. Ranma estaba seguro que la chica ni siquiera estaba en su clase. Y además, a él sólo le quedaban algunas semanas más, y no volvería a poner un solo pie en la Secundaria Furinkan ni aunque le pagaran. No tenía sentido siquiera pensar en una relación que estaría destinada a fracasar aun antes de comenzar.
'Atracción fatal…´pensó Ranma sonriendo suavemente.
Ranma sacudió la cabeza y miro a su alrededor. Sin darse cuenta, habían llegado al parque. Ayudó a Ranko a bajarse de su espalda y la vio alejarse corriendo. Ranma repasó el lugar con la mirada. Había poca gente alrededor. Caminó un poco hasta una banca, y se sentó a pensar otro poco.
'Me pregunto cómo se llama…'
"¡Niichaaaaaaaan!" Ranko corrió hacia él, casi ahogada por el esfuerzo. Ranma sonrió ante su entusiasmo.
"¿Qué pasa?" le preguntó.
"¡Ven a… jugar… a las… escondidas… conmigo!" dijo entre inhalaciones.
"Está bien." Ranma se encontraba mucho más pasivo que de costumbre. Ranko lo tomó de la mano, y se dejo llevar hasta un respetable árbol en el centro del lugar.
"Aquí," le dijo Ranko, exigente, "tu cuenta, y yo me escondo."
"Está bien." Ranma se volvió hacia el árbol y comenzó a contar. Pero Ranko parecía perturbada. Normalmente, Ranma habría hecho un espectáculo protestando que ella tenía que contar primero que él antes de ceder. Era todo parte del juego.
"¿Niichan?" Ranko jaló de la camisa de Ranma. Él se volvió a mirarla.
"¿Qué?" le preguntó, "¿Quieres contar primero?"
Ranko sacudió la cabeza.
"¿Entonces, qué?"
"¿Qué te pasa?"
"¿Ah?"
"Es que… estás raro y no sé porqué y pensé que quizá ocurre algo malo…"
"No, Ko-chan" Ranma sonrió, "No hay ningún problema. Ve a esconderte."
"¡Está bien!" Ranko dijo sonriendo. Salió corriendo disparada, y Ranma comenzó a contar una vez más.
Cuando llegó a los cien, comenzó a buscar a Ranko. La encontró bastante rápido, como era habitual. El problema era que sus opciones de escondite eran bastante predecibles. También predecible fue el reclamo de que le tocaba contar de nuevo, porque verdaderamente 'no había tenido oportunidad de esconderse'. Y una vez más, como parte del ritual, Ranma accedió de buen humor.
Unas diez veces contó hasta cien y buscó a su hermana, pero finalmente, sus pensamientos se perseguían a sí mismos, y se encontró una vez más pensando en la chica de la escuela.
'Me pregunto cómo se llama…'
"¡Niichan!" Ranma se volvió para mirar a Ranko, que estaba de pie detrás suyo con los brazos cruzados sobre su pecho.
"¿Ah? ¿Qué ya no quieres esconderte?"
"No, no es eso." Ranko respondió, algo de frialdad en su voz, su boca estirada en un puchero. Ranma suspiró. Era a la vez tierno y chistoso que una chica tan chica estuviera tan preocupada.
'Ahhhhh… mejor me animo, y nos subo el ánimo a los dos.'
"¿Entonces cual es el problema?" preguntó Ranma, apoyando las manos en las caderas.
"Esto es aburrido porque te pasa algo, y te quedas ahí parado con cara de tonto."
Ranma se agazapó para quedar a su altura.
"Cara de tonto, ¿eh?" preguntó con tono burlón. Ranko asintió con la cabeza. Ranma tuvo un momento de inspiración y sinrió.
"Yo creo que en verdad estas aburrida de tener que esconderte todo el tiempo. Deja que me esconda yo, ahora."
Ranko estiró el labio inferior antes de gritar, "¡No! ¡Yo quiero ESCODERME!"
"¡Ah! Pero ya te has escondido muchas veces. Déjame a mí."
"No."
"Ko-chan," dijo Ranma, su voz muy calma, sonriendo todo el tiempo, "Te haré cosquillas si no dejas que me esconda."
"No, no lo harás." Dijo Ranko con firmeza en su voz y los ojos grandes. Valiente, muy valiente. Pero solo para show, porque la pequeña dio un paso atrás.
