"Una Oportunidad para Cambiar"
Un fanfiction de Ranma ½ por Pia-san.
Advertencia:
Me imagino que si ya has llegado hasta este capítulo, la advertencia sobre la temática de la historia y lo que me demoro en publicar está de sobra. Lo que sí estoy intentando es publicar más seguido. Una difícil tarea, pero creo que puedo conseguirla si es que logro traducir y publicar secciones más cortas que las que he publicado originalmente en ingles. Espero que esto sea del agrado de los lectores. Pero tengan en cuenta que significara que quizá algunas secciones se lean algo más inconexas. Esperemos que el resultado no sea muy terrible.
Y a la lectura!
Capítulo Tres: De Chicos y Chicas – PARTE II. (Revisión 23 de Marzo del 2011)
Llevaba poco más de una hora tumbado y observando el cielo de su habitación con asombroso detenimiento, cuando su madre golpeó la puerta.
Como casi no lo escuchó, prefirió seguir ignorando al universo.
Había ocasiones en que el suelo le parecía más confortable que su cama, pensaba, mientras observaba el mueble en cuestión, a no más de un metro suyo. Una cama verdaderamente cómoda, por lo demás. Debía de ser algún resabio del viaje de entrenamiento con su papá. Ranma no podía recordar el minuto en que su muy tradicional familia había decidido hacer el cambio del futon a la cama occidental. Quizá con la llegada de Ranko. No es que Ranma echara de menos dormir en el suelo del bosque o de donde fuera, pero había algo sobre la firmeza del tatami que a veces le sentaba mejor que un colchón.
Sus ojos seguían fijos en el cielo.
En alguna parte de su cerebro, su subconsciente intentaba susurrarle de que su comportamiento de esta tarde no era nada habitual. En otras palabras, se estaba saltando su sesión de entrenamiento, que para él era muy raro. Lo más raro no era que no estuviera entrenando, propiamente tal, sino que no tenía ninguna inclinación por hacerlo. Ni eso, ni nada de nada. Por lo mismo, el cielo de la habitación parecía sumamente interesante.
Y otra vez unos golpecitos en la puerta. Un poco más fuertes. Ranma pensó por un breve y depresivo momento que su destino en verdad no le pertenecía a él mismo, sino que a algún poder de turno en el universo. Por ejemplo, importaba un carajo que en ese minuto quisiera estar solo. Los golpes en la puerta seguían viniendo de vez en cuando, y seguirían haciéndolo al menos que Ranma cediera. Y la verdad, no se sentía nada conversador en ese momento.
Su tarde no había sido lo que él hubiera llamado agradable, precisamente. Ranko había demostrado una vez más su verdadera alma de revoltosa, molestándolo hasta que ya no había podido soportarlo. Y el problema era que él había reaccionado mal. Después de todo, solo había sido una flor. Y lo más probable era que Ranko solo hubiera estado intentando subirle el ánimo. Al final, como el maduro hermano mayor que no era, había terminado ignorándola por completo. Te llamas silencio. Daba lo mismo que Ranko fuera una pequeñaja, y no tenía ni media oportunidad de empezar a entender porqué Ranma se había sentido volando tan, pero tan bajo.
Aunque en realidad su hermana podía ser mandona también, lo suficiente como para agotar a cualquiera… Pero por otro lado, uno de sus puntos débiles eran las mujeres al mando. Era una de las facetas que más admiraba de su hermanita. Cuando no le estaba hinchando las pelotas, claro. A estas alturas de la vida ya debería estar más que acostumbrado a sus inesperadas ocurrencias.
'Ah, mierda…' pensó con amargura, 'Y está ese maldito examen…'
No valía la pena siquiera pensarlo. El examen ya estaba rendido. Y quizá sería lo suficientemente bueno. No es que le importara verdaderamente, pero era como la guinda del pastel. Y era un pastel grande, muy alto, a punto de desmoronarse.
Así que en verdad no podía culpar ni a su hermana ni al examen por estar actuando raro.
