En el capítulo anterior:
–Dios, nos habéis dado un susto de muerte –comentó uno de los chicos que estaban alrededor de la fogata.
–Lo sentimos, no era nuestra intención; solo dábamos un paseo por el bosque –contestó el chico de cabello broncíneo que estaba acompañado por una chica de cabello ondulado color castaño con reflejos rojizos a la luz de las llamas.
–Si, bueno, andábamos en busca de lo extraño, lo sobrenatural –dijo la recién llegada dándole a su acompañante una mirada cómplice –ya sabéis, es el día de las brujas.
–¿Alguien más quiere contar una historia?
–Todo empezó hace cientos de años, eran tiempos oscuros donde las enfermedades y el hambre gobernaban el mundo; solo los ricos, los hacendados conseguían vivir año tras año. Sucedió en Irlanda, de ahí viene el origen de Halloween, por Samhain, una festividad que significaba el fin del verano en la que también se celebraba el final de temporada de cosecha. Una noche, la noche de Samhain, alguien albergaría el remordimiento en su corazón hasta el día de su muerte por lo que hizo.
–Hola –se atrevió a decir –soy John, John Masbath, vengo en busca de su ayuda, diosa.
–¿Me buscabas? –sonrió enigmáticamente, azotándole con toda la intensidad de su mirada tras la longitud de sus pestañas. Un ángel, un ángel venido desde el infierno.
–Entiendo –sonrió –Haremos una cosa; dentro de tres lunas encontrarás en tu granja lo que necesitas; a cambio yo también quiero algo.
–¿Un…trato? –se extrañó John.
Esa noche John se quedó en vela, como sabía que pasaría, su conciencia no lo dejaba dormir; no hacía más que pensar en el desdichado destino que correría su ta-tara nieto sin saber porqué, sin tener la culpa de nada; y todo por él.
Vomitó nada mas ver lo que le esperaba en la tierra para sembrar; eran sus animales, los pobres y viejos animales enfermos tenían las tripas desparramadas por la fresca tierra, sus ojos contemplaron horrorizados la escena.
Se quedó de piedra, frente a sus ojos había vacas, ovejas, cerdos y gallinas; giró la vista hacia los animales muertos y una frase vino a su cabeza: ¿Querías animales sanos?, pues ahora los tienes.
la Diosa oscura permanecía atenta, vigilante, expectante a que su parte del trato por fin se cumpliera.
La ignorancia, la falta de conocimientos inducidos por los pocos recursos que tenían, les impidió ver a aquellas gentes con quien en verdad trataban. Ellos creían que ella era una Diosa, como el Dios Zeus, solo que ella había sido bendecida con poderes más oscuros; la Diosa oscura, era como la llamaban, pero ella no era una Diosa, ella era un demonio, un demonio que había conseguido salir de las profundidades del infierno.
Y por fin, tras tantos años de espera…llegó el tan ansiado día.
–¿No os habéis enterado de la nueva noticia?
–No, ¿Qué ha pasado, a Jessica Stanley se el ha reventado un seno por sobredosis de silicona? –preguntó Edward. Estaban en los casilleros, abrieron sus mochilas y metieron sus libros dentro.
–Todavía no –rió –pero no perdamos la esperanza; lo que pasa es que hoy va a entrar una chica nueva.
–Hola –dijo con voz musical –me llamo Isabela Swan, tengo 18 años y vengo de Alaska.
–Hola –saludó la chica nueva a Edward –creo que a partir de hoy seremos compañeros –levantó la mano para que se la estrechara, hice lo propio mientras que ambos se miraban a los ojos.
Sam nos invitó para Halloween –dijo de pronto Jasper.
–¿Qué harán? –preguntó Edward interesado.
–La Oüija –dijeron Eric y Jasper a unísono.
–Es peligroso practicar la oüija –intervino Bella con tono serio.
–Yo quiero ir –dijo entusiasmado Edward.
-Besando a Morticia Adams –se burló Emmet desde el marco de la puerta e interrumpió el momento.
–No te mestas con ella –le siseó Edward.
–Descuida –dijo Bella y sonrió socarronamente a Emmet.
Se acercó lentamente hasta él y lo miró con sus penetrantes ojos chocolate que de pronto se transformaron en negros. Emmet tiritó ante la visión.
–Iré a la casa de Jasper a ver películas de terror –comentó Edward cuando su madre mencionó Halloween y que haría cada quien durante la noche –Pero antes pasaré a ver a Bella –informó.