"Sí que lo haré." La sonrisa de Ranma creció, mientras se inclinaba un poco hacia adelante.
Estuvieron así, quietecitos los dos durante un par de segundos. Ranko soltó una risita nerviosa, y acto seguido comenzó a correr tan rápido como sus cortas piernas le permitían, que en verdad no era nada de rápido, seguida de cerca por su hermano. Ranma la dejó adelantarse y huir durante algunos minutos, hasta que finalmente decidió alcanzarla y hacer efectiva su amenaza. Ranko se enrollaba y desenrollaba en el suelo, riendo descontroladamente, medio ahogada.
"¡Ríndete!" le ofreció, si dejar de hacer cosquillas.
Ranko intento decir algo pero la risa no se lo permitía. Ranma se detuvo un segundo, e inmediatamente Ranko comenzó a respirar ruidosamente.
"¡Na—Nada más!"
Increíble. Los ánimos de Ranma habían cambiado completamente de un minuto a otro, como solía suceder cuando jugaba con su hermana. Qué bueno era que Ranko tuviera esto. Era justamente lo que él creía que se había perdido por andar entrenando con su padre.
De pronto Ranma recordó la hora, que su mamá los esperaba en casa, y que quizá podría preocuparle que aún no estuvieran de regreso.
Con Ranko aun recuperándose en el suelo, Ranma se puso de pie. "Bien, Ranko, suficiente por hoy."
Después de algunos momentos, Ranko se incorporó, arregló su ropa que estaba toda arrugada, y miró a su hermano con una gran sonrisa.
"Una vez más, Ranma."
"Está bien. Pero esta vez es te toca contar."
La sonrisa de Ranko ya no era tan amplia como lo había sido el segundo anterior.
"¡Pero es que nunca puedo encontrarte!"
"Sólo por esta vez, Ranko."
"No."
"Muy bien. Entonces te toca atraparme. Si me alcanzas, cuento de nuevo."
"No."
"Sí, sí, claro," dijo Ranma dando un paso atrás. "Lo que pasa es sabes que no vas a poder atraparme. Es mucho desafío para ti." Ranma sonrió maliciosamente.
Ranko se puso colorada en un segundo, su cuerpo tenso de rabia.
"¡Claro que puedo!" gritó.
"Bueno, entonces atrápame." Repitió Ranma con un tono burlón.
Ranko empuñó las manos. Sus cejas se juntaron al centro de su frente. Ranma no pudo evitar sonreír para sus adentros. Claro que conocía a su hermana. Porque ellos dos eran bastante parecidos. Sabía que botones presionar, porque eran los mismos que funcionaban con él.
"Atrápame," dijo Ranma. Sabía que la ira estaba a punto de explotar.
"¡Ohhhh!" Ranko gritó enojada, y ambos salieron corriendo.
Ranma reía mientras corría, aún cuando una vez más se sentía algo culpable por manipular a su hermana. En un par de segundos, le pareció que todas sus pequeñas preocupaciones se esfumaron. Corrió más rápido, saltando sobre las bancas y algunas rocas, y esquivando gente. Olvidó porqué corría. Ahora corría por el gusto de hacerlo, más y más rápido, porque le gustaba la sensación del aire en su cara, como viento, y porque podía sentir sus músculos y todo su cuerpo coordinarse con su mente.
Y entonces recordó de nuevo a la chica de la escuela.
Recordó la intensa mirada que lo había estudiado. Su corazón se aceleró un poco más. Ranma se sintió bastante perturbado de que el sólo hecho de mirar a alguien que ni siquiera conocía durante un par de minutos pudiera tener tal efecto en él. No encontraba ninguna razón lógica.
De pronto escuchó una tenue voz que lo llamaba…
"¡Niichaaaan!"
'Ko-chan!' Ranma volvió de golpe a la realidad. 'Cielos… ¿Qué me pasa hoy?'
"Esto… no me… gusta… ¡Quiero… esconderme!"
Ranma volvió la cabeza y gritó mientras seguía corriendo, aunque un poco más despacio, "¡Pero Ko-chan! ¡Te dije que te tocaba contar!"
De un par de saltos trepó a un árbol, y esperó a que su hermana llegara hasta ahí. Estaba cansada. Era lógico. No solo por su corta edad. En ocasiones como esta Ranma podía notar fácilmente lo mucho que su entrenamiento lo ayudaba físicamente.
