"Una Oportunidad para Cambiar"

Un fanfiction de Ranma ½ por Pia-san.

Advertencia:

Mi posteo es lento. Sí, lento. Pero seguro.

Y a la lectura!

Capítulo Cuatro: Impresiones – PARTE II (Revisión 30 de Mayo del 2011)

'Como siempre…' pensó Akane, revolviendo el arroz en su bol desapasionadamente, jugando con su comida sin ninguna intención de ingerirla.

Era un gran alivio pensar que, por lo menos este verano, Nabiki iba a volver a casa por algunas semanas durante las vacaciones. Seguramente serviría para poner el ambiente algo más… despierto.

Akane levantó la vista de su comida, para encontrarse con los ojos de Kasumi que la miraban. Curiosamente, su hermana mayor parecía a punto de estallar de la emoción, lo que si bien no era completamente inesperado para su hermana, sí era un hecho bastante poco frecuente.

Akane respondió la mirada de su hermana, tanto como pudo, frunciendo el ceño a modo de pregunta. ¿Qué sería lo que ocurría? Akane no podía pensar en nada que generara tal emoción. Quizás Kasumi sólo estaba disfrutando de su merienda. Muchísimo. Akane estaba a punto de descartar todo el asunto cuando los ojos de Kasumi se abrieron exageradamente, y sus cejas se dispararon hacia arriba, casi hasta juntarse con su cabello.

´¿Qué?´pensó Akane, '¿Acaso tengo algo en la cara?' E intentó mirarse la punta de la nariz. Como no vio nada, y entendía aún menos, Akane sacudió la cabeza, confusa, y se encogió de hombros.

Kasumi suspiró, evidentemente frustrada, casi perdiendo su legendaria compostura. Luego intentó retomar las poco exitosas comunicaciones, abriendo un poco mas sus ojos, como si con eso Akane pudiera leerle los pensamientos directamente. Akane comenzó a sentir algo de frustración, a la vez su curiosidad crecía. Quiso sonreír ante lo ridículo de la situación, pero se contuvo para no ofender a su hermana.

Kasumi dejó su bol de arroz sobre la mesa rápidamente, y miró a Akane con lo que ella sospechaba podía ser un intento de amenazarla por no entender. '¿Qué?' pensó Akane nuevamente.

Su papá continuaba comiendo, aparentemente ignorante de la pequeña no-conversación que tenía lugar entre las hermanas.

Finalmente Kasumi pareció rendirse, y la cena continuó con su habitual y monótona calma.

El silencio continuó, Akane eligiendo un par de camarones rebozados para comerlos al final. De reojo, vio a Kasumi sonriendo tras de su bol, que sujetaba frente a su boca. Cuando Kasumi notó que Akane la miraba, su sonrisa se extendió hasta casi mostrar dientes.

Akane no pudo tolerarlo más.

"¿Qué pasa?" preguntó, su más o menos seria voz a punto de quebrarse con una risita.

La pregunta fue tan abrupta, que hasta el su padre levantó la mirada para fijarse en Akane.

Kasumi solo continuó sonriendo, comiendo lentamente.

Su padre miró a Akane, después a Kasumi. Después a Akane.

Y se encogió de hombros y siguió comiendo.

Akane suspiró.

Kasumi sonrió otro poco, y finalmente, su hermana le dio más pistas.

'Ya sé', Kasumi moduló, sus labios formando las palabras silenciosamente.

"¿Ah?" Akane inclinó su cabeza.

Kasumi suspiró e intentó una vez más.

'Ran-ma'

Akane finalmente encajó las piezas, pero en vez de preguntar a su hermana, su cerebro se puso en marcha a mil por hora, volviendo a las preguntas que la habían invadido durante casi toda la tarde.

'Lo conoce. ¿De verdad? Oh, dios mío, me pregunto de donde…' Y le dio mil vueltas a las mismas preguntas una infinita cantidad de veces, sonrojándose, recordando a Ranma al mismo tiempo.

Una ola de timidez la envolvió de pronto, como si se encontrara en algún otro lugar más expuesto que en su tranquila cena familiar. Miró a Kasumi, que aún sonreía, o más bien mostraba los colmillos de felicidad.

¿De verdad le parecía tan divertido verla toda aproblemada por un chico? Que poco hermanable de su parte.

Finalmente la situación no dio para más, y Kasumi comenzó a reír, aunque intentaba disimularlo al mismo tiempo.