–¿Vas ha hacer truco o trato y no me los has dicho? –se burló Edward.
–Oh, vamos Cullen –dijo Bella dándole un empujón juguetón en el hombro –¡Es Halloween! –exclamó –¿No hueles la magia en el aire, no oyes a los niños gritando y corriendo de puerta en puerta en busca de más caramelos, no hueles el terror de los niños al acostarse y mirar debajo de la cama o en el armario, aterrados por encontrar algo más que vacío y polvo…? –añadió con una sonrisa macabra.
-¿No me dijiste que vendrías a las ocho veinte para ir a la sesión con tus amigos?
-Ayudé a mi madre con la decoración de Halloween, me preguntó que si hoy no te vería, pues no le he dicho toda la verdad sobre lo que haremos esta noche; le dije que no venías con nosotros porque era una reunión de chicos, la cosa es que me dijo que aprovechara y fuera un rato a verte y aquí estoy –sonrió.
–Es el momento perfecto para enseñarte la casa, entra, vamos –lo apresuró Bella mientras lo jalaba de una mano.
Llegó la horade ir al encuentro de los demás y renuentes se pararon.
–¿Tienes miedo –preguntó Edward de camino al coche.
–No tengo miedo –aseguró Bella –es solo que la oüija no es algo con lo que se deba jugar, hay que honrar a los espíritus, no burlare de ellos.
–¿Os habéis traído la oüija? –preguntó Edward.
–Si –Eric palmeó su mochila –también me he traído velas.
–Entones entremos ya –dijo Edward impaciente.
–Por cierto –dijo Jasper mientras caminaban a través del sendero que había en el cementerio –cuando vinimos Eric y yo el otro día a inspeccionar, descubrimos que hay una especie de cripta, está escondida por los arbustos y la hiedra. Eric y yo pensamos que estaría bien hacerla ahí en vez de sentados en el suelo, rodeados de lápidas, ¿Estáis de acuerdo?
Cuando llegaron a ella, apartaron la hiedra, Jasper abrió de un empujón la oxidada puerta, dentro todo era oscuridad, excepto por el rayo de luna que se filtraba por la ventana e iluminaba el descenso de una escalera bajo el suelo de piedra.
–¿Hay algún ente esta cripta?, ¿Alguien que quiera contactar con nosotros? –el puntero se empezó a mover, guiado por el impulso que controlaba nuestros dedos. Se situó encima de SI.
–¿Qué quiere de nosotros John Masbath? –se tensó Bella, el puntero deletreó su mensaje: E-L-D-E-M-O-N-I-O-E-S-T-A-E-N-T-R-E-V-O-S-O-T-R-O-S
–¡Vayámonos de aquí! –gritó Jasper por encima del ensordecedor ruido del viento, que apagó las llamas de las velas al hacer contacto con ellas.
A-L-E-J-A-T-E- D-E- E-
–¡Callaos!-gritó Jasper –Escuchad –todos guardaron silencio y escucharon en la planta baja como algo era arrastrado por la cerámica
–Viene de abajo –murmuró Eric con el rostro pálido.
–¡Me cago en la puta hostia! –Eric se lanzó contra la puerta e intentó derribarla –¡Ábrete, ábrete! –berreó dándole con los puños.
–Corramos –Edward la cogió de la mano y corrieron sin parar, esquivando la maleza de la parte trasera del cementerio, Edward giró la cabeza para ver si esa cosa los perseguía; estaba ahí, en la ventana. Un hombre, quizá John Masbath era el que los observaba; en su mano llevaba la calabaza de Bella.
–Vete a tu casa, yo tengo algo que hacer –dijo ella mirando aún hacía el lugar donde habían estado hace unos minutos.
–No te dejaré con un…lo que sea al acecho –sentenció Edward muy seguro.
–Él no puede salir de su cripta –aseguró Bella.
–¿Cómo lo sabes? –preguntó Edward.
–¡Simplemente lo sé! ¿De acuerdo?, ahora vete, nos veremos a media noche en mi casa –sin decir más, ella se quedó quieta en su lugar hasta que vio partir a Edward.
–¿¡Qué crees que haces, viejo decrépito? –gritó Bella, abriendo la puerta con facilidad.
–No permitiré que te lleves su alma; no podía combatirte en aquel entonces, pero ahora sí –sentenció John.