OOOOO
"Si nadie tiene nada más que aportar, dejamos esta reunión hasta aquí."
Un silencio profundo se sintió después de estas palabras. Los estudiantes de Furinkan que se habían quedado a la primera reunión por el carnaval por fin eran libres de volver a sus hogares. Akane no estaba nada feliz. Después de todo, igual le habían asignado un rol supervisor, lo que quería decir que tendría que estar al tanto de todo y asegurarse que todo funcionara bien y quedara bien terminado. Para su decepción, solo tres estudiantes de último año habían aparecido a la reunión. Para rematar, ninguno de ellos había querido hacerse cargo de nada en particular. Akane pensó que hubiera sido bueno que su hermana Nabiki aún estuviera viviendo en Tokyo. Ella sí que sabía cómo hacer andar una empresa. Hubiera sido excelente poder contar con su ayuda. Después de todo, Akane tendría mucho que hacer. Sólo empezar a pensar en todo el trabajo extra que tendría que hacer la desesperaba.
'No puedo creer lo estúpida que soy… Acabo de pasar dos horas preocupándome de todo lo que tendré que hacer, en vez de hacer algo…'
Akane había sido la última en salir del salón, ordenando algunos apuntes, y ahora se dirigía lentamente hacia la salida. Por fin.
'Que extraño que todo esté tan silencioso,' pensó mientras observaba sus alrededores. Los patios estaban vacíos, y la calle estaba casi desierta. Hacía resaltar el poco de viento que corría a esas horas de la tarde, arrastrando un poco de polvo.
"¡Se acabó el día!" se dijo, intentando levantar el ánimo, estirando los brazos hacia el cielo. Había sido un día bastante largo, a decir verdad. Especialmente la segunda mitad de la jornada, después del almuerzo. Yuka y Sayuri la habían molestado toda la tarde con Ranma Saotome.
'Ranma…' pensó.
Había estado pensando en el chico incesantemente durante las últimas horas. La molestaba muchísimo no saber porqué, sobre todo porque estaba acostumbrada a tener respuesta para casi todo. Claro que el chico era muy bien parecido, no había duda. Pero eso nunca había sido suficiente razón para fijarse con alguien de esa manera.
Akane repasó en su mente las pocas veces que le había visto. La primera vez había sido esa mañana. EL chico había estado de pie en medio del patio. Akane se dio una patada mental por no haber puesto mejor atención en ese momento.
Después lo había visto durante el recreo del almuerzo. Akane sintió su corazón acelerarse un poco. Había sido extraño. Antes de que él la notara observando, Akane había estado fijándose en él un buen rato. Y luego… luego, sólo se habían mirado.
Akane había detenido sus pasos sin notarlo. Su rostro se sentía tibio. Estaba imaginando los ojos del chico devolviendo su mirada.
'Me pasa algo, de verdad…' pensó, reanudando su caminar lento. 'Sólo lo miro por unos minutos, y no me puedo olvidar del tipo.'
Akane había intentado mantener su mente ocupada, pero le había resultado imposible. Había pasado la tarde fantaseando y sonriendo estúpidamente. Sus amigas no la habían ayudado en nada tampoco.
'Bueno, supongo que no conseguiré nada dándole más vueltas al asunto.' Suspiró y sacudió la cabeza. Agilizó el paso y continuó a casa, una mirada decidida en el rostro. Akane estaba feliz de que el día por fin hubiera terminado.
Estaba tan ocupada pensando, que se encontró muy cerca de su casa sin darse cuenta, ya bordeando el parque del vecindario. Era un área bastante amplia. Estaba cubierto de mucho verde y arboles añosos. Era muy valorado por los vecinos, sobre todo por su extensión, y por los juegos infantiles. Era inusualmente grande para este sector de Tokyo, donde la densidad hacía a los terrenos muy costosos. Además, como los vecinos lo usaban con mucha frecuencia, estaba muy bien mantenido. La mirada de Akane se posó sobre una banca parcialmente cubierta por un gran árbol de maple. Suspiró alegremente y se sentó. Apoyando su espalda en el respaldo, volvió su rostro hacia el cielo, y cerró los ojos mientras dejaba al sol calentaba su cara, aunque no por mucho. El sol del verano era bastante intenso.