"¿De verdad?" preguntó Akane finalmente. "¿Lo conoces?"

Kasumi asintió.

Su padre levantó la mirada.

"¿De veras, de veras?"

Kasumi asintió de nuevo.

"No estarás tratando de tomarme el pelo, ¿no? Porque no es chistoso."

Kasumi sacudió la cabeza.

"¿Qué?" preguntó su padre, sorprendiéndolas a ambas con su mirada confusa, su cabeza yendo y viniendo entre las mejillas sonrojadas de Akane y los ojos risueños de Kasumi.

Ambas chicas volvieron la cabeza para mirar a su padre casi atónitas ante la interrupción. Después de algunos segundos, Akane comenzó a reír. De nerviosa, de alegre por tener más información, aunque nadie le decía nada aun, y porque era la primera vez en bastante tiempo que su padre manifestaba algo de interés en los aconteceres familiares. Kasumi se le unió rápidamente.

Su padre las miraba, confundido.

OOOOO

Tal como Ranma había pensado, después de entrenar su cabeza se encontraba algo más fría, y él, muchísimo más tranquilo. Lo suficiente como para volver a comportarse como siempre, y molestar un poco Ranko durante la cena.

Además, ya se sentía lo suficientemente normal como para fijarse en otras cosas aparte de sus pensamientos. En este caso, y durante toda la cena, esas otras cosas eran más específicamente, los ojos de su madre que lo miraba y lo miraba.

¿Cómo lo hacían estas mujeres? ¿Qué acaso venían con un radar incluido?

Decidió ignorarla y concentrarse en su comida. Sí, muchísimo mejor. Deliciosa, además.

A Ranma le encantaba la comida de su madre. Podía habitualmente hacerle olvidar sus problemas. Nada que ver con los intentos de su padre, que Ranma había tenido que soportar durante algunos años, mientras entrenaban por Japón.

Ranma había estado realmente feliz de volver a casa.

Su plato se había vaciado en cuestión de minutos.

'Oh', fue todo lo que Ranma pensó al respecto.

Levantó los ojos y abrió la boca para pedir repetición, pero su madre le interrumpió.

"No deberías inhalar tu comida de esa manera. Nadie te está persiguiendo. Y tu comida no se va a ir a ninguna parte." Dijo su madre, sonriendo.

'¡Error!' pensó Ranma, recordando tener que pelear por su porción para ganársela a su padre, que siempre comía más rápido que él. Aún así sonrió.

"¡Lo siento!" dijo, llevándose la mano a la nuca, ligeramente avergonzado.

Ranma vio a su madre dirigir la mirada hacia su padre. La sonrisa se esfumó rápidamente.

"Genma, cariño…"

Ah, sí. Si había algo que Ranma había heredado de su padre, era el apetito voraz.

Genma dejó de tragar abruptamente, sus palillos suspendidos a medio camino entre su bol y otro bocadillo que acababa de elegir de los platos en la mesa. Sus ojos se alzaron con inconfundible culpa, para mirar a su esposa desde su ubicación al otro lado de la mesa.

Genma se sonrojó.

Ranko comenzó a reír. No era todos los días que les tocaba ver a su padre en una actitud como esta. Su risa era contagiosa. Ranma luchó por contener su propia risa, sintiéndose algo mal por su padre.

Genma se recuperó, dejo todo sobre la mesa, y asumió una digna, aunque dada las circunstancias, bastante absurda posición, mientras intentaba controlar la situación.

'En sus sueños' pensó Ranma.

"¿Si, cariño?" preguntó, su voz grave y solemne.

"¿Estas disfrutando la cena?" le pregunto su madre.

"Si, mujer. Muchísimo." Añadió su padre con una sonrisa.

Ranko no podía parar con la risita, aunque trataba de ahogarla.

Ranma palmoteó a su papa en la espalda sin ninguna suavidad.

"Deberías madurar" le dijo, afectando la misma ridícula solemnidad.

Genma suspiró.

Nodoka sonrió, y Ranko continuó intentando ponerse seria, sin ningún éxito.

OOOOO

Akane acababa de ponerse el pijama, y se acomodaba en su cama, cuando escuchó que golpeaban a su puerta. Kasumi, sin duda. Su hermana se había rehusado a darle más detalles después de la cena, dedicándose abnegadamente a canturrear mientras limpiaba la cocina. Que más tarde, le había dicho. Akane había finalmente accedido a regañadientes a dejar de hacer preguntas. Claro que eso era culpa de Kasumi. ¿Qué esperaba? ¿Qué Akane se quedara tranquila como si nada?