'Ah… que escena…' y suspiró, finalmente aceptando lo mucho que se había visto afectado por su brevísimo encuentro con esa chica Akane…
Seguro que ella pensaba que Ranma era un perdedor, usando chicas pequeñas para tratar de impresionarla. Pero, ¿por qué habría de importarle? Nunca pensaba dos veces en lo que hacía, mucho menos en lo que pensaría el resto de él.
Bueno, ahora que lo pensaba con más calma, seguramente habría causado una impresión, sentado en el suelo empolvado y sonrojándose como un tomate… Además, tenía la impresión que ella había estado sentado en esa banca bastante rato antes que él la viera ahí.
¿Habría estado mirándolo antes que Ranma se hubiera dado cuenta de su presencia?
Una pequeña sonrisa comenzó a parecer en su rostro, insospechada…
Y luego se molestó otra vez.
De haber sido así, probablemente lo habría visto jugando con Ranko… y… 'ohhhhh… lo estúpido que debo haberme visto…'
Los golpes en la puerta. Una vez más. Ranma ni siquiera se molestó en levantar la cabeza medio centímetro del suelo.
"Está abierto," murmuró, con toda la emoción y vivacidad de una almeja.
La cabeza de su madre apareció flotando detrás de la puerta.
Ranma la observó repasar la habitación con la mirada rápida, y pestañar un par de veces. Era obvio que ella habría notado cualquier cosa fuera de lo normal en cuestión de segundos.
"Ranma… hijo mío…"
"¿Si?"
"'¿Todo en orden?"
"…Si"
"Hmm… me temo que vas a tener que tratar con un poco mas de ganas si quieres convencerme." Dijo con toda certeza, y dio unos pasos dentro de la habitación. "Esta todo tan silencioso que por un momento olvidé que ya estabas en casa…"
Ranma solo suspiró.
"Ranko está durmiendo una siesta. No me agrada en lo absoluto. Va a estar demasiado inquieta a la hora de dormir, y todo porque la casa está muy tranquila. Me dijo que estabas muy aburrido hoy, Ranma."
"Eso es su culpa… mocosa pesada…" Ranma murmuró antes de poder pensar en morderse la lengua.
"¡Ranma!" le interrumpió su madre, sus ojos endureciéndose levemente. "Esa no es manera de hablar de tu hermana. O de nadie, en realidad."
Cuando sus ojos recayeron sobre la empuñadura de la katana que su madre insistía en acarrear amarrada a su espalda, y pensando en que no estaba ahí solo de adorno, Ranma recordó de pronto que Nodoka Saotome era una persona peligrosa en potencia. Pero tan pronto le hubo llamado la atención, su mirada volvió a ser la de madre preocupada.
"Perdón…" ofreció Ranma, "No quise que sonara tan feo."
Aparentemente eso fue suficiente para aplacarla, o quizás creyó que Ranma lo decía en serio, porque al momento siguiente su madre caminó hasta su lado, y se sentó junto a él, doblando las piernas debajo suyo. Todo el proceso era muy, pero muy tradicional. A Ranma además le indicaba que su madre no tenía ninguna intención de dejar la habitación sin haber conseguido algo. Cuando sus manos se posaron delicadamente sobre su regazo, una sobre otra con los dedos extendidos, Ranma supo que su destino estaba más que decidido. Más le valdría hablar.
"Debo haberme visto tan idiota…" Ranma murmuró como si sus palabras no hubieran sido más que para sus propios oídos. Era su último intento por ignorar la situación. El caso era que había dado lo mismo, porque su madre había entendido perfectamente lo que acababa de decir. Frunció el ceño.
"Aún así, no es razón para andar tan molesto por la vida. No creo que nada valga la pena saltarse el entrenamiento."
"Ma…" dijo Ranma antes de suspirar nuevamente, "Es que no entiendes. Ya había conseguido verme como un estúpido sin la ayuda de nadie, y para rematar el asunto tuvo que aparecer Ranko y avergonzarme delante de ella…"
Y de pronto Ranma supo que había dicho demasiado, porque el rostro de su madre se había iluminado como cuando el detergente para la ropa estaba en oferta. Sonrió, y Ranma hubiera jurado que estaba a punto de solar la risa.
"¿Ella?" preguntó.