'Ya se me hizo tarde… pero estoy tan cansada… siesta…' pensó. Dejó su bolso sobre la banca. Estiró las piernas y los brazos, se apoyó en el respaldo, y suspiró largamente, relajándose por fin.
'Mmm… no me molesta trabajar mucho si la recompensa es relajarse…'
Como no había mucha gente alrededor en ese momento, que era casi la hora de cenar, Akane decidió seguir tomando su pequeña siesta por algunos minutos. Rápidamente se sumergió hasta ese estado en que los músculos se relajan, y la realidad comienza a mezclarse con los sueños. A punto de quedarse dormida—
-pero recuperó su conciencia abrupta y violentamente cuando escuchó gritos muy cerca suyo.
"¡Pero Ko-chan! ¡Te dije que te tocaba contar!"
'Grrr…' Akane pensó, abriendo sus ojos de golpe e incorporándose. '¡Que susto me ha dado!'
Miró a su alrededor.
'Oh, Dios mío, ese es Ranma Saotome." Pensó Akane mientras su corazón se aceleraba de golpe y su estómago dio unos saltos nerviosos. El golpe de adrenalina la hizo sentir sumamente incómoda, lista para salir corriendo, en vez de quedarse sentada, casi inmóvil, ahí donde estaba.
En el fondo de su mente se maravillaba una vez más del efecto que este chico estaba teniendo en ella, cuando ni siquiera lo conocía.
Akane lo observó tan discretamente como pudo. Ranma estaba corriendo por el parque, muerto de risa. Intentaba darle alcance una pequeña chica pelirroja de más o menos un metro de altura, que llevaba el cabello peinado con una trenza al igual que él.
'Ko-chan' pensó Akane.
Sin ningún esfuerzo, Ranma esquivaba bancas y otros ornamentos. Y la pobre chica estaba teniendo muchos problemas en alcanzarlo.
'¿Entrenado en artes marciales?' Akane pensó, 'Muchísimo más experimentado que yo.'
Akane estudió el rostro de Ranma, tanto como la distancia le permitía. Estaba clarísimo que estaba disfrutando del momento. Akane contuvo la respiración, casi como si fuera a interferir con sus pensamientos. Quería poder recordar.
Finalmente, Ranma se trepo a un árbol en dos segundos, mientras la pelirroja le gritaba desde la base.
"¡Nichaaaaaan! ¡Tienes que bajaaaaar!"
"Es tu turno, Ko-chan. Nada de trampas." Dijo Ranma desde las alturas.
"¡Pero yo me quiero escondeeeeeer!"
"¡Pero ya te has escondido diez veces!"
"¡Pero es que siempre me encuentras!" La chica, que a estas alturas Akane había decidido tenía que ser su hermana menor, estaba bastante disgustada.
Luego Akane no pudo más que quedar boquiabierta, cuando de un solo movimiento, Ranma estaba de pronto de pie junto a la menor. Wow. Akane sonrió.
"Mira, Ko-chan. Yo también quiero esconderme antes de irnos. Mi turno ahora, después tu de nuevo, y luego nos vamos a casa, ¿te parece?"
"Sólo si me llevas a cuestas…"
"Bueno, Ko-chan, bueno."
"¡Bueno!"
Akane vio a la chica correr hasta un árbol y comenzar a contar. Pero no la miró mucho más. Estaba demasiado interesada en ver qué era lo que haría Ranma, quien no perdió un solo segundo y comenzó a buscar un escondite. Encontró una roca que lo escondería, aunque no mucho, y se sentó en el suelo tras de ella, volviendo la espalda hacia su hermana. Ranma volvió la cabeza y se levanto un poco del suelo apoyando las manos y estirando el cuello, para poder observar a la pequeña. Cuando la chica terminó de contar y se volvió para comenzar la búsqueda, Ranma intentó agazaparse tras la roca, su rostro siempre vuelto hacia el lugar donde suponía que su hermana podría encontrarse. Akane tenía la impresión de que Ranma estaba intentando escuchar el momento en que la chica se acercara.
Akane sintió su corazón latiendo con fuerza. Ranma estaba muy cerca de ella. Si por alguna casualidad llegaba a volver su rostro hacia el frente…
Akane se sintió nerviosísima. Este chico la había mirado durante largo rato. Es decir, bueno, el contacto visual había durado lo suficiente como para que ambos hubieran estado bastante consciente de lo que estaba ocurriendo. No podían descartarlo como una casualidad. O al menos eso creía ella. ¿Y qué tal si ahora no le ponía la misma atención que durante el recreo del almuerzo? ¿Qué haría Akane si al chico se le ocurría venir a hablarle? Y no tuvo tiempo de pensar en absolutamente nada más, porque en ese momento Ranma volvió su cabeza y sus ojos se encontraron. Akane vio sus ojos abrirse, como sorprendidos.