"¡Pasa!"

Kasumi apareció tras la puerta y sonrió.

Akane, sentada en la cama, señaló el espacio junto a ella a la vez que se hacía a un lado. Kasumi entró y cerró la puerta tras de si son toda calma, caminó lentamente en la habitación, y se sentó con delicadeza en el lugar que Akane le había indicado, junto a ella.

Akane apretó la mandíbula para evitar algún comentario sarcástico. Ya a esta altura sabía de sobra que su hermana mayor estaba haciendo todo lo posible por hacer el asunto lo más insoportable para ella, tentándola hasta más no poder, en vez de darle cualquier información. ¡Qué clara señal de que la rutina del hogar era un aburrimiento! Había que sacarle el mayor partido posible a esta poca de diversión.

Su habitación no estaba muy bien iluminada. La única luz provenía de la lámpara en la mesa de noche, que llenaba todo de un tenue brillo. Akane pensó que era la iluminación propicia para una conversación intima o secreta.

"¿Por qué te tardaste tanto?" Akane la regañó.

"Bueno…" dijo Kasumi, "Es que es tan divertido, ¿no crees? Hay que hacerlo durar" Kasumi le explicó, rebosante de felicidad, aunque su tono de voz tenía algo de furtivo.

Akane sonrió, y recogió las piernas para apretarlas contra su pecho. Las envolvió con sus brazos y reposó su mentón en las rodillas, aparentando una calma que no sentía en lo absoluto, y a la vez tan de acuerdo con su hermana, que también hizo el intento de hacer durar más el momento. Así es que no presionó más, y dejó que Kasumi se sentara junto a ella y se acomodara antes de comenzar con sus preguntas. Soltó una risita nerviosa.

"Tienes razón, Kasumi," dijo Akane en el mismo tono que su hermana acababa de usar, lleno de secreto, como si estuviera tomando la precaución de no despertar a nadie, y de no alterar a nadie de que ambas hermanas estaban conversando. Como si no fuera lo más normal del mundo.

¿Y a quien iban a despertar? Pues a nadie. La única persona a la que podrían perturbar seguramente estaría plantado imperturbablemente frente a la tabla de shogi. Como siempre.

Akane suspiró y olvidó su alegría por un momento. Definitivamente necesitaban nuevos aires.

"¿Viste la cara de papá?" preguntó Akane, su voz suave.

Kasumi asintió, "Es que a eso me refiero…"

Ambas hermanas guardaron silencio un par de segundos antes de que Akane recordara todo de golpe.

"¿Y?" preguntó intentando disimular su ansiosa curiosidad.

"Bueno…" dijo Kasumi, y procedió a estirar una pausa. Para el efecto, probablemente. El único efecto que tenía en Akane era hacerla más ansiosa todavía.

"Bueno, ¿qué?" preguntó Akane.

Kasumi rió suavemente, cubriéndose la boca como era de esperar de una correcta señorita japonesa.

"¡Oh, Dios! ¡Qué impaciente, Akane-chan!"

"¡Ohhh! ¡Ahora solo me estás haciendo sufrir a propósito!" Y los labios de Akane se estiraron en un puchero.

Kasumi dejó de reír, pero la sonrisa nunca abandonó su voz.

"La familia de Ranma solía vivir en esta misma calle. A menos de una cuadra. Hace muchos años."

"¿Éramos vecinos?" Akane preguntó, bajando la voz y mirando fijamente a su hermana.

"Pues sí. Hasta hace…" y Kasumi levantó la mirada, calculando mentalmente. "Si, quizás hasta hace unos diez años. En la casa donde ahora viven los Takahashi."

Akane inmediatamente pensó en la pareja de ancianos. Sabía perfectamente a qué casa se refería Kasumi. ¿Así que habían sido vecinos? Se sintió frustrada. A Akane le hubiera gustado recordar algo que tuviera alguna relación. Le hubiera gustado que esta noticia hubiera gatillado algo en su cerebro para acercarla más a Ranma. Pero nada.

"Así es que debe ser el destino que ustedes dos se hayan encontrado de nuevo." Kasumi continuó.

¿Destino? Que montón de patrañas. Akane se sintió confundida.

