"Una Oportunidad para Cambiar"
Un fanfiction de Ranma ½ por Pia-san.
Advertencia:
Me imagino que si ya has llegado hasta este capítulo, la advertencia sobre la temática de la historia y lo que me demoro en publicar está de sobra. Lo que sí estoy intentando es publicar más seguido. Una difícil tarea, pero creo que puedo conseguirla si es que logro traducir y publicar secciones más cortas que las que he publicado originalmente en ingles. Espero que esto sea del agrado de los lectores. Pero tengan en cuenta que significara que quizá algunas secciones se lean algo más inconexas. Esperemos que el resultado no sea muy terrible.
Y a la lectura!
Capítulo Cuatro: Impresiones – PARTE I (Revisión 10 de Abril del 2011)
El chico figuraba de pie frente a ella.
La cabeza de Akane estaba haciendo un gran esfuerzo para superar la situación. No se le ocurría qué motivos podría haber tenido para estar ahí de pie. Haciendo… nada. Un rápido análisis de su lenguaje corporal reforzaba su teoría. Estaba ahí de pie. Haciendo nada.
Su padre le había enseñado que normalmente se podía tener una buena idea de los asuntos de otra persona a través de su cuerpo. Akane no tenía problemas identificando a alguien que llevaba prisa, aun cuando no estuvieran corriendo, o si estaban esperando a alguien o algo, o perdidos, aun cuando no fuera evidente a primera vista. Siempre era recomendable estar preparada para cualquier situación, su padre le había insistido muchas veces. Parte esencial de ese proceso era familiarizarse con sus alrededores, y con el estado de la gente que se encontraba en ellos.
Esto era algo que Akane hacia automáticamente. Por eso le había resultado tan extraño el hecho de que Ranma estaba ahí de pie, y nada más. Aparentemente. Y ahora además tenía los ojos fijos… en ella.
Esto sirvió para confundirla aún más, bloqueando el paso de pensamientos coherentes.
Además, su corazón había dado un salto y comenzado una carrera, y no podía conseguir bajarle el ritmo.
Miró su rostro. El chico tenía una mirada extraña, a medio camino entre sorpresa y anticipación.
Akane sintió que las rodillas se le hacían jalea, y que su garganta se secaba. Todo al tiempo que su cerebro decidía tomar unas breves vacaciones. Aunque había sido solo un segundo, era evidente que se habían reconocido. ¿Cómo no iba a poder decir algo? El primer largo segundo se había convertido en dos, y ya se estiraba peligrosamente hacia un tercero. Y ambos continuaban mirándose en silencio. 'Oh, que estupidez' pensó Akane, casi a punto de estallar en una carcajada nerviosa ante lo absurdo de todo. Si lo único que restaba era saludar, después de todo. La presencia del chico la había vuelto idiota.
"Mm… Ho—"
"Ranma," le dijo Ranma, interrumpiéndola. "Saotome, Ranma. Mucho gusto."
'Claro', Akane pensó, riendo mentalmente ante la ironía del asunto, ´como si no supiera quién eres.'
Aún cuando la incomodidad continuaba, había algo en toda esto que la tenía un poco molesta, pero no podía decidir qué era. ¡Oh! ¡Si tan sólo su estomago se dejara de hacer todas esas volteretas!
Por un segundo pensó en lo concentrada, incómoda y molesta que debía haberle parecido. Intentó relajarse. Buenas impresiones, y todo eso.
"Hola, Ranma," dijo Akane, su voz como una brisa, o un suave suspiro. ¿Y eso? ¿De dónde había salido? Estaba segura que sólo había querido saludar. Inhaló para remplazar todo el aire que se le había arrancado en ese simple saludo, e intentó recobrar algo la situación.
"Hm…" miró sus pies por un breve instante, pensando con fuerza. Luego levantó su cabeza para mirarlo nuevamente. "Me llamo Akane," le dijo, y sintió su rostro sonreír sin que ella lo autorizara, solo de mirar su atractivo rostro, tan cerca de ella. "Tendo Akane."
