"Una Oportunidad para Cambiar"
Un fanfiction de Ranma ½ por Pia-san.
Advertencia:
Me imagino que si ya has llegado hasta este capítulo, la advertencia sobre la temática de la historia y lo que me demoro en publicar está de sobra. Lo que sí estoy intentando es publicar más seguido. Una difícil tarea, pero creo que puedo conseguirla si es que logro traducir y publicar secciones más cortas que las que he publicado originalmente en ingles. Espero que esto sea del agrado de los lectores. Pero tengan en cuenta que significara que quizá algunas secciones se lean algo más inconexas. Esperemos que el resultado no sea muy terrible.
Y a la lectura!
Capítulo Tres: De Chicos y Chicas – PARTE III. (Revisión 27 de Marzo del 2011)
"¿Crees que funcione?"
"¡Seguro!" fue la respuesta al otro lado de la línea. Sayuri sonaba muy contenta. "Si la escuela se divide entera en equipos enemigos, seguro que resulta algo interesante."
"Eso espero…" Akane sonaba cansada.
"Si, yo creo que más o menos ya está. Y apuesto a que al comité le gustará la idea, porque es fácil de hacer, supongo… ¿Cuándo tienen la próxima junta?"
"Mañana..." Dijo Akane medio gruñendo.
"Ja. No tienes para que sonar tan emocionada, sabes…"
"No lo puedo evitar… me hubiera gustado no tener nada que ver con este asunto."
"¿Te pilla la máquina? Deberías decírselos, y renunciar. Se las arreglarán perfectamente sin ti. Además, nadie nunca dijo que era obligación ser voluntario, me explico…"
"Puede ser…"
"Además, ya llegan las vacaciones. ¡Adiós—"
"Menos mal…"
"—estrés! Deberíamos hacer un viaje a alguna parte."
Hubo una pequeña pausa en la conversación. Akane podía imaginar la cara de Sayuri. Su amiga la conocía bastante bien, después de todo.
"No te hagas la tonta, Akane. Cuéntame qué te pasa. Estás demasiado distraída, me acabas decir que vas a renunciar al asunto éste, siendo que nunca has hecho algo así, cuando más encima se te acaba de ocurrir una muy buena idea para el carnaval."
Akane sintió una momentánea satisfacción ante la aprobación de su amiga.
"Si sé—" que es una buena idea, iba a decir Akane, pero Sayuri al interrumpió.
"¿Es por Ranma?"
"¡Ahh, Sayuri! ¡Estaba a punto de contarte todos mis dramas y me interrumpes!"
Sayuri rió.
"¡Lo siento, Akane-chan! Sólo pensé que estabas aproblemada por pensar más el él que en el carnaval."
"Bueno…" suspiró Akane, "puede que tengas razón…"
"¡Ahhhh!"
"He estado pensando bastante en él toda la tarde. Lo que pasa es que—"
"¡Lo sabía!"
"—me encontré con él… más o menos… cuando volvía a casa de la escuela:"
"¡AAAAhhhhhhh!" Akane tuvo que alejar el auricular de su oreja por un momento. "¿Pasó algo? ¡¿Cómo fue?"
Akane suspiró. "No es sólo ésto, sabes, son otras cosas también… me la he pasado todo el día dando vueltas en mi cabeza."
"Ya."
"Hoy tengo la sensación de que me he pasado la vida perdiendo tiempo solo preocupándome por idioteces."
"Tú siempre te preocupas, Akane. Pero es que eres así."
"Pero hay cosas por las que no debería preocuparme, porque en verdad no importan. Y en vez he dejado de preocuparme por lo que debería preocuparme."
"¿Cómo qué?"
"Mmm… sabes lo mucho que me gustan las artes marciales, ¿no?"