Ranma apretó la mandíbula mientras sentía el calor esparcirse a través de su cuello y hasta sus mejillas. Y de este modo, hizo un pequeño viaje a la Tierra de los Arrepentimientos, mientras pensaba, no por primera vez y seguro no por última, ´¿Por qué demonios no puedo pensar antes de abrir la bocota?´. Y una pesadez se apoderó de su estómago.
"¿Ella, quién?"
Ranma estaba algo molesto por el hecho que su madre hubiera podido llegar en cuestión de minutos a la misma conclusión que a él le había tomado toda la tarde. Por supuesto, a estas alturas del día ya había admitido para sí mismo que Akane era probablemente lo único que lo tenía tan… perturbado. Pero no por eso iba a dejar de culpar a Ranko por el asunto.
Ranma intentó levantar la cabeza para observar mejor el rostro de pregunta de su madre por solo medio segundo, antes de dejarla caer pesadamente sobre el tatami.
"Dolor…" murmuró, y suspiró.
Podía imaginar la sonrisa de su madre.
"Ay, vamos ya. No recuerdo haberte visto así en toda tu vida. Deberías conversar conmigo, ¿sabes?"
Ranma no estaba precisamente emocionado.
"Después de todo, tengo bastante experiencia en asuntos del corazón. Quizás ahora no lo parezca, pero en mis tiempos fui muy popular entre los chicos."
"Ohhh, Ma, prefiero no enterarme…"
"¡Pero es verdad!" Argumentó. "Esto es muy bueno, Ranma, cariño. No muchos padres estarían dispuestos a compartir este tipo de experiencias con sus hijos."
"…"
Ante el recordatorio de que en el mundo era efectivamente posible que una chica tan popular como había sido su madre terminara casándose con la plasta que en su momento había sido su padre, Ranma sintió un escalofrío subirle por la espalda.
Su madre lo seguía mirando con anticipación.
"Está bien." Ranma dijo sin emoción.
Y la cara de su madre cambió con una amplia sonrisa que mostro hasta los dientes. Luego procedió a intentar desplazarse casi sin moverse para acercarse un poco más a él, como si la charla que vendría a continuación fuera a ser tremendo secreto.
Ranma siguió guardando silencio. Estaba empezando a tomarle algo de gusto al asunto, y hacer a su madre sufrir de curiosidad en el proceso.
Después de algunos segundos, la paciencia de Nodoka se acabó.
"¿Ella, quién?" preguntó de nuevo.
"Akane…" dijo Ranma enunciando con cuidado.
"¿Akane, quién?" preguntó su madre una vez más.
"Ma… mas te vale no ser tan preguntona. Es… raro."
"¡Lo siento, Ranma! Es que esto es muy emocionante… ¡mi niño se está convirtiendo en hombre!"
Ranma soltó un quejido lleno de dolor.
"Ma, solo que me guste una chica no significa que—"
"¡Ajá!" exclamó Nodoka con ganas, "¡Lo sabía!"
"¿Sabías qué?" Ranma estaba molestándose otra vez.
"Te gusta una chica. ¡Te gusta una chica!"
Ranma solo se murmuró a poner los ojos en blanco por un segundo y suspirar, para enfocar nuevamente la mirada sobre el cielo.
"Y bastante, supongo, para que sientas tan avergonzado de hablar de ella…"
"…"
"¿Y? Cuéntame algo más…"
"Pues para que sepas, no hay mucho más que contar. Ya te dije todo lo que sé de ella."
"¿Su nombre?"
"Eso mismo."
"¿Akane, quién?"
"Ni idea."
"¡Qué romántico!" Nodoka exclamó y juntó ambas manos sobre su pecho de la pura emoción.
Ranma hizo un desprecio.
"Ya, ya, emocionante…", dijo.
"Cariño, no deberías estar tan molesto por tan poca cosa. Te estás complicando por nada."
Ranma suspiró de nievo. Sabía que su madre tenía razón. Quizás no sería tan malo hablarlo con ella después de todo.
"¿Qué piensas?" le preguntó su madre, un poco más sobria.
Ranma tomó aire.
"Sé de sobra que no debería estar tan… molesto. Es vicioso… me molesta lo molesto que estoy."