'AyDiosAyDiosAyDios…'
Decir que Akane estaba nerviosa era bajarle muchísimo el perfil al asunto. Y ahora, ¿Qué? Akane no quería apartar la mirada, atemorizada de que el momento pasaría. Se abrazó a la emoción que esto le generaba como si fuera un salvavidas que hasta ahora sabía que necesitaba. Sintió sus mejillas sonrojarse violentamente y sintió una abrupta dificultad para respirar normalmente. Su reacción había sido tan violenta, que estaba segura que Ranma tenía que haberlo notado.
'O—Ojos azules…' pensó Akane, abruptamente incapacitada de pensamientos coherentes. El ruido ensordecedor de su corazón ahogaba todos los otros sonidos, y le dio la impresión que el tiempo pasaba un poco más lento de lo habitual. 'Y su cara… Se ha puesto colorado… ¿se está sonrojando también? No creo, los chicos no hacen ese tipo de cosas, debe ser de tanto correr. Pero los chicos tampoco juegan con sus hermanas menores, y éste pareciera que si lo hace. Quizá debería hablarle. Oh Dios, todavía me está mirando. Estoy nerviosa, estoy nerviosa, no sé qué hacer, estoy nerviosa. ¡Esto es tan estúpido! Dios, que patética soy, nunca me imaginé que fuera tan estúpida…'
"¡TE ENCONTRÉ!"
Akane se sobresaltó, confundida. Ranma volvió la cabeza para hablar con la pequeña que ahora estaba parada junto a él. Akane no se atrevió a intentar escuchar la conversación. Sus zapatos le parecieron de pronto muchísimo más interesantes que cualquier otra cosa. Demasiadas emociones para un solo día.
'Mejor me largo.'
Se puso de pie rápidamente para emprender la retirada.
"¡Akane-chan! ¡Espérame un segundo!"
Eso sí que la asustó. No creía que Ranma la hubiera llamado. ¿Cómo era posible que supiera su nombre? Tomó medio segundo en recuperarse y caer en que la voz que la había llamado era muy femenina.
"¡Kasumi-oneechan!" Exclamó Akane. Y corrió hacia su hermana mayor que volvía de las compras cargando dos bolsas. Estaba tan descompuesta, que en un impulso muy poco habitual, Akane abrazó a su hermana fuertemente.
Kasumi estaba confundida. Akane era cariñosa con ella, pero esto sí que era una sorpresa. Sin poder devolver el abrazo por culpa de las bolsas que llevaba, todo lo que Kasumi pudo hacer fue mirar alrededor suyo, en caso de que pudiera dar con la causa de tan inusual comportamiento.
¡Ah! Un chico muy bien parecido las estaba observando con atención. O más bien, a Akane.
"¡Que alivio verte, Kasumi-oneechan!"
"Akane, si me dejas respirar un poco, por favor…"
Akane soltó a su hermana.
"¿Ocurre algo?" preguntó Kasumi con una sonrisa.
"No, no, nada." Respondió Akane con una velocidad que negaba completamente su respuesta.
"¿Estás segura?" la sonrisa de Kasumi se tornó levemente maliciosa. "¿Podría ser por ese chico que te está mirando?"
Akane se puso tensa. "¿Está mirando?" preguntó bajando la voz a niveles de conspiración.
Kasumi solo asintió con la cabeza.
Akane suspiró.
"¿Ya vas de vuelta a casa?" preguntó.
Kasumi asintió nuevamente.
"Camino contigo."
Akane escucho a Ranma una vez más.
"¡Ko-chan, espera! ¡Vuelva para acá!"
Akane no tuvo valor de volverse y mirar. Estaba intentando decidir qué hacer cuando sintió que le jalaban la falda.
OOOOO
"¡Nichaaaaaan! ¡Tienes que bajaaaaar!"
"Es tu turno, Ko-chan. Nada de trampas." Dijo Ranma desde las alturas.
"¡Pero yo me quiero escondeeeeeer!"