"Ah… sí." Balbuceó Ranma, aparentemente sin dominio alguno de sus palabras.
´¿Ah?´pensó Akane, aún más confundida que hacía diez segundos.
Y más silencio incómodo.
Ranma estaba desesperadamente consciente de lo largo que parecía este silencio en comparación al anterior. Y nuevamente, sólo unos segundos. Nada del otro mundo. Pero no era tiempo suficiente para reponerse de la sorpresa de encontrarse con Akane, y encontrar en su cerebro alguna cosa coherente que decir, ahora que ya se habían presentado. Estuvo a punto de abrir la boca para decir algo del clima del momento, cuando una imagen de sus amigos riendo a costa de sus incapacidades mentales le hizo cambiar de parecer.
Que mala idea había sido. No tenía nada que decirle. Pero tampoco podía ser tan duro consigo mismo. No estaba planeado. ¿Por qué no había podido dejar la bocota cerrada? Podría haberse sencillamente disculpado por chocar con ella, no miraba por donde iba, discúlpeme, y continuar camino a casa. Ese habría sido el ticket a la gloria.
Mientras tanto, los nervios de Akane se habían calmado, y cuando vio a Ranma hacer el intento de decir algo y arrepentirse, algo encajó en su cerebro, y se olvidó de estar nerviosa. De pronto, sabe Dios por qué, se sintió cómoda. Ranma se veía bastante calmado, a diferencia de cómo ella se sentía. Pero esa pequeña duda le había hecho pensar que en verdad él también se encontraba nervioso, y que por lo tanto no había de que estar avergonzada.
"¿Cómo se encuentra Ranko-chan? ¿La has olvidado una vez más?" Akane preguntó en una voz bastante más natural de lo que le había salido antes. Su cuerpo también volvió a la normalidad, más o menos, y todos los pequeños movimientos inútiles que se habían congelado, estaban de vuelta una vez más. Usó una mano para sujetar un borde de la toalla que llevaba colgada al cuello, y seguir secando su frente. Esto era enteramente normal, pero lo había olvidado entre tantos nervios.
Ranma también se sintió más tranquilo, no sin antes haberse dado unas cuantas patadas mentales por ser tan lento.
"Ahh... Ko-chan está bien. La dejé en casa hace horas. Vengo de vuelta de visitar a un amigo."
Akane tuvo un recuerdo fugaz de los chicos que lo golpeaban a la hora de almuerzo.
En seguida tuvo otro, esta vez de Ranma sentado en el suelo, sonrojado, mirándola…
Akane no notó la sonrisa que se formó en sus labios.
"No pensé que nadie usara este parque para entrenar," dijo Ranma, apuntando con la mano a la tenida de Akane.
Akane sonrió de nuevo, y desvió la mirada, algo avergonzada y una vez más consciente del estado de su ropa deportiva.
Ranma no pudo evitarlo. Una vez que los ojos de Akane se fijaron en otra cosa que no fuera él, sus propios ojos se desviaron hacia abajo, poseídos y completamente fuera de su control, mirándola ahora de cerca. Ranma sintió que se le acaloraba la nuca.
'Oh… ¡madura!' pensó, a la vez que volvía a levantar su mirada. Afortunadamente, Akane parecía no haberse dado cuenta de su desliz. La observó un segundo. Se veía algo… tímida. Oh, que linda era. Con la mirada como perdida, a Ranma se le antojó repentinamente vulnerable, su estancia tan diferente de la fuerza y seguridad que Ranma la había visto ejercer hacía algunos minutos.
Pero el momento pasó rápidamente, y la chica volvió a la normalidad antes sus ojos.
"Si… bueno… necesitaba solar algunas tensiones," le dijo sonriendo.
"¿La escuela?" le preguntó por preguntar. Porque la sola idea de sentirse tensionado por la escuela le era completamente desconocida.
"Si," le confirmó. "Tiendo a involucrarme un poco más de la cuenta… Estoy en el comité para el carnaval" dijo Akane.
Ranma levantó sus cejas, haciendo un exagerado gesto de comprensión.