–Estamos de acuerdo en una cosa, no me llevaré su alma al infierno –sonrió ella –pero si la tuya –En un rápido movimiento se sacó un puñal de debajo de la falda y se lo clavó en el abdomen, el puñal brilló con un intenso rojo, lo sacó y lo volvió a guardar donde antes; sujetado a su muslo por la liga blanca.
Los huesos de John Masbath reposaban en el suelo, lo único que quedaba de él; antes de irse cogió la parpadeante calabaza del suelo, se la colgó al brazo y fue a su casa para esperar a Edward.
To be continued…
Edward mientras tanto, ignorante de lo que ocurría en el cementerio, aparcó a la salida de su casa, tal como ella se lo había dicho, o más bien ordenado. ¿Dónde estará Bella? ¿Se encontrará bien?, ¿El fantasma la habrá atrapado?, no eso no es posible, ella dijo… pensaba Edward sin cesar.
–¿¡Se puede saber qué mierdas hacías en el cementerio? –le gritó Emmet a Edward sacándolo de sus pensamientos.
–¿¡Me has seguido? –exclamó Edward atónito, quien se giró para encararlo.
–Por supuesto, ¿Creías que te iba a dejar solo con esa? –dijo como si fuese lo más obvio del mundo.
–Esa, como tú la llamas, tiene un nombre, y es Bella –la defendió Edward.
–Esa –remarcó la palabra –es una demonia, ¡Lo he visto con mis propios ojos! –dijo Emmet.
–Si Bella es una demonia ¿Yo que soy? ¿Lucifer? –dijo Edward con sarcasmo.
–¡Me amenazó, tenía los ojos negros como la noche, completamente negros! –seguía tratando de hacer Emmet entender a su hermano enceguecido por la hechizante Bella y por algo más tal vez.
–¿De qué estás hablando? –preguntó Edward ya impaciente.
–El día que vi como os besabais, ella me amenazó, dijo que me cortaría la lengua –dijo Emmet.
–Estás delirando, vete a la cama y duerme un rato, te hará bien –le dijo Edward riendo un poco y se dio la media vuelta, entrando a casa.
–¡Te estoy diciendo la verdad! –Escuchó Edward que gritaba Emmet sin descanso –¡Te está mintiendo, te tiene hipnotizado!
–¡Vete a descansar, Emmet! –cerró la puerta tras de él y entró en mi cuarto. Echó el pestillo, se tumbó en la cama y espero a que llegara la medianoche para ir con Bella, tal cual lo habían acordado.
¿Qué era lo que había pasado esta noche?, en la sesión de oüija se "aparece" John Masbath y dice que hay un demonio entre nosotros, que me quería a mí y que me tenía que alejar de e… Edward pensaba sin descanso, tratando de comprender algo. Pero no podía, nada calzaba.
Pero luego también dice que fue por su culpa, así que, ¿Como fiarse de él?
Luego parece que su fantasma nos persigue tras no poder acabar de darme el mensaje, cunado por fin logramos escapar, Bella decide irse por su cuenta, y ahora Emmet viene con el cuento de que Bella es una demonia…por favor, ¿Qué más puede ocurrir esta noche?, pensó con incredulidad.
Edward se sobresaltó al escuchar el despertador que había dejado programado, faltaban quince minutos para la medianoche. Se fue al baño y refrescó su rostro un poco, para ver si así lograba despejar un poco su mente.
Quince minutos después estaba aparcando frente a la vieja casa que a la oscuridad de la noche parecía todavía más tétrica. Salió del coche y sus pies resonaron en el firme suelo de tierra, anduvo con paso decidido a casa de Bella, levantó la mano para llamar a su puerta pero esta se entreabrió ante un solo toque. La puerta estaba abierta, observé, Bella la debió de dejar entrecerrada para él, eso era seguro. Se adentró en la casa que estaba tan oscura como la boca de un lobo.
–¿Bella? –medio gritó Edward al aire, pero no recibió respuesta.
–¡¿Bella, soy Edward, ya estoy aquí, dónde estás? –como seguía sin recibir respuesta, se decidió a subir por las escaleras, que eran alumbradas por la luna a través del gran ventanal que había al lado derecho de la pared.
–¿Bella?-preguntó nuevamente sin recibir respuestas, mientras sus pisadas hacían crujir los peldaños de la escalera. Alcanzó el final de la escalera y enfocó el largo pasillo que conducía a su cuarto, la puerta estaba entreabierta.