"¡Pero ya te has escondido diez veces!"
"¡Pero es que siempre me encuentras!" Ranko estaba profundamente disgustada.
'Por Dios, pero que terca se pone!' Ranma pensó, ahora levemente molesto. Dio un salto y aterrizo junto a Ranko.
"Mira, Ko-chan." Le dijo, una mano en su cintura, y la otra apuntando con el dedo índice a la nariz de la pequeña, intentando ponerle algo de seriedad al asunto. "Yo también quiero esconderme antes de irnos. Mi turno ahora, después tu de nuevo, y luego nos vamos a casa, ¿te parece?"
"Sólo si me llevas a cuestas…"
"Bueno, Ko-chan, bueno." Dijo Ranma finalmente, sus brazos cayendo lánguidos, su cara vuelta al cielo en señal de derrota.
"¡Bueno!"
Y ahí iban otra vez. Ranma corrió hasta esconderse en tras una roca que estaba bastante cerca de su hermana, a decir verdad. Tampoco quería molestarla más de lo necesario. Se sentó en el suelo estirando las piernas en frente suyo y se volvió para ver en qué se encontraba su hermana.
´Menos mal que ya esta aburrida. Puede que mamá ya haya empezado a preocuparse.
Rápidamente se dio cuenta que Ranko ya había terminado su conteo, y que así como estaba sentado sería descubierto rápidamente, así que volvió la cabeza para intentar agazaparse un poco más… y quedo mirando frente a frente los ojos de un cálido color avellana la chica de la escuela. Ranma tuvo la sensación de que alguien le apretaba el pecho.
Sin saber qué hacer, sólo atinó a mirarla. Sus ojos estaban muy abiertos, y estaba bastante sonrojada. Sonrojada… Ranma tomó conciencia de su propio rostro, que se sentía inusualmente acalorado.
'¿Y ahora qué hago? ¿Le hablo? Pero ella tampoco se mueve. Quisiera que se acercara a hablarme. Se ve tan linda sonrojada. ¿Qué pensará de mí? Apuesto que me veo estúpido sentado en todo este polvo… que linda mirada… Espero no haberla asustado. Se ve asustada. ¿Por qué podría estar asustada? Me pregunto cómo se llama…'
Luego su mente quedó en silencio, pegado como estaba, mirándola. Era bueno mirarla…
"¡TE ENCONTRÉ!"
Si hubiera habido un techo sobre su cabeza, es altamente probable que Ranma hubiera chocado con éste, de la sola sorpresa que se llevó con el grito de su hermana.
"¡Cielos, me asustaste!" dijo Ranma mirando a Ranko, que sonreía maliciosa.
"Lo sé." Dijo la pequeña, claramente satisfecha con su éxito. "Fue muuuuy fácil encontrarte esta vez."
Ranma volvió su cabeza para mirar a la chica de la escuela una vez más. Ella ya no lo estaba mirando. Ranma suspiró, y su pulso se calmó un poco.
"Es que estaba distraído, sabes." Dijo Ranma, sin mirar a su hermana.
"¿Distraído con qué?" preguntó Ranko con curiosidad.
"Ella," dijo Ranma en un suspiro, su mirada fija en la chica, algo suspendido en un momento paralelo en que olvidó que hablaba con su hermana. Ranko volvió la cabeza hacia donde su hermano mayor miraba tan atentamente, y sonrió.
"¿Cómo se llama?"
Ranma estaba a punto de decirle que él mismo se había hecho esa misma pregunta durante todo el día, cuando la vio ponerse de pie muy apurada. ¿Ya se iba? Ranma se sintió algo decepcionado. De pronto Ranma escucho una voz muy cerca de donde se encontraba, "¡Akane-chan! ¡Espérame un segundo!" Una mujer de aspecto dulce caminaba en su dirección. Ranma notó que la chica de la escuela se tensó un poco, mientras una sonrisa se formaba en su rostro.
"¡Kasumi-oneechan!" respondió la chica.
'Akane…' pensó Ranma. 'Se llama Akane…'
"¿Nichan?" Ranko preguntó de nuevo. "¿Cómo se llama?"
"Akane…" dijo Ranma, pensando en voz alta.
"¡Ah!" Ranko exclamó, sonriendo. Dio media vuelta y comenzó a caminar, poniendo mucha atención al suelo.
'¿Eh?' Ranma pensó confundido.