"Así es," dijo ella. "Todos los de tercer año estamos bajo bastante presión por este asunto, y estoy más o menos de organizadora, así es que, bueno…"
"Eres la jefa", dijo Ranma, con algo de sorpresa. Se enderezó un poco y cruzó los brazos sobre su pecho.
Akane una vez más llevó ambas manos a la toalla que colgaba de su cuello, y balanceó su peso sobre una de sus piernas, mirando el suelo algo indecisa, sin saber si estaba de acuerdo o no con lo que Ranma acababa de decir. Se balanceó hacia su otra pierna.
Los ojos de Ranma siguieron el movimiento de las caderas de la chica automáticamente. Menos mal que Akane no le estaba poniendo atención en ese preciso momento.
Akane asintió con la cabeza, "Más o menos," murmuró, y la cabeza aún gacha, levantó la mirada y las cejas, decidiendo que se sentía más o menos halagada con eso de 'jefa'. Porque algo de eso había, después de todo. Pero luego de sentirse halagada, no supo qué hacer con el cumplido, y sintió la timidez envolverla una vez más.
Ranma le estaba sonriendo. A esta corta distancia, se le antojó muy alto, mucho más que ella, aun cuando no tenían que ser más que algunos centímetros. Se fijó además en algunas cosas que no había notado antes. Sus ojos pasearon un poco, poniendo algo de atención, tratando encarecidamente de no parecer una mirona, pero no había mucho que hacer para evitarlo. Por supuesto.
Había estado mirando sus ojos, pero su mirada bajó un poco hacia su nariz, para terminar en los labios, y finalmente enfocarse en su mandíbula. Era bastante angular. No sabía qué es eso le gustaba. La piel parecía bastante suave para tratarse de un chico. Le picaron las yemas de los dedos, y suprimió las ganas que sentía de… 'tocarlo', fue el pensamiento desconectado.
Tomo esa fracción de segundo para que su corazón comenzara una vez más a zapatear. Pestañeó para tratar de sacudirse de la sensación. Sintió la tibieza y humedad de aire a su alrededor. Y por un segundo, se puso a fantasear una vez más… Su piel no tenía cómo ser suave, estaba segura. Si lo tocaba, seguramente Akane podría sentir algo de la barba que no había crecido lo suficiente como para ser rasurada.
Al instante siguiente, los ojos de Akane bajaron hasta sus hombros y su pecho, cubiertos por el material rojo de su camisa. Se le antojó que podía imaginarse lo que habría debajo. Tenía una idea de cómo sería su musculatura después de haberlo visto hoy, jugando con su hermana en el parque. Creía que no estaría muy desarrollada, al igual que la de deportistas que no trabajaban con más desafío que el de su propio peso. Serían lo suficiente como para demostrar una tranquila fortaleza.
Y luego sus ojos se concentraron en sus manos, parcialmente visibles, sobre los brazos cruzados. Eran bastante grandes. Se veían endurecidas. Que era de esperarse. Akane inhaló.
"Más te vale hacer un buen trabajo, entonces," dijo Ranma, su voz derrochando seguridad. La mirada de Akane volvió abruptamente a su rostro. "Porque quiero una buena despedida," y vio cómo la esquina de su boca se tornaba en una sonrisa.
La voz de Ranma la sobresaltó. Y la sonrisa la derritió. Y Akane procedió a sonrojarse. Muchísimo. ¿Qué acaso había pensado que podía mirar de esa manera y pasar desapercibida? Le había faltado medio segundo para comenzar a salivar ahí mismo. ¡Dios! ¿Cuál era su problema? Akane se abofeteó mentalmente.
Además, la amenaza, o más bien el desafío, había sido evidente, y eso era algo que no podía ignorar. Aquello merecía una respuesta igualmente desafiante.