"¿Ah sí? Tenía la impresión que entrenabas por obligación familiar y demases…"
"Ese es el asunto. Amo las artes marciales, pero ya casi no practico. Casi nada. No últimamente. Es patético que mis mejores amigos no sepan esto de mi…" la voz de Akane se volvió tímida de pronto. "Eres una de mis mejores amigas, sabes…"
"Ay, Akane…"
"Culpo un poco la escuela. Cambié el entrenamiento por las clases, porque se supone que eran lo más importante del universo, y eso es lo único que hago ahora. Estudiar y estudiar…"
"Pero este año no te inscribiste en la escuela de apoyo."
"Pero es porque soy muchísimo más inteligente que—" Akane dijo con un aire de maldad en su voz.
"¡Oye!"
Akane rió. "La verdad es que no podíamos pagarlo". Dijo poniéndose seria de nuevo. "Pero no es un problema. Estudio tanto que no hace falta."
"Creo que… creo que entiendo. Pero, Akane-chan… Si ya sabes cuál es tu problema, eso de preocuparte de lo que no importa, solo te queda cambiar un poco las cosas. Si lo más difícil es darse cuenta…"
Akane suspiró.
"Además, tampoco es como si seamos ancianas de esas que ya no cambian… " continuó Sayuri. "Solo tenemos diecisiete, sabes."
"Si, lo sé…" sonrió Akane, "Por eso hoy hice una resolución—"
"Pero si no es año nuevo" susurró Sayuri.
"—y es que voy a comenzar mi entrenamiento. Otra vez. Hoy mismo. Pero en serio. Hay que mantener la línea."
Sayuri rió.
Akane desvió la mirada a su ventana. El sol estaba poniéndose.
"Es más, creo que voy a empezar ahora ya…"
"Claro, córtame la conversación, faltaba más."
"Sabía que entenderías" dijo Akane añadiendo extra dulzura.
"Si, si. Avísame si pasa algo. ¡Lo que sea!"
"Bueno. Nos vemos mañana."
"¡Adiós!"
Akane colgó el auricular, y se cambió a su ropa deportiva muy rápidamente y sin pensarlo mucho para no darse la oportunidad de cambiar de parecer. Cogió una toalla pequeña y bajó las escaleras corriendo. Entró a la cocina y lleno una botella con agua. Kasumi estaba en la sala, tomando una taza de té y hojeando una revista.
"La cena en media hora, Akane." Dijo cuando pasó junto a ella.
"¿Una hora?" negoció.
Kasumi sonrió. "Está bien," y volvió la atención a su revista.
Akane siguió hacia la puerta, y se detuvo un segundo a amarrar sus tenis. Cuando estaba a punto de salir, escuchó la voz de su hermana. "Y ten cuidado, Akane. Tómalo con calma, ¿sí? Hace mucho que no sales a correr."
"¡Hai!" Respondió Akane, cerrando la puerta tras de sí.
Mientras abría el portón, notó que estaba en un estado de pequeña euforia. Era emocionante. Estaba haciendo algo para ella. ¡Por fin!
Sonrió, tomó aliento, y comenzó a correr. Lentamente. Sus pies la llevaron fácilmente por el vecindario, por las rutas que habían sido tan habituales.
OOOOO
El cielo estaba de tonos rojos poco usuales, y el aire estaba húmedo. Aún para ser una tarde de verano, estaba demasiado caluroso, casi lo suficiente como para incomodar. Ranma caminaba lentamente a casa, con las manos en los bolsillos, dominando una piedrecilla. La hora pico estaba casi por acabar, y quedaba poca gente en la calle. Era la hora de la cena.
Lo que su madre le había dicho había resultado cierto. Si se pasaba el día como lo hacía siempre, todo parecía normal. No solo lo parecía. Era normal. Como siempre.
Había sido buena idea pasar un rato con sus amigos. Con ellos todo era muy fácil y evidente. Cuando menos, su buen humor había vuelto.
Ahora ya estaba como siempre. Sonrió. Y continuó pateando la piedrecilla. La idea era poder llevarla por el aire mientras caminaba tanto tiempo como pudiera.
Recordó la mirada de Akane, imaginando como se verían sus ojos si le sonriera.