"Ya veo. Y la primera molestia ¿por qué sería?"
"Mmm… el asunto es que a Akane aún no la conozco. Va a la escuela, y hoy es la primera vez que la veo… al recreo del almuerzo."
"Me imagino que será linda, para tenerte tan distraído…"
'Vaya que si...' pensó Ranma ausentemente, con los ojos fijos en el cielo. Y suspiró.
Escuchó a su madre ahogar una risita. Tomó algo de conciencia de su comportamiento automático y se dio una bofetada mental. Tenía que dejarse de suspiritos.
Su madre sonrió, "Y entonces, ¿Por qué estas molesto? Seguro que no es porque Akane es linda…" dijo con algo de malicia.
"Por supuesto que no, madre…" contestó Ranma con algo de acidez, y casi sonrió cuando Nodoka intentó atravesarle el cerebro con la mirada.
Ranma bostezó, sintiéndose cansado. "Estaba jugando con Ranko—"
"¡Noooooooo! ¡Eso es mentiiiiiraaaaa!
Los dos ocupantes de la habitación volvieron sus cabezas para mirar la pequeña maraña de cabello rojo aparecer tras la puerta.
"¿Y la siesta?" pregunto su madre.
"Se acabó," dijo Ranko sonriendo y acercándose poco a poco.
"¡Oye! ¡Nadie dijo que pudieras entrar!" se quejó Ranma sintiéndose levemente ultrajado por la invasión. Se levantó sobre sus codos.
"Oh, abúrrete, Ranma-chan..." farfulló su madre con otra mirada en la dirección de Ranma. "No entiendo como dejas que una niña pequeña consiga hacerte enfadar así. Y ya deja de comportarte como si tuvieras su edad."
Ranko se trepó a la falda de su madre y le sacó la lengua a su hermano.
"Esta bien" dijo, a la vez que le mostraba el ojo a su hermana.
"Ay, mi bebé," le dijo Nodoka a Ranma, "Estabas jugando con tu hermana, ¿y?"
"Estaba jugando con Ranko—"
"¡NO!"
"—cuando me di cuenta que Akane—"
"¡NO!"
"¡Ahhhhhh!" y Ranma colapsó contra el suelo, derrotado.
"No estaba jugando. Andaba dando vueltas como tontito." Dijo Ranko, jugando con el cuello del kimono de Nodoka, enteramente distraída en el lapso de un segundo.
"Eso." Dijo Ranma desapasionadamente.
"¿Cómo?" Su madre le preguntó a Ranko.
"No sé," murmuró distraída mientras jugaba ahora con los dedos. "Yo estaba tratando de esconderme, pero el tontito no podía contar bien, ni esconderse bien, ni buscar bien.."
"¿Y?"
"Yo trate de que se alegrara. Y era solo una flor…"
"¿Qué?"
"El asunto es, madre," Ranma continuó, "Estaba tratando de jugar con Ranko," y le dirigió una mirada con invitándola a interrumpirlo de nuevo, "cuando apareció Akane, y ella—"
"Mi hermano se quedo mirándola con cara de toooontoooo," dijo como si Ranma no estuviera allí, y procedió a deformar su rostro para dar más efecto al asunto.
"Ya abúrrete, Ranko…"
"¡Niaaaaaaa!" excalmó la pequeña y soltó unas risitas.
"Apareció Akane, ¿y?" Su madre intentaba mantener el asunto fluyendo.
"Y Ranko le dio una flor." Concluyó Ranma.
"Y esto te molesta, porque…" la frase quedó en el aire para completar.
"Porque me vi como un tonto, jugando en el parque con una mocosa delante de Akane. Seguro que ella ahora piensa que soy raro…"
"¡No soy una mocosa! ¡Qué malo eres!" gritó Ranko y se largó de su habitación como un remolino.
Nodoka miró a Ranma con reproche.
"¿Y tu cuantos tienes? ¿Diez?"
"Pft…"
"No entiendo porque tienes que decir esas cosas frente a ella…"
"Lo siento, ma. A veces lo olvido." Ranma suspiró, "Es que ando de malas, es todo. Ya me disculparé."
"Bien. ¿Y?"