"¿Estás en último año?" preguntó Akane con un inconfundible, aunque obviamente falso, tono de sorpresa. Porque por supuesto que lo sabía. Pero la respuesta de Ranma y su excesiva seguridad le habían hecho algo de cosquillas…
Ranma parpadeó un par de veces, sin poder creer lo que había escuchado. Todo su varonil orgullo, que había crecido exponencialmente cuando notó que Akane lo miraba con interés, desvaneciéndose en cuestión de segundos. '¿Ah?' pensó, '¿De verdad no sabe quién soy? ¿En serio? ¿El chico popular?' Sus brazos cayeron a sus lados.
"Ehh.. sí. Estoy en cuarto año" dijo, su voz algo cambiada.
Akane lo vio dejar el acto de machito en cuestión de segundos, y se sintió aliviada. Aunque no sabía por qué le había molestado tanto en primer lugar.
"Me imagino que te estaré viendo en la escuela, entonces." Dijo Akane, mientras lo miraba.
Ranma no estaba sonriendo tanto. Tampoco se veía tan alto. Era casi como si se hubiera literalmente empequeñecido. ¿En verdad había ella hecho eso con su comentario? ¿Era en verdad tan inseguro? Bueno, era lo que había intentado hacer, pero nunca había esperado tener tanto éxito. Eso no era su culpa, precisamente.
Pero aún así, su presencia la seguía teniendo algo atontada. Podía sentir su fortaleza en potencia, definitivamente. Oh, y además parecía que olía bien… '¿ah?' se pegunto, ligeramente horrorizada.
´…de atar…' pensó Akane antes de volver una vez más a la realidad. No importa lo irreal que se sintiera todo.
Lo miró una vez más. Ranma la miraba con atención.
Akane no pudo evitar el rubor subirle a las mejillas. Una vez más. Sí, decididamente irreal. Su corazón nuca se había sentido tan… alterado.
"Sí, nos veremos por ahí," le dijo Ranma, su mirada y su voz llenas de calidez.
Akane asintió.
"Hasta luego, Ranma. Un gusto en conocerte." Le dijo Akane, antes de seguir su camino a casa. Ranma esperó a que se hubiera alejado unos pasos, antes de volverse y seguirla con la mirada. Akane comenzó a correr lentamente.
Ranma estaba a punto de continuar su propio camino cuando Akane se volvió, trotando en el lugar. "¡Ah!" dijo, "Saluda a Ranko de mi parte, ¿quieres? ¡Y muchas gracias por la flor!"
Ranma asintió, y la vio volverse una vez más, y continuar su carrera hasta desaparecer tras una esquina.
Ranma intentó relajarse. De verdad que lo intentó. Y suspiró por lo que le parecía la millonésima vez ese día. No le quedaba cerebro. Se sintió cansado, de pronto.
Suspiró de nuevo.
Y comenzó el lento camino a casa.
OOOOO
Tras algunas cuadras, Akane divisó las puertas del Dojo. Por lo que intentó borrar la estúpida sonrisa de su rostro con todas su fuerzas.
Se sentía bien. Desde luego, salir a correr siempre le levantaba el ánimo. Pero además estaba contenta con sí misma. Así y como estaban las cosas, el día podía aun depararle muchas sorpresas. Después de todo, todo lo que le había ocurrido el día de hoy había sido enteramente inesperado.
En los minutos que había estado hablando con Ranma, la luz del sol había desaparecido completamente, y el día se había terminado de oscurecer.
Había estado hablando con Ranma. Bueno… más o menos. Casi no lo podía creer.
Se detuvo para abrir la puerta, y suspiró alegremente.
Recordó el rostro de Ranma mirándola con atención.
Akane nunca pensó que podría ser capaz de verse relativamente calma mientras conversaba con el chico que le gustaba.
'El chico que me gusta…'
Pero ese había sido justamente el caso. Y bueno, se encontraba felizmente sorprendida.
El portón cedió ante sus manos, y entró a casa.
Lo primero que notó fue el silencio. Akane recordó violentamente la lamentable situación que la esperaba.
Su padre se encontraba sentado frente al tablero de shoji. Akane suspiró nuevamente, esta vez con algo de melancolía.
Ver a su padre fuera de su habitación, a menos que se estuviera dirigiendo al trabajo, era un extraño acontecimiento. 'Por lo menos algo hace,' se dijo Akane, recordando que ocasionalmente algún conocido o vecino amable venía de visita a compartir una partida de shoji. Pero rara vez había conversación.
