Capítulo 4: Encrucijadas.

"El beso es un movimiento delicioso que la naturaleza ha inventado para cerrar las charlas cuando las palabras se vuelven inútiles."
Ingrid Bergman.

TK

¿A qué hora pensaba llegar? ¡Mujeres! Siempre se dan el lujo de llegar tarde pero cuando un hombre lo hace se ponen a hacer un berrinche que de ahí nadie las saca. Jamás voy a entenderlas.

¿Quién se cree que es ésta niña? Acordamos a las 5:00pm y ya pasó más de media hora...

Y para colmo Matt y Sora no han salido de la habitación. Llevan más de dos horas ahí encerrados, ¿qué acaso no piensan salir?

Ni para qué me preocupo, nada saldrá de acuerdo a lo planeado. Creo que es ley de vida.

-Joven Takaishi.- escuché que llamó Michaela.

-Pasa.- cuidadosamente abrió la puerta.

-La joven Hikari ha llegado, lo espera en la sala.

-¡Al fin! Gracias Michaela, avísale que enseguida bajo.

-Como usted diga.

La mujer salió sigilosamente de ahí.

-Muy bien, Yagami, es hora de que pagues.- pensé.

Salí de mi cuarto y lentamente bajé las escaleras procurando no hacer ruido al pisar. La vi de espaldas, curiosa como siempre, observaba unas fotos que puse de mi viaje a Francia ya que a mi odioso hermano no le gustaba tener fotos de él.

Sin hacer ruido me acerqué a ella quien es tan despistada que no había notado mi presencia.

-Hola, bonita.- se estremeció al escuchar mi voz.

-¡Tonto! Casi me matas de un susto.- rió.

-Y no funcionó.- frunciendo el ceño me dio un golpe en el hombro que apenas y sentí.- Llegas tarde.- me acomodé en el sillón.

-Ah sí...- bajó la mirada.- Es que estuve con Sammy, ya sabes, desde que comenzó éste semestre no he tenido mucho tiempo libre para ir a verlo y quise aprovechar.

-¡Es el colmo! Ahora me cambias por un mocoso de 6 años.- me quejé, jugando obviamente.

-¡Grosero!- vino hacia mí con intención de golpearme pero la detuve antes de que pasara, la tomé por las muñecas y accidentalmente cayó sobre mí en el sillón.

Nos quedamos inmóviles, sin decir una sola palabra, simplemente mirándonos. Dios, era tan bonita. Me encantaba verla a diario y molestarla, cada uno de sus gestos al enojarse, simplemente me parecía divina.

Y sin darle cabida al miedo aproveché la oportunidad que había estado esperando y la besé, acto que la agarró totalmente desprevenida. Por primera vez pude sentir sus suaves labios, sabían a chocolate.

-TK...- se sonrojó toda, aflojé mis manos y poco a poco se fue separando de mí hasta quedar sentada a un lado.

-Shh...- me acerqué a ella y tomándola del mentón la atraje hacia mí para besarla de nuevo, ésta vez con más pasión.

¡Esta chiquilla me había vuelto loco! Cuatro meses conviviendo con ella a diario y ya era una constante en mi vida. En cada clase, en cada equipo estábamos juntos y bueno, ¿cómo no gustarme Kari? Es todo lo que un hombre, como yo, quiere en una mujer: guapa, inocente, inteligente, amable, risueña, ordenada... creo que no terminaría de enumerar adjetivos para ella.

No sé si era mi imaginación o sus ojos estaban más brillantes de lo normal, tenía las mejillas coloradas y una sonrisita vergonzosa.

-Kari...- había llegado el momento, tenía que hablar ahora o callar hasta la tumba.- ¿Quieres ser mi novia?

Creo que aquellas palabras fueron como una bomba para ella. Abrió sus ojos de par en par y se llevó las manos a la boca para ahogar un grito. Empezó a temblar ligeramente y detrás de sus dedos no pudo seguir escondiendo la enorme sonrisa que insistía en ser revelada.

-Yo...- le tembló la voz.- Sí quiero.

Me mordí el labio inferior, por un momento pensé que me diría que no. Me quedé ante ella, sonriendo como idiota, de hecho los dos sonreíamos así. Inclinándome un poco, volví a besarla. Definitivamente podría acostumbrarme a eso.

Pero el "mágico" momento se deshizo gracias al idiota de Matt. Un estruendoso sonido acompañado de gemidos se escuchó tan fuerte que hasta Michaela se asomó creyendo que éramos nosotros.

Kari me miró dudosa.

-Es mi hermano, está con su novia desde hace horas.- abrió su boca para decir algo pero no profirió palabra por el contrario se echó a reír.- ¿Qué es tan gracioso?- revolví su cabello, ella odiaba que hiciera eso.

-¡Basta!- exclamó sin dejar de reír.- Es que, me parece una imprudencia que me hayas invitado a hacer tarea cuando tu hermano está haciendo, bueno, ya sabes... eso con su novia.

-¿La imprudencia te causa risa?

-¡No, tonto!- nuevamente golpeó mi hombro.- Me da risa el hecho de que seas tan bobo que cada vez cometes imprudencias mayores.- soltó una melodiosa carcajada.