"Recuerdo cómo lo extrañaste cuando se fueron."

Kasumi miró a su hermana, claramente esperando que algo se iluminara en su cerebro, y sin darle ninguna otra ayuda para encausar sus pensamientos.

'¿Vecinos?' pensó Akane. '¿Encontrarnos de nuevo?'

Kasumi la miró otro poco, como diciendo, '¿En serio? ¿Todavía no caes?'

No se demoró mucho más.

De pronto, Akane abrió sus ojos e inhaló con sorpresa. Kasumi sonrió.

"Futuro marido, ¿recuerdas? Quizás no. Apenas tenías seis años. Me costó bastante recordar porqué me resultaba tan familiar." Su hermana le explicó. "Ustedes jugaban a 'la casa' todo el tiempo. Marido y mujer y todo eso. Incluso alguna vez decidieron que estaban comprometidos. Todo muy tierno…"

"Ran-ran", dijo Akane en un suspiro, finalmente poniéndole un nombre al casi olvidado rostro de su infancia. Se sintió emocionada. Pero duró poco.

"Espera, espera…" dijo Akane. "Ese mocoso desagradable… ¿era Ranma?" Y le resultó imposible ocultar la momentánea decepción e incredulidad de su voz.

Su cara debe haber sido de lujo, porque Kasumi comenzó a reír. "¡No sabía que te resultaba tan insoportable!"

Akane suspiró, y sonrió también. "¡Oh! ¡No tienes idea! ¡Si es prácticamente de lo único que me acuerdo!"

Las hermanas siguieron conversando hasta que Kasumi comenzó a bostezar. Se dieron las buenas noches, y Akane una vez más quedó en su habitación acompañada nada más que por sus pensamientos.

Akane pateó las frazadas hasta los pies de la cama, y se sentó sujetando solo la sabana. Suspiró.

´Asi que ese mocoso…´ pensó, ahora bastante más conforme con el descubrimiento de su hermana. ´Quien hubiera ´dicho que se transformaría en tan notable espécimen…' Y se dejó caer de bruces en la cama, su cabeza haciendo un ruido sordo cuando dio con la almohada.

Akane miró el cielo de su habitación, y trato de recordar algo más. Algo que no involucrara querer zamarrear a alguien por el pescuezo. Pero nada. Sonrió.

Volvió la cabeza al velador, su mano buscando el interruptor de la lámpara. Sus ojos cayeron la pequeña florecilla que Akane había puesto en un vaso. Volviendo su cabeza para mirarla con más detenimiento, Akane suspiró.

Sus dedos tocaron los frágiles pétalos suavemente.

Su brazo cayó pesado sobre la cama una vez más, y Akane suspiró de nuevo, mientras sus ojos seguían mirando la flor, recordando los eventos de la tarde. Ranko. Es parque. Ranma sentado en el suelo.

Finalmente Akane apagó la luz, y se acomodó para dormir.

Pero por supuesto que no podía. Muchas cosas en que pensar. Muchas emociones.

Sus ojos se fijaron en la ventana, en las cortinas que ocasionalmente se movían con la brisa nocturna, su mente una gran nube. Entre más se acercaba a los recuerdos, mas indefinido se volvía todo.

Más que nada, se sentía llena de energías. Había muchas cosas que le hubiera gustado hacer, justo ahora, como si todo este asunto le hubiera dado los ánimos para resolver todo aquello en su vida que le estuviera ocasionando algún problema o preocupación. Se sentía algo… poderosa por haber incomodado a Ranma de la manera en que lo había hecho. Se sentía como una batalla ganada.

Akane no podía describirlo, pero se sentía satisfecha con la sensación de victoria. Porque sabía que podía hacerle sentir algo al menos.

Justo como el mismo había sido capaz de afectarla hasta la ira hacía tantos años.

´Venganza´ pensó Akane, soltando unas risitas.

En vista de que aparentemente no se encontraba nada lista para dormir, Akane se puso a repasar la breve e incómoda conversación con Ranma que la tenía tan contenta. Había algo en todo eso que le molestaba, a pesar de todo, que la había estado molestando casi desde el momento de intercambiar saludos, pero no podía definir qué sería.

"…Hola, Akane."

"Mm… Ho—"

"Ranma," le dijo Ranma, interrumpiéndola. "Saotome, Ranma. Mucho gusto."

Akane cerró sus ojos y suspiró ruidosamente, y una amplia sonrisa llenó su rostro.