Aunque aún no podía verlo sabía que estaba a punto de pasar, una vez más, junto al parque del vecindario. Su pecho se apretó de pronto. Congeló su lento andar justo antes de la esquina, una pierna en el aire, la piedrecilla en el empeine. Fijó su mirada en el suelo, intentando concentrarse. Apoyó su pie en el suelo y escucho la piedra caer caer y rodar cerca suyo, abandonada. Pero era incapaz de verla. Sus ojos seguían pegados al suelo, sin verlo verdaderamente. Su corazón latía con fuerza
El ki que acababa de sentir había puesto todos sus sentidos en alerta.
No se podía decir que Ranma sufriera de falsa modestia, o de ningún tipo de modestia, en verdad. Sabía de sobra que era uno de los mejores artistas marciales que conocía, por lo que no pudo más que sentir admiración, y algo de preocupación, antes la intensa energía. No era un ki poderoso, no se sentía peligroso o maliciosos. Pero era increíblemente fuerte a su modo. Muy intenso.
Su entrenamiento le había enseñado que nunca podía tomar este tipo de situaciones a la ligera. Un ki potente era un oponente en potencia. Mejor era estar alerta.
Se movilizó lentamente, con cautela, hasta volver la esquina para poder repasar el área, aguzando los ojos…
…que sólo se abrieron como platos cuando por fin descubrió quien era el dueño de aquella energía.
"A—A-kane" Ranma susurró.
Él también había tenido razón después de todo. Su destino no estaba en sus manos, y quien fuera que lo controlaba, había decidido que hoy era un buen día para torturarlo.
Sintiéndose repentinamente vulnerable, Ranma lentamente retrocedió los pasos andados, su mirada fija en la chica, hasta que una vez más volvió la esquina, y la escena se perdió.
Ranma se apoyó contra la muralla, apoyado en su antebrazo, poco convencido de que sus piernas funcionarían como se suponía que debían hacerlo. Incapaz de resistirlo, estiró el cuello para asegurarse de que Akane no lo había visto.
Una vez convencido de que su presencia había pasado desapercibida, soltó un suspiro profundo que no sabía se había estado guardando. Respiró normalmente.
'Oh, Kami…´pensó mientras intentaba tragar, la boca un poco seca. Su corazón seguía latiendo con fuerza.
Akane se encontraba en medio del parque, bastante lejos de él, y aunque el lugar se encontraba más o menos desierto, no fallaba en llamar la atención de la gente que pasaba por ahí.
La mente de Ranma iba a mil por hora, mientras la observaba pasar por una serie de katas, sus instintos inmediatamente evaluando su potencial.
Confirmó lo que había sentido antes. Mucha potencia, denotada por la clara intención de sus movimientos, aunque eran imprecisos, y le faltaba algo de práctica. Akane tenía bastante experiencia en artes marciales, pero que por alguna razón había cesado de entrenar. Eso era evidente. Se preguntó si acaso ella habría estado entrenando tanto tiempo como él. Había algo más intentando iluminarse en su cerebro, pero era una sensación esquiva.
Aguzó los ojos para intentar describir algún otro detalle. La sensación que tuvo era extraña. No estaba esperando lo que vio, pero no le pareció tan raro. Aunque por otro lado, se sintió completamente maravillado. Tampoco ayudaba a su corazón el hecho de que Akane hubiera elegido una tenida tan… reveladora.
´Piernas´ pensó Ranma estúpidamente, mientras observaba los pantalones cortos, pero cortos, con rasgaduras verticales a los lados para facilitar el movimiento. Los músculos de su cara fueron relajándose lentamente, mientras sus ojos subían por la figura de la chica. La camiseta sin mangas que llevaba tampoco hacía demasiado por ocultar nada.
Una pequeñísima parte de su cerebro que no había quedado en estado de coma no podía dejar de preguntarse cómo era posible que la totalidad de la población masculina de la escuela Furinkan no estuviera persiguiendo a esta chica. Aún cuando hubiera tenido una personalidad desagradable, que aún con lo poco que sabía de ella a Ranma le parecía que no era el caso, una figura como esa seguro daría que hablar.