Su sombra se deslizó por la pared de la izquierda hasta que alcanzó la manija de la puerta ya la abrió con el leve toque de la yema de los dedos. Adentro estaba todo oscuro, pero el sillón negro que me daba la espalda, resaltaba en la penumbra.
–¿Bella? –susurró.
–Te estaba esperando –el sillón giró, dejando ver una oscura silueta. Edward respiró de alivio al ver que era Bella.
–Me has dado un susto de muerte –dijo Edward con una mano en su desbocado corazón –¿No oíste como te llamaba? –peguntó cuando estuvo más calmado.
–No, lo siento –se disculpó la morena.
–En fin, no pasa nada –dijo Edward sentándose en la cama –esta noche ha sido de locos, que si la Oüija, que si Emmet diciendo que eres una demonia…
–¿¡Qué? –exclamó levantándose de la silla y se situó frente a la ventana.
–Si, Emmet me siguió al cementerio y al llegar a casa me encaró diciendo que no me dejaría solo contigo, ¡Que eras una demonia y que le habías dicho que le cortarías la lengua –Edward rió divertido.
–¿Te siguió? –preguntó Bella, Edward observó su figura y deseo poder ver la expresión que pasaba por su rostro.
–Si, ¿¡Te lo puedes creer?, le dije que se acostara y descansara un poco –contestó Edward extrañado por tanta pregunta.
–¿Y te hizo caso? –preguntó Bella con una voz misteriosa.
–Creo que sí, tal vez se dio cuenta de que estaba alucinando; ya sabía yo que tanto videojuego le iba a freír el cerebro. ¿Por cierto, que es lo que tenías que hacer antes? –preguntó Edward lleno de curiosidad.
–¿Quieres que descorra las cortinas? –respondió Bella con otra pregunta.
–Si, apenas veo nada –respondió el chico. Sus manos rodearon las blancas cortinas y las puso a cada lado de la ventana, dejando que la magnificencia de la luna los bañara con su plateado brillo.
–Hay algo de lo que quiero hablarte –dijo ella dándose la vuelta para mirarme.
–Dispara –sonreí.
–No soy lo que tú cree que soy –dijo Bella mirando al muchacho que la veía extrañado.
–¿A qué te refieres? –preguntó Edward sin entender.
–Yo nunca he vivido en Alaska, no soy nueva en el pueblo, siempre he vivido aquí, en esta casa; hace cientos de años que vine a Forks –comenzó a relatar Bella.
–Es una broma ¿Verdad? –dijo sin poder creérselo Edward.
–El espíritu de esta noche, John Masbath, era tu tatarabuelo, él solo quería avisarte, protegerte de mí. Emmet tiene razón, soy un demonio –dijo Bella.
–¡Mientes! –gritó Edward quien no quería dar crédito a lo que escuchaba.
–No, escúchame –se arrodilló frente a él –cuando John vivía hizo un trato conmigo, él quería que le repusiera la cosecha que había perdido y el ganado que estaba enfermo, lo hice, pero él a cambio accedió a darme tu alma.
–¿¡Entonces para eso me quieres, para matarme?, ¿¡Cada palabra que me dijiste era mentira? ¿¡Por eso me enamoraste? –gritó Edward con dolor.
–No, espera…que, ¿Me amas? –preguntó Bella con un brillo de esperanza en sus ojos.
–Te amo, maldita sea, te amo aún ahora que sé que quieres matarme –dijo el chico frustrado.
–Nunca te mataría, antes iría al infierno –declaró Bella.
–Entonces que piensas hacer, ¿Torturarme?
–¿¡Puedes de dejar de decir esas cosas!, no lo entiendes –dijo desesperada –Si, en un principio quería tu alma, esperaba ansiosa la hora de obtener mi parte del trato – Edward sintió como su corazón se oprimía por el dolor –y os vigilaba, a vuestra familia, hasta que por fin llegaste tú; pero cuando naciste y te vi crecer me di cuenta de que lo último que quería era matarte, me enamoré de ti Edward, cada año que pasaba me sentía unida a ti.
–Entones –dije Edward más calmado cuando asimiló las cosas y el alma, irónicamente, le volvió al cuerpo al ver que Bella en verdad le amaba –¿Qué vamos a hacer ahora, que planeas? –la miró a los ojos.
–Bebe mi sangre, conviértete en un demonio y acompáñame hasta el fin de los días –se aferró a sus piernas y le suplicó con la mirada.
–¿Irme de Forks, dejar a mi familia, dejar todo atrás? –dudó por un instante.