Volvió su atención a las dos mujeres. La chica, Akane, estaba abrazando a la otra… ¿Kasumi?, que se veía algo sobresaltada. Maldición… ¿Ka…sumi? Le parecía muy familiar.
´Me pregunto de dónde…' pensó. Estaba casi seguro de que la había visto antes. La sola idea de tener alguna conexión a esta chica… Akane, se recordó, le levantaba el ánimo.
Ranma se volvió una vez más para mirar a Ranko, sintiéndose un poco más a salvo y en control de sus actos. Ranko estaba cortando una flor del suelo y ahora… Oh, no… ahora corría en dirección a Akane. Ranma se puso de pie en un instante. Su hermana terminaría matándolo del susto cualquiera de estos días.
"¡Ko-chan, espera! ¡Vuelva para acá!", gritó, aun sabiendo que su hermana haría caso omiso de su llamado. Con una sensación de terror vio a Ranko acercarse a Akane y jalar la falta de su uniforme.
OOOOO
Akane se volvió y vio a la chica pelirroja para junto a ella, sonriendo. Tenía las manos escondidas tras su espalda.
"¡Konnichiwa, Akane-san!" dijo la chica, e hizo una pequeña reverencia. Akane estaba muda de asombro. '¿Qué…?'.
"Me llamo Ranko." Dijo la chica.
Akane sacudió la cabeza, tratando de recuperar algo de entereza, y sonrió.
"Hola, Ranko-chan," Dijo Akane agachándose para quedar al nivel de la pequeña. "¿Te puedo ayudar en algo?"
Ranko sonrió y sacó su mano derecha de detrás de su espalda, mostrándole a Akane una pequeña flor de un pálido tono amarillo.
"Es para ti," dijo Ranko.
Akane podía sentir los ojos de Ranma mirándola con atención. Demasiado consciente de sus movimientos, estaba preocupada de dejar una buena impresión con la hermana de Ranma, e intentó parecer relajada y graciosa mientras aceptaba el regalo. Se llevo la flor a la nariz e hizo un pequeño show de sentir su aroma.
"Es bella. Ranko-chan. Arigato."
Y con esto, Ranko hizo otra pequeña reverencia, y caminó hacia su hermano.
Akane se incorporó y caminó hasta la banca, donde estaba su bolso, con mucho cuidado de evitar la mirada de Ranma, que se encontraba de pie a solo unos metros suyos. Recogió su bolso y se dirigió hacia donde Kasumi la esperaba.
"¿Nos vamos?" su voz reflejaba su ansiedad. No se detuvo a esperar una respuesta, y tomando una de las bolsas que Kasumi cargaba, comenzó a caminar hacia el Dojo Tendo.
Kasumi estaba sumamente entretenida. ¿Y esta pequeña obra, de qué se trataba? Akane no era tan cuidadosa con sus acciones. Más bien todo lo contrario. Kasumi se volvió una vez más para mirar al chico que se alejaba caminando lentamente, llevando de la mano a la pequeña Ranko-chan.
'Ahhhh… por fin, Akane.'
Kasumi se volvió, y caminó a paso apresurado. Akane no se detuvo ni aminoró la marcha. Kasumi solo la observó de reojo. Akane estaba ocupadísima ignorando absolutamente todo a su alrededor.
Kasumi sonrió. Caminaron las pocas cuadras hasta el Dojo en silencio.
OOOOO
"No tenías que hacer eso, ¿sabes?" dijo Ranma, muy serio.
"¿Por qué? Le di una flor y nada más. ¡Eso lo puedo hacer cuando yo quiera!" Dijo Ranko algo enojada que le estuvieran llamando la atención.
Ranma guardo silencio, maldiciendo entre dientes. Definitivamente, Ranko lo iba a matar de un shock cualquiera de estos días, porque era muchísimo más atrevida de lo que las chicas japonesas solían ser. Se veía enojada.
"No me mires así," dijo Ranma con algo de frialdad, los ojos fijos al frente. "Eso fue muy embarazoso."
Ranko sonrió mostrando los dientes.
"¡Es tan divertido cuando te enojas!" y soltó la risa. Ranma sólo suspiró.
"¡Ya, Niichan! ¡A cuestas!"
Silenciosamente, Ranma dejó a su hermana encaramarse en su espalda, y siguió caminando.
CONTINUARA.