Ranma reconoció una familiar… agitación un poco mas debajo de la cintura que hacía rato venía sintiéndose, definitivamente mas insistentemente de lo que era recomendable en una ubicación tan pública.
Cerró los ojos con algo de esfuerzo para intentar calmarse, al mismo tiempo que intentaba controlar su respiración.
´Nada que hacer´, pensó después de un momento. Algo más en control de sus emociones, se atrevió a espiar a Akane una vez más.
Ahora se encontraba un poco más cerca de él, y las facciones de su rostro era más claras.
Ranma pensó que se veía muy determinada. Luego comprendió porqué el ki que había sentido había sido tan intenso. Se había topado con Akane en medio de un momento de pura concentración. Su actitud no había dado señas de estar demasiado consciente de sus alrededores, aunque sabía que eso era sólo apariencia. Era realmente extraño que ella aún no hubiera notado su presencia, especialmente considerando lo concentrado que estaba Ranma en Akane.
… Y con el largo cabello, pegado al rostro por el esfuerzo, y volando sobre sus hombros con sus movimientos, Ranma se sintió aún mas atraído.
Sus ejercicios de respiración no hacían ninguna diferencia en su estado. Suspiró.
Era una oportunidad perfecta para hablar con ella sin que hubiera nadie alrededor para arruinarlo. Pero aún así, Ranma figuraba cobardemente atemorizado, escondido tras la esquina.
Peor aún, para seguir a casa tenía que pasar frente a ella. O hacer un enorme desvío para bordear el parque sin ser visto. La verdad era que no podía ser más cobarde. La vuelta larga le parecía más y más atractiva a cada segundo.
De pronto, Akane se detuvo abruptamente, dándole la espalda. Igual de inesperadamente, volvió la cabeza lentamente.
Golpeado por el pánico, Ranma volvió a esconderse tras la esquina. Sentía su corazón tratando de salir por su garganta. ¡Lo sabía! Estaba seguro que si la seguía espiando Akane finalmente notaría su presencia.
Se agachó, apoyando la espalda contra la muralla, y soltó un suspiro.
´Brillante, Einstein,´ pensó Ranma con algo de amargura, ´que crea que soy un pervertido que la acecha. Eso ha de dejar una buena impresión.´
Cruzó los brazos sobre el pecho y esperó.
A estas alturas ya había admitido para sí mismo que definitivamente no iba a juntar el valor para acercarse a hablarle. No ahora, por lo menos. Así que esperar a que Akane desalojara le parecía la mejor opción. ¡Dios! Esperaba que Akane no decidiera volver a casa justo por donde Ranma se encontraba escondido. Parece que después de todo tomaría la larga vuelta a casa.
Aún así, seguía pegado al suelo, incapaz de moverse.
Moría de curiosidad por saber qué estaría haciendo ahora. Pero no correría el riesgo de asomarse una vez más, porque era muy probable que Akane terminara notándolo.
Mientras esperaba ahí sentado en cuclillas, pensamientos sobre Akane se perseguían en su mente como un perro intentando morderse la cola. Después de que le parecieron algunos minutos, el ki de Akane disminuyó poco a poco en intensidad hasta hacerse casi inexistente. Se estaba alejando.
Ranma suspiró aliviado, se puso de pie y sacudió un poco sus pantalones.
´Poderes de invisibilidad serían excelentes´ pensó, algo mas aliviado de haber salvado la situación
Ahora la energía de Akane había desaparecido completamente. Era finalmente el momento de seguir camino a casa.
Bastante más tranquilo, Ranma volvió la esquina una vez más…
… y se encontró a sí mismo con la mirada fija en los ojos de Akane.
OOOOO
Ya había oscurecido demasiado para estar sola, sobre todo con la pinta reveladora que llevaba. No era su culpa. No había entrenado en tanto tiempo, que sus tenidas deportivas ya no le quedaban. Todavía no acababa de convencerse lo abandonado que había dejado todo el asunto. ¿Cómo era posible que hubiera olvidado lo mucho que lo disgrutaba?