–¿Me quieres? –Demandó Bella, cambiando repentinamente de carácter –¿Me amas? –dijo entre dientes, enterrando sus uñas en los muslos del chico, mirándolo fijamente a los ojos; sus ojos, que eran dos pozos de absoluta negrura.
–Si –dijo él sin dudar.
–Entonces hazlo –demandó –bebe mi sangre y te prometo que nunca nos separaremos; recorreremos juntos el camino de las sombras, haremos nuestro ese camino.
–¿Si bebo ahora me convertiré inmediatamente en un demonio? –preguntó Edward.
–No, tienes que ir bebiendo paulatinamente para que tu cuerpo vaya absorbiendo el poder, para que se acostumbre al cambio. Sucederá poco a poco, ¿Bebes o no? –preguntó la chica.
–Si –asintió, pues no quería separarse de ella, no ahora que sabía que se pertenecían mutuamente; sería un placer ser su luz en la oscuridad, hasta que esta los consuma.
–Al cabo de un tiempo tu carácter cambiará, se verá afectada tu personalidad por la sangre de demonio –avisó Bella.
–¿Cambiará el amor que siento por ti? –Ella negó con la cabeza –Entonces no me importa –sonrió de lado y alargó el brazo para acariciarle la mejilla –No me separaré de ti, te amo.
–Yo también te amo –sonrió emocionada, acarició la mano que tenía en su cara y la bajó hasta dejarla reposar en la mullida colcha, empujó suavemente a Edward hacia atrás hasta quedar tumbado sobre la cama y ella se arrodilló entre mis piernas; él respiró con nerviosismo.
Sacó un cuchillo de debajo de la almohada; el cuchillo reflejó un brillo plateado al hacer un leve corte en su brazo.
–Bebe –ordenó acercando la herida a la boca de, él dudó un momento, pero luego recordó que lo hacía por ella, para estar siempre con ella; un pequeño sacrificio que le traería una larga y feliz vida junto a ella. Besó la herida, entreabrió los labios y dejó que el caliente líquido bañara si lengua; sabía a óxido y a sal, cerró los ojos y se obligó a seguir chupando, cuado ya no caía más líquido rozó con la punta de la lengua el corte, sintiendo la fina línea en la sedosa piel de Bella, apretó la presión de sus labios y chupó hasta que si lengua dejó de notar la línea del corte.
–Sanamos rápido –dijo como explicación a la muda pregunta en los ojos del chico.
–¿Qué haremos ahora? –preguntó Edward aturdido a la linda chica que tenía frente a él.
–Por lo pronto, irnos de Forks, tengo las maletas hechas, no hace falta que pases por casa, te compraré algo en cuanto estemos fuera de aquí.
–De acuerdo –se limitó a responder.
–Tengo un coche escondido en medio del bosque, andando –se pusieron de pié, recogieron las maletas y se pudieron en marcha al bosque.
–¿No te sientes extraño? –preguntó Bella mientras sorteaban los árboles.
–Me siento como con más fuerza, más…poderoso –dijo Edward.
–Y aún lo serás más –le prometió ella –Cada vez que tomes mí sangre te sentirás más fuerte, hasta que llegues a ser un demonio completo –le sonrió. Localizaron su coche detrás de un grupo de árboles; era un todo terreno negro, sacó las llaves y puso las maletas en la parte de atrás –Súbete –ordenó, se subió, encendió el motor y pisó el acelerador.
–Bien cariño, bienvenido a una nueva era –le sonrió Bella mientras apretaba su muslo.
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–Así que eso es lo que de verdad pasó –se burló James.
–En efecto –dijo el de cabello broncíneo.
–¿Y tú chica cómo lo sabes? –presionó James para que acabaran con "la bromita".
–Por que yo soy Isabella, yo soy la diosa oscura –dijo lentamente.
–Si, y yo soy Frankestein –se burló Mike.
Todos se callaron, el único sonido reinante era el de los grillos, pues Isabella y Edward les mostraban a los demás sus ojos negros, sus negros ojos que refulgían contra las danzantes lamas de la hoguera.
–Esto no puede ser cierto, no…puede ser real –dijo Jessica temerosa.
–Créeme cuando te digo que soy un demonio, y soy muy real –sonrió ella macabramente.
–Y ahora que sabéis nuestro secreto, pequeña escoria humana –dijo Edward –no os queda más remedio que morir. -Edward y Bella se sonrieron y avanzaron hacia sus víctimas.