Bueno, tenía que admitirlo, cuando estaba con ella algo me pasaba, era como si mis sentidos no funcionaran al 100 y hacía muchas ridiculeces.

-Como sea, Yagami. Mejor vámonos antes de que Matt salga y nos castigue a los dos por andar escuchando su intimidad.

-¿Y a dónde vamos?

-A donde sea.- dije, dándole un pequeño beso en los labios.


Sora

¡Pero qué día! ¡Dios Santo! ¿Por qué tengo que ser tan irresponsable? O mejor dicho, ¿Por qué soy tan débil? Si Matt no me hubiera hablado y traído hasta acá ya habría terminado la tarea y estaría lista para ir al trabajo, cosa que dudo mucho poder hacer.

¡Ese idiota tan sexy! Como no tenía trabajo hoy quiso gastarse el día conmigo. Está bien, no me quejo, me encanta estar con él pero me molesta que no entienda que yo tengo responsabilidades que cumplir.

-¿Me extrañaste?- preguntó, saliendo del baño. Tenía una preciosa sonrisa que no había quitado desde que nos vimos y ¡su abdomen! ¡Qué cuerpo!

-Claro, Matt.- dije con sarcasmo, no hacía ni dos minutos que se había levantado de la cama.

Se acostó boca abajo a mi lado pidiéndome que le diera un masaje en la espalda. Sentía muchas ganas de preguntarle si lo que me dijo hace meses era verdad. Después de esa ocasión no había vuelto a decirlo y lo cierto es que me moría de curiosidad por saber si de verdad lo sentía o había sido un impulso de pasión.

Pero aquél momento era perfecto para mí y el provocar esa plática implicaba que debía correr los riesgos de que él se molestara y me corriera.

-¿No te molesta esto?- su pregunta rompió el silencio.

-¿Qué cosa?

-El hecho de... bueno, nuestra "relación".- enmarcó esa palabra con sus dedos.

-No.- mentí.

-Vaya, de verdad eres genial.- sentí mis mejillas calientes ante su cumplido.- Cualquier chica ya se hubiera hartado de mí y se habría largado.

-Supongo que no soy cualquiera.- levantó su mirada y me sonrió.

-Lo cierto es...- dijo, tomando la postura anterior.- Que no me siento listo para una relación formal.- suspiré, el mismo tema de siempre.

-Matt, tú nunca te vas a sentir listo.- lo interrumpí, se volteó quedándose recargado sobre su brazo derecho para mirarme de frente.- Admítelo, cuando se trata de formalidades tú siempre tienes una excusa porque te da miedo el compromiso.

-No es cierto.

-Sí, lo es.

Nos quedamos en silencio un momento.

-Si he estado contigo tanto tiempo es porque, bueno porque te he agarrado cariño y te quiero y...

-Espera, ¿qué dijiste?

Me quedé callada. Era el final, había pronunciado las palabras equivocadas.

-¿Me quieres? ¿Encariñada? ¡No, Sora!- se levantó hasta quedar sentado, extendió su mano hasta coger un cigarrillo de su buró y lo encendió.

-No fue eso lo que quise decir.

-¿Ya olvidaste nuestro acuerdo?- suspiré, iba a hablar pero me cayó.- Me prometiste que no te enamorarías de mí.

-¡Y no estoy enamorada!- ok, eso no sonó convincente.

-¿Entonces? No te encariñes conmigo, Sora, ya te he dicho que...

-¡Demonios, Matt! ¡Basta! Estoy harta de escucharte decir lo mismo una y otra vez, ya sé, ya sé que enamorarme de ti es un error porque tú eres un egoísta que no sabes amar más que a ti mismo, ¡ya lo sé!

-¿Entonces?- dijo muy quitado de la pena.

¡Eso era el colmo! ¿Cómo podía ser tan cínico? Sentí unas ganas tremendas de golpearlo y echarme a llorar pero no podía ser tan débil, no frente a él. Lo único que hice fue tragarme el coraje y alejar la mirada. Su indiferencia estaba matándome.

-Hey...- apagó el cigarrillo e invadió mi espacio acercándose a besarme.

Y ahí estaba, la tonta de mí cayendo presa en sus técnicas de seducción. En parte no debería quejarme tanto ya que yo era responsable de que esa relación no progresara.

Haciendo a un lado el drama, lo dejé posesionarse de mí oprimiendo mi cuerpo con el suyo, rozando nuestra piel, provocando un cosquilleo interno.

Deslizó sus labios por mi cuello, pecho, abdomen y...

-¡Ah, Matt!- exclamé al sentirme excitada.

Sus manos acariciaban lentamente mis piernas poniéndome desesperada.

-¡Basta!- pedí, quería que terminara de una vez pero a él le encantaba divertirse así conmigo.- ¡Matt!

En un intento desesperado de querer atraerlo a mí y besarlo golpeé una lámpara con mi mano haciéndola estrellarse en el piso.

-Tranquila, guapa, ¿o quieres ponerte salvaje?


Un capítulo súper cortito, lo escribí en media hora! Son las 9:00am y no he dormido en toda la noche, culpen a la tarea.

Luego le doy una chequeadita así bien y corrijo algunas cosas jajaja, mientras tanto háganme muy feliz dejándome un review ^^