La hacía sentirse libre, empoderada, capaz de hacer cualquier cosa que se propusiera, y llena de energías. Y era justo lo que necesitaba, considerando lo adormecida y complicada que se había estado sintiendo.
Después de pasar por una serie de combinaciones de golpes de puño bajos y patadas altas, sus sentidos se encontraban particularmente agudos, y todas las células en su cuerpo parecían vibrar.
Fue entonces cuando lo notó. La miraban. Se sintió incómoda. Era muy estúpido de su parte. Esta plaza era un lugar público, bastante frecuentado por los vecinos. Por supuesto que sus gritos ocasionales llamarían la atención de los transeúntes.
Pero había sido suficiente. Estaba demasiado consciente de sí misma como para continuar, y no podía sacudirse de encima la sensación de sentirse observada.
Se volvió lentamente, como si un movimiento brusco fuera a perturbar el flujo del mundo a su alrededor. En la quietud del anochecer, podía sentir su corazón latiendo con furioso por el esfuerzo, y su respiración ruidosa intentado satisfacer a sus pulmones.
Gente volviendo a casa después de un día de trabajo. Nada fuera de lo normal.
´Mejor yo también me voy a casa´ pensó. No sabía si había pasado una hora desde que había comenzado, pero Kasumi había sido bastante paciente con ella hoy, y no quería molestarla llegando a la cena mucho más tarde de lo habitual. Suspirando, Akane estiró los brazos sobre la cabeza para soltar algo de la tensión acumulada. Finalmente notando su transpiración, y lo acalorada que estaba, se acercó a la banca donde había dejado la botella y la toalla.
Se secó un poco y tomo largos tragos de agua que la refrescaron profundamente, antes de emprender camino a casa.
´Como nueva,' pensó Akane mientras volvía la esquina…
… para casi chocar con Ranma.
Su corazón comenzó una vez más a latir con fuerza. Con algo de pánico, pensó en la mala suerte que había tenido de encontrarse con él cuando se veía así de mal. ¡Seguramente hasta olía desagradable! Akane deseó intensamente poder desaparecer de la faz de la tierra en ese momento.
Se encontró paralizada por la sorpresa, su cerebro algo atontado como para pensar en nada coherente. Así que solo se quedó ahí, mirándolo.
Sus ojos, bellos, por lo demás, tenían una mirada algo extraña…
El silencio, que comenzaba a estirarse dolorosamente, se rompió de pronto.
"…Hola, Akane."
CONTINUARÁ.
Luego! Capitulo 4: Impresiones.
Es probable que esta cuarta parte vaya dividida en dos. Es un poco más corta. Y una vez más, conversaciones y meditaciones más que acción. A que no adivinan que es lo que pasará a continuación! Jojojo.
Tomémonos un momento para recordar que la serie ésta es original de los años 80. No sé si se acuerdan, pero incluso en los OVAs, que son de los 90, el teléfono en la casa de los Tendo no tiene ni siquiera teclas, sino la ruedita esa para marcar. Así era la vida antes de los celulares y de internet, incluso de los teléfonos inalámbricos. No sé si todos los que leen habrán tenido la oportunidad de experimentar episodios como que a una le gritaran "Telefonooooooooo!" del primer piso, y del segundo una contestara "Contesto arribaaaaaaaa! Cuelgaaaaaaaaaaaa!". El asunto es que para mi esta serie resalta por su falta de conectividad, y eso me encanta :) Por lo que en efecto, habrá conversaciones telefónicas con auricular, y ni un mensaje de texto. Vale mencionar además, que comencé a escribir este asunto cuando la gente recién comenzaba a enterarse de lo que es un email. Si, esta historia es enteramente análoga :).
Muchísimas gracias por los comentarios alentadores! Espero que este capítulo haya sido de su agrado.
Pia-san