Más tarde, cuado Edward y Bella se cansaron de "jugar" con sus víctimas, se fueron del bosque, dejando atrás los cuerpos mutilados y sin vida de aquellos humanos.
–Fue Emmet quien contó eso sobre nosotros, estoy segura, él sabía lo que era –dijo Bella.
–¿Por qué no le hacemos una pequeña visita, como planeábamos, y hacemos que cierre su bocaza? –le propuso Edward a Bella, a quien tenía cogida de la mano.
–No es mala idea –sonrió ella –para nada mala.
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Hospital de Forks, pabellón psiquiátrico
Un Emmet de 60 años se encontraba tumbado en la cama del hospital; lo habían ingresado ahí cuando a la mañana siguiente de ese fatídico día de Halloween vio que su hermano no había vuelto, todo era real, ella existía; se dio cuneta de que su hermano jamás volvería, pues ella se lo había llevado.
Se lo contó a todos, lo que había visto, lo que sabía, pero claro, lo tomaron por loco, dijeron que la desaparición de su hermano le dolía tanto hasta el punto de llevarlo hasta la locura.
Pasó los años metido en es habitación privada, mas su miedo, su desgarrador terror a encontrarse otra vez con ella, a que volviera para matarlo, siempre estaba ahí, latente; una continua lucha sin descanso por sobrevivir a sus pesadillas.
Pero él no sabía que todo acabaría esa noche, el 31 de octubre.
Estaba e un estado semi inconsciente, temiendo por dormirse y volver a las pesadillas que lo acechaban sin descanso, sobre todo en ese día, el aniversario de su desaparición.
Por al puerta abierta entraba la luz del pasillo del hospital, filtrando un poco de luz a la completa oscuridad del cuarto; un pequeño sonido, un suave chirrido como…de uñas raspando la madera procedente de debajo de la cama lo alertó y lo despertó por completo. Temeroso y con su débil corazón latiendo a mil, se agachó lentamente hasta quedar a la altura del suelo y con el poco valor que albergaba miró debajo de la cama…nada, no había el más leve rastro de nada…ni de nadie.
Se levantó con cuidado por su reumática espalda y al darse la vuelta se encontró con aquel profundo par de ojos negros como la noche que hace tanto no veía.
Su corazón estuvo a punto de pararse, pero desgraciadamente Dios no le dio ese gusto.
–¿Me buscabas? ¿Te acuerdas de mí? –Edward se encargó de cerrar la puerta desde afuera y cubrir a Bella –porque yo si, y vengo a cumplir mi promesa –Sus ojos de demonio fue lo último que Emmet vio antes de ascender al reino de los cielos, sus ojos y su cruel sonrisa.
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¡Hola, si por fin el final!
Ya se acabaron las votaciones y…no gané, ni quedé segunda o tercera pero quedé sexta y contando con que había 18 historias…pues no está nada mal ser la sexta; además, había gente muy buena compitiendo.
Aquí les dejo en nombre de las ganadoras y el nombre de sus historias:
1° Lugar: Haunting Ballad - Bloodymaggie81
2° Visitante Nocturno - Our Paradise
3° Tan solo un Ángel - Lucy Cullen Boggian
¿Les gustó el final de la historia?, ¡coméntenmelo en un review! Jejeje
Muchas gracias a todas las que me botaron para el concurso t a todas las que leyeron y dejaron reviews, ¡muchas gracias a todas!
¿QUÉ HARÉIS EL DÍA DE LAS BRUJAS?
Para mí esta es una fiesta para divertirse y pasar miedo, así que me pasaré toda la noche viendo películas de terror, y como no todo es pasar miedo, veré una película que se llama: La noche de los pirados vivientes. Es muy divertida y también veré algunos capítulos de series dedicados a Halloween; por lo tanto alternaré miedo con risas y así no me cagaré de miedo al irme a la cama…jajaja
Os diré lo que veré:
Películas: La semilla del mal, la noche de los pirados vivientes, pesadilla en elm srteet: el origen y paranormal activity.
Series: un capítulo de Blossom titulado: noche de brujas; aquí no hay quien viva: érase una de miedo y maestros del terror: esculturas humanas (este último es de terror no de humor) también me gustaría ver un capítulo de sobrenatural de la 5º temporada: cambiando canales, pero no lo tengo, por ahora..., me reí mucho con ese capítulo.
Muchos besos a todas, ¡y que paséis un terrorífico día de Halloween!