Conocidos.
Ya no había amigos. Solo gente que su padre había conocido a través de los años.
De algún modo, se sentía igual que su padre, si es que no peor.
Soun Tendo seguía mirando el tablero con inigualable concentración.
Pero Akane tuvo una idea esperanzadora. Si ella era capaz de darse cuenta de sus errores, quizás su padre también podía hacerlo. Quizás su hogar podía de nuevo tener algo más de vida. Podía ser ese lugar cálido que recordaba de la infancia.
Levantó la cabeza y saludo a su padre alegremente, aun cuando no esperaba respuesta de su parte, y se dirigió al baño, con la idea de remojarse un poco, y lo bien que le sentaría.
OOOOO
Definitivamente no era su día.
Ranma seguía el camino a casa mecánicamente.
Suspiró. De nuevo. Que peste.
Traía los hombros algo encorvados. El cielo que ya había oscurecido no hacía nada por mejorar su ánimo.
Levantó la vista a las primeras débiles estrellas de la noche que luchaban por hacerse ver as pesar del brillo intenso de Tokyo.
No había podido hablarle como le hubiera gustado. Había habido algunos instantes donde casi había creído conseguirlo. Pero no había podido dejar la impresión que le hubiera gustado. Le había pasado por arrogante. Había estado seguro que Akane tenía que saber algo de él. Era lo mínimo. Ese era el caso con casi todas las chicas de la escuela.
Traía el ego adolorido. Estaba claro que no había ningún motivo para estar molesto con las bromas de sus amigos con respecto a las chicas. Se acababa de dar cuenta con alarmante claridad que en realidad solo fingía estar molesto, porque en el fondo, bien en el fondo, o quizás no tan en el fondo, creía en las cosas que se decían de él. El chico popular de la escuela. Y en el fondo, aunque no tan en el fondo, siempre había disfrutado el confort que esa idea le brindaba. ¿A quién no le habría pasado lo mismo en esta situación?
A fin de cuentas, todo era puro cuento.
'Maldición'
Podría por lo menos haber sabido que Ranma era de último año. Por derecho, los alumnos de cuarto eran conocidos en la escuela. Pero no. No en este caso.
'Último mes de escuela' pensó Ranma de pronto, con algo de melancolía.
Quizás así se suponía que fuera. El mundo que ahora se le venía encima era de tal importancia, que ser lo mayores del colegio no tenía la más mínima importancia.
'Tanto esfuerzo, para empezar otra vez desde abajo…'
Y aun cuando lo que venía después de la escuela quizás no iba a estar regido por las calificaciones, que era un consuelo, no cabía duda que todo partiera de cero una vez más. De vuelta a ser el tipo sin experiencia que menos sabe en el mundo.
´Por algo los ancianos son venerados… Pobrecillos, deben haber sido principiantes sinnúmero de veces.'
Todo parecía tranquilo cuando por fin llegó a casa.
Desde el pequeñísimo antejardín, podía ver a su padre instalado frente al televisor, bebiendo sake a sorbitos.
Supuso que su madre estaba en la cocina, terminando la cena con la 'ayuda' de Ranko'
Al recuerdo de Ranko, Ranma sonrió. Era la pequeña luz de su familia. Un diminuto ángel guardián. Ranma creía firmemente que había sido enviada para ayudar a su fragmentada familia a unirse una vez más, y funcionar como se supone que las familias funcionen.
Sin prejuicios, llena de energía e inocencia.
No era raro que no hubiera caído en lo embarazoso que había sido para él eso de la flor. Ranma se encontró pensando… ¿Qué habría hecho Akane con le florecilla?
¿La habría guardado o la habría tirado? Quizás la había dejado dentro de algún libro que estuviera leyendo, el mismo libro que quizás ahora descasaba sobre su mesa de noche.
'Oh, fantástico. Celoso de la mesa de noche en la habitación de Akane' pensó Ranma con una pequeña sonrisa.