Hasta su voz era agradable. Profunda y tranquila. Solo recordar su voz hizo que el corazón le saltara en el pecho, tal como si lo acabara de escuchar frente a ella.

"…Hola, Akane."

Y de la nada, se iluminó. Abrió los ojos muy, muy abiertos, y se incorporó de golpe, apenas capaz de contener la emoción de este nuevo descubrimiento, su corazón latiendo acelerado. Era tan extraño que ni siquiera se atrevía a darle forma al pensamiento, por el temor que sentía de que hubiera sido solo un truco de su imaginación. Repasó el momento una y otra vez.

"…Hola, Akane."

"Oh, Dios…" murmuró Akane en voz alta, intentando calmarse.

'Él ya sabía mi nombre.'

No hubo nada que Akane pudiera hacer para detener el calor que la abrazó entera. La situación podía ser todo lo idiota y absurda que quisiera, pero a Akane no le importaba en lo absoluto. Todo lo que importaba era esa tibieza en su pecho, y el deseo de verlo de nuevo, de hablar otra vez.

¡Oh! ¡Había tantas cosas que le hubiera gustado hacer!

Akane se recostó de nuevo, y rió como… bueno, como una colegiala, mientras se acurrucaba, arrugando la sabana contra su pecho, con emoción apenas contenida.

Intentó calmarse, respirando con calma. Inhalar, exhalar. Miró el cielo. Poco a poco se empezó a calmar. Aun cuando se sentía inspirada, el día había sido muy largo, y lleno de emociones, e increíblemente sorprendente en tantos niveles… Y todo esto tendría que hacerse notar tarde o temprano. Se le arrancó un bostezo enorme, y los párpados de le hicieron pesados.

Akane sonrió casi inconscientemente, sus ojos cerrándose. 'Que emocionante… ¿ne, Ran-ran?'

Y con ese último pensamiento, Akane sucumbió al sueño, sintiendo se bastante más feliz de lo que había sido en mucho tiempo.

OOOOO

Ranma figuraba en su habitación, las luces apagadas, mirando el cielo, intentado dormir, pero sintiéndose demasiado frustrado como para apagar sus pensamientos.

Se volvió hacia un lado y cerró los ojos.

Se volvió hacia el otro lado.

Después de algunos minutos, sus ojos se abrieron de nuevo.

¿Tendría tiempo suficiente de conocerla antes de que se acabaran las clases?

¿Podrían llevarse bien?

Ranma bostezó, y volvió a echarse de espaldas.

´Maldición´, pensó. Primera vez en mucho tiempo que no podía dormir. Su mente estaba muy inquieta. Una tremenda novedad. Quien lo hubiera pensado…

Y en vez de intentar dormir, Ranma decidió sucumbir ante lo inevitable, y resignado, se preparó para una noche sin descanso. En vez, siguió pensando en Akane. Por lo menos era Akane en su mente, y supuso que si ese era el caso, en verdad no le molestaba una noche sin dormir.

"Maldición…" murmuró, y siguió mirando el techo.

CONTIANUARÁ…

Notas:

Mis disculpas por tardar tanto. Mi vida es un caos de esos en este minuto, y apenas he encontrado el rato para terminar este capítulo. No pasa demasiado, pero creo que lo poco que les pasa a estos dos en privado, es bastante emocionante. Y si, a partir del capítulo siguiente las cosas deberían tomar mas forma. Claro que no prometo fecha de publicación. Lo antes posible. Claro que no tengo idea de cuando sea.

Hasta aquí, yo estaba a punto de salir del colegio. Los capítulos que siguen a continuación los escribí desde mi segundo año universitario en adelante. Tengo la sospecha que será notorio. Siento que es ahora cuando la historia finalmente arranca. No es que haya tanta historia. No sé si ya les habrá caído la teja, pero este no es el tipo de cuento donde pasen muchas cosas. Es más bien de las emociones. Les advierto en caso que estén esperando una trama compleja llena de sorpresas Puede haber una o una y media por ahí. Pero no más. De todas formas, creo que el asunto mejora de acá en lo sucesivo. Así que por favor, no pierdan la fe y esperen el siguiente capítulo!

Como siempre, sus comentarios son muy bienvenidos :)

Ya hare revisiones gramaticales y todo eso. Predone lo pobre, pero ahora me caigo de sueño.

Pia-san