"¿Ah?" Ranma preguntó estúpidamente, sin seguir el hilo de nada. "Ah. Estoy molesto porque quizás Akane crea que soy un tontito, así como dijo Ranko. Y lo que me tiene realmente molesto, es que no debería estar tan molesto por nada. Y como no hay nada que hacer, estoy un poco… bueno, así, como me ves. ¿Satisfecha?"
"Ay, Ranma, todo eso es normal."
"Supongo…"
"Ella te gusta, y tu quieres dar una buena impresión. Pero hay algo que tú no sabes."
"Ah, ¿sí?"
"Si. Un chico jugando con su hermana menor suele dejar muy buena impresión en las mujeres."
"¿En serio? No lo creo."
"A las mujeres nos gusta cuando los hombres tienen algún grado de sensibilidad. Aunque sea puro teatro."
"Maaaa, ¿y eso para qué?"
"No eres muy cuidadoso con los sentimiento de tu hermana. Ella te admira, sabes. No puedes decirle cosas así."
"Lo sé. ¡Y no es que no la quiera! Es que a veces se pasa…"
Nodoka asintió.
"Es solo que… preferiría que no hubiera hecho lo que hizo." Ranma terminó lastimosamente.
"¿Y por qué no?" dijo su madre con aire de sabiduría. "Ahora Akane tiene algo con que recordarte. La flor no fallará en hacerla recordarte, a ti y a Ranko… Yo diría que fue un excelente acercamiento. Ahora solo te resta hablarle… y tratar de conocerse."
Ranma frunció el ceño. "Yo creo que no."
"¿Por qué no?"
"Solo me quedan unas semanas de clases. Y ya no la veré más. ¿Y romances a la distancia? No, gracias. Paso."
Su madre ahogo una carcajada.
"¡Vaya que te estás adelantando!" dijo. "Ni siquiera sabes si le gustas."
"Pero el resto es todo verdad."
"Lo primero es lo primero, cariño."
"Y eso ¿Qué sería?"
"Trata de relajarte. No te costará nada. Sal a entrenar. Si despejas tu mente o piensas en otra cosa, vas a ver que todo te saldrá más fácil."
"Bueno…"
"Bien. Ahora tengo que hacerme cargo de mi otro bebé. Y empezar la cena." Nodoka se puso de pie en un fluido movimiento, estirando las arrugas imaginarias de su kimono impecable. "¿Vas a estar bien?"
"Si, seguro… Creo que mejor voy a dar una vuelta donde Daisuke por un rato."
"Solo asegúrate de volver antes que llegue tu padre."
"Seguro, ma." Dijo mientras su madre desaparecía tras la puerta.
Una vez solo, Ranma se incorporó con pereza, se sentó en la cama. Estuvo unos minutos sentado, la espalda encorvada y apoyando los antebrazos en los muslos. Bostezó.
'Ahhh.. que estupidez…´ pensó, y se dio unas bofetaditas para despertar. Se puso de pie.
Y sin ningún aviso se encontró pensando en sorprendidos ojos pardos y mejillas sonrojadas. Una vez más.
"¡Ah, hasta cuando!" se quejó mientras se dirigía a la puerta. Necesitaba algo de compañía masculina descerebrada. Quedaría como nuevo después de una visita a su amigo.
Y con eso, salió de la habitación.
CONTINUARÁ.
Pido disculpas por falta de ortografía o inconsistencias. Es que tenía apuro por sacar esta parte hoy. La revise, pero no mucho. Así que espero bastantes errores. Hare las revisiones la vez siguiente que publique. Esta es la segunda de tres secciones del capítulo 3. Les pareció acartonada la conversación entre Ranma y Nodoka? A mí también. Y eso que la he trabajado bastante en los últimos 8 años para intentar darle un aire más natural. Dios… Es que hay conversaciones que no deberían ocurrir! Pero que se le va a hacer… Prometo que Ranma dejara de parecer niñita de acá en adelante! Y Prometo que antes que se acabe la historia estos dos se encuentran de nuevo! Quién sabe, capaz que hasta se hablen :) Dejen sus comentarios!
Y muchísimas gracias por leer!
Pia-san.