Mientras se preguntaba si quería entrar y saludar a su familia, o escabullirse y pasar desapercibido, sus pensamientos divagaron a Akane una vez más, y en su familia, y en su hogar…
¿Tendría ella una mesa de noche como Ranma se había imaginado?
Seguramente habría una lámpara encima. Quizás un teléfono, y un marco con la foto del no—
Ranma apretó la mandíbula ante el súbito ataque de celos que sus pensamientos le habían propinado.
Se dio un par de coscorrones.
'¿Aló?' pensó, molesto con sí mismo. Que perdida de energía pesar cosas así.
Se sintió un poco perdido. Quería saber cosas de esta Akane Tendo. Quería saber si había una mesa de noche o una lámpara o no. Y por supuesto que quería saber si había novio o no.
Todo lo que sabía es que era bella, llena de energías. Sabía que le había parecido inteligente. Y sabía de sobra que estaba en forma, y que su figura era espectacular. Sabía que lo confundía. Y sabía que su sola presencia era suficiente para que su cerebro decidiera dejar de funcionar.
Sabía que le gustaba. Mucho. Y que quería conocerla.
Más que nada, quería saber si todas las cosas que había sentido o imaginado respecto a ella eran verdad. Tenía la impresión de que no sufriría una decepción.
Tomando finalmente una decisión, Ranma dio la vuelta por el jardín y hasta la parte de atrás. Para estar en Tokyo, era casi una bendición vivir en una casa aislada, que aunque pequeños, dejaba espacio para jardines alrededor de toda la casa.
Pero en este minuto, importaba un bledo. Todo lo que le importaba era conocer un poco más a Akane antes de que acabara la escuela.
Quería saber qué costaría hacerla sonreír esa bella sonrisa, o hacerla sonrojar. Quería saber.
´Muy bien…' pensó tomando un respiro profundo para calmar su cabeza. Comenzó un sencillo ejercicio de preparación para entrenar. 'Antes que acabe la escuela.'
Estiró los brazos la cabeza, solo para dejarlos caer a sus lados una vez más cuando otro pensamiento lo atacó.
'¿Y que pasa si no hay tiempo suficiente?'
Cerró los ojos y suspiró, sintiéndose algo frustrado.
Es que sencillamente tendría que haber tiempo, y punto.
¿Qué más daba? Seguramente le tocaría ir a la Universidad, le gustase o no. Y aunque se quedara en Tokyo, era también probable que no tuviera tiempo de nada más que de deberes. Al igual que Akane, en último año. Seguramente no tendrían tiempo para compartir en lo absoluto
¿De verdad valdría la pena intentarlo? ¿Valía la pena intentarlo, aun cuando se volvía un completo idiota en su presencia?
Deseó poder estar cerca de ella una vez más. Como si en el día no hubiera tenido suficiente.
Y mientras continuaba con sus ejercicios, pensaba en ella.
Seguramente valdría la pena.
Y entre la frustración y las preguntas, Ranma se entregó a su entrenamiento, deseando poder despejar la cabeza, y sentirse tan tranquilo como cualquier día.
CONTINUARÁ.
Luego! Capitulo 4: Impresiones II.
Queda solo otra sección de este cuarto capítulo.
Nada que decir. Detesto esta primera parte. Me había olvidado lo malo que era todo el asunto de ese primer encuentro. Recuerdo también que después de escribir esto, deje la historia botada cerca de un año. Por favor perdone lo pobre. Pero es lo que hay. Mientras traducía este asunto, intenté reescribirlo. Pero no hubo manera de arreglarlo. Y bueno, me gusta casi todo el resto de la historia, desde el capitulo 5 para adelante! Así que supongo que debía exponerlos a este pedacito, que por malo que fuera, por fin pone las cosas más o menos en movimiento. Ojo que dije más o menos… Una vez más, disculpas por la calidad escasa. Pero bueno. A todos nos pasa…
Me pregunto cuanta gente estará haciendo el intento de saltarse a la versión original en inglés?
Sus comentarios son mi sueldo!
Pia-